Per sognare, per potere ricordare...
Mario llora en silencio. se esconde entre las sábanas y con ellas ahoga su llanto:
La habitación está oscura, la única iluminación son las estrellitas fluorescente que pegó un día en el techo, cuando las lágrimas estaban reservadas exclusivamente para las princesas de cuentos que esperaban en la torre a su príncipe.
Nadie ha visto llorar a Mario, sólo ella, él quiso un día dejarse ver, sincerarse, y ahora se da cuenta del grave error que cometió, no hay que decir del todo la verdad, hay que ser fuerte, o al menos comportarse como si uno lo fuese, "Boys don´t cry" dice su canción favorita, él quiere ser un chico de los que no llora.
Se arropa, pero es en vano, hace frío, un frío que nace en el núcleo de su cuerpo, piensa el chico engañándose quizás.
En su cabeza se repiten las imágenes de la película que acaba de ver, sabe que a Alicia le encanta Isabel Coixet; de hecho, de no haber sido porque sabe lo mucho que le gustó ese film no la habría visto. Tuvo que conformarse con la compañía del pijama de ella, aún conserva su aroma.
Si no está, no hay nadie mejor que su ausencia, no le apetece escuchar los comentarios que cualquier amigo pudiese hacer, todos carecen de interés, sólo Alicia entiende a los guionistas.
Sólo se está bien, mejor así.
Sus ojos ya se han adaptado a la oscuridad, pero siguen ahogados en lágrimas, su habitación no es más que un puñado de imágenes translúcidas.
Mario, el chico de sonrisas, el más enérgico y feliz de todos no puede dejar de lamentarse.
Se siente desgraciado. No cree merecer nada de lo que le ocurre. -Pero, ¿qué le ocure?- Nada, no le pasa nada eso es lo que más le entristece.
El enreda y desenrada todo, la otra se ríe del niño.
Vuelve a desenterrar todos los sueños que guardó.
No puede, no sabe ni explicárselo a sí mismo, la necesita para crear historias nuevas, no puede vivir con las de antes.
Reconoce que es trágico, sabe que su vida no gira entorno a nadie, esconde la cabeza bajo la almoada, se ríe de él momentaneamente y el llanto continúa.
Se siente estúpido otra vez, no quiere llorar más, sabe que ya todo ha pasado porque Alicia no va a volver, ya le ha demostrado que no debe confiar en ella, ya ha perdido la esperanza.
Y cuando no se espera no te defraudan.
Quizás vuelva, vacila. No, no va a hacerlo, y si lo hiciese no va a estar esperando hasta el momento.
Alicia no volverá, aunque antes de dormir, le escribe un cuento, por si acaso.
Por si acaso en vez de volver, regresa.
Senza fine,
Tu trascini la nostra vita
Senza un attimo di respiro
Per sognare
Per potere ricordare...
La habitación está oscura, la única iluminación son las estrellitas fluorescente que pegó un día en el techo, cuando las lágrimas estaban reservadas exclusivamente para las princesas de cuentos que esperaban en la torre a su príncipe.
Nadie ha visto llorar a Mario, sólo ella, él quiso un día dejarse ver, sincerarse, y ahora se da cuenta del grave error que cometió, no hay que decir del todo la verdad, hay que ser fuerte, o al menos comportarse como si uno lo fuese, "Boys don´t cry" dice su canción favorita, él quiere ser un chico de los que no llora.
Se arropa, pero es en vano, hace frío, un frío que nace en el núcleo de su cuerpo, piensa el chico engañándose quizás.
En su cabeza se repiten las imágenes de la película que acaba de ver, sabe que a Alicia le encanta Isabel Coixet; de hecho, de no haber sido porque sabe lo mucho que le gustó ese film no la habría visto. Tuvo que conformarse con la compañía del pijama de ella, aún conserva su aroma.
Si no está, no hay nadie mejor que su ausencia, no le apetece escuchar los comentarios que cualquier amigo pudiese hacer, todos carecen de interés, sólo Alicia entiende a los guionistas.
Sólo se está bien, mejor así.
Sus ojos ya se han adaptado a la oscuridad, pero siguen ahogados en lágrimas, su habitación no es más que un puñado de imágenes translúcidas.
Mario, el chico de sonrisas, el más enérgico y feliz de todos no puede dejar de lamentarse.
Se siente desgraciado. No cree merecer nada de lo que le ocurre. -Pero, ¿qué le ocure?- Nada, no le pasa nada eso es lo que más le entristece.
El enreda y desenrada todo, la otra se ríe del niño.
Vuelve a desenterrar todos los sueños que guardó.
No puede, no sabe ni explicárselo a sí mismo, la necesita para crear historias nuevas, no puede vivir con las de antes.
Reconoce que es trágico, sabe que su vida no gira entorno a nadie, esconde la cabeza bajo la almoada, se ríe de él momentaneamente y el llanto continúa.
Se siente estúpido otra vez, no quiere llorar más, sabe que ya todo ha pasado porque Alicia no va a volver, ya le ha demostrado que no debe confiar en ella, ya ha perdido la esperanza.
Y cuando no se espera no te defraudan.
Quizás vuelva, vacila. No, no va a hacerlo, y si lo hiciese no va a estar esperando hasta el momento.
Alicia no volverá, aunque antes de dormir, le escribe un cuento, por si acaso.
Por si acaso en vez de volver, regresa.
Senza fine,
Tu trascini la nostra vita
Senza un attimo di respiro
Per sognare
Per potere ricordare...
Comentario:
Alicia es la lágrima que no cae, la lamparita apagada, el frío, la imprecisión, la falta de autoestima, el bastón que no sujeta... Y sólo será ella Alicia cuando la vida no dependa de su figura ausente. Cómo cuesta aprender que el único camino por descubrir está en nosotros mismos, que sólo con nosotros mismos alcanzaremos la felicidad, la tormenta, la libertad... la vida... pero cuán difícil es no echarla de menos cuando la habitación se encuentra vacía.
Comentario:
Estaba escuchando el tema principal de la banda sonora de "La vida secreta de las palabras" mientras te leía y he tenido que poner a continuación la banda sonora de "Mi vida sin mí". Como decía Ann en "Cosas que nunca te dije": Deberíamos vivir la felicidad intensamente y tendríamos que poderla guardar para que en los momentos en que nos haga falta pudiéramos coger un poco... del mismo modo que guardamos cereales en la despensa... o recambios de papel higiénico por si se acaba...





