Entiéndanme. No quiero que se piense que soy un gruñón amargado. Me agrada que vengan los amigos a cenar a casa y me gusta mucho ser yo quien les prepare la cena. El sábado pasado volvieron a hacerlo: vinieron.

Televisaban el Barça - Athletic, "podríamos comprarlo y verlo en tu casa". No me gusta el fútbol. Eso me pasa por tener el cable. A Laura, en cambio, le entusiasma. Naturalmente, le propuse que yo haría la cena mientras ellos disfrutaban del partido.
Así que entre sus uys, ays, y "tráeme otra cervecita, pringaíllo", el pringaíllo fue friendo unas croquetas de jamón que dejé listas por la mañana, y las sacaba calentitas, recién hechas, preguntando "¿cómo están?".
- 1-0, gana el Barça.
- Digo las croquetas.
-¡Ah! acabándose. A ver si vas trayendo otra remesa.
Hice un par de tortillas de patata y preparé una ensalada. Saqué embutido y laterío.
- Anda que te has descoñao preparando la cena.
¿Ves? Te pasas toda la mañana preparando unas croquetas que están a punto de ser santificadas, porque son divinas, y luego te critican porque abres un par de latas de mejillones, de berberechos y de aceitunas.
Para el café tuvimos que esperar a que acabara el partido, porque eso es cosa de Laura. Luis y Clara quisieron ayudarme a fregar los cacharros y recoger la cocina, pero yo, como soy imbécil, les dije que no, que mañana yo me apaño en un rato.
Dos botellas vacías de pacharán, otra de licor de hierbas, otra de ginebra y doscientas mil latas de cocacola se amontonaban junto al cubo de la basura cuando me levanté el domingo. Laura me ayudó con todo y, dándome un beso, me dijo que se iba a descansar a su casa, que quería dormir... que quería dormir más, mucho más. El domingo estuvo despierta cuarenta minutos. El Barça había ganado.
-Te llamaré.
Miré mi puzzle terminado y pensé que era bonito que lo hubiera empezado yo y terminado ella. Era de los dos... Era, porque ya no es.
Pero lo que estuvo fenómeno es que Laura ayudó con todo. Aunque no me hubiera gustado que alguien terminara mi puzzle, comprendo porque te parece bonito que el tuyo lo terminara ella.
Un beso.
Yo me las habría comido todas y te hubiera aplaudido, porque aprecio las croquetas por lo que valen. Y yo no veo el fútbol...
Besos!







