Ya soy una mujer de alta alcurnia
¡Estoy emocionada! ¡No me lo puedo creer! Ayer, por fin, pude cumplir uno de mis sueños. ¡ESTUVE EN UN SARAO CON FAMOSOS!
La fiesta fue en Joy Eslava. Vinicio Pajaro presentaba su nueva colección de abrigos de piel, de cuyo gusto prefiero no acordarme, y Norma Duval, imagen de la firma, y sus amigas, acudieron al evento.
¿Qué por qué pude asistir? Después de destapar los secretos de Artépolis esto era pan comido para mí, bueno y que aproveché la coyuntura de que un familiar recibiera una invitación después de haber entregado sus datos en una de sus tiendas al adquirir uno de sus abrigos, eso sí, durante las rebajas.
Pues ahí me planté yo con una amiga, ansiosas de empaparnos de todo el glamour de la alta sociedad española y esperando dar el pego entre las personalidades que esperábamos encontrar.
UNA ELEGANCIA TAN ETÉREA... QUE NO SE VEÍA
¿Que si las encontramos? Pueeesss... había mucha peluquería, mucho brillo, mucho collar y algún que otro chaquetón de pieles bastante despistado teniendo en cuenta la agradable noche que hacía. Pero al ver la cantidad de apuestos sesentones que franqueaban la entrada del brazo de hermosísimas señoritas, que a buen seguro eran sus nietas, me embargó tal sentimiento de amor filial y fraternidad que no le di más vueltas.
Los famosos los contamos con los dedos de la mano, mezlados con algún que otro “casposillo”, sí, ese término que utilizan en la prensa del hígado para designar a la gente cutre que pretende pasar por elegante, sin conseguirlo y que llenan las portadas y los programas esos que nadie asume que ve, -yo por supuesto, tampoco-.
A lo que íbamos, allí estaban Rappel, el señor don Jaime Ostos y su señora, Mª Ángeles Grajal –seamos educados que dicen que tiene muy mala leche-, Bárbara Rey, que no estaba muerta, estaba de parranda, la periodista Paloma Barrientos, que rompió un vaso, la inevitable , y elegantisssssima,Marivi Coll o Lita Trujillo, ex mujer de Jaime Ostos y viuda de Ramfis Trujillo, ahí lo lleva. Ramfis era el primogénito del dictador dominicano Leónidas Trujillo que con sus perlas ha provocado que la pobre Lita viva exiliada en España.
Bueno, que me pongo muy seria. Si podíamos tener alguna duda sobre la ausencia o presencia de glamour allí, esta se disipó después del desfile. Cuando un grupo de camareros empezó a sacar grandes bandejas con jamón ibérico, lomo, queso, croquetas y demás aperitivos, la gente abandonó aquella pantomima de buena educación y pseudodistinción para abalanzarse sobre aquellas pobres personas que se sentían salchicha ante el perro de Pavlov.
LA BATALLA DEL JAMÓN SERRANO
La gente se levantaba de sus asientos para, literalmente, guardar amontonamiento, que no cola, frente a la puerta por la que salían las bandejas. Yo finalmente desistí, y me limité a tomar un par de refrescos mientras a mi lado dos jovenzuelos apuraban sus whiskys. A buen seguro celebraban su primer afeitado...
¿La guinda? Cuando abandonaba finalmente después de que una señora me miró con odio porque mi cuerpo se interponía entre ella y la fuente de los pasteles. Fue entonces cuando vi cómo un matrimonio metía en una bolsa varias manzanas de las que se habían colocado en torno a una columna, como adorno. ¿Se guardarían también jamón en los bolsillos?

La fiesta fue en Joy Eslava. Vinicio Pajaro presentaba su nueva colección de abrigos de piel, de cuyo gusto prefiero no acordarme, y Norma Duval, imagen de la firma, y sus amigas, acudieron al evento.
¿Qué por qué pude asistir? Después de destapar los secretos de Artépolis esto era pan comido para mí, bueno y que aproveché la coyuntura de que un familiar recibiera una invitación después de haber entregado sus datos en una de sus tiendas al adquirir uno de sus abrigos, eso sí, durante las rebajas.
Pues ahí me planté yo con una amiga, ansiosas de empaparnos de todo el glamour de la alta sociedad española y esperando dar el pego entre las personalidades que esperábamos encontrar.
UNA ELEGANCIA TAN ETÉREA... QUE NO SE VEÍA
¿Que si las encontramos? Pueeesss... había mucha peluquería, mucho brillo, mucho collar y algún que otro chaquetón de pieles bastante despistado teniendo en cuenta la agradable noche que hacía. Pero al ver la cantidad de apuestos sesentones que franqueaban la entrada del brazo de hermosísimas señoritas, que a buen seguro eran sus nietas, me embargó tal sentimiento de amor filial y fraternidad que no le di más vueltas.
Los famosos los contamos con los dedos de la mano, mezlados con algún que otro “casposillo”, sí, ese término que utilizan en la prensa del hígado para designar a la gente cutre que pretende pasar por elegante, sin conseguirlo y que llenan las portadas y los programas esos que nadie asume que ve, -yo por supuesto, tampoco-.
A lo que íbamos, allí estaban Rappel, el señor don Jaime Ostos y su señora, Mª Ángeles Grajal –seamos educados que dicen que tiene muy mala leche-, Bárbara Rey, que no estaba muerta, estaba de parranda, la periodista Paloma Barrientos, que rompió un vaso, la inevitable , y elegantisssssima,Marivi Coll o Lita Trujillo, ex mujer de Jaime Ostos y viuda de Ramfis Trujillo, ahí lo lleva. Ramfis era el primogénito del dictador dominicano Leónidas Trujillo que con sus perlas ha provocado que la pobre Lita viva exiliada en España.
Bueno, que me pongo muy seria. Si podíamos tener alguna duda sobre la ausencia o presencia de glamour allí, esta se disipó después del desfile. Cuando un grupo de camareros empezó a sacar grandes bandejas con jamón ibérico, lomo, queso, croquetas y demás aperitivos, la gente abandonó aquella pantomima de buena educación y pseudodistinción para abalanzarse sobre aquellas pobres personas que se sentían salchicha ante el perro de Pavlov.
LA BATALLA DEL JAMÓN SERRANO
La gente se levantaba de sus asientos para, literalmente, guardar amontonamiento, que no cola, frente a la puerta por la que salían las bandejas. Yo finalmente desistí, y me limité a tomar un par de refrescos mientras a mi lado dos jovenzuelos apuraban sus whiskys. A buen seguro celebraban su primer afeitado...

¿La guinda? Cuando abandonaba finalmente después de que una señora me miró con odio porque mi cuerpo se interponía entre ella y la fuente de los pasteles. Fue entonces cuando vi cómo un matrimonio metía en una bolsa varias manzanas de las que se habían colocado en torno a una columna, como adorno. ¿Se guardarían también jamón en los bolsillos?
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