Hablando (bien) se entiende la gente
Según el Instituto Cervantes, el español es el segundo idioma que más se estudia en el mundo después del inglés, y por su defensa y reconocimiento, las principales cabeceras recogían hace unas semanas la gesta de los lingüistas por la recuperación de palabras en desuso.
‘Chigre, balde, tendal, bochinche, gaznápiro, trápala... Nos van faltando dedos para señalar todas esas cosas que se convierten en espectros del pasado porque la palabra que las nombra desaparece.’ De esta forma la Escuela de Escritores y la Escola d'Escriptura del Ateneo de Barcelona introducía la celebración del Día del Libro invitando a una singular proeza por nuestro idioma: apadrinar palabras en vías de extinción.
Y sin embargo, hay quien tiene la impresión de que con las que tenemos en plenas facultades no hablamos del todo bien, ¿o debería decir ‘expresamos’?
Es por ello que varios expertos han organizado un debate sobre el uso del español en los medios de comunicación, dada su especial relevancia como vehículo para un correcto uso del idioma. ¿Si ellos hablan mal, nosotros hablamos mal, o es que entendemos peor? Pues como muestra un botón: "Si van a caer precipitaciones en forma de nieve, igual es mejor decir que nevará". Este fue el ilustrativo ejemplo que empleó Álex Grijelmo, presidente de la Agencia Efe, para decirnos que un medio ha de ser claro, conciso y concreto. Vamos, que hay simplicar.
Dentro de dicha conferencia, Jacobo Zabludovsky, señaló que los informadores están ‘obligados a hablar bien’, dada la influencia que ejercen sobre el público. Asimismo, negó que la televisión haya favorecido al empobrecimiento del idioma. Y aquí ya me chirrían más los dientes, porque yo creo que en los posibles síntomas de deterioro del lenguaje se ve la zarpa de algunos programas de la parrilla, adheridos a ella precisamente por el elevado índice de audiencia, y que no destacan precisamente por académicos de la lengua… ¿O no?
‘Chigre, balde, tendal, bochinche, gaznápiro, trápala... Nos van faltando dedos para señalar todas esas cosas que se convierten en espectros del pasado porque la palabra que las nombra desaparece.’ De esta forma la Escuela de Escritores y la Escola d'Escriptura del Ateneo de Barcelona introducía la celebración del Día del Libro invitando a una singular proeza por nuestro idioma: apadrinar palabras en vías de extinción.
Y sin embargo, hay quien tiene la impresión de que con las que tenemos en plenas facultades no hablamos del todo bien, ¿o debería decir ‘expresamos’?Es por ello que varios expertos han organizado un debate sobre el uso del español en los medios de comunicación, dada su especial relevancia como vehículo para un correcto uso del idioma. ¿Si ellos hablan mal, nosotros hablamos mal, o es que entendemos peor? Pues como muestra un botón: "Si van a caer precipitaciones en forma de nieve, igual es mejor decir que nevará". Este fue el ilustrativo ejemplo que empleó Álex Grijelmo, presidente de la Agencia Efe, para decirnos que un medio ha de ser claro, conciso y concreto. Vamos, que hay simplicar.
Dentro de dicha conferencia, Jacobo Zabludovsky, señaló que los informadores están ‘obligados a hablar bien’, dada la influencia que ejercen sobre el público. Asimismo, negó que la televisión haya favorecido al empobrecimiento del idioma. Y aquí ya me chirrían más los dientes, porque yo creo que en los posibles síntomas de deterioro del lenguaje se ve la zarpa de algunos programas de la parrilla, adheridos a ella precisamente por el elevado índice de audiencia, y que no destacan precisamente por académicos de la lengua… ¿O no?
¿Los nuevos 'esclavos' del siglo XXI?
La sala de exposiciones del Canal de Isabel II presenta una muestra fotográfica que, según sus organizadores, ‘refleja la integración en un medio extraño junto al íntimo arraigo étnico y cultural’.
En ‘Madrid Inmigrante’, seis fotógrafos nos ofrecen su punto de vista sobre la inmigración en la capital y, precisamente a este respecto, ayer mismo se emitía por un canal de televisión un reportaje sobre cómo, en el siglo XXI, las ‘subastas de inmigrantes’ son una práctica habitual, como antaño lo fueran las de esclavos para la recogida del algodón.
En estas 'subastas', se les selecciona, se les pregunta si tienen papeles (aunque para la mayoría de los que van a recoger a los inmigrantes, eso no es una traba) y se les lleva a trabajar por un sueldo de risa.
El reportaje, publicado en El País el 23 de abril bajo el título de ‘Oferta de inmigrantes en el escaparate’, enumera los diferentes puntos de recogida de sin papeles. En Atocha, plaza de Castilla y muchos pueblos de la Comunidad de Madrid como Arroyomolinos o Majadahonda se agolpan a la espera de ser los elegidos.
Los inmigrantes, según testimonios hechos al rotativo, decían no tener ninguna elección. “Hay que venir aquí y rezar para que te cojan”. Todo por una jornada de 10 o 14 horas y un sueldo de entre 30 o 40 euros, con suerte.
Según el último Índice Laboral Manpower, los inmigrantes son los protagonistas de la transformación del mercado laboral español y lo van a seguir siendo. Pero así, NO.
En ‘Madrid Inmigrante’, seis fotógrafos nos ofrecen su punto de vista sobre la inmigración en la capital y, precisamente a este respecto, ayer mismo se emitía por un canal de televisión un reportaje sobre cómo, en el siglo XXI, las ‘subastas de inmigrantes’ son una práctica habitual, como antaño lo fueran las de esclavos para la recogida del algodón. En estas 'subastas', se les selecciona, se les pregunta si tienen papeles (aunque para la mayoría de los que van a recoger a los inmigrantes, eso no es una traba) y se les lleva a trabajar por un sueldo de risa.
El reportaje, publicado en El País el 23 de abril bajo el título de ‘Oferta de inmigrantes en el escaparate’, enumera los diferentes puntos de recogida de sin papeles. En Atocha, plaza de Castilla y muchos pueblos de la Comunidad de Madrid como Arroyomolinos o Majadahonda se agolpan a la espera de ser los elegidos.
Los inmigrantes, según testimonios hechos al rotativo, decían no tener ninguna elección. “Hay que venir aquí y rezar para que te cojan”. Todo por una jornada de 10 o 14 horas y un sueldo de entre 30 o 40 euros, con suerte.
Según el último Índice Laboral Manpower, los inmigrantes son los protagonistas de la transformación del mercado laboral español y lo van a seguir siendo. Pero así, NO.