Otra vez en Avalon
Porque ese es el nombre del lugar donde paro cuando vengo a Irlanda: el avion llega de noche y en eire, 'pais mal gestionado' segun el novio de mi hermana, es imposible moverse. a no ser que tengas un coche de alquiler: pero en eire se conduce por la izquierda, no tengo un euro y la unica y ultima vez hubo que darla cana al corsa para zafarse de la garda, como en la cancion de Thomas Dolby. A las nueve, salen los ultimos trenes y autobuses para limerick, pero a esa hora estoy oteando la cinta en busca de mi globalizada e identica maleta a las de las decenas de europeos reconfortados por medio siglo sin guerras, gas natural -argelino o ruso- y -no hay que ser McEwan para verlo- el fenomeno de los vuelos baratos. Asi que paso noche en dublin, en el Avalon de Temple Bar. El Avalon, como siempre; ahora hay visitantes del Este, eslavas preciosas que miran al suelo. Temple Bar: las pintas a 6E, demasiados italianos, la promesa de una cama hace que desista pronto, a la tercera pinta y la segunda ginebra -dosificada ella. Las calles estan atestadas de irlandeses y demas europeos que apuran el whisky con clavo y la guinness antes de que se cierre, que fuman apurando colillas de todas las marcas conocidas en Europa contra las paredes del ayuntamiento. O'Connell, levantado y no de la tumba: la calle M 30 esta creando escuela. Huele a Irlanda, y he encontrado unas antipodas aun mas lejanas. Estoy de vuelta en Avalon, mucho mas seria que la de Brian Ferry, igual de reconfortante que la de Arturo Pendragon.







