Despedida y cierre
El final de cualquier cosa, lo terminal, lo último, suele ser siempre motivo de tristeza, enfado, desasoiego… El último día de las vacaciones de verano, la última hora de la fiesta más divertida de nuestra vida, la última página de una gran novela, el último bombón de la caja, el último mono…
Aunque en ocasiones puede ser motivo de felicidad. El último examen, la última entrada para ese espectáculo tan esperado, el último adiós (porque no marcharemos nunca más), el último rayo de sol, que da pie a una noche mágica, la última lágrima, porque al fin nos obstinamos en ser felices…
EL PRINCIPIO DEL FIN
Desde hace varias semanas llevo dándole vueltas a este último post, a las líneas con las que daría punto y aparte a este tablón de quejas, alabanzas, y sí, también sinsentidos, para acabar cayendo en la cuenta de que lo más difícil de comenzar es un final.
Quizás debería haber optado por visitar otra exposición extraña de las mías para despellejarla sin compasión en un último lance de mi recurrente ironía, pero eso sólo sería una burda despedida a la francesa (expresión que jamás comprenderé pues de todo hay en todas las viñas, laicas o pías). Además estaría absolutamente falta de buena educación, lucimiento y protagonismo, y eso, por los dioses, ¡no lo podría soportar!
LAS AVENTURAS Y DESVENTURAS DE UNA AFICIONADA AL ARTE MODERNO
En estos siete meses he intentado comer chocolate, me he codeado con la alta sociedad española, he hecho magia, he visto cine, he ido al teatro y he tratado de entender el arte contemporáneo. También celebré la Navidad, hice creer a Anthony Blake que me engañaba, me he colado en ARCO, me he
emocionado, me he decepcionado, he disfrutado, reído y llorado.
¿Y con qué objetivo? Hacer la crítica menos objetiva posible. La ausencia de declaración de intenciones en mi apertura no fue un olvido no, tan sólo respondió a mi propio deseo de no tener que sujetarme a una reglas que más adelante no me podría saltar.
Nadie pues, puede acusarme de ser poco coherente con mis principios ni de ser mentirosa, ya que nada prometí en ningún momento. Tampoco puedo ser acusada de ser poco “científica”, ya que no soy licenciada en historia, ni crítica de arte, ni experta en cine y por ello mis comentarios siempre fueron hechos desde el punto de vista más visceral, nunca juzgando técnicas, composiciones ni personajes, sino sintiendo cada elemento como un regalo o una afrenta a mis sentidos.
Espero que hayáis encontrado momentos divertidos en estas líneas.
Espero haber despertado un mínimo interés por todas esas perlas bizarras que lanza día a día el artista de hoy al mundo.
No espero haberos informado de nada porque deliberadamente en muchas ocasiones cité eventos que ya no podíais visitar (no para que no pudierais constatar mis afirmaciones sino porque como dije en cierta ocasión, esto nunca fue una agenda cultural).
Espero sobre todo que en cierta medida hayáis encontrado la manera de pasar sin llamar, tanto a los eventos de arte, como a la opinión y la crítica, sin olvidar la mente de vuestros interlocutores.
Si he conseguido esto, puedo marcharme con la sonrisa que dibuja la satisfacción del deber cumplido.
Y si no es así, ya sabéis, ¡me da igual!
Hasta siempre
Cristina H
Aunque en ocasiones puede ser motivo de felicidad. El último examen, la última entrada para ese espectáculo tan esperado, el último adiós (porque no marcharemos nunca más), el último rayo de sol, que da pie a una noche mágica, la última lágrima, porque al fin nos obstinamos en ser felices…

EL PRINCIPIO DEL FIN
Desde hace varias semanas llevo dándole vueltas a este último post, a las líneas con las que daría punto y aparte a este tablón de quejas, alabanzas, y sí, también sinsentidos, para acabar cayendo en la cuenta de que lo más difícil de comenzar es un final.
Quizás debería haber optado por visitar otra exposición extraña de las mías para despellejarla sin compasión en un último lance de mi recurrente ironía, pero eso sólo sería una burda despedida a la francesa (expresión que jamás comprenderé pues de todo hay en todas las viñas, laicas o pías). Además estaría absolutamente falta de buena educación, lucimiento y protagonismo, y eso, por los dioses, ¡no lo podría soportar!
LAS AVENTURAS Y DESVENTURAS DE UNA AFICIONADA AL ARTE MODERNO
En estos siete meses he intentado comer chocolate, me he codeado con la alta sociedad española, he hecho magia, he visto cine, he ido al teatro y he tratado de entender el arte contemporáneo. También celebré la Navidad, hice creer a Anthony Blake que me engañaba, me he colado en ARCO, me he
emocionado, me he decepcionado, he disfrutado, reído y llorado.¿Y con qué objetivo? Hacer la crítica menos objetiva posible. La ausencia de declaración de intenciones en mi apertura no fue un olvido no, tan sólo respondió a mi propio deseo de no tener que sujetarme a una reglas que más adelante no me podría saltar.
Nadie pues, puede acusarme de ser poco coherente con mis principios ni de ser mentirosa, ya que nada prometí en ningún momento. Tampoco puedo ser acusada de ser poco “científica”, ya que no soy licenciada en historia, ni crítica de arte, ni experta en cine y por ello mis comentarios siempre fueron hechos desde el punto de vista más visceral, nunca juzgando técnicas, composiciones ni personajes, sino sintiendo cada elemento como un regalo o una afrenta a mis sentidos.
Espero que hayáis encontrado momentos divertidos en estas líneas.
Espero haber despertado un mínimo interés por todas esas perlas bizarras que lanza día a día el artista de hoy al mundo.
No espero haberos informado de nada porque deliberadamente en muchas ocasiones cité eventos que ya no podíais visitar (no para que no pudierais constatar mis afirmaciones sino porque como dije en cierta ocasión, esto nunca fue una agenda cultural).
Espero sobre todo que en cierta medida hayáis encontrado la manera de pasar sin llamar, tanto a los eventos de arte, como a la opinión y la crítica, sin olvidar la mente de vuestros interlocutores.
Si he conseguido esto, puedo marcharme con la sonrisa que dibuja la satisfacción del deber cumplido.
Y si no es así, ya sabéis, ¡me da igual!
Hasta siempre
Cristina H