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la ronda de noche: blog de clemente corona
Acerca de
Qué grande es el mundo.
Sindicación
 
Autopistas estelares
En las antípodas, la sangre y el agua corren en el mismo sentido pero sí, es cierto que tienen un día más de vida, el que perdemos si vamos hasta allí: un robo del que aún no he oído hablar a nadie. Ese día que se tarda en llegar a las antípodas sólo para ser -engañosamente- un día más joven, es un precio razonable: no dejan de ser las antípodas. Yo aún no he estado en las antípodas -muchas razones-, así que he tenido que invertámelas. A mis antípodas se tarda día y medio -con suerte- desde mi casa de Madrid, aunque estén diez veces más cerca y una hora más temprano. Día y medio, dos días. Sólo Beckam o el POW tardarían menos.

 
Demagogia
Levantarse de la siesta y, antes de prender un cigarrillo, encender el ordenador portátil y encontrar dos e-mails, y hacer lo mismo con un teléfono móvil y sus llamadas perdidas, es tan cotidiano para muchos que, de puro autómatico, parece mentira que haya aún gente que haga de ello no ya un ritual -que también- sino una pincelada de carácter. Son las mismas personas que tampoco saben de aún muchísima más gente para la que levantarse de la siesta, sentir un aguijonazo implosionador de dolor en el estómago y morir de hambre es tan cotidiano de puro automático.