Pero es que yo soy fiel.

A primera hora me he ido al Alcampo y me he comprado un puzzle de 1500 piezas, 9.90 € (Laura estará ausente cinco días, de modo que tendré que colocar una media de 300 piezas/día si no quiero que cuando vuelva me llame imbécil).
El motivo elegido es La habitación del artista. Admiro la obra de Van Gogh y este cuadro me recuerda extraordinariamente a mi propia habitación. Tal vez, inconscientemente, me vi influido por esta pintura para desordenar el lugar donde el sueño, el amor, los deseos y la fantasía me visitan cada noche... Bueno, la verdad es que cada noche, puntualmente, sólo me visita el sueño, pero los demás lo hacen de vez en cuando.
He conseguido componer el marco del puzzle, la ventana y un trozo de una de las sillas, la del primer plano. No he contado las piezas, pero desde luego no son 300 y, además, es lo más fácil.
No me importará que Laura me llame imbécil cuando lo vea sin terminar, ¡claro que no!, si luego me besa y hacemos el amor un poquito.
Lo que no estoy dispuesto a consentir es que coloque una sola pieza del puzzle.
Por cierto, el domingo tendré que cambiar las sábanas.
Y yo respondo ¡claro que no! ;)







