España, dos sesiones consecutivas de fuertes repuntes
Es pronto para soñar con emociones realmente delirantes de nuestro fútbol. Lo que hemos sentido en diez días de mundial, parece ya un triunfo. Más en un país en el que el deporte rey a nivel selección, nos tiene acostumbrados a regalarnos los batacazos más duros en los momentos más inoportunos e inesperados. Pero esta vez, nos hemos ganado soñar, dos de dos y cada una de una forma diferente.
Es cierto que estamos hablando en base a 270 minutos, contando el trámite con Arabia Saudí, pero siendo realistas y pragmáticos, un mundial no dura nueve meses, esto no es una carrera de fondo, de resistencia ni de regularidad. Un mes de inspiración, una pizca de suerte (cosa que históricamente faltó), y una España que parece estar en forma y capacitada para ganar a cualquiera ¿Por qué no va a ser este el año de la furia roja?
LAS RAZONES PARA CREER
Lo realmente relevante y diferente a otras ocasiones, no son las dos victorias, los seis puntos o los siete goles, son las formas y el carácter mostrado. Se ha visto a una España capaz de jugar a diferentes velocidades y ritmos. Una selección que ha sabido adaptarse a las distintas situaciones, ha tenido paciencia, ha sabido aguantar, ha aprovechado sus momentos de lucimiento y galería y sobre todo parece que también sabe jugar a contracorriente.
No tenemos ninguna estrella de renombre, los cracks mediáticos los gastan otras selecciones, pero tenemos jugadores de un nivel de notable para arriba y lo más importante no hay un solo once, disponemos de alternativas y funcionamos como un bloque unido. Esto es lo que más ilusión genera, no dependemos de nadie.
Esta claro que esto no es culpa de un solo hombre ni de un único nombre, pero la mano del seleccionador algo nuevo ha traído. Luis ha cambiado la cara a este equipo, les ha sabido transmitir su carácter ganador y su garra y los jugadores han asimilado a la perfección su criterio, su esquema y sus conceptos. ¿Hasta cuándo durará todo esto? Esperemos que sea hasta el 9 de julio.
Es cierto que estamos hablando en base a 270 minutos, contando el trámite con Arabia Saudí, pero siendo realistas y pragmáticos, un mundial no dura nueve meses, esto no es una carrera de fondo, de resistencia ni de regularidad. Un mes de inspiración, una pizca de suerte (cosa que históricamente faltó), y una España que parece estar en forma y capacitada para ganar a cualquiera ¿Por qué no va a ser este el año de la furia roja?
LAS RAZONES PARA CREER
Lo realmente relevante y diferente a otras ocasiones, no son las dos victorias, los seis puntos o los siete goles, son las formas y el carácter mostrado. Se ha visto a una España capaz de jugar a diferentes velocidades y ritmos. Una selección que ha sabido adaptarse a las distintas situaciones, ha tenido paciencia, ha sabido aguantar, ha aprovechado sus momentos de lucimiento y galería y sobre todo parece que también sabe jugar a contracorriente.
No tenemos ninguna estrella de renombre, los cracks mediáticos los gastan otras selecciones, pero tenemos jugadores de un nivel de notable para arriba y lo más importante no hay un solo once, disponemos de alternativas y funcionamos como un bloque unido. Esto es lo que más ilusión genera, no dependemos de nadie.
Esta claro que esto no es culpa de un solo hombre ni de un único nombre, pero la mano del seleccionador algo nuevo ha traído. Luis ha cambiado la cara a este equipo, les ha sabido transmitir su carácter ganador y su garra y los jugadores han asimilado a la perfección su criterio, su esquema y sus conceptos. ¿Hasta cuándo durará todo esto? Esperemos que sea hasta el 9 de julio.
Los primeros “Blue chips” en debutar se mueven en la indefinición
Tras este breve paréntesis en Pasen sin Llamar (producto de la partida de Cristina) y ante las dudas que surgían en la redacción sobre si se debía dejar en el olvido un blog que tantas satisfacciones había dado se decidió por unanimidad volver a publicar en él. Para esta misión se me ha elegido a mi y aprovechando que ha empezado el mundial, me han encargado que no escriba de arte, ni de cine ni de cultura ni de literatura y que lo haga de fútbol.
Soy Jesús Yuste y mi misión es intentar bendecir a la “furia roja” con el objetivo de que por una vez en la historia y sin que sirva de precedente, nuestra selección nos brinde, por fin, la oportunidad de ver que se siente siendo campeones de un mundial de fútbol. Yo voy a intentarlo, pero los que juegan y meten los goles son ellos.
LA PRIMERA MIRADA
Después de tres días de competición pocas conclusiones podemos sacar de lo visto hasta el momento.
Quizás lo más llamativo sea que los “candidatos” que han debutado, han ganado pero no han convencido ni entusiasmado y han mostrado más carencias que virtudes. Todo esto a la espera de que empiecen a competir la favorita Brasil, la todopoderosa Italia (a la que no tiene sentido valorar su juego), la interrogante Francia y nuestra ilusionante España.
Haciendo un resumen de lo acontecido durante este inicio de campeonato, empezaremos por Alemania. .
Los germanos son quizás, visto lo visto, y contando con la ventaja de jugar en casa, la única selección de las grandes que ha mostrado menos dudas, aunque quizás lo que le falte sea equipo. Ganaron con solvencia y demostraron que optan a todo y no tienen en mente desagradar a su público.
ARGENTINA TAMBIÉN SALE AL CAMPO
Los segundos en estrenarse en Alemania fueron los argentinos. La albiceleste que también comenzó con victoria, generó muchas dudas y a pesar de ir ganando por dos goles, acabaron pidiendo la hora.
Empezaron muy fuertes pero se fueron diluyendo a medida que pasaban los minutos. Un equipo que aspira a todo, se me antoja insuficiente que recurra a la practicidad y al oficio para saldar su debut mundialista. La pasión la pusieron los aficionados argentinos que obligaron a cortar el tráfico en los aledaños del Obelisco de Buenos Aires tras el triunfo ante los africanos. ¿Qué harán estos si ganan el mundial?
En cuanto a los holandeses, la impresión es que están muy lejos de ser la naranja mecánica que fueron en su día, salvando a Robben que destacó por sus ganas y verticalidad, aunque pecó de individualista. Los demás, muy justitos, llamando la atención la debilidad de la defensa que continuamente se vio apurada.
¿Y con todo esto que queremos decir? Pues el mensaje es claro y tajante, a la par que realista, visto lo visto: España puede ganar a cualquiera.
Esto es ilusión y lo demás son tonterias, pero con una matización este optimismo no es sinónimo de vender el mismo humo de siempre. Necesitamos creer en nuestras posibilidades, quizás sea este el error histórico que ha impedido que la mejor liga del mundo y un país tan futbolero como España, no tengan aún en sus vitrinas ninguna copa del mundo. Este año si, ¿Quién me cree?
Soy Jesús Yuste y mi misión es intentar bendecir a la “furia roja” con el objetivo de que por una vez en la historia y sin que sirva de precedente, nuestra selección nos brinde, por fin, la oportunidad de ver que se siente siendo campeones de un mundial de fútbol. Yo voy a intentarlo, pero los que juegan y meten los goles son ellos.
LA PRIMERA MIRADA
Después de tres días de competición pocas conclusiones podemos sacar de lo visto hasta el momento.
Quizás lo más llamativo sea que los “candidatos” que han debutado, han ganado pero no han convencido ni entusiasmado y han mostrado más carencias que virtudes. Todo esto a la espera de que empiecen a competir la favorita Brasil, la todopoderosa Italia (a la que no tiene sentido valorar su juego), la interrogante Francia y nuestra ilusionante España.
Haciendo un resumen de lo acontecido durante este inicio de campeonato, empezaremos por Alemania. .

Los germanos son quizás, visto lo visto, y contando con la ventaja de jugar en casa, la única selección de las grandes que ha mostrado menos dudas, aunque quizás lo que le falte sea equipo. Ganaron con solvencia y demostraron que optan a todo y no tienen en mente desagradar a su público.
ARGENTINA TAMBIÉN SALE AL CAMPO
Los segundos en estrenarse en Alemania fueron los argentinos. La albiceleste que también comenzó con victoria, generó muchas dudas y a pesar de ir ganando por dos goles, acabaron pidiendo la hora.
Empezaron muy fuertes pero se fueron diluyendo a medida que pasaban los minutos. Un equipo que aspira a todo, se me antoja insuficiente que recurra a la practicidad y al oficio para saldar su debut mundialista. La pasión la pusieron los aficionados argentinos que obligaron a cortar el tráfico en los aledaños del Obelisco de Buenos Aires tras el triunfo ante los africanos. ¿Qué harán estos si ganan el mundial?
En cuanto a los holandeses, la impresión es que están muy lejos de ser la naranja mecánica que fueron en su día, salvando a Robben que destacó por sus ganas y verticalidad, aunque pecó de individualista. Los demás, muy justitos, llamando la atención la debilidad de la defensa que continuamente se vio apurada.
¿Y con todo esto que queremos decir? Pues el mensaje es claro y tajante, a la par que realista, visto lo visto: España puede ganar a cualquiera.
Esto es ilusión y lo demás son tonterias, pero con una matización este optimismo no es sinónimo de vender el mismo humo de siempre. Necesitamos creer en nuestras posibilidades, quizás sea este el error histórico que ha impedido que la mejor liga del mundo y un país tan futbolero como España, no tengan aún en sus vitrinas ninguna copa del mundo. Este año si, ¿Quién me cree?





