<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?><rdf:RDF xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" xmlns:ti="http://purl.org/rss/1.0/modules/textinput/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:co="http://purl.org/rss/1.0/modules/company/" xmlns:rdf="http://www.w3.org/1999/02/22-rdf-syntax-ns#" xmlns="http://purl.org/rss/1.0/"><channel rdf:about="http://blogs.ya.com/clacado/rss20.xml"><title><![CDATA[CATALEJO LACADO]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/clacado/rss20.xml]]></link><description><![CDATA[&#32;]]></description><dc:publisher><![CDATA[Publisher]]></dc:publisher><dc:creator><![CDATA[creator]]></dc:creator><dc:rights><![CDATA[rights]]></dc:rights><dc:date><![CDATA[2004-12-12T10:00:00-05:00]]></dc:date><sy:updatePeriod><![CDATA[hourly]]></sy:updatePeriod><sy:updateFrequency><![CDATA[1]]></sy:updateFrequency><sy:updateBase><![CDATA[2004-12-12T10:00:00-05:00]]></sy:updateBase><items><rdf:Seq><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/clacado/c_133.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/clacado/c_132.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/clacado/c_131.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/clacado/c_130.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/clacado/c_129.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/clacado/c_128.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/clacado/c_127.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/clacado/c_126.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/clacado/c_125.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/clacado/c_124.htm"/></rdf:Seq></items></channel><item rdf:about="http://blogs.ya.com/clacado/c_133.htm"><title><![CDATA[.]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/clacado/c_133.htm]]></link><description><![CDATA[<br/><br/><br/><br/>Bye bye my love<br/><br/><br/><br/><br/>www.clacado.vox.com]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/clacado/c_132.htm"><title><![CDATA[In arms]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/clacado/c_132.htm]]></link><description><![CDATA[<br/><br/>Siéntate.<br/>Tú.<br/>Perdóname.<br/>Hablemos.<br/><br/><br/><br/>Aquí dejo la máscara. Mi orgullo. Mi fortaleza. Escóndela en algún rincón, en el revistero o entre las revistas guarras del último cajón. ¿Para qué cargar con ella? Sentirse invulnerable, deslenguada y altanera no es más que una estúpida soberbia. Aunque deje pasar los nudos una, dos semanas, son engaños, huídas desacompasadas. Un ritual vacío y sin sentido, cargado apenas con el espeso aroma del estupor y el sabor de monedas sucias en la boca. Basta de tristezas ñoñas, de mis tardes, de los silencios, la ceguera. Rabia y vacío en el estómago. De violines, abismos y pieles lechosas. De celos en arrogante retrospectiva. Cien litros no valen para ahogar las ganas de gritar. Cien litros y desgañitarse entre sollozos. Cien litros de agua hirviendo no bastan para desinfectar. Quizás sólo nos quede bailar en la oscuridad del salón bañados en la rabia y zapatear sobre los ecos de todo aquello que pueda destruirnos. Sí. Aunque ambos seamos arrítmicos. <br/><br/><br/><br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/clacado/c_131.htm"><title><![CDATA[-]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/clacado/c_131.htm]]></link><description><![CDATA[<br/><br/><br/>El mar se mantiene distante como un estúpido charco que no parte. Vive prisionero, no puede huir a ningún lado, ni morir, ni desquebrajarse. El mar se parte contra la roca y no encuentra tus pies ni tus pantorrillas, sólo algún pescador aburrido tirando piedrecitas en el aljibe. Sueño con viajar en motocicletas rojas por caminos polvorientos.  Quizás empiece a cumplirse en el momento en que salude a personas que no conozco. El mar. Algo le hace querer escaparse por las rendijas, llamándote. Ataca a las rocas, inunda la arena, amenaza con entrar en casa y destruirlo todo. El mar quiere huir, y yo (exhausta), me convierto en piedra donde rompe, sin quejarme ni oponer resistencia, aunque no puedo evitar sentir miedo. Se aleja y la roca seca el corazón de los pájaros. Las parejas corren a encontrarse, yo alcanzo a saludar con la mano. La aguja canta en segundos. Siento que escurre por mis piernas algo caliente y forma un charco mojando mis pies descalzos, mientras el corazón se me pone frío como aliento de esquimal.  <br/><br/><br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/clacado/c_130.htm"><title><![CDATA[Punto de fuga]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/clacado/c_130.htm]]></link><description><![CDATA[<br/><br/>Me quedé sin llaves tantas veces que tuve que inventar nuevos hogares. Entre piedra y escalón trataba de escapar de las cadenas de montaje, las manchas, los frascos, los precintos y siempre busqué moverme al ritmo de la música sin conseguirlo. Siempre preferí el latir acelerado y arrítmico que me provoca tu cuerpo al tictac de los relojes atómicos. Siempre sobre el alambre y sin mudar la piel, unas veces acelerando, tropezando y tejiendo traspiés, otras a punto de detenerme y dejar muertos los brazos, los labios, la piel. Sólo intentaba cantarte una canción, sin embargo era como aquella niña con pijama de franela que una y otra vez se asomaba a la ventana para ver cómo la nieve volvía a cubrirlo todo. No pretendo romper la baraja y llevarme los trozos, pero el día que me atreva a lanzarte un órdago yo ya no estaré. Tengo un único escaparate y guardo los artículos de lujo en el almacén. Por eso, a veces, notas un temblor, un reflejo oscuro, un abismo que no comprendes, la retina demasiado brumosa que sólo representa un instante nublado en una noche de verano. Podría demostrarte más heridas de guerra de las que ves; siguen sin ser demasiadas y seguramente tú tienes más; asumo que cada uno decide a qué velocidad andar, siempre y cuando no lleve a alguien de la mano. Sigo en la ventana, con 40º a la sombra no tardará en derretirse la nieve. <br/><br/><br/><br/><br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/clacado/c_129.htm"><title><![CDATA[Cabezabajo]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/clacado/c_129.htm]]></link><description><![CDATA[<br/><br/><br/>Se me escapan del calendario los cuentos, las avenidas, las postales. Se dio la vuelta. Se constipó con el viento, y ya no supe encajar en café sin tostadas adornando la despedida. Nada es lo que era. Por suerte y por desgracia. A mí se me olvida escribir y ni siquiera se entera mi mano izquierda. En momentos negros y oscuros siempre nacen falsos poetas, me digo. Afortunadamente el futuro no existe, y si lo hace, no es más que un hueco a la espera de los hastamañanasidiosquiere. El futuro es hueco, y el vacío es versátil. Puedes pintarlo, llenarlo, musicalizarlo, atiborrarlo hasta que colme por los bordes o le fuerce a expandir todos sus límites. Rellenarlo de lo que quieras. De lo que quiera dejarse. Así, minuto a minuto, nos dedicamos a engrosar momentos en una vida tan tragicomedia y tan implaneable que nos sostiene con grilletes a lo que ya hemos vivido o a lo que nos quedará por vivir. Y a mí, que nunca me gustó la esclavitud –ni siquiera de las ideas- me hace forzarme hasta desfibrar uno a uno los huesos, sin conseguirlo. Mis campos de minas siempre están debidamente señalizados para no saltarme ni una.No, nunca se tienden manos en los hemiciclos políticos. Cualquier intento de abrir de par en par los balcones, sacudir el polvo y tender mis miedos al sol se convierte en tropiezos y roturas de copas de ron. Cualquier intento de proyectarlos significa desviar esfuerzos hacia la manufacturación de estrategias fracasadas, inútiles y, en algunos casos, innecesarias. Próxima parada a la encrucijada de un camino dibujado con el pulso incierto de las motivaciones arrítmicas y discontinuas. Por eso no valen las promesas, las agendas llenas de verbos en futuro, porque uno no sabe cómo va a seguir reaccionando ni qué va a hacer de comida mañana. La realidad espera tras la puerta para sorprenderte. O para partirte a hostias, según le de. Esa es la gracia, que nunca sabes qué va a ser lo próximo. No vale improvisar. No depende de ti. No dependes de ti. Somos turistas en una vida de audioguías, consuelo y puñal. <br/><br/><br/>Y no. Yo tampoco entiendo nada.<br/><br/><br/><br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/clacado/c_128.htm"><title><![CDATA[Enero en la playa]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/clacado/c_128.htm]]></link><description><![CDATA[<img src="http://blogs.ya.com/clacado/files/Imagen_046.jpg" alt="" border="0" width="449" height="337"/><br/><br/><br/><br/><br/><br/><object classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,29,0" width="366" height="75"><param name="movie" value="http://www.goear.com/http://blogs.ya.com/clacado/files/localplayer.swf" /><param name="FlashVars" value="file=db16b37" /><param name="quality" value="high" /><embed src="http://www.goear.com/http://blogs.ya.com/clacado/files/localplayer.swf" flashvars="file=db16b37" quality="high" pluginspage="http://www.macromedia.com/go/getflashplayer" type="application/x-shockwave-flash" width="366" height="75"></embed></object><br/><br/><br/><br/><br/>Y tu piel es blanca, como esta mañana de Enero, demasiado hermosa como para ir a trabajar. Sin pestañear hablamos con el jefe un cuento chino y, como niños, nos volvemos a acostar. <b>Se supone que debía ser fácil </b>¿Tienes frío? <b>Pero a veces lo hago un poco difícil. Perdón.</b> Suerte que tú ríes y no te enfadas porque eres más listo y <b>menos egoísta que yo </b>¿Todavía tienes frío? Bueno, <b>cierra los ojos </b>un minuto que te llevo a un lugar. <br/><br/><br/>Imagina una calita, yo te sirvo una clara. Es verano y luce el sol, es la costa catalana. <b>Estamos tranquilos, como anestesiados.</b> Después del gazpacho nos quedamos dormidos mirando el Tour de Francia en la típica etapa donde Lance gana imponiéndose al sprint con un segundo de ventaja en el último suspiro, colgándose a sus hombros el maillot amarillo. De nuevo al chiringuito, un bañito, un helado de pistacho y un partido al futbolín. Lanzamos unos frisbis, jugamos a las cartas y acabamos cenando sardinas y ensalada. <b>Bebemos, dorados. Hablamos, callados.</b> La luna, la sal, tus labios mojados. Me entra la sed y pido una copa y España se queda en cuartos en la Eurocopa. <br/><br/><br/>Pero nos da igual, hoy ganaremos el Mundial. Subimos a casa, <b>hacemos el amor y sudamos tanto que nos deshidratamos</b>. El tiempo se para, <b>el aire no corre.</b> Mosquitos volando y grillos cantando y tú a mi lado <b>muriendo de sueño.</b> Cansado, contento, <b>me pides un cuento y yo te lo cuento, más bien me lo invento.</b> Te explico que un niño cruzó el universo montado en un burro con alas de plata buscando una estrella llamada Renata que bailaba salsa con un asteroide llamado Julián Rodríguez de Malta. Malvado, engreído, traidor y forajido. Conocido bandido en la vía láctea por vender estrellas independientes a multinacionales semiespaciales. <b>Y te duermes… </b><br/><br/><br/><b>Vivan las noches. El sol, la sal en tus labios. </b><br/><br/><br/>Al principio, como siempre, dormimos abrazados y <b>cuando ya suspiras </b>me retiro a mi espacio. Me gusta dormir sola <b>a tu lado </b>de la cama, esta cama hoy repleta de mantas en esta mañana fría, fría, fría, congelada, <b>congelada.</b><br/><br/><br/><br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/clacado/c_127.htm"><title><![CDATA[`]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/clacado/c_127.htm]]></link><description><![CDATA[<img src="http://blogs.ya.com/clacado/files/YTJBHHmJ_052.jpg" alt="" border="0" width="442" height="332"/><br/><br/><br/>Estás hablando para nadie,<br/><br/><br/>basta, ¡cállate!<br/><br/><br/>Estás perdiendo el juicio,<br/><br/><br/>ya no hay nadie aquí.<br/><br/><br/>Pero si me has escuchado,<br/><br/><br/>vamos, ¡lárgate!<br/><br/><br/>O quédate, mi sombra.<br/><br/><br/>¿Y si a cambio te lo digo una vez más?<br/><br/><br/><br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/clacado/c_126.htm"><title><![CDATA[Pero]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/clacado/c_126.htm]]></link><description><![CDATA[<br/><br/>Siempre andaba arrastrando un calcetín por el aire. La última vez que me vieron giraba la esquina, andaba agitada, subía a un coche. Engullía las noches sabiendo que iba a perder para que no me doliera aquello del no ganar. Apenas encendí la luz encontré una bombilla medio rota que colgaba de un techo sobre mi pecho. La luz bailaba en las rendijas y los cerrojos y yo imaginaba la ciudad con una foto mía en cada farola. Ilusa. La quietud de la vida y la muerte, de los jarrones y las partículas de polvo me hacía pensar en que no tenía motivos para huir con la garganta ulcerada. Que tenía que dejar de temer(te). Primero, porque ninguna historia puede ser tan mona y arregladita, después por los alguna parte, las balas perdidas, el lujo entre lo trágico y lo cómico, valiente y poco inocente, humanidad contra fragilidad, mundo rotundo, los lavanderos de historias, las puertas del cielo cerradas de par en par. Sin embargo, en días como éste no importa el sentido de la orientación, ni las brújulas, los mapas, los líquenes, ni lo revuelta que tengas la cabeza. Sigo necesitando un laberinto con salidas de emergencia. Imaginativa y galardonada, por si un día hago historia. Dime. Por qué le tengo miedo a las voces en off. Dime. Por qué bajo mis ojos se ha corrido el rimel. La noche y la mañana me amenazan y me sonrojan la sonrisa bisturí en mano mientras me susurran que los recuerdos se guardan en sobres pequeñitos para que la memoria quede intacta y no duela. Ahora es tu saliva la acuarela que decora la tapicería en la habitación. Queda bonito, hermoso, grandioso y decorativo, pero la verdad, no son mas que gotas cínicas que dibujan la luz por la mañana y me hacen acordarme de que ya no estás aquí. Asdkjñh.<br/><br/><br/><br/>Si la vida fuese justa, nos dejaría seguir bailando.<br/><br/><br/><br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/clacado/c_125.htm"><title><![CDATA[Hipo]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/clacado/c_125.htm]]></link><description><![CDATA[<br/><br/>A veces<br/><br/><br/><br/><br/><br/><br/>te sorprende<br/><br/><br/><br/><br/><br/><br/>caminar sin rumbo. Inercia. Más rápido cuanto más fuerte. Sin necesidad, final, ni plegaria. Y ahí están. Mirándote. Cotidiano. Los dedos que bailan en el aire. Buscándote. Perdidos. Borrachos. Los cuerpos que se encuentran. Enredándose. Inconscientes. La luz se congela. Dulce. Atenuándo los rasgos duros. Los vértices. Las puntas. Las esquinas. Lenta. Y vuelve. Como el tiempo. Vuelve. Los momentos y los ratos. Detenidos. Vuelven. Y llueve. Afuera llueve. A cámara lenta. Fotograma a fotograma. Aunque no importe. Ni la luz, ni la lluvia. De fondo. De adorno. Sin contorno. caminar sin rumbo<br/><br/><br/><br/><br/><br/><br/>te sorprende<br/><br/><br/><br/><br/><br/><br/>A veces<br/><br/><br/><br/><br/><br/><br/><br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/clacado/c_124.htm"><title><![CDATA[?]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/clacado/c_124.htm]]></link><description><![CDATA[<br/>Si alguien cree que esto no es un lugar <br/>o si en caso de serlo no existe realmente,<br/>puede comprobarlo por sí mismo<br/>ahí están las coordenadas exactas<br/>y la altura correspondiente. <br/>Si fuese tan fácil explicar <br/>en qué punto me encuentro<br/>como dar una coordenada...<br/>si fuese tan fácil pintar lo que ahora siento<br/>poniendo un color junto a otro...<br/>si fuese tan fácil vibrar contigo<br/>como cantar esta canción,<br/>qué fácil sería comprender<br/>que hay tantos lugares donde vivir... <br/><br/><br/><br/><br/>]]></description></item></rdf:RDF>
