El río huye de la desembocadura
Me telefonea mi hermana y me dice que el Shannon está a punto de desbordarse y que el agua avanza contracorriente con un impulso tremendo. Una ola de frío polar está azotando el oeste de Europa y sacude con fuerza en la verde Eire, azotando el aire huracanado el farol que cuelga del White House, el pub abierto a mediados del XIX donde se reúne la comunidad artística de Limerick -de la que es miembro honorario y mundialmente conocido Frank McCourt- y que está pendiente de cierre. Aún así, todos viernes a las cuatro de la tarde, seis o siete personas de cualquier edad se sientan a recitar poesía bajo una luz escasa y con alcohol en la mesa: cerveza Guinness, Oporto, whisky irlandés caliente con clavo. Si en el White House, no importa el que el sol huya a las cuatro de la tarde y el viento pegue en el farol y en los ventanales de madera. Allí se aguanta bien el temporal porque el temporal ha marcado el país, como aquí lo han marcado otras docenas de climas. Allí, uno y recio. De ahí las pieles blancas, los rasgos endogámicos, y la tierra que pide que la metamos a puñados en la boca. Casi lo mejor de todo es que el Shannon nunca acaba por desbordarse.







