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ahora entiendo bien

Y no sabes porqué, pero te viene a la cabeza. Y te preguntas que hará, y nadie responde. Belleza insospechada que se quedó en los adentros. Su pelo, sus pies, su todo. La escarcha, el carmín, los ojos. Ahora entiendo bien que fueron casualidades. Unirnos a un momento, y el corazón dando saltos por un colchón que se olvidó de lo importante.

 
Solo un instante

He estado inventando nuevos lugares donde poder analizarlo todo al detalle. He visto miradas perdidas por mundos inexistentes. He tocado con la palma de mi mano todas aquellas ilusiones que se quedaron en el camino. He sabido recuperarlas, mecerlas, diseñarlas.

Quiero acompañarme hasta nuevas galaxias, universalmente compatible a mundos paralelos que recorren el espacio de forma densa pero explendida. Divagar sentencias ya dictadas, filosofar, sobre esto, sobre lo otro, descansar de todo este ruido sideral.

Quedarme donde estoy es la decisión justa y correcta, no hay jurado que pueda argumentar lo contrario. No hay letrado para dicha ocasión. Queda tanto por luchar, pero tanto por aprender. Me sobran las hojas de papel para seguir escribiendo.

Lo sigo haciendo, tal vez escondida de no se qué, envuelta en esta nube que me deja ver todo lo que añoraba, todo lo que me llevaba...

Lejos de aquí, solo un instante.



 
Acción sorpresa
Como si nada, estuvistes susurrando desde cero al oído.
Como si nada, como si nada pasará.
¿Ya no te acuerdas? Claro que sí,
de aquellos besos, ardiendo en anís.
De camas tintadas por palabras sensatas,
de ventanas pintadas, de tu rostro de seda.

Es verdad, que ya no sabemos si es verdad,
que ahora es, que mañana será
otro día, levantarse y trabajar.
Tan lejos y tan cerca,
conexión que sabe, fluye directa.
¿Que será?
De todo lo que hemos vivido,
y ni nos hemos enterado, con las bocas abiertas,
bostezando contra el tiempo.

No sé si llegó la hora de volver a las andadas,
de dejarme el cigarro encendido
de invitarte a mi cama.
 
No sé como explicarlo
Ví envolverme en enormes circunstancias de acciones misteriosamente irreconocibles. Aún el viento sondea mis oídos cuando retumban aún tus voces por estos pasillos. Estoy irreconocible, nada es lo que era, y espero que nada sea lo que es.

He visto dar vueltas de grandes norias en mi vida, en la tuya, en la de los demás, y es que me siento tan diferente... a lo que era, a lo que soy, a lo que seré. Cada día que pasa, lucen motivos al sol para no hacer lo que hice, o para hacer lo que no me cansaré de repetir.

No son mentiras, como dijo él, es tan solo toda la verdad. No sé reconocer ya el valor de las cosas, o de los objetos sin materia. Se me derramó la sal que guardé para chupar si faltabas. Y nada, sigue en el suelo, esperando que alguien la recoja.

Decidí salir a dar una vuelta, a ver si encuentro alguna tuerca de las que cerraban el baúl que tanto me gustaba, o las cajas, sé que alguien lo recordará. ¿Cómo guardarlo todo? ¿Verdad?

Ya ni lo se, ni por un lado, ni por el otro, ni despertando, ni soñandolo. Estoy segura de que esto servirá para mucho, para aclarar quizá lo poco que últimamente me escucho. Creo que ya es hora de plasmar la verdad.

Toda mi verdad,
tan solo mi verdad.
 
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