inner city
dice laura bush que la gente no se ha dado cuenta de como se vive en los barrios pobres hasta que el katrina arraso new orleans. cierto. yo estuve en ese inner city, alli me aloje, y la miseria era insultante a la dignidad humana y al espiritu americano, que consiste en dejar de la mano de dios a aquel que no sea blanco o trabaje mucho. dios esta en todas partes y su bandera tambien, como las inner cities estan en todas las ciudades: tras las fachadas impolutas de la patricia Boston, la fabril Philadelphia, la alegra Frisco, y tambien se asoma por detras del East River si en Manhattan. si los americanos no saben que pasa detras de sus acomodados barrios de clase media, cuanto menos sabremos en el resto del mundo. hay casas de ventanas tapiadas, manzanas de viviendas infrahumanas y, en algunas esquinas, locales donde cambian cheques del gobierno y delis fortificadas como si fueran la Liberty Bell. Tanta furia concentrada en Iraq para nada: Galveston correra la misma suerte. no se puede dominar la naturaleza, pero tampoco se puede dejar a la gente en el infierno del SuperDome.
the malpica suitcases 2
El albergue de la YWCA de Boston es un edificio de mediados del siglo pasado, donde viven mujeres conectadas a bombonas de oxígeno desde la inauguración. Los pasillos huelen a desinfectante, y mi habitación es espartana y limpia -como los valores que propugna la asociación.
- Ten pensamientos limpios, chaval.
En la puerta de Borders, un tipo intenta sacarme lo que pueda halagándome con nombres de ciclistas españoles y enseñándome cómo se dan la mano los hermanos. Me pide la colilla del cigarro que fumo, y se la doy.
La metáfora es sobada pero acertada: querer encontrar las cosas como las recordamos es como acostarse con una ex. El Tam era y es una taberna del barrio de los teatros donde bebí mucha cerveza en mi anterior estancia en la ciudad, dos semanas en el 98. Pasé allí casi todas las noches y algunos momentos del día haciendo lo mismo que hago ahora: calcular tiempo de trayectos, maldecir a mi editor, dar conversación y escribir mis pensamientos. Lo primero que hice tras dejar el equipaje en este refugio de mujeres maltratadas fue caminar hasta el Tam: 20 minutos, hace ocho siete años estaba más cerca, en el Milner, donde se dormiría Atta antes de estrellar el avión contra la torre sur. Hay dos porteros en el Tam. Es sábado noche, así que de parroquia y cerveza en oferta, nada: parejas, universitarios, cócteles y no smoking.
Así que sigo deambulando por este trocito de Europa que es Boston. Ya, hay plazas que parecen inglesas; pero también hay bancos en los que sentarse, mujeres cuarentonas que te miran y tabernas. Boston no se acaba en el Tam, cuanto menos en Cheers.

- Ten pensamientos limpios, chaval.
En la puerta de Borders, un tipo intenta sacarme lo que pueda halagándome con nombres de ciclistas españoles y enseñándome cómo se dan la mano los hermanos. Me pide la colilla del cigarro que fumo, y se la doy.
La metáfora es sobada pero acertada: querer encontrar las cosas como las recordamos es como acostarse con una ex. El Tam era y es una taberna del barrio de los teatros donde bebí mucha cerveza en mi anterior estancia en la ciudad, dos semanas en el 98. Pasé allí casi todas las noches y algunos momentos del día haciendo lo mismo que hago ahora: calcular tiempo de trayectos, maldecir a mi editor, dar conversación y escribir mis pensamientos. Lo primero que hice tras dejar el equipaje en este refugio de mujeres maltratadas fue caminar hasta el Tam: 20 minutos, hace ocho siete años estaba más cerca, en el Milner, donde se dormiría Atta antes de estrellar el avión contra la torre sur. Hay dos porteros en el Tam. Es sábado noche, así que de parroquia y cerveza en oferta, nada: parejas, universitarios, cócteles y no smoking.
Así que sigo deambulando por este trocito de Europa que es Boston. Ya, hay plazas que parecen inglesas; pero también hay bancos en los que sentarse, mujeres cuarentonas que te miran y tabernas. Boston no se acaba en el Tam, cuanto menos en Cheers.

THE MALPICA SUITCASES
Ahora llevo un troley y una bolsa sin cremallera de Mandarina Duck. Antes, una bolsa de tenis Dunlop que costo tan barata que no recuerdo el precio, solo que Linda se perdio a la salida del K Mart en Falls Church.
Estoy de viaje otra vez. Algo mas sofisticado, algo mas gordo, con el mismo espiritu. Con mas hambre, si cabe.
Atentos a mis Cronicas Americanas. Manana, Boston.
Estoy de viaje otra vez. Algo mas sofisticado, algo mas gordo, con el mismo espiritu. Con mas hambre, si cabe.
Atentos a mis Cronicas Americanas. Manana, Boston.
No olvidamos

Del blog de Carmelo Jordá (tenéis el enlace en la seccion):
Ya hace cuatro años, pero ho hemos dejado de recordar. Como ya dije tal día como hoy el año pasado: para los que ese día murieron, para los que han muerto luchando desde entonces y para los que viven y resisten.





