Aurora Boreal
Amanece el sol, empañando los cristales, dejándose ver como círculos malvas a través de las cortinas. La mañana nos recibe con el frío del agua que llega a los tobillos. Otra noche en tablas. Me despierto dormida en una habitación sintética con olor a nochejuntos. Tú y tu espalda tatuada de luz a través de la persiana. Se pudre el amanecer mientras finjo seguir soñando (duermevela) para no despertar a la verdad callada entre las sábanas. Se que tú haces lo propio. El acecho de palabras adecuadas nos mataría antes de poder decir nada, un punto menos en la carrera hacia los convencimientos con olor a piel de otro. Respiramos despacito como queriendo desandar caminos, sin atrevernos a rozarnos siquiera, soltando minutos en cualquier motel de carretera. Sujetos con ansia y disimulo a partes iguales. Dos huecos rellenados con pieles de astracán.
Recuerdos acompasados de una noche que sabía a foto antigua, maquillada en tonos sepia, de luces calladas cuando los bares echan cerrojo y bajan la verja, de últimos coches que aceleran sin fuerza sobre adoquines borrachos. Un saco de culpabilidad diluido en la certeza de que antes o después ocurriría. Puede que por eso el sol allanase la luz dejando salpicaduras en tonos rojos y comenzase a templar los pies y unas palabras que acabaron por enredarnos de nuevo en una sola madeja. Ven aquí, anda y siento un abrazo de felpa que me eriza los lunares de la espalda. Nos invade la calma en las sienes, nos sonreímos con los ojos y nos acurrucamos, tranquilos, a la espera del pesquero del amanecer cargado de culpabilidades.
- ¿Dónde están tus manos?
- Consumidas en tus lugares más insospechados...
Recuerdos acompasados de una noche que sabía a foto antigua, maquillada en tonos sepia, de luces calladas cuando los bares echan cerrojo y bajan la verja, de últimos coches que aceleran sin fuerza sobre adoquines borrachos. Un saco de culpabilidad diluido en la certeza de que antes o después ocurriría. Puede que por eso el sol allanase la luz dejando salpicaduras en tonos rojos y comenzase a templar los pies y unas palabras que acabaron por enredarnos de nuevo en una sola madeja. Ven aquí, anda y siento un abrazo de felpa que me eriza los lunares de la espalda. Nos invade la calma en las sienes, nos sonreímos con los ojos y nos acurrucamos, tranquilos, a la espera del pesquero del amanecer cargado de culpabilidades.
- ¿Dónde están tus manos?
- Consumidas en tus lugares más insospechados...
Comentario:
Lo unico q puedo decirte es que jamas me habia encontrado con alguien que escribiese de forma tan magica...te admiro lua.
Comentario:
ai dios....q me escandalizo...
un beso...pero pequeñajo, q luego te creces y me pierdes el respeto.
:)
(a veces creo q demasiado)
Comentario:
si era lo q querías, si era lo q tenía q pasar, si no se podía evitar, fuera culpas. cierra los ojos y respira hondo la luz de su espalda.
:*
:*
Comentario:
para no despertar a la verdad callada entre las sábanas...
creo que es la frase con la que me quedo.
creo que es la frase con la que me quedo.
Comentario:
:) ay Raquelilla, esa misma situación, con esa misma situación entre culpable y voy a dejarme llevar, la he tenido yo. A veces pesa más la culpabilidad, que se encuentra cara cara con los recuerdos y no sabes por donde tirar. Los amaneceres con cuerpos de otros y las sonrisas con luz morada que forma tatuajes en nuestra piel... qué lejano está ya de mí pero qué cercano lo siento muchas veces...
www.fotolog.com/mitilene
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Comentario:
Una delicia leerte.Ya lo creo, porque a pesar de la atmosfera que comentas, el texto tiene esa levedad caracteristica de la buena literatura.
Mis felicidades.Repito, me encantó.
Besitos de la parte masculina de Luna Blue.
Mis felicidades.Repito, me encantó.
Besitos de la parte masculina de Luna Blue.
Comentario:
Al menos mantenemos la esperanza hasta el alba.Luego ya se verá, que sea lo que tenga que ser.
Un saludo!
Jen
Un saludo!
Jen