Usted creerá que un hombre puede volar
Era en diciembre de 1977, tenía cinco años. Este es uno de mis recuerdos más completos y tempranos. Había carteles en las calles donde aparecía un hombre volando vestido de azul, con una capa roja. Usted creerá que un hombre puede volar, decían los carteles -si decían algo más, no lo recuerdo. Mi padre me llevó al Albéniz, en las vacaciones de navidad, pero había tantísima gente en la taquilla que nos dimos la vuelta. El cartel del cine era inmenso, y yo no hacía más que pensar en ver la película en la que salía un hombre volando. Fuimos de nuevo a la primera sesión de la tarde del día anterior de Nochebuena, había la misma o más gente pero mi padre se dirigió directo a la taquilla, pidió y pagó dos entradas y nos metimos en el cine. Entre otras muchas cosas, ese hombre podía volar. El ver esa película -consciente de que era una película- fue la cosa más fascinante que me había pasado en la vida.

Ya años más tarde, Christopher Reeve se convirtió en un estupendo senador americano -un personaje capriano, tanto en la película de James Ivory como en la novela de Ishiguro. Al tiempo, su fama y situación darían lugar a macabras y simples interpretaciones de su persona por parte de los medios: el Superman en la silla de ruedas, ese tono sensiblero de mierda que tapaba su dedicación a la vida y a la investigación con células madre: eso es de sentido común, estamos a comienzos del siglo XXI y el mundo, antes de que reviente, se irá pareciendo poco a poco a Star Trek. O a un tebeo de Superman.
Me da mucha pena que Christopher Reeve haya muerto.
Pero ahora, viene Superman otra vez...

Ya años más tarde, Christopher Reeve se convirtió en un estupendo senador americano -un personaje capriano, tanto en la película de James Ivory como en la novela de Ishiguro. Al tiempo, su fama y situación darían lugar a macabras y simples interpretaciones de su persona por parte de los medios: el Superman en la silla de ruedas, ese tono sensiblero de mierda que tapaba su dedicación a la vida y a la investigación con células madre: eso es de sentido común, estamos a comienzos del siglo XXI y el mundo, antes de que reviente, se irá pareciendo poco a poco a Star Trek. O a un tebeo de Superman.
Me da mucha pena que Christopher Reeve haya muerto.
Pero ahora, viene Superman otra vez...





