...Y mi corazón vadea a popa...
Suena Anatomía de Grey y en la pantalla parpadea su nombre. Sonrío porque esperaba su llamada pero ni mucho menos imaginaba su propuesta.
E: te cuento mi fin de semana… ¿Te apetece venirte?
¿Cómo? ¿Qué si me apetece irme contigo en un barco de lujo el fin de semana? Es una broma, ¿no? Parece que no se trata de una broma así que empezamos a urdir un plan para no dejar ningún cabo suelto no vaya a ser que naufraguemos. Te quiero convencer sea como sea… ¿No te das cuenta de que ya estoy convencida?
Un poco más tarde de la hora prevista, el capitán y su ayudante de a bordo me recogen en la puerta de casa marcando así el inicio del fin de semana marinero. Pasamos a por PR, of course tenía que vivir conmigo esta aventura, y procedemos a la compra de avituallamiento:
E: coje jamón york…
PR y P: ¿puede ser pechuga de pavo?
E: coca cola también, ¿no?
PR y P: light, ¿vale?
B: eeeeeh… ¿también queréis algún tipo de leche en especial?
PR: mmm… ¿semi desnatada de Puleva?
E: y el pan ¿qué? Sin corteza, ¿no?
Hechas las compras, ponemos rumbo al puerto donde el Hispano esperaba nuestra llegada.
Cuatro camarotes con sus respectivos baños, cocina, horno, microondas y hasta lavavajillas. Una casita flotante, vamos. Y mientras el Capitan, oh mi Capitan marca el rumbo, nos relajamos en la cubierta…
Puesto que tenemos algunos problemas para encontrar la disquetera de los CD’s optamos por la radio, Flaix FM, la radio que no pone canciones en castellano.
P: joer… esta es la cuarta vez que la ponen Under my umbrella
P: E, esto es Mika.
P: y esto también es Mika…
P: E, Mika…
Los hombres de abordo se lanzan al agua con la tabla mientras PR y yo miramos desde la popa, hacemos un alto y nos bañamos en un agua más que cristalina, es lo que tiene nadar a más de 90 metros de profundidad. Y entre unas cosas y otras, cervecitas, papichuelas y sándwiches que se hacen bola… las horas van pasando y es lo que tiene la buena compañía, que hace que incluso las horas de temporal y los 35 nudos se recuerdan entre risas.
E: bueno… que sepáis que las olas esas eran de temporal.
PR y P: ostiaaaaaaaaaaaaa!!!!!!
PR: si es que lo sabía, yo estaba acojonada!!!!!
Decidimos amarrar en Denia, que lo de pisar tierra firme empieza a ser necesario, una duchita y una cenita de arte: una paella de arroz con bogavante para tres y… y un menú infantil, por favor.
Luego una copita, o bueno dos, unos bailecitos y de vuelta al barco, que mañana hay que ir a Altea, o… no!!!

Mañana de domingo y motor que no arranca.
PR: eso voy a ser yo que tengo un mal de ojo, voy a salirme a ver si arranca…
Por suerte para ella y desgracia para los demás, no se trata de su mal de ojo, el motor se ha puesto en huelga. Buscamos un mecánico dispuestas incluso a enseñar alguna teta si así nos lo arreglan
B: tu vas sin camiseta, sacando pecho y le dices: Mira… es que he tenido una avería, pasándote la mano por el pecho.
P: vale, pero si son tías os tocáis el pecho vosotros!!!
Si los mecanicos de por sí trabajan poco, que trabajen un domingo es ya como imposible, así que decidimos no estresarnos y nos arrojamos en la cubierta. Las conversaciones, provocadas (todo sea dicho) por B y PR, son cada vez más calentas y yo cada me pongo más nerviosa (interprétese mi nerviosismo como se prefiera), así que aprovecho la ocasión y me bajo con E a ver la Fórmula 1.
E: Yo es que soy virgen, así que me da un poco de vergüenza…
P: Yaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!
Lamentablemente se hace la hora de volver, todas las aventuras tienen un final, así que nos despedimos del Capitán, oh mi Capitán agradeciéndole su hospitalidad y esperando que nos invite a la próxima.
Pero lejos de terminar ahí nuestra aventura, aún teníamos que regresar a Benicàssim. Pero no pasa nada, E lo tenía todo previsto. Cogemos un tren de Denia a Valencia y de Valencia a Benicàssim o Castellón y luego un taxi.
Taquillero: no hay trenes a Valencia.
PR: es una broma, ¿no?
Taquillero: sólo hay autobús.
Y venga paseito a la estación de autobuses. Por suerte o por desgracia (yo ya me veía haciendo noche en el Hispano), encontramos transporte de vuelta y al llegar a Valencia un amigo de E, el mismo que tenía que construir una jaulita para su mono, nos recogió en la estación para traernos de vuelta a casa, junto a su perrita Cuba y su serpiente sin nombre, porque él a los reptiles no les pone nombre.
A las 21.00 y con un cielo que anunciaba tormenta llegue a casa, pensando como suele ocurrir en estos casos, que era el mejor viaje de mi vida, y deseé quedarme en ese barco para siempre.
GRACIAS POR REGALARME ESTE FIN DE SEMANA
Colorín, colorado...
E: te cuento mi fin de semana… ¿Te apetece venirte?
¿Cómo? ¿Qué si me apetece irme contigo en un barco de lujo el fin de semana? Es una broma, ¿no? Parece que no se trata de una broma así que empezamos a urdir un plan para no dejar ningún cabo suelto no vaya a ser que naufraguemos. Te quiero convencer sea como sea… ¿No te das cuenta de que ya estoy convencida?
Un poco más tarde de la hora prevista, el capitán y su ayudante de a bordo me recogen en la puerta de casa marcando así el inicio del fin de semana marinero. Pasamos a por PR, of course tenía que vivir conmigo esta aventura, y procedemos a la compra de avituallamiento:
E: coje jamón york…
PR y P: ¿puede ser pechuga de pavo?
E: coca cola también, ¿no?
PR y P: light, ¿vale?
B: eeeeeh… ¿también queréis algún tipo de leche en especial?
PR: mmm… ¿semi desnatada de Puleva?
E: y el pan ¿qué? Sin corteza, ¿no?
Hechas las compras, ponemos rumbo al puerto donde el Hispano esperaba nuestra llegada.
Cuatro camarotes con sus respectivos baños, cocina, horno, microondas y hasta lavavajillas. Una casita flotante, vamos. Y mientras el Capitan, oh mi Capitan marca el rumbo, nos relajamos en la cubierta…
Puesto que tenemos algunos problemas para encontrar la disquetera de los CD’s optamos por la radio, Flaix FM, la radio que no pone canciones en castellano.
P: joer… esta es la cuarta vez que la ponen Under my umbrella
P: E, esto es Mika.
P: y esto también es Mika…
P: E, Mika…
Los hombres de abordo se lanzan al agua con la tabla mientras PR y yo miramos desde la popa, hacemos un alto y nos bañamos en un agua más que cristalina, es lo que tiene nadar a más de 90 metros de profundidad. Y entre unas cosas y otras, cervecitas, papichuelas y sándwiches que se hacen bola… las horas van pasando y es lo que tiene la buena compañía, que hace que incluso las horas de temporal y los 35 nudos se recuerdan entre risas.
E: bueno… que sepáis que las olas esas eran de temporal.
PR y P: ostiaaaaaaaaaaaaa!!!!!!
PR: si es que lo sabía, yo estaba acojonada!!!!!
Decidimos amarrar en Denia, que lo de pisar tierra firme empieza a ser necesario, una duchita y una cenita de arte: una paella de arroz con bogavante para tres y… y un menú infantil, por favor.
Luego una copita, o bueno dos, unos bailecitos y de vuelta al barco, que mañana hay que ir a Altea, o… no!!!

Mañana de domingo y motor que no arranca.
PR: eso voy a ser yo que tengo un mal de ojo, voy a salirme a ver si arranca…
Por suerte para ella y desgracia para los demás, no se trata de su mal de ojo, el motor se ha puesto en huelga. Buscamos un mecánico dispuestas incluso a enseñar alguna teta si así nos lo arreglan
B: tu vas sin camiseta, sacando pecho y le dices: Mira… es que he tenido una avería, pasándote la mano por el pecho.
P: vale, pero si son tías os tocáis el pecho vosotros!!!
Si los mecanicos de por sí trabajan poco, que trabajen un domingo es ya como imposible, así que decidimos no estresarnos y nos arrojamos en la cubierta. Las conversaciones, provocadas (todo sea dicho) por B y PR, son cada vez más calentas y yo cada me pongo más nerviosa (interprétese mi nerviosismo como se prefiera), así que aprovecho la ocasión y me bajo con E a ver la Fórmula 1.
E: Yo es que soy virgen, así que me da un poco de vergüenza…
P: Yaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!
Lamentablemente se hace la hora de volver, todas las aventuras tienen un final, así que nos despedimos del Capitán, oh mi Capitán agradeciéndole su hospitalidad y esperando que nos invite a la próxima.
Pero lejos de terminar ahí nuestra aventura, aún teníamos que regresar a Benicàssim. Pero no pasa nada, E lo tenía todo previsto. Cogemos un tren de Denia a Valencia y de Valencia a Benicàssim o Castellón y luego un taxi.
Taquillero: no hay trenes a Valencia.
PR: es una broma, ¿no?
Taquillero: sólo hay autobús.
Y venga paseito a la estación de autobuses. Por suerte o por desgracia (yo ya me veía haciendo noche en el Hispano), encontramos transporte de vuelta y al llegar a Valencia un amigo de E, el mismo que tenía que construir una jaulita para su mono, nos recogió en la estación para traernos de vuelta a casa, junto a su perrita Cuba y su serpiente sin nombre, porque él a los reptiles no les pone nombre.
A las 21.00 y con un cielo que anunciaba tormenta llegue a casa, pensando como suele ocurrir en estos casos, que era el mejor viaje de mi vida, y deseé quedarme en ese barco para siempre.
GRACIAS POR REGALARME ESTE FIN DE SEMANA
Colorín, colorado...





