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La otra cara de Finanzas.com
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Al margen de la disciplina estrictamente económica y financiera, existen otras tantas que no entran en los gráficos y por las que hay que dejarse persuadir de tanto en cuando, por salud oigan. De esas otras tantas nos ocuparemos (y digo "nos" porque este es un blog a cuatro manos) con agrado y no con menos gusto, de darles ligeros y comedidos apuntes, casi de refilón, para que sean ustedes quienes cuestionen y creen disyuntivas...Ya saben, "lo importante es no dejar de hacerse preguntas". (A.Einstein)
Sindicación
 
El Lago de los Cisnes
En el mes de septiembre me enteré por causalidad y desde entonces lo llevo esperando. 19 de abril, 8 de la tarde, el English Nacional Ballet estrena El Lago de los Cisnes en el Teatro Real.

Sí, ya sé que no se trata del evento cultural del año de la capital, pero yo tenía muchas, muchísimas ganas de asistir.

HASTA PARA CONSEGUIR UNA ENTRADA SE NECESITA TENER ENCHUFE

El 5 de abril se pusieron las entradas a la venta. Cuatro avisos en mi móvil, una señal en cada uno de los calendarios (propios o ajenos) que encontraba y reparto de post – its por toda la casa. ¿Para qué? Para al final tener que conformarme con un asiento lateral, (eso sí, en el patio de butacas), para el día 24, porque por alguna extraña razón que desconozco, a la hora en que se ponían a la venta las entradas no había manera de contacta telefónicamente con el servicio de compra y tan sólo treinta minutos después apenas quedaban buenas localidades. Desconcertante…

Como desconcertante fue que en febrero de 1877, cuando Tchaikovsky estrenó en el Teatro Bolshoi de Moscú este ballet, el montaje obtuviera el más estrepitoso de los fracasos, o que algunas personas cuando anuncié (a bombo y platillo por supuesto) que iba a ver este espectáculo arrugaran la nariz y dijeran “¿y eso qué es?” ¿Pues qué va a ser? ¡El ballet más famoso de todos los tiempos! Aunque por supuesto me negué a explicar el argumento. Que ya que nos ponemos… ¿existe historia más curiosa que la de este ballet? Quiero decir… ¿en qué cabeza cabe que un príncipe enamorado pueda confundir a su amante con otra persona? Esas cosas sólo le pueden pasar a un hombre…

En fin, ¿qué decir de la representación? ¿Cómo hablar de la riqueza de vestuario, de la elegancia de movimientos de los bailarines o de la belleza del decorado? Todo ello resultaría pobre, absurdo e insulso. En la constante lucha del hombre contra la pobreza de las palabras resulta imposible relatar con letras las emociones y los sentimientos que ha provocado un pas de >deux en el espectador.

LA MALDICIÓN DEL FINAL FELIZ

A pesar de lo que disfruté, no puedo evitar decir que el final no era el adecuado. La gente se cree que porque algo termine bien ya es más bonito, y no es así. Esta historia se concibió para terminar trágicamente. Los dos amantes mueren, el brujo también y sí, el amor se reencuentra en la vida eterna, pero reorganizar la partitura para que "pegue" con el final es una auténtica chapuza. Y para los que como yo, acudíamos al evento ilusionados ante la expectativa de escuchar en directo ese tema mítico del Lago con su lamento, con ese quejido que casi sugiere un llanto y que emociona, fue una gran desilusión quedarnos con las ganas.



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