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la ronda de noche: blog de clemente corona
Acerca de
Qué grande es el mundo.
Sindicación
 
AÑO NUEVO, BLOG NUEVO
No sé qué tiene esta convención que nos anima a todos a hacer cosas nuevas... por lo pronto, Uno se muda: de aquí a aquí...


NUEVO BLOG DE CLEMENTE CORONA: LA RONDA DE NOCHE
 
Murder, Inc.
Cierto, todos somos el Bobby del que hablaba en aquella canción Springsteen (al que ha bastado con versionear al Paco Ibáñez americano para que muchos le reseteen y le conviertan de obrero paleto yanqui vendido al AOR en singer-songwriter comprometido con las libertades y los chicos en Irak). Todos tenemos una pistola guardada bajo la almohada. Todos. Todos. Eso de por sí es malo y hace ahondar en la percepción de que el mundo, indefectiblemente, no va a ser un lugar mejor de lo que es hoy en las próximas generaciones; pero es aún peor cuando olvidamos la vergúenza, una vergüenza a la que no cuesta nada dar de bofetadas para que despierte. Los americanos son malos, y Bush peor: mira que invadir un país por el petróleo... Pero, ¿y si no tuvieran el mayor ejército del mundo, actitud bélica, recursos ilimitados y una empresa privada fuerte como el Capitolio? ¿Qué haría entonces USA , eh? ¿Cómo se garantizarían los 5 galones por cien millas que se comen las trocas Ford?
Lo pienso una y otra vez, y no encuentro la solución...
 
... 'til it's over
Se acabó el sueño. Ya lo comentábamos aquí; pero no, no ha podido ser. Han sido los Cardenales quienes, como buenos pájaros, se han llevado el gato al agua. De nada sirve el que el suyo sea el peor record de la historia (no han llegado a 90 victorias en la temporada regular), o de que se clasificaran como campeones de división tras la desastrosa racha de los Rojos (15 derrotas en los últimos 16 partidos). Ay, los Tigres. De qué ha servido escuchar todas las noches, año tras año, a Jay Leno mofándose de ellos; de qué ha servido ser considerado -con razón- el peor equipo de todos -y eso incluye a los canadienses, cuando eran plural-; ahora que GM se hunde un poquito más, no habrá desfile triunfal bajo la sombra del Renaissance Center para alegrar los corazones de una de las ciudades más castigadas por el American Way of Life... aunque no hay mal que por bien no venga: las autoridades se han felicitado por la derrota de los Tigres, así no habrá disturbios en Detroit. Más que los comunes, they mean.


 
Personalísimo
"Os vamos a ganar", dice el tipo y su compañero sonríe. "Seguramente", responde Uno, recogiendo del cajetín el billete de cartón. Sentado en un banco de piedra del andén al aire libre, un viejo europeo fotografía a unas niñas que le parecerán exóticas. Uno tiene la mente sucia y piensa que el viejo es un pederasta. La casa del ubicuo está a unos pasos de la estación: el ubicuo tiene vistas privilegiadas del Meditérráneo que ninguna urbanización puede ofrecer y prohibe que los turistas fotografíen los muros encalados del perímetro, resguardado por soldados delgados y vestidos de verde olivo. El ubicuo sabe vivir: recibe a otros ubicuos como él que viven en casas semejantes -sátrapas de medio pelo, a fin de cuentas-, a emisarios del emperador que le prometen juguetes nuevos si él les promete a su vez comportarse como hasta ahora, a celebridades locales que le besan las manos. Todos los recibidos ensalzan las vistas que tiene la casa del ubicuo, únicas en el mundo. De frente, un mar; a un lado, hectáreas de descampado donde los turistas hacen equilibrios sobre restos arqueológicos; al otro, un acantilado en el que se suspenden casas con los tejados azules. Algunas noches, cuando no hay luna y las luces de la capital atraviesan la contaminación, el ubicuo se sonríe complacido y piensa -está convencido de ello- de que lo merece, de que lo merecen a él.
Todos los ubicuos son iguales.
 
Hoy puede ser un gran día
 
El Rifle
O séase... ahí descansa, a pocos metros. Un japonés fiable. Ha llegado a mí con algunos kilómetros menos de los que hice con Le Voiture, un Sebring de casi tres litros en el que me senté lo suficiente como para establecer con él una duradera sensación de posesión. Le Voiture, asintió ella, mientras un producto orgullo de Motown engullía goloso gas de a 3 bucks el galón -cosas del Katrina. La cuadra ha ido evolucionando y a Uno le gustaría tener establo para guardarlos a todos. Al Tiburón, El Tanque, El Ruso, El Suzu; Le Voiture y El Carrazo. Los rifles de repetición los inventaron los americanos pero los hicieron perfectos en Japón (¿quién dice que las películas no enseñan? Ambos, Le Voiture y El Rifle, tienen el mismo color. Hecho en Japan, pero no es coche de otaku, ese es al que sustituye. El Pickachu,dejó uno dicho. Ahora, El Rifle se prepara rondando asfalto capitalino -con lo que eso conlleva: asistir a una feria de muestras ambulante, hallar rutas nuevas a lo Indy pero sin Stetson- para cuando enfile una buena por lo compacta lengua de asfalto, que es lo que pide -150 caballos que Aníbal hubiera mandado limpiar- y con lo que sueña su jinete.
 
De imbéciles...
... está el mundo lleno. Sin ir más lejos, el que me ocupa ahora es el francés Thierry Meyssan. Este individuo, hace unos años, se ganó un buen puñado de euros con un libro que sostenía -bueno, no se sostenía más que de pie y porque estaba encuadernado en cartoné- que ningún avión fue estrellado contra el Pentágono. No es que yo lo viera humear, que lo vi; es que ya entonces me pareció un insulto. Las imágenes valen más que mil palabras, más que mi opinión y mi convencimiento. Ahora que Moussaoui está procesado, podemos ver las imágenes del ataque criminal. ¿Qué hacemos con este personaje, ahora? ¿Dónde se le podría exigir una disculpa pública?
 
Look up in the sky
Queda mes y medio para que vuelva a nuestras vidas. No sabemos dónde ha estado, qué ha sido de él en los últimos años. Desde que desapareció, las cosas han cambiado a todos los niveles. Este no es el mundo feliz de la caída del Muro. Además, ella se ha casado: su hija es preciosa. Su némesis, inteligente y ambiciosa como nunca, no va a permitir que le arrebate lo logrado en su ausencia. Recién afeitado, mi vello inexistente se ha erizado al escuchar los primeros compases creados por John Williams hace ya casi treinta años. Ojalá tuviera cinco añosdurante esas dos horas que ansío desde hace meses. Pero habrá miles, millones, que las disfrutarán con esa edad. Afortunados ellos.
Vuelve el pionero, vuelve la parábola del errante -el errante que deja un mundo moribundo para llegar a otro donde se convertirá en el más poderoso: las asombrosas aventuras de Cavalier & Clay...-alumbrada por dos inmigrantes judíos en NY hace setenta años. Brian Synger sabe lo que se trae entre manos. Sabrá respetar al mito. Superman Returns.
 
ADN
En 'Las partículas elementales', Michel Houllebecq -francés, racista, misógino; empero, lúcido como pocos escritores contemporáneos y una joya humana como lo fueron Cela o Borges- decide exterminar a la raza humana tal y como la conocemos para acabar con muchas cosas y empezar, como pasa cada 20 años en los comics de superhéroes, desde casi cero.
A esta hora de esta noche de abril unos dicen que 30, otros que 90. Se superponen en mi mente a los tiros entre Al Fatah y Hamás, a los manifestantes sangrando en Katmandú, a los indios arrastrando planchas de buques. 30, 60, 80. A mí, sentado en mi casa, con mi banda ancha, mi camisa cara, mis billetes baratos de avión -a mí, prototipo tópico, afortunado y desagradecido de europeo occidental- no me tienen que convencer de nada. Ya lo estoy. Y sé de historia. Y sé que USA empezó huyendo del fanatismo religioso, matando a los indios, robando medio México y comprándonos la Florida. Sé que China se robó el Tibet. Que Rusia se extiende por dos continentes. Que Australia borró los senderos de las canciones del desierto. Que Alemania provocó dos guerras, y que Bélgica esclavizó el río Congo. Que Egipto sometió a los nubios, y los romanos a los dacios. Que en Cuba no quedan -es que parece que nunca haya existido- siquiera unos hilos desmadejados de sus pobladores originales. Así, desde el principio. Que los 30, 80 ó 120 -qué importa: igual de grave sería que sólo fuera uno con un rasguño en la mejilla- son la última ficha del dominó que ha caído y cuyo derrumbe comenzó el día en que alguien creyó que otro alguien le hablaba desde el cielo.
Pero al que le dio un papirotazo a esa primera ficha no le pongo cara; a quién ha tirado esta, sí. No es suficiente, pero me vale.
 
Se busca, me encuentro
Me encontré en California. Buffalo. Kansas City. Ohio. Mississippi. En Cheyenne y Colorado, no: el Grand Canyon estaba cerca, pero nosotros, enfadados. Georgia by the sea, e inside Georgia. El Paso y Pleura, no. Shreveport vislumbrada apenas: una parada del galgo para recoger viajeros y dos cigarrillos apurados. Abilene y Alburquerque, no. Syracuse, Tallahasse y Baton Rouge: downtown peligroso, éxtasis en las discotecas y franco-parlantes por este orden.
Wanted man por mí mismo en Salem, Wilmington, New Haven; Pittsburgh y Annapolis, Cary y Detroit; Memphis, Nashville, Alabama y Savannah y... La fiesta de San Genaro y Carl Ripkin Jr. limpiando las bases.
Alguien dijo -¿Chatwin?- que se viaja dos veces, cuando se viaja y cuando se escribe sobre el viaje. No es enmendar la plana al último gran viajero inglés si Uno dice que se viaja tres veces. Cuando se viaja, cuando se escribe sobre el viaje y cuando se corrigen unos ferros.
 
Free-lanch's Look
Muevo mi cara a supervelocidad como Superman para que los objetivos no capten y descubran a la humanidad que mis gafas esconden el rostro de un free-lanch.
 
IT'S SHOWTIME!
... Eurosport calienta motores ante la inminente final de la Champions League -la mayor competición deportiva del mundo y lo único, junto al euro, que vertebra y da identidad a Europa, que no a la UE- de la que fue apeado justamente el Madrid, ese real Madrid plagado de viejos, brasileños y cabreados de tobillos torcidos, por lo que Uno tiene que agachar un poco la mirada y no prestar mucha atención a los reportajes de la cadena deportiva panaeuropea sobre las grandes escuadras del continente entre las que no está, este año, ese real madrid que, una vez, ganó 2-3 en Old Trafford con un gol de tacón de Redondo y una columna vertebral formada por cuatro hombres -Casillas, Hierro, Redondo y Raúl- que no vinieron de las estrellas, si no de la calle, y se convirtieron en el equipo de fútbol más luminoso del mundo en aquel mes. De la calle, de otra calle, viene Pedro Martínez, y Uno se alegra de que, en este año que queda -si la pelota entra mediante- hasta que el Madrid se asome por Europa, los NYY hayan arrancado como un cohete a Marte su camino a las WS. Conjuros rotos aparte -los White Sox quebraron el hechizo el octubre pasado, y ésa es una cosa que sólo pasa una vez en la vida-, sólo Pedro Martínez puede tirar a los del Bronx al río Hudson. Ahora el frío se ha ido -bueno, en Denver casi nunca se va el frío y por eso hay tantos home runs, porque los Rookies juegan a casi 3.000 metros-, las Minors han arrancado, Deck ha sacado a la venta cinco colecciones de cromos distintas y todavía hay tiempo de redención. Incluso para los Tigers. Es abril, it's showtime.

 
Por allí, ya no resopla
El tipo limpia con un punto de arrogancia. Cuando vuelvo del baño, la ballena ha muerto. Cinco años y cinco arrobas atrás, di la mano al dueño del bar más limpio que yo había visto nunca. Hoy, está de mal humor. Me cobra sin mirarme. Camino hasta el espigón, y esperamos a que aparezca Fungie: el aire mojado apaga los porros. El marinero gallego me dijo una vez que era de la NASA, que no era de verdad. Un delfín robot. Me creo todo lo que me cuentan.

 
Un hombre llamado Caballo
Aunque para mi temperamento sea media tarde recien comenzada, es el anochecer en Limerick. Estoy en el White House, dando ambiente mientras tomo estas notas porque este pub y no otro -no es la primera vez que se habla del White House en este weblog- es propiedad de los literatos. Los miercoles hay veladas de poesia y a cualquier hora que no sea la de las noches del fin de semana -el ansia de alcohol arrasa a la literatura, como la Guerra de Iraq los restos sumerios- reina, valga la artera palabra, el silencio. Unicamente me levanto para pedir mas cerveza y bajar al bano. Ni el tabaco me aparta de lo que estoy escribiendo.
Detras de mi, hay un programa enmarcado de una lectura publica. Un recital de Richard Harris, hijo de la ciudad, y los suyos propios. Y asi, uno se siente bien, escuchando bajito a Steve Earle, viendo a la gente conversar o leer el periodico; personas que saludan al entrar en el bar como me saludan en el bar de Isidro, con la salvedad importante de que alli me conocen por el nombre y aqui, simplemente soy un irlandes mas.
 
Nuevo siglo

La prueba no es solo el chaval que arrastra un carrito de supermercado atestado con la prensa del dia. O las obras publicas, entranables de modestas. O que las senoras, tocadas con panuelos probablemente tejidos por ellas mismas, entren en los centros comerciales arrastrando la bibicleta. Todos esos acontencimientos, trasplantados de la Asturias de mi infancia, tienen lugar en Limerick. Las calles son feas, de edificios anodinos de ladrillo, cuatro alturas maltratadas por decadas de agua y viento; O'Connell y William son el eje, hay alguna tienda de ropa de gran cadena, los lideres de la distribucion en las islas, sitios malos de comida rapida. Es en la prensa donde todas estas lineas confluyen: cuatro burros raptados en el condado de Mayo y devueltos a sus duenos, un antiguo ministro que llora ante su fabrica de comida para mascotas reducida a cenizas, el llamamiento del nuevo seleccionador irlandes de futbol a los nacidos fuera de la isla para que defiendan el verde del pais sobre el verde de los campos de futbol. Las calles de Limerick ya no huelen a carbon pero si a carne recien traida de unas pocas millas mas alla. Internet se cae, los coches tienen impresa en la matricula la fecha de matriculacion y de este ano se ven pocos. La tienda que vende basura y no otra cosa, pero en la que siempre algun comic de los noventa, esta cerrada. En el HMV, me hago con Johnny Cash en la Sun Records, y compro en O'Mahony's -fundada en 1902: este ano, Carlos Ruiz Zafon sustituye a Javier Cercas en el mueble de los mas vendidos- el libro de la vuelta al mundo de Ian McGregor y otra historia de Irlanda, la de la Oxford University Press; escondo la unica copia que queda de Fugitives and Refugees: A walk trough Portland, Oregon, de Chuck Palanhiuk. Leo demasiado en Irlanda. Deberia caminar mas.
 
Movilidad
La oficina portatil, la de Juan Pablo Meneses (www.juanpablomeneses.clubcultura.com) , que lleva anos trabajando desde cibercafes, y escribe muy bien. Yo ya he montado la mia. Un cuaderno azul con la Tierra en la portada, dura, acanalada, de carton holandes prensado con interes. Un ordenador supervisado en Dell por mi hermana: fiable, conectado a la Red –esto es solo el comienzo de Minority Report. Una reproduccion de John Skelton, que no puede ser otra que Men of Aran –Aran, Aran… En Limerick, la gente sigue hablando de la ganadora de no se cuantos millones en el sorteo de los Euromillones, pero al menos han levantado una torre de crystal de 40 metros: algo es algo. En el Kennedy o’Brians no hay mucho movimiento, abre mas tarde; Maximo Park actuan en el Dolan’s –repleto de turistas americanos: era de esperar. Uno de los mejores bares del pais, y tarde o temprano tenia que saberse. De la revista de EasyJet a los folletos oficiales y –damn it: hay lugares que conozco que no aparecen y espero no lo hagan nunca- en mi guia. Ademas, el Dolan’s esta a un paso del Clarion Hotel, una torrecita de otros cuarenta metros de diseno impropio siquiera de la primera version del Sim City. Bueno, si, okay –uppps: aqui no se dice okay, simplemente yes- se ha alojado alguna luminaria -Sheryl Crow, Jimmy Sommerville, John Travolta: algunos dicen incluso que Mel Gibson, porque Braveheart la rodaron cerca de Sligo y el novio de mi hermana estuvo de extra en el rodaje, disfrazado de escoces: ahora se parece a Bono- y luego toda la ralea de los reality del pais. Porque Limerick, aunque no lo parezca –que no lo parece- es la tercera ciudad de la republica, y eso aqui es mucho decir.
Se ve el Castillo y tengo algunos libros. La oficina portatil de Limerick esta montada. Vivan los doctores.
 
La mirada de las vacas
Las sabanas siguen el mismo lugar, blancas y tiradas en el suelo. Las ruedas de mi trolley las pisan con sana. Me gustaria haber podido dormir algo mas. Tomo un par de cafes que no saben a nada y fumo dos cigarillos fuera, en la calle, mientras me cae la llovizna y toco, una vez mas, la quemadura de mi forr polar con el simbolo de Superman sobre el Corazon. Las puas de la tapia de la iglesia tienen el toque estetico de las alambradas inglesas pero, salvables facilmente, no amedentran. El hostal esta repleto, todas las Fuentes de informacion –especialmente la Red- lo consideran uno de los mejores, si no el major, de Europa. Por su ambiente, especialmente. Nunca me ha parecido para tanto: siempre lo he visto como un lugar barato para dormer en Temple Bar. Para una sola noche, en la que no hagas mas que abandonarte y caer sobre la cama limpia. Este sabado de enero, soy uno entre miles que disfruta de la revolucion de los vuelos baratos. Hay gente de toda Europa y algunas docenas de americanos. Miles de personas entre 15 y 40 anos tomamos la cantidad parecida de pubs dublineses. Yo simplemente hago escala camino de la estacion de Heuston: pero la Guinness, los albergues y b&b’s, y los apenas 60 yuros que cuesta venir desde Grenoble o Wroclaw o Murcia o la ciudad europea mas absurda que uno pueda imaginar atascan Dublin. Divisas, los que follan, quienes quieren follar, cerveza, pubs repletos. Europa almagamada por los sueldos indirectos no incluidos: aqui y alli siempre ganaras menos de lo que debieras, pero te ponemos en la otra punta de Europa por un par de dias de curro, por poco mas de lo que te gastarias un fin de semana cualquiera, consumas drogas o te lo gastes en ropa. Los universitarios de ciudades que uno solo conocia de su pasion por los mapas, la retransmision de un gran premio de motor o el equipo local caido en dieciseisavos de final de la Copa de la Uefa viajan a sus iguales y hacen transbordo en Londres o Berlin. Las companias reclutan a los pilotos en Internet y los forman en seis meses, dicen algunos. Yo no lo se, pero si se como son las azafatas porque vienen desde tren en Cork vestidas con el uniforme, siempre verde. Las pistas salpican la republica: desde la de Kerry –que es incluso entranable- se puede viajar a Italia.
Hay una tienda de telefonos moviles en el local donde estaba la madrasa de Augier Street. Llovizna, no se atreve a llover del todo. El taxista dice que es un dia malo, y yo le contesto que podria ser peor.
-Podria ser peor, si.
Una pareja jugando con el movil, una mujer que les da conversacion, tres nakers y yo, con un chupachups mirando pastar las vacas y las ovejas. Le mantengo la mirada a las vacas. Que bien, si en Irlanda. Muuuuuu.



 
Otra vez en Avalon
Porque ese es el nombre del lugar donde paro cuando vengo a Irlanda: el avion llega de noche y en eire, 'pais mal gestionado' segun el novio de mi hermana, es imposible moverse. a no ser que tengas un coche de alquiler: pero en eire se conduce por la izquierda, no tengo un euro y la unica y ultima vez hubo que darla cana al corsa para zafarse de la garda, como en la cancion de Thomas Dolby. A las nueve, salen los ultimos trenes y autobuses para limerick, pero a esa hora estoy oteando la cinta en busca de mi globalizada e identica maleta a las de las decenas de europeos reconfortados por medio siglo sin guerras, gas natural -argelino o ruso- y -no hay que ser McEwan para verlo- el fenomeno de los vuelos baratos. Asi que paso noche en dublin, en el Avalon de Temple Bar. El Avalon, como siempre; ahora hay visitantes del Este, eslavas preciosas que miran al suelo. Temple Bar: las pintas a 6E, demasiados italianos, la promesa de una cama hace que desista pronto, a la tercera pinta y la segunda ginebra -dosificada ella. Las calles estan atestadas de irlandeses y demas europeos que apuran el whisky con clavo y la guinness antes de que se cierre, que fuman apurando colillas de todas las marcas conocidas en Europa contra las paredes del ayuntamiento. O'Connell, levantado y no de la tumba: la calle M 30 esta creando escuela. Huele a Irlanda, y he encontrado unas antipodas aun mas lejanas. Estoy de vuelta en Avalon, mucho mas seria que la de Brian Ferry, igual de reconfortante que la de Arturo Pendragon.
 
The Malpica Suitcases Vol. III
- No me gusta hablar mientras masco chicle.
- ¿? ¿Qué?
- No-me-gusta-hablar-mientras-masco-chicle.
- ¿Eh? No, no...
- Necesitas algunas clases de inglés.
- Tengo un hermano que vive en Londres.
Los españoles no sabemos idiomas. En esta mañana de fuga a las antípodas, una familia catalana entró en mi bar: el camarero, un tipo joven, les miró como a apestados. En este avión huele a comida que no es la mía; huele a veal descongelado que cuesta más que el billete. La luna me mira como a un poeta andaluz, me está mirando desde que despegamos. Me mira llena como en un sueño, porque mi sueño es despegar. Pocas sensaciones me producen tanto placer como sentir que me voy del suelo.
Una hora de vuelo, las luces deben ser Francia; la luna me sigue mirando. Auuhhh.
 
Disparos al aire
Todas mis casas han tenido vistas al tendido. Nunca he visto al vecino de enfrente: en la anterior, el edificio más cercano estaba a unos cien metros, tanto por la parte delantera como por la trasera. En la actual -este apartamento tomado por un par de miles de libros y cada vez más tebeos-, el edificio más cercano está, al frente, a medio kilómetro: hay entre medias un parque, un organismo de la Comunidad y una preciosa vía arbolada. Tras de esa vía está la plaza de la Rendición de Breda, donde en Nochevieja un tipo de mi edad tuvo la mala fortuna de estar asomado a la terraza mientras algún desgraciado disparaba al aire. Naturalmente, cayó fulminado. Ese otro lado -al que voy de cuando en cuando: está el consultorio del médico, los supermercados, el sitio de los kebabs- es Pan Bendito. Recuerdo Pan Bendito porque mi amigo y jefe Jose, el de la tienda de discos, vivía allí; mi padre siempre me habló de Pan Bendito como de un lugar poco conveniente, y el artículo de la prensa del otro día lo presentaba como menos conveniente aún. Me permito opinar, desde mi fortificada urbanización con vistas a la plaza del cuadro de Velázquez, la sierra de Guadarrama y todo Madrid: Pan Bendito es lo que es, un barrio que siempre ha sido conflictivo, pero donde hay gente trabajadora que te da conversación en el super, en el médico y en los bares; donde hay concesionarios de coches, badenes en las calles para que los opel trucados no hagan demasiado de las suyas y ropa tendida en la calle, entre dos árboles a medio crecer. Bloques de realojados y edificios de a trescientos kb's el apartamento; de noche todos los gatos son pardos, en Pan Bendito y en Tirso de Molina. Y los gatos son animales domésticos. Reivindico la dignidad de Pan Bendito, desde mi urbanización de lujo, donde la realidad es distinta y todo es lo que parece: una mentira imbuída en la burbuja de plástico con la que se protegen los televisores de plasma cuyos embalajes hacen rebosar el contenedor de reciclaje. Aquí el PAU, allí Pan Bendito; aquí, los áticos a cien millones de las antiguas, allí los kebabs a tres euros. Aquí, el aspirante; allí, los aspirados. Sé dónde estoy, intuyo dónde están, opino de dónde estamos: pero lo que es cierto, inmutable, irrefutable, es que yo tengo las vistas. ¿Las tienes tú?