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CATALEJO LACADO
Acerca de
-"Tienes la cabeza en la luna" -"¡Qué va! La luna está dentro de mi cabeza"
Sindicación
 
Coágulos hexagonales

A veces mi dualidad interna juega con los sinsentidos, a base de reglas de engaños y tejemanejes para poder hacer trampas en cada desfase horario. Y a mí me divierte ser la espectadora que lo sabe todo pero que nunca se posiciona, poner a prueba el grado de elasticidad de mi parte más ingenua, sentir cómo grita a medida que se va quedando sin argumentos; y claro, acaba perdiendo, la pobre acaba perdiendo. No le queda más remedio que escuchar lo que nunca quiso oír: que antes o después acabaría pasando, porque era cuestión de tiempo. Demasiadas noches rozando ese instante en el punto muerto que une garganta y corazón como para que al final terminase disolviéndose de un modo efervescente en algún whisky amargo del último bar de Escocia. Más bien al contrario, ha ido macerando bajo la cama, como un monstruo más, y se ha esparcido con sigilo por los pliegues de todas las puertas desprendidas del tiempo para, llegado el momento, cerrarlas todas de golpe. Ya sabes cómo funciona, basta un trozo de papel y alguna vena más abierta que otra para quedarte absorta mirando el granulado de los tejidos adiposos que forman el quiste gris y maloliente de todo aquello que nunca te atreviste a decir. Empiezan a abrirse compuertas y notas como el nivel de aquel líquido frío y espeso escala desde el estómago hasta la cabeza, cubriendo todos los recodos que forman los entresijos de tu cuerpo, pero te mantienes quieta, como degustándolo. El número de litros que forman el ahogo es directamente proporcional al número de acordes tristes y elegidos que dispararán y detonarán municiones para hacer estallar los territorios marcados con una cruz negra. Y cuando cae la primera lágrima simulas sorprenderte, como si no hubieses estado preparándola, moldeando su contorno redondeado y dotándola de mil sentimientos salinos que más tarde reventarán en el precipicio de tus labios; como si no la necesitaras. Llegas al punto sin retorno de los pa(i)sajes del silencio, a la quebradura de huesos y el chasquido de los dedos. Al mundo de las sombras y los lugares oscuros que nunca quisiste destapar; las pendientes eternas y los tobillos rotos. Y escribes una y otra vez en la arena palabras que se desquebrajarán con el sudor de las olas, que engullirán las esperanzas y te cercenarán algún que otro dedo. Sólo queda rumiar pidiendo que no te trague la náusea y amanezcas antes de que te estrangulen las almohadas repletas e inundadas. Sólo queda esperar... la aparición de otra aldaba.





 
Comentario:
Yo me siento muy dual en muchos términos.
Tranquilamente nerviosa, nerviosamente tranquila.

Saludos
 
Comentario:
¿Por qué esperar? ¿por qué no ir a buscarla y así llenarte por completo???

Un besazooo
 
Comentario:
Tanta poesía en prosa me emborracha. Gracias por dejarme beber tus letras.
 
Comentario:
No quiero que no duermas. Aunque escribas cosas tan fantasticas. No quiero ahogos. No quiero esas ojeronas "de estudiar". No quiero que moldees ni una lagrima más. No quiero que te calles y nunca me lo digas. No quiero que lo niegues todo. No quiero que te sigas quedando sin aire. No quiero esos ojazos tristes. No quiero que dejes de escribir por muchos dedos que te falten, porque nos matarias a todos.
 
Comentario:

Bendito insomnio.


(Te odio, sólo quiero que lo sepas. No sabría no hacerlo)

(mi pequeña genio, no sé cómo haces para que cada día tenga la sonrisa un poco más larga)
 
Comentario:
Como me gusta cómo combinas las palabras... jo
 
Comentario:
No sé cómo lo haces pero consigues transmitir una sensación de estar percibiendo todo eso en el propio cuerpo que llega a asustarme.

Un beso.
Jen
No