logotipo

img_google
Y en ésas estamos...
Me dicen que el perro es el mejor amigo del hombre... ¡Y me lo dicen mis amigos! ¿Deberé reconsiderar también la calidad de mis amistades? ¡Claro que no! No pretendo divertir a nadie con estas historias. Me conformo con pasar un rato agradable escribiéndolas.
Sindicación
 
Pablo

Pablo me daba clases de repaso cuando yo estaba en E.G.B. Sí, se me atascaban las matemáticas. Gracias a él saqué el graduado, pude seguir estudiando y, sobre todo, gané confianza en mí mismo. Yo era un crío, pero sentía que me hablaba y me trataba como a un igual. Alto, muy alto, delgado, pensativo, distraído y tímido.  Él siempre dice que nació soltero, feo y cuarentón.  Las mujeres a las que ama nunca lo amaron, y la única que le amó no pudo ser correspondida: "Era una mujer extraordinaria, suele decir, pero le faltaba pasión". Acaba de cumplir los cuarenta y ocho y seguimos siendo amigos.

Sobre las ocho de la tarde, desde hace muchos años, acude siempre al mismo bar. Allí se acoda a la barra para hablar con la camarera y, a veces, se sienta en una mesa para leer un libro, hojear el periódico, escuchar la música de fondo, pensar y fumar, fumar, fumar, fiel a su Ducados desde que tenía quince años. En ocasiones juega una partida al billar con algún otro solitario, y nunca le ha importado ganar o perder.

Cuando he acudido al bar lo he encontrado sentado en una mesa, leyendo un libro, más cuarentón que nunca con aquellas gafas que yo nunca había visto.

Se ha alegrado al verme, aunque en su mirada y en su sonrisa hay un permanente puntito de amargura. Mientras jugamos una partida de billar, me cuenta que su vida sigue como siempre ("cada vez más soltero, más feo y casi cincuentón"), y prefiere que le hable de mí, de Laura... Bebe cerveza tras cerveza. Y fuma, fuma mucho, procurando que el humo no me llegue a la cara, pues recuerda que dejé el tabaco hace catorce meses. Al cabo de un rato pierde su típica timidez, se anima y empieza a hablarme de sus cosas, de su trabajo, de sus lecturas, de sus proyectos. Siempre moderadamente optimista.

Muchas veces me pregunto si es feliz. Qué curioso, después de tantos años de buena amistad, nunca le he hecho esa pregunta. Yo siempre he tenido la duda, y jamás me he atrevido a preguntárselo. Temo que me diga que no. Pero más temo que me mienta y me diga que sí.

 
 
Una cosa quería decir... o dos:
Me encanta la forma en que escribís...asi como entre melancólica y reflexiva, no se...es raro pero primera vez que entro aqui y siento que ya quiero ver que más tenés para contar...
un saludo...y que tengas un finde interesante..jeje
 
Una cosa quería decir... o dos:
El final de tu post tiene un gran trasfondo. No nos damos cuenta pero vivimos con un cierto miedo silencioso, que no es a la guerra o las tristezas cotidianas, es algo más, yo lo llamaría casi tabú. Eso me pasa cuando le pregunto a mi madre si es feliz. ella me dice que si. sin embargo tantas veces la veo callada, como solitaria, y por muchas razones, aunque creo que en muchas cosas es feliz, aún merecería serlo más. pero la felicidad a mi parecer es tan relativa. cuando sufro por algo me hago más realista y valoro cosas que no creo que existieran si tuviese la felicidad interna que deseo. sin querer enrollarme (que lo estoy haciendo y perdón por ello) últimamente he pensado mucho en hace un año y medio y me he dado cuenta de que era feliz, pero no lo sabía. No lo sabía porque estaba ocupada en ser feliz. galimatías? quizás desarrolle esto para que comprendas un poco más (en un post) de todos modos quiero decirte que tus escritos me gustan mucho, y siempre me hacen reflexionar. yo también escribiré algo sobre un profesor por quien siento un afecto muy especial.
ya se acabó, puedes respirar. :)
buen fin de semana, besos y a ver cómo vas con el puzzle. suerte!
No