Y ahora unos consejos publicitarios y enseguida volvemos
¿Alguien ha visto el nuevo anuncio de Clio?Sí hombre, ese que salen los caballitos de carrusel correteando por el campo, y un chihuahua del tamaño de la catedral de Burgos. Pues venía yo pensando en qué me gustaría ser a mí si volviera a nacer... y la verdad es que no lo tengo muy claro todavía. 
Desde luego lo que no quiero es tener tres brazos y tres piernas como el protagonista del spot... no digo yo que la campaña no sea original pero no tiene mucha lógica. ¿Cómo subiríamos a una moto? ¿Y cuando abrazáramos a una persona que pasaría con tanto brazo? Mejor lo dejo.
Recientemente acudí a una exposición en el que pude continuar mis científicos estudios sobre la lógica de la publicidad. La muestra se llamaba “La Publicidad Vive la Moda” y presentaba 459 carteles publicitarios desde 1880 hasta hoy.
CÓMO SER MUJER... SIN MATAR A NADIE
¿Que si saqué algo en claro? Para empezar salí de allí con un considerable ataque de feminismo. Descaradamente me miraba desde una de las paredes un cartel de 1939 con el siguiente mensaje: “¡Mujer! La llave del triunfo, la modestia. Ni escotes, ni brazos desnudos, ni vestidos cortos, ni abiertos, ni ceñidos”, ¿les parece bien un mono azul de trabajo, bien holgadito? Si en los inicios de la posguerra se dedicaban a estas cosas, normal que ahora estemos como estamos...
Más adelante, en torno a los años 60, además de tapadita, había que estar mona, (que si se lo dijeran a más de una de esas que me encuentro yo en Joy, no sé qué dirían): “9 de cada 10 estrellas utilizan Lux”... daban ganas de preguntar lo que usaba la décima para no comprarlo yo tampoco...
Pero lo mejor fue un anuncio de prensa, auténtico alegato a la liberación femenina, y oda a la esposa abnegada y trabajadora que encontré cerca de los cosméticos de las estrelladas: las camisas Fibrelene, que tenían un tejido especial que no necesitaba plancharse, una tarea verdaderamente tediosa para la mujer, (especialmente en verano). Lo mejor de todo es que estás magníficas prendas que libraban a las féminas del yugo de las labores del hogar pretendían atraer compradoras con el pretexto, atractivísimo, de que dispondrían de más tiempo para, literal, ocuparse de sus hijos y su marido. Estoy que no quepo en mí...
POR SI NO HABÍA TENIDO SUFICIENTE...
Salí de allí indignada contra el mundo publicitario y por aquello de “si no quieres caldo, toma dos tazas” (o algo así), días después acudí a una feria en IFEMA, “Sign”, segura de que destaparía los más oscuros trucos publicitarios, pero una vez más las cosas no fueron lo que parecían.
El salón estaba dedicado sobre todo a los profesionales del cartel... por reducirlo de alguna manera. Lo digo porque no vi ningún truco, pero me topé con más de veinte máquinas para crear carteles de todos los tamaños, colores y olores. Sí, también olores, no me he vuelto loca.Lo digo porque una de ellas, mediante un punzón especial grababa logos y dibujos en madera, bronce, vidrio, piedra, espuma... vamos que le faltaba hacer tatuajes y poner cafés. Justo cuando la vi estaba grabando unas letras en metacrilato, y todos sabemos cómo huele el metacrilato al ser cortado, (y si no lo saben, se lo creen).
Otra maquinita curiosa era una especie de máquina de coser con apariencia de caja registradora antigua que conectada a un ordenador hacía un dibujo en algo parecido al punto de cruz... "Alucinador".
¿La conclusión que saqué? Pues que en esto del marketing y la publicidad no hay nada mejor, nuevamente, que un buen catering. El stand en el que más gente había era, inevitablemente, uno en el que ofrecían un apetecible aperitivo con el que mi régimen estableció un pacto de no agresión y sobre el que yo volví a mis teorías de que da igual lo profesional que sea uno, cuando hay regalos de por medio, no hay feria, ni estrategias empresariales ni colas suficientemente largas.
¿Lo mejor? Un Mini Cooper rojo en el que reparé cuando me marchaba. Tenía grandes tiras de algo parecido a cinta aislante sobre el capó y esperaba a que se le impresionaran unos logotipos... eso parecía hasta que me acerqué y comprobé que los cristales estaban llenos de dedos y las ruedas considerablemente sucias. Gallardón debería considerar ampliar las plazas de parking en IFEMA...

Desde luego lo que no quiero es tener tres brazos y tres piernas como el protagonista del spot... no digo yo que la campaña no sea original pero no tiene mucha lógica. ¿Cómo subiríamos a una moto? ¿Y cuando abrazáramos a una persona que pasaría con tanto brazo? Mejor lo dejo.
Recientemente acudí a una exposición en el que pude continuar mis científicos estudios sobre la lógica de la publicidad. La muestra se llamaba “La Publicidad Vive la Moda” y presentaba 459 carteles publicitarios desde 1880 hasta hoy.
CÓMO SER MUJER... SIN MATAR A NADIE
¿Que si saqué algo en claro? Para empezar salí de allí con un considerable ataque de feminismo. Descaradamente me miraba desde una de las paredes un cartel de 1939 con el siguiente mensaje: “¡Mujer! La llave del triunfo, la modestia. Ni escotes, ni brazos desnudos, ni vestidos cortos, ni abiertos, ni ceñidos”, ¿les parece bien un mono azul de trabajo, bien holgadito? Si en los inicios de la posguerra se dedicaban a estas cosas, normal que ahora estemos como estamos...

Más adelante, en torno a los años 60, además de tapadita, había que estar mona, (que si se lo dijeran a más de una de esas que me encuentro yo en Joy, no sé qué dirían): “9 de cada 10 estrellas utilizan Lux”... daban ganas de preguntar lo que usaba la décima para no comprarlo yo tampoco...
Pero lo mejor fue un anuncio de prensa, auténtico alegato a la liberación femenina, y oda a la esposa abnegada y trabajadora que encontré cerca de los cosméticos de las estrelladas: las camisas Fibrelene, que tenían un tejido especial que no necesitaba plancharse, una tarea verdaderamente tediosa para la mujer, (especialmente en verano). Lo mejor de todo es que estás magníficas prendas que libraban a las féminas del yugo de las labores del hogar pretendían atraer compradoras con el pretexto, atractivísimo, de que dispondrían de más tiempo para, literal, ocuparse de sus hijos y su marido. Estoy que no quepo en mí...
POR SI NO HABÍA TENIDO SUFICIENTE...
Salí de allí indignada contra el mundo publicitario y por aquello de “si no quieres caldo, toma dos tazas” (o algo así), días después acudí a una feria en IFEMA, “Sign”, segura de que destaparía los más oscuros trucos publicitarios, pero una vez más las cosas no fueron lo que parecían.
El salón estaba dedicado sobre todo a los profesionales del cartel... por reducirlo de alguna manera. Lo digo porque no vi ningún truco, pero me topé con más de veinte máquinas para crear carteles de todos los tamaños, colores y olores. Sí, también olores, no me he vuelto loca.Lo digo porque una de ellas, mediante un punzón especial grababa logos y dibujos en madera, bronce, vidrio, piedra, espuma... vamos que le faltaba hacer tatuajes y poner cafés. Justo cuando la vi estaba grabando unas letras en metacrilato, y todos sabemos cómo huele el metacrilato al ser cortado, (y si no lo saben, se lo creen).
Otra maquinita curiosa era una especie de máquina de coser con apariencia de caja registradora antigua que conectada a un ordenador hacía un dibujo en algo parecido al punto de cruz... "Alucinador".

¿La conclusión que saqué? Pues que en esto del marketing y la publicidad no hay nada mejor, nuevamente, que un buen catering. El stand en el que más gente había era, inevitablemente, uno en el que ofrecían un apetecible aperitivo con el que mi régimen estableció un pacto de no agresión y sobre el que yo volví a mis teorías de que da igual lo profesional que sea uno, cuando hay regalos de por medio, no hay feria, ni estrategias empresariales ni colas suficientemente largas.
¿Lo mejor? Un Mini Cooper rojo en el que reparé cuando me marchaba. Tenía grandes tiras de algo parecido a cinta aislante sobre el capó y esperaba a que se le impresionaran unos logotipos... eso parecía hasta que me acerqué y comprobé que los cristales estaban llenos de dedos y las ruedas considerablemente sucias. Gallardón debería considerar ampliar las plazas de parking en IFEMA...





