logotipo

img_google
La otra cara de Finanzas.com
Acerca de
Al margen de la disciplina estrictamente económica y financiera, existen otras tantas que no entran en los gráficos y por las que hay que dejarse persuadir de tanto en cuando, por salud oigan. De esas otras tantas nos ocuparemos (y digo "nos" porque este es un blog a cuatro manos) con agrado y no con menos gusto, de darles ligeros y comedidos apuntes, casi de refilón, para que sean ustedes quienes cuestionen y creen disyuntivas...Ya saben, "lo importante es no dejar de hacerse preguntas". (A.Einstein)
Sindicación
 
¿Y usted, qué come?
Ya en alguna ocasión he dicho que el mundo está lleno de tontos… pero empiezo a considerar seriamente que el término se queda más que corto.

Cito: “La top model suiza Janina Martig, de 24 años y 1,72 metros de altura, se ha sometido a una operación de alargamiento quirúrgico de las piernas a fin de ganar los tres centímetros que le faltaban para reunir los estándares internacionales de la moda. […] La joven, con unas medidas ya de por sí de ensueño: 86-60-90, no dudó en ingresar en un hospital de Francfort (Alemania) para someterse a dicha intervención, calificada por los mismos doctores como 'muy dolorosa' y cuyas secuelas todavía está superando.”

¡CÓMO AVANZA LA CIENCIA!

A mí que no me vengan ya más con historias de belleza interior y demás fanfarrias si ya los albañiles de la estética no sólo te arreglan el tabique nasal y te aumentan la “impechión”, sino que te estiran y te encogen las piernas como si de un acordeón se tratara. Me encanta la ciencia.

Pero me encanta aún más el mundo de la moda, porque claro, cuando la cirugía resulta muy cara o muy lenta, las modelos optan por no comer, lo cual además supone un suculento ahorro a fin de mes. ¡Todo son ventajas!

Pues para aprender sobre lo del comer bien muy fui a visitar la Carpa del Consumidor que habían instalado en la plaza de Felipe II.

Si soy sincera la verdad es que fui una vez más a ciegas sin saber qué me iba a encontrar allí, y claro, así me va después…

Aquello era una mezcla entre “cómeme” y “mírame y no me toques”. Me explico.

EL ARTE DE SALTARSE LAS NORMAS

Por un lado se exponían diferentes artículos “peligrosos” porque no cumplían las normativas de la Comunidad Europea y presentaban riesgo de intoxicación o de producir heridas: minimotos, chupetes, mecheros con formas de animales (que pueden confundirse con juguetes y causar quemaduras), guirnaldas luminosas, porque pueden provocar incendios o cuadros de estos luminosos que representan un paisaje o una imagen de la Virgen María y van cambiando de color, que yo creo que en lugar de estar prohibidos por sus temerarias conexiones, ¡debían censurarse por lo horteras que son!

A mí esto de la normativa me hace mucha gracia porque la etiquetita comunitaria es muy fácil de falsificar, vamos que con un poquito de “corta y pega” me hago yo toda una colección (que ahora que lo pienso a la Janina esta le hicieron algo parecido).

También había un taller para adolescentes de prevención de consumo de drogas y tabaco, lo cual me parece una medida muy sabia si no fuera porque considero absolutamente inútiles esos talleres.

En el centro había grandes mesas en las que los niños de un colegio se disponían a desayunar. El banquete constaba de pan, leche, aceite y una manzana y los niños no lo miraban con demasiada emoción.

Una azafata, igual de tonta que la maestra de ceremonias del festival de cortos (ya sabéis mis teorías), decía que los niños debían educar a los padres a la hora de desayunar. ¡Como si fuera tan fácil! Le digo yo a mi madre: - “Yo creo que deberías ponerme fruta fresca recién caída del árbol para desayunar” y me responde que “estas son lentejas, si quieres las comes y si no las dejas”, con lo que a un niño de ocho años no sé qué le contestarían.

Supongo que dadas las nuevas pedagogías con un simple “o te comes eso o no hay Play Station” se solucionaría rápidamente cualquier debate nutricional.

Seguramente a la de las piernas estiradas no le daban ni fruta fresca, ni Play Station, ni lentejas ni nada semejante, pobrecita, los traumas infantiles son muy malos…

 
Repetición de la jugada
Como el hombre es un animal de costumbres, vuelvo sobre mis hábitos y encuentro de nuevo una noticia curiosa en la prensa multicolor (porque si la del corazón es la prensa rosa, y la del hígado, la amarilla, la del metro, por aquello de que cada línea es de un tono diferente, - y por el poquito rigor que me inspira tanto colorín en sus páginas-, la instauro como prensa multicolor desde hoy mismo).

Pues bien, tras el obligado preámbulo cito el título de la noticia: “Un virus pide rescate por tu ordenador”. Es decir, que un informático simpático de esos que se aburren mucho ha creado un virus que se mete en tu ordenador y te pide 300 dólares (250 euros aproximadamente) a cambio de una contraseña con la que desbloquear la computadora. Hace falta ser tonto, porque ya que montas toda la parafernalia y te pones a jugar a “polis y cacos”, pues pide un rescate con un poquito más de sustancia ¿no?

CORTOGENIA

Lo que sí que tenía “chicha” eran los cortos que fui, una vez más, a ver al cine Capitol.

En esta ocasión, la maestra de ceremonias era distinta aunque igual de estúpida que la anterior, que es una cualidad vinculante para ser contratada para este tipo de trabajos. También esta vez los directores invitados recurrieron a la broma fácil al agradecernos el estar allí y no en el estreno de Almodóvar (porque no nos habían invitado que si no…)

En cuanto a los cortos, esta nueva muestra superaba con creces a la anterior. Tanto por la calidad de los filmes como por los temas que trataban y, por supuesto, por la ausencia de sentido de algunos de ellos.

¿ME LO EXPLICAN?

Esto último lo digo especialmente por el primero de ellos. En él, por un lado, se veía a un matrimonio que decidía separarse (en realidad lo decidía él y ella lloraba, como suele pasar) y, por otro, un niño afirmaba en la consulta del psicólogo de su colegio que sólo veía monstruos en las manchas del test de Rorschach.

Finalmente, el esposo agobiado abandona el hogar porque echa en falta haber tenido hijos con su mujer. El niño asustado llega a su casa y se ve cómo su madre le trata con absoluta indiferencia y falta de cariño. ¿Algún ángel de bondad podría decirme qué (narices) quiso significar el director del corto con esto? Le estaría eternamente agradecido porque todavía no he conseguido llegar a ninguna conclusión concreta.

LAS MUJERES AL PODER

De las otras películas, dos de ellas eran todo un alegato contra la psicología masculina (o la ausencia de ella). Del tengo que ganar en todo porque soy muy macho. Del soy un conquistador y tú, pobre mujer, lo único que puedes hacer es adorarme. Del como te pongas tonta huiré y da las gracias que estoy avisándote. Evidentemente, y no es que yo sea feminista, porque sólo soy justa, estos hombres acaban como tienen que acabar: vencidos y más solos que la una (que es una expresión que nunca me ha gustado, ¿por qué no puede ser “el uno”? alguna vez escribiré un post sobre las divergencias bueno / malo, masculino / femenino).

EXAMEN DE CONCIENCIA

El corto final era el que dejaba el sabor más amargo. Un enfermero sin escrúpulos se hacía pasar por el hijo de un anciano enfermo de alzheimer y le llevaba a su casa fingiendo una cena de navidad para terminar moviéndole a firmar un sustancioso cheque.
Cuando el enfermero devuelve al hombre al hospital, pregunta a su compañero: “¿Ha llamado su hija?”, y el compañero responde: “No, ¿para qué?”

No voy a soltar un speech demagógico, aunque lamentablemente este tipo de cosas no son siempre “de película”. Lo dejo para que ahí quede y que cada uno haga su particular examen de conciencia. Si es que se tiene una conciencia que examinar.


 
Aniquilación total
Hoy tengo un día tremendista y fatalista de esos en los que todo me parece mal, es decir, que estoy insoportable.

Estaba esta mañana en el Metro (el que no vuela) con una de esas biblias del desinformado (con todos mis respetos, como siempre) cuando, desde una de sus páginas, descubro a Ramón García mirándome insolentemente desde la publicidad de una conocida agencia de viajes y proponiéndome reservar mis vacaciones de verano.

Y digo yo ¿qué persona en el mes de febrero, con la bufanda todavía colgando, piensa ya en contratar el hotel del veraneo? Porque según dice el “torete” del Gran Prix en el anuncio, ya son los últimos días para decidirse.

A mí, con la parsimonia que me caracteriza, estas prisas me quitan hasta las ganas de irme de vacaciones, y si sumamos lo despistada que soy, seguro que llegaba el 1 de agosto y no me acordaba ni siquiera del sitio al que tenía que ir.

UN NUEVO MACROMUSEO

Pero sigo pasando páginas y llego a otra noticia: “De matadero a gran centro cultural de vanguardia”. Y es que en 2011 el antiguo matadero municipal de Legazpi pasará a ser una enorme plataforma de arte vanguardista que llenará sus 148.000 metros cuadrados con todas sus vertientes y posibles manifestaciones.

Teniendo en cuenta que en el recinto se desollaban terneros, vacas, cerdos y demás especies domésticas, no he podido menos que pensar en una inevitable e irreversible aniquilación del arte.

Muchas veces recuerdo mis libros de literatura del colegio, los tratados de arte renacentista o barroco, Leonardo, Picasso, Pablo Neruda… y entonces pienso en qué estudiarán los bisnietos de mis hijos cuando vayan al colegio. Claro, que teniendo en cuenta la evolución regresiva de nuestro sistema educativo no hace falta meditarlo mucho, pero suponiendo una escuela ideal, ¿a qué pintores analizarán? ¿Estudiarán tal vez al “gran” Mariscal? ¿El que ventila el logotipo de las Olimpiadas de la capital de España con una tipografía Arial y un trazo que más que una llama olímpica parece copiado de un logotipo de Colgate?

En fin, esperemos que Matadero Madrid, porque no podían haber escogido un nombre menos amigable, suponga un “seguro de vida” para las artes vanguardistas.

Que no se diga que sólo la escuela antigua hizo arte de calidad y que los nuevos pinceles deben guardarse para llenar paredes, como escuché hace poco.

Que no se corrompan estos entornos con nombres famosos con tirón que nada nuevo tienen que ofrecer.

Que valga la pena la espera.

¡Y que se den prisa, que llevan anunciándolo desde 1999!


 
Las carteleras siempre mienten
Por una vez no me voy a repetir diciendo que he visitado un acto y no he encontrado lo que esperaba. No me quejaré de los niños correteando por los pasillos, ni de los espectáculos decadentes, ni de los días de descanso de las estrellas. No denunciaré plagios, ni malos olores ni señoras impertinentes. ¿Cómo? ¿Que ya lo estoy haciendo? Pues mira, para el caso que me hacen tampoco pasa nada… Y es que una está ya harta de empaparse la cartelera de exposiciones, elegir una porque le llame la atención de algún modo y encontrarse cualquier cosa menos lo que se ha ido a ver.

El objeto de mis desdichas en esta ocasión estaba en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, y se llamaba Huellas.

Según la Guía del Ocio, la exposición se centraba en los hallazgos prehistóricos encontrados en las excavaciones de diferentes obras urbanísticas de Madrid.

Y sí, efectivamente allí se mostraban esculturas romanas, joyas o piedras talladas, aunque esto último es discutible porque el tallado más bien parecía hecho por las inclemencias del tiempo que por las manos “expertas” de un cromagnon madrileño.

También se reproducía el interior de una tumba y el cráneo de un bos primigenius (ahí queda eso), que no es más que un toro enorme que no conoció las Ventas porque campeaba por los Madriles hace ya 12.000 años con sus 2,20 metros de altura. Aquí me llevé yo la primera decepción porque ¿para qué voy yo a un museo a ver una reproducción de algo? Se supone que si vas a un museo es para ver piezas únicas, pero ya se sabe que hoy casi nada es auténtico.

Pero todo no quedó ahí.

CON LA IGLESIA HEMOS TOPADO...

Al llegar a la siguiente sala de repente empiezas a ver retablos, tablas de iglesias y conventos de pueblos de la capital, piezas mudéjares… Ahí estaban diferentes instrumentos musicales, un retrato de Manuel de Falla, un vídeo en el que se hablaba de lo encontrado en los yacimientos, un cuadro del Greco, es decir, un revoltijo de obras todas ellas restauradas por la Comunidad de Madrid. ¡Ahora lo entiendo! Aquello no era más que una excusa para mostrar lo maravilloso de las manos de los restauradores de la Comunidad.

Vamos, que después del dineral que se habían gastado, han intentado que lo viera alguien más que las viejecitas de la misa de doce.

CSI VALDEMORO

Había incluso un lienzo, La resurrección de Santa Leocadia, que un avispado se llevó en 2003 de un convento de Valdemoro cortándolo y metiéndolo bien dobladito en una bolsa, con su consiguiente destrozo, y que fue recuperado por la Policía un mes después.

En fin, alegraros de que ya la han retirado y no la podéis visitar… y si os interesaba… pues haber estado más atentos ¿no? ¡Ya os dije en cierta ocasión que esto no es una agenda cultural!