Take me uptown!

Esto es lo que le dijo Sinatra -uno de los pocos mitos, si no el único junto al emblema de BMW- a Count Basie en una legendaria actuación de ambos en el casino Sands de Las Vegas -en otro post hablaré de Las Vegas-, en medio de un Take me to the moon... Viene esto al hilo del baño de realidad que supone vivir, sentir y beber en el Uptown de Madrid, alejado años luz del downtown tomado por trendies, inmigrantes (ojo, no me refiero a los extranjeros sino al resto: inmigrantes del mismo Madrid o su provincia, o alguno de los territorios de esto que se dice España) y demás gente de, no malvivir pero sí sin aprovechar la vida. Aquí, en el uptown, no hay tabernas de vinos, sino bodegas de barrio cuyos propietarios hablan de alcóhol con conocimiento de causa porque tienen que ir a buscarlo a Ocaña, Isla Margarita o Puerto Príncipe; la carta de vinos siempre es más extensa en el Uptown que en cualquier taberna pretenciosa de las Cavas, el barman -que no es barman sino dueño- sabe más de añadas que cualquier urbanita quemado y reciclado en dueño de bar; y la parroquia, aún con más vicio y vida que muchos, está tranquila, convirtiendo sus actos normales y cotidianos en eso, actos normales que, en el downtown -el de ahora, no el que yo viví en Lavapiés o esas mismas Cavas no ha más de diez o doce años- son vistos como objetos de moda cual camiseta de Custo o chupa de Diesel... En el uptown, los polacos con cocaína y las señoras viudas con su sifón conviven tranquilamente en la misma barra de zinc, sin pensar en la añada del vino -ya lo decide el bodeguero por él- y, simple y llanamente, disfrutan del momento sin consciencia de estar al cabo de la calle. Viva el Uptown madrileño; el downtown está repleto de niñ@s bien que hacen de un dvd extraño casus belli, de una croqueta una cuestión de fe, y de una mirada una radiografía. Así que, sea Count o Juan, take me uptown y dejemos el downtown -de momento: cuando queramos, sus auténticos dueños lo recuperaremos- para los modernos, los diseñadores web y los paletos que vienen buscando -¡hay que joderse!- las películas americanas en versión original que no existen en sus añoradas, perfectas y mortecinas capitales de provincia...
Take me uptown, Count. Take me uptown, J. Take me uptwon, quien me lees, si quieres intuir de qué va la vida.
... and let me sing among the stars





