MÁS ALLÁ DEL HUEVO FRITO
Pues sí, un huevo sirve para algo más que para freirlo, y para muestra un botón:
- Huevos duros: simplemente hervir con agua y un poco de sal los huevos durante 10 minutos, minuto arriba, minuto abajo.
- Huevos escalfados: es importante que sean muy frescos. Poner agua en una cacerola profunda con una chorradita de limón. Cuando rompa a hervir echar los huevos uno a uno (es recomendable romperlos en una taza de té y luego echarlos, para que no se rompan). A continuación los sacamos con una espumadera.
- Huevos pasados por agua: poner los huevos en un cazo y cubrirlos con agua fría y una cucharada de sal. Ponerlos a fuego rápido y cuando rompa a hervir, retirarlos inmediatamente y servir, en huevera, por supuesto.
- Huevos mollets: volvemos con la cacerola con agua hirviendo y la sal. Se pasan por agua fría los huevos a utilizar y los ponemos en un colador grande para zambullirlos en el agua cuando hierva a borbotones. Cuando rompa otra vez el hervor se cuentan cinco minutos exactamente (para que la clara quede cuajada y la yema líquida). A continuación los pasamos por agua hasta que queden totalmente líquidos.
- Huevos al plato: consiste en poner en unas cazuelitas de barro los huevos al horno, es recomendable poner un poco de aceite o mantequilla antes de abocar el huevo. Se ha de dejar hasta que la clara quede cuajada y la yema líquida.
- Huevos revueltos: es decir, el resultado de una tortilla francesa mal hecha.
Y por supuesto huevos fritos.





