El arte moderno me supera
Después de mis aventuras y desventuras por las galerías de arte, llegué a la poco científica conclusión de que a lo mejor lo que no entendía era los museos porque no sabían presentarme las cosas de forma que me gustaran. De manera que con esta nueva teoría sobre las causas y los efectos, los contenidos y los continentes me fui a visitar el Festival de Nuevos Creadores que se celebró en el Hotel de las Letras de Madrid.
POR UNA VEZ (CASI) NADA MALO QUE DECIR...
Por una vez tengo que decir que me encantó. Sé que siempre me tengo que quejar de algo… pero esta vez no lo haré (aunque si me pongo, algo sale seguro, que yo para esto de criticar siempre estoy dispuesta).
El Hotel, que lleva poco tiempo abierto, había dispuesto toda una planta para la exposición, y cada uno de los artistas mostraba su obra en una de las habitaciones. Pintura, fotografía, escultura, unos peces nadando dentro de unos botes de vidrio que colgaban del techo, un falso suicidio (o verdadero, vete tú a saber) vídeos con reportajes sobre algunos países en guerra, vídeos sobre no sé qué cosas que no se entendían, dibujos, gotas de cera, telas, música, muñecos de goma (que no hinchables)…
El problema, porque siempre tengo que encontrar algún problema, es que el hotel se llama como se llama, entre otras cosas, porque en las paredes de las habitaciones hay fragmentos de novelas y poemas de autores como Cervantes o Camus. Tú llegas allí, miras la obra correspondiente, lees las etiquetas que acompañan a cada obra y evidentemente piensas que esa inscripción más o menos bonita complementa el conjunto.
El problema llega cuando el poema está escrito en alemán, o cuando un biombo tapa una parte del mismo y tienes que explorar entre cuadros para seguir leyendo… hasta que ya te das cuenta de que aquello de “Hotel de las Letras” debe guardar algún tipo de relación con la mala leche del que ideó la exposición y con que la colisión entre los fragmentos y las obras es circunstancial y no complementaria, (¿lo habéis entendido?)
LAS PENAS CON PAN, SON MENOS PENAS
Así que antes de quedarme con mal sabor de boca me fui al centro comercial Gran Vía de Hortaleza, en el que se exponían muebles, joyas y marcos de fotos decorados con chucherías y caramelos. Todo como el Salón del Chocolate, muy bonito, muy decorativo y muy apetecible… pero nada más. La verdad es que aquello daba un poquito de pena, pero no porque aquellas cosas tan bonitas no pudieran usarse por si se estropeaban…¡sino porque considero una total aberración barnizar y pegar los dulces!
Por cierto, que ya sé que siempre os informo de las cosas tarde, cuando ya han terminado y no tenéis forma de visitarlas… ¿Pero qué queréis? Yo ya os lo cuento ¿no? ¡Bastante hago! Además a la cultura debéis acercaros vosotros solitos y por vuestro propio pie, ¡no porque yo os lleve de las orejas!
POR UNA VEZ (CASI) NADA MALO QUE DECIR...
Por una vez tengo que decir que me encantó. Sé que siempre me tengo que quejar de algo… pero esta vez no lo haré (aunque si me pongo, algo sale seguro, que yo para esto de criticar siempre estoy dispuesta).
El Hotel, que lleva poco tiempo abierto, había dispuesto toda una planta para la exposición, y cada uno de los artistas mostraba su obra en una de las habitaciones. Pintura, fotografía, escultura, unos peces nadando dentro de unos botes de vidrio que colgaban del techo, un falso suicidio (o verdadero, vete tú a saber) vídeos con reportajes sobre algunos países en guerra, vídeos sobre no sé qué cosas que no se entendían, dibujos, gotas de cera, telas, música, muñecos de goma (que no hinchables)…
El problema, porque siempre tengo que encontrar algún problema, es que el hotel se llama como se llama, entre otras cosas, porque en las paredes de las habitaciones hay fragmentos de novelas y poemas de autores como Cervantes o Camus. Tú llegas allí, miras la obra correspondiente, lees las etiquetas que acompañan a cada obra y evidentemente piensas que esa inscripción más o menos bonita complementa el conjunto.

El problema llega cuando el poema está escrito en alemán, o cuando un biombo tapa una parte del mismo y tienes que explorar entre cuadros para seguir leyendo… hasta que ya te das cuenta de que aquello de “Hotel de las Letras” debe guardar algún tipo de relación con la mala leche del que ideó la exposición y con que la colisión entre los fragmentos y las obras es circunstancial y no complementaria, (¿lo habéis entendido?)
LAS PENAS CON PAN, SON MENOS PENAS
Así que antes de quedarme con mal sabor de boca me fui al centro comercial Gran Vía de Hortaleza, en el que se exponían muebles, joyas y marcos de fotos decorados con chucherías y caramelos. Todo como el Salón del Chocolate, muy bonito, muy decorativo y muy apetecible… pero nada más. La verdad es que aquello daba un poquito de pena, pero no porque aquellas cosas tan bonitas no pudieran usarse por si se estropeaban…¡sino porque considero una total aberración barnizar y pegar los dulces!
Por cierto, que ya sé que siempre os informo de las cosas tarde, cuando ya han terminado y no tenéis forma de visitarlas… ¿Pero qué queréis? Yo ya os lo cuento ¿no? ¡Bastante hago! Además a la cultura debéis acercaros vosotros solitos y por vuestro propio pie, ¡no porque yo os lleve de las orejas!





