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AQUÍ YO..., Y EL TIEMPO.... , Y TODO LO DEMÁS... ... ...
Acerca de
¿Palabras? Sí, de aire, y en el aire perdidas. Déjame que me pierda entre palabras, déjame ser el aire en unos labios, un soplo vagabundo sin contornos que el aire desvanece........... También la luz en sí misma se pierde........................ (Octavio Paz)
Sindicación
 
LA EMOCIÓN DEL IDEAL

Cuando pones la proa visionaria hacia una estrella y tiendes el ala hacia tal excelsitud inasible, afanoso de perfección y rebelde a la mediocridad, llevas en ti el resorte misterioso de un Ideal.

Es ascua sagrada, capaz de templarte para grandes acciones.

Custódiala; si la dejas apagar no se reenciende jamás.
Y si ella muere en tí, quedas inerte: fría bazofia humana.

Sólo vives por esa partícula de ensueño que te sobrepone a lo real.
Ella es el lis de tu blasón, el penacho de tu temperamento.

Innumerables signos la revelan: cuando se te anuda la garganta al recordar la cicuta impuesta a Sócrates, la cruz izada para Cristo y la hoguera encendida a Bruno;

--Cuando te abstraes en lo infinito leyendo un diálogo de Platón, un ensayo de Montaigne o un discurso de Helvecio;

--cuando el corazón se te estremece pensando en la desigual fortuna de esas pasiones en que fuiste, alternativamente, el Romeo de tal Julieta y el Werther de tal Carlota;

--cuando tus sienes se hielan de emoción al declamar una estrofa de Musset que rima acorde con tu sentir;

--y cuando, en suma, admiras las mente preclara de los genios, la sublime virtud de los santos, la magna gesta de los héroes, inclinándote con igual veneración ante los creadores de la Verdad o de Belleza.

Todos no se extasían, como tú, ante un crepúsculo, no sueñan frente a una aurora o cimbran en una tempestad: ni gustan pasear con Dante, reír con Moliére, temblar con Shakespeare, crujir con Wagner; ni enmudecer ante el David, la Cenao el Partenón.

Es de pocos esa inquietud de perseguir ávidamente alguna quimera, venerando a filósofos, artistas y pensadores que fundieron en síntesis supremas sus visiones del ser y de la eternidad, volando más allá de lo real.

Los seres de tu estirpe, cuya imaginación se puebla de ideales y cuyo sentimiento polariza hacia ellos la personalidad entera, forman raza aparte en la humandidad: son Idealistas.

Definiendo su propia emoción, podría decir quien se sintiera poeta:

el Ideal es un gesto del espíritu hacia alguna perfección.



José Ingenieros (El hombre Mediocre)




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