abaNico
Andaban de puntillas para que los paraguas que minaban la ciudad no saltasen, se abriesen como cebos y les devorasen los tobillos, el tiempo o las ganas. Cuadrando los ojos en el ángulo perfecto que les permitiese hablar sin decir nada, encontrarse sin buscarse, jugar con los dedos sin atreverse a enlazarlos, bailar con los ojos sin atreverse a clavarlos. Sin que él supiese que ella se estremecía por dentro en cada gesto, mientras estrujaba los asteriscos de la palma de su mano como solución (ineficaz) para no perder la cabeza. Volviéndose zurda y él diestro. A cuatro manos, a cuatro ojos, a dos labios. Ellos y el eco del latido que se disolvía en el agua. Despertando para soñar y beber instantes que crecían como racimos por encima de sus cabezas. Siendo posible morir de amor, incluso cotidiano. Notando la desesperación en cada roce de los labios, en las dentelladas, en la urgencia por borrar las huellas que dejaron en la piel todos los barrancos, como si derritiéndose (juntos) en la no-hierba consiguiesen purgarse del daño de los acantilados. Ahogándose y descubriéndose sin fondo. Olvidando que el mañana les esperaba colgado del picaporte de la puerta, ansioso porque acabasen el uno con el otro y se marcharan. Los labios desnudos y el crujido de cada caricia. Sin temblar, esta vez, por la ventana mal encajada que hacía que entrase el viento más afilado. Temblando, quizás, para contener el llanto. Acordes de agua mientras sus latidos tamborileaban y se ajustaban al desajuste de dejar siempre fuera las razones lógicas; el hueco perfecto de sus brazos mientras el sol dejaba de alumbrarlos. Y ella lloraba por el mañana que nunca tendrían, por el adiós hecho cemento en la garganta, y hacía un cuenco con sus manos para que no se derramase una gota más del cuento que se derretía entre los dedos. Y él la inventaba canciones casi sin saberlo, le soplaba cada miedo, la envolvía al mirarla mientras le recordaba que aquello era Magia y con ella podrían demostrar una y mil veces más que las leyes de la naturaleza se equivocan y es posible volar sin alas.
Comentario:
Magia pura en volandas de aires de abanico de amor.
Comentario:
Todos buscamos esa mágia, si tú la tienes disfrutala y cuídala mucho para que no se vaya.
Besotes.
Besotes.
Comentario:
Cuando surge esa magia ya es imposible quitársela de encima.
Volar sin alas, para el tiempo... pero haced que ese sentimiento nunca termine.
Un besazooo
Volar sin alas, para el tiempo... pero haced que ese sentimiento nunca termine.
Un besazooo
Comentario:
Foto encantadora
Comentario:
No tengo palabras.sencillamente espectacular.sabes expresarte como nadie,traducir sentimientos de una manera tan intensa que es dificil que no se me ponga la piel de gallina.ademas tienes una manera de escribir en la que toda las frases encajan,se enlazan perfectamente en una rima prosaica inconsciente que me encanta.ENHORABUENA.es uno de los que mas me ha gustado.
Comentario:
Mágico e inexplicable.