Diario de hoy.
Hoy me he despertado desnuda, no sé... Me habrás quitado la ropa en sueños.
Me he lavado la cara, y el agua ha conseguido quitarme lagañas de recuerdos.
Me he mirado al espejo pensando que te encontraría detrás de mi, como cada vez que lo hago. Esta vez no ha habido suerte, se dibujaba en mis espaldas, una pared del color del silencio.
Quería desayunar café, pero olía a nostalgia, estaría caducado. He optado por envolverlo en abrazos y tirarlo después.
He salido a la calle deseando que llovieran horas a tu lado, porque hasta hoy las he gastado sólo conmigo, y no quiero. Pero nada, hacía sol. Y sin más, me he encendido un cigarro, y he ido consumiendo momentos que me han sabido a nada.
He vagado por las calles, escupiendo la razón, que la tenía atragantada desde hace ya algún tiempo. Podrías haber aprovechado el momento, si querías saber de ti, podrías haberme acompañado, que me he sentado en un rincón haciendo balance de cada una de las horas en las que te he pensado. Y no te quejes, que tú tienes dos vidas y yo no tenía ninguna. Y no me llames egoísta, que no te la he robado, me la diste en un descuido.
Cuando he sentido la necesidad de levantarme me ha dado por contar felicidad y empezando por tu persona ahí me he quedado. Se me habrán olvidado los números.
He vuelto a casa un poco descolocada, y he abierto la ventana, a ver qué me contaba el aire… Era de noche ya. Brillaban millones de estrellas y todas tenían tus ojos. He perdido el aliento subiendo escaleras, a ver si me llevaban al cielo para quitarle tu cara a la luna y llevármela conmigo, debías sentir vértigo desde tan arriba.
Me he sentado frente a la hoguera de mis deseos, calentando mi alma tan llena de ti y de nada, y después de pensarme si echarla al fuego, me la he guardado de nuevo, por miedo a perderme.
Te he descubierto dictando a mi pluma con prisas… Y ya me ves, haciéndote caso.
Hoy he aprovechado el día, o la noche, no lo sé, porque voy a deshoras y me he perdido en este mundo que lleva por título tu nombre y no le encuentro un principio. No recuerdo cómo comenzó, pero tampoco quiero buscar un final, será por miedo también.
Me he lavado la cara, y el agua ha conseguido quitarme lagañas de recuerdos.
Me he mirado al espejo pensando que te encontraría detrás de mi, como cada vez que lo hago. Esta vez no ha habido suerte, se dibujaba en mis espaldas, una pared del color del silencio.
Quería desayunar café, pero olía a nostalgia, estaría caducado. He optado por envolverlo en abrazos y tirarlo después.
He salido a la calle deseando que llovieran horas a tu lado, porque hasta hoy las he gastado sólo conmigo, y no quiero. Pero nada, hacía sol. Y sin más, me he encendido un cigarro, y he ido consumiendo momentos que me han sabido a nada.
He vagado por las calles, escupiendo la razón, que la tenía atragantada desde hace ya algún tiempo. Podrías haber aprovechado el momento, si querías saber de ti, podrías haberme acompañado, que me he sentado en un rincón haciendo balance de cada una de las horas en las que te he pensado. Y no te quejes, que tú tienes dos vidas y yo no tenía ninguna. Y no me llames egoísta, que no te la he robado, me la diste en un descuido.
Cuando he sentido la necesidad de levantarme me ha dado por contar felicidad y empezando por tu persona ahí me he quedado. Se me habrán olvidado los números.
He vuelto a casa un poco descolocada, y he abierto la ventana, a ver qué me contaba el aire… Era de noche ya. Brillaban millones de estrellas y todas tenían tus ojos. He perdido el aliento subiendo escaleras, a ver si me llevaban al cielo para quitarle tu cara a la luna y llevármela conmigo, debías sentir vértigo desde tan arriba.
Me he sentado frente a la hoguera de mis deseos, calentando mi alma tan llena de ti y de nada, y después de pensarme si echarla al fuego, me la he guardado de nuevo, por miedo a perderme.
Te he descubierto dictando a mi pluma con prisas… Y ya me ves, haciéndote caso.
Hoy he aprovechado el día, o la noche, no lo sé, porque voy a deshoras y me he perdido en este mundo que lleva por título tu nombre y no le encuentro un principio. No recuerdo cómo comenzó, pero tampoco quiero buscar un final, será por miedo también.
A ti.
Dicen que necesitas conocerme y yo no sé si es el momento. Sólo tú decides cuando me toca nacer.
Me han contado que deambulas día y noche por tu vida, que te maquillas de rutina y consigues ser persona por fuera, pero que por dentro sueñas con otros amaneceres.
Por lo que me dicen, la crueldad ha poseído tu ser, y ésta te pellizca y hace llorar a tu corazón que mientras intenta descansar, está cayendo en depresión. Que tus ansias dieron la vuelta a la esquina que da a la calle donde reside tu alma, y que han ido mordiendo tu pecho, dejándolo bajo mínimos, a base de golpes recibidos.
Y yo aún no lo he comprobado, pero por lo visto la soledad y la locura te hicieron el amor, y en tu cuerpo inocente y fértil, se dedicaron a sembrar ilusiones en cada rincón de los pasillos que guardas entre tu alma y tu piel.
Quizá es pronto para un diagnóstico, pero déjame decirte que el hecho de soñar una vida paralela no es buena señal, y que se hayan creado esos conflictos en tu interior, te perjudica. Intenta hacerte saber que no estás bien de salud.
Y es que todo lo que cuentan es casi tan bonito como doloroso, y hasta a mí me hace dudar sobre mi llegada. El caso es que sin que yo le preguntara sobre mi visita, tu sentido común me lo ha pedido por favor, que tú necesitas conocerme.
Y mientras tú decides yo preparo las maletas, y te hablo de mí, que de eso se trata también.
Voy a ser realista, que la razón es mi principio, eso es lo primero. Me considero maltratador de la locura, y en este caso te beneficia.
Me odian millones de personas. En realidad, me odian todas en algún momento, pues cuando aparezco mueren infinitas miradas y sonrisas, y olores, y millones, millones de sensaciones que yo aniquilo a cada paso que doy hacia delante. Pero eso lo tengo asumido, y ese es mi trabajo.
A veces sirvo de ayuda, pero suele ser a fuerza de poner remedio alguno a delincuentes como la obsesión, como la tuya quizá.
Otros me tratan directamente como terapia. Y es que mi peor enemigo es el amor, al que temo cuando existe, pues es el más difícil de encontrar, ahí al fondo de cada alma, y enganchado, adherido completamente a cada corazón. Y el más complicado de eliminar, no se deja ir sin abrir heridas, sin dejar cicatrices. Así que normalmente cuando está, ya ni me acerco, y ni nazco ni muero. No soy. Pero cuando estoy presente es él quien huye de mí.
Y en tu caso, que está a medias, me hiciste pensar.
Y es que todo esto que te susurrará tu conciencia de aquí a unos momentos, viene desde aquel horizonte, que no sé si llegas a divisar, y si lo haces no sé con qué ojos. Viene desde lo lejos de todo y de nada, y de todo otra vez, porque a mi alrededor, al fin y al cabo sólo existe el vacío.
…Cuentan que todo tu interior está en peligro de extinción, y es por eso por lo que prefiero que sepas de mí, porque necesitas conocerme.

Fdo: El Olvido.
Me han contado que deambulas día y noche por tu vida, que te maquillas de rutina y consigues ser persona por fuera, pero que por dentro sueñas con otros amaneceres.
Por lo que me dicen, la crueldad ha poseído tu ser, y ésta te pellizca y hace llorar a tu corazón que mientras intenta descansar, está cayendo en depresión. Que tus ansias dieron la vuelta a la esquina que da a la calle donde reside tu alma, y que han ido mordiendo tu pecho, dejándolo bajo mínimos, a base de golpes recibidos.
Y yo aún no lo he comprobado, pero por lo visto la soledad y la locura te hicieron el amor, y en tu cuerpo inocente y fértil, se dedicaron a sembrar ilusiones en cada rincón de los pasillos que guardas entre tu alma y tu piel.
Quizá es pronto para un diagnóstico, pero déjame decirte que el hecho de soñar una vida paralela no es buena señal, y que se hayan creado esos conflictos en tu interior, te perjudica. Intenta hacerte saber que no estás bien de salud.
Y es que todo lo que cuentan es casi tan bonito como doloroso, y hasta a mí me hace dudar sobre mi llegada. El caso es que sin que yo le preguntara sobre mi visita, tu sentido común me lo ha pedido por favor, que tú necesitas conocerme.
Y mientras tú decides yo preparo las maletas, y te hablo de mí, que de eso se trata también.
Voy a ser realista, que la razón es mi principio, eso es lo primero. Me considero maltratador de la locura, y en este caso te beneficia.
Me odian millones de personas. En realidad, me odian todas en algún momento, pues cuando aparezco mueren infinitas miradas y sonrisas, y olores, y millones, millones de sensaciones que yo aniquilo a cada paso que doy hacia delante. Pero eso lo tengo asumido, y ese es mi trabajo.
A veces sirvo de ayuda, pero suele ser a fuerza de poner remedio alguno a delincuentes como la obsesión, como la tuya quizá.
Otros me tratan directamente como terapia. Y es que mi peor enemigo es el amor, al que temo cuando existe, pues es el más difícil de encontrar, ahí al fondo de cada alma, y enganchado, adherido completamente a cada corazón. Y el más complicado de eliminar, no se deja ir sin abrir heridas, sin dejar cicatrices. Así que normalmente cuando está, ya ni me acerco, y ni nazco ni muero. No soy. Pero cuando estoy presente es él quien huye de mí.
Y en tu caso, que está a medias, me hiciste pensar.
Y es que todo esto que te susurrará tu conciencia de aquí a unos momentos, viene desde aquel horizonte, que no sé si llegas a divisar, y si lo haces no sé con qué ojos. Viene desde lo lejos de todo y de nada, y de todo otra vez, porque a mi alrededor, al fin y al cabo sólo existe el vacío.
…Cuentan que todo tu interior está en peligro de extinción, y es por eso por lo que prefiero que sepas de mí, porque necesitas conocerme.

Fdo: El Olvido.
Drógate de mí.
Bébeme hasta dejarme seca, y exprímeme hasta el final que acabarás borracho de cariño… Y en tu hígado vacío de alcohol dejaré huellas de amor, esperando un principio.
Fúmame, entiende que quiero ser yo quien te haga reír a cada momento, y llorar, y sentir… Y volar, y soñar… Que yo no duelo en los pulmones… Simplemente me pasearé por tu corazón, sembrando mañanas…A ver si nace alguno a mi lado.
Esnifa mis sentidos, que yo me dedicaré a besar tu piel por dentro, de arriba hasta abajo, acariciando cada uno de tus sentimientos, para que se despierten y me conozcan, que quiero saber de ellos, y esnífame a mí entera, que yo no te deterioro…Fabrica rayas con cada una de mis ilusiones a tu lado, y suéñame haciéndome el amor.
Yo soy gramos de amor y locura, y ternura y cariño y amor otra vez, que yo no me canso.
Sustitúyeme, déjame ser tu mono, tu ilusión, tu vicio, tu vida, tu perdición, tu causa, tu consecuencia…Tu principio, tu efecto, tu diversión. Déjame a mí en tus manos, que yo te guíe.
Drógate cada noche todo cuánto quieras, y drógate de mí, que yo no te acorto la vida, yo te regalo la mía con los ojos cerrados y envuelta en mil abrazos.
Yo soy tu camello… Yo te doy lo que quieras…. En la medida que quieras, y a cambio sólo quiero que me disfrutes siguiendo cada paso que te marque, porque no pasa nada por probar cosas nuevas… Tú lo sabes bien.

Fúmame, entiende que quiero ser yo quien te haga reír a cada momento, y llorar, y sentir… Y volar, y soñar… Que yo no duelo en los pulmones… Simplemente me pasearé por tu corazón, sembrando mañanas…A ver si nace alguno a mi lado.
Esnifa mis sentidos, que yo me dedicaré a besar tu piel por dentro, de arriba hasta abajo, acariciando cada uno de tus sentimientos, para que se despierten y me conozcan, que quiero saber de ellos, y esnífame a mí entera, que yo no te deterioro…Fabrica rayas con cada una de mis ilusiones a tu lado, y suéñame haciéndome el amor.
Yo soy gramos de amor y locura, y ternura y cariño y amor otra vez, que yo no me canso.
Sustitúyeme, déjame ser tu mono, tu ilusión, tu vicio, tu vida, tu perdición, tu causa, tu consecuencia…Tu principio, tu efecto, tu diversión. Déjame a mí en tus manos, que yo te guíe.
Drógate cada noche todo cuánto quieras, y drógate de mí, que yo no te acorto la vida, yo te regalo la mía con los ojos cerrados y envuelta en mil abrazos.
Yo soy tu camello… Yo te doy lo que quieras…. En la medida que quieras, y a cambio sólo quiero que me disfrutes siguiendo cada paso que te marque, porque no pasa nada por probar cosas nuevas… Tú lo sabes bien.

Cuentos De Amor Y Locura.
Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de la tierra todos los sentimientos y cualidades de los hombres. Cuando el Aburrimiento había bostezado por tercera vez, la Locura, como siempre tan ocurrente, les propuso: ¿Vamos a jugar a las escondidas?.
La Intriga levantó la ceja y la Curiosidad, ya sin poder contenerse, contestó: ¿A las escondidas? ¿Y cómo es eso?. Es un juego, dijo la Locura. Yo me tapo la cara y empiezo a contar desde uno hasta un millón mientras ustedes se esconden, y cuando yo haya terminado de contar, el primero de ustedes que encuentre ocupará mi lugar para continuar el juego.
El Entusiasmo bailó seguido por la Euforia. La Alegría dio tantos saltos que terminó por convencer a la Duda, e incluso a la Apatía, a la que nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron participar: la Verdad prefirió no esconderse ¿Para qué?, si al final siempre la descubrían, y la Soberbia opinó que era un juego muy tonto (en el fondo lo que le molestaba era que la idea no había sido de ella) y la Cobardía prefirió no arriesgarse...Uno, dos, tres..., comenzó a contar la Locura.
La primera en esconderse fue la Pereza, que como siempre se dejó caer tras la primera piedra del camino. La Fe subió al cielo y la Envidia se escondió tras la sombra del Triunfo, que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto.
La Generosidad casi no alcanzaba a esconderse. Cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos. ¿Un lago cristalino, ideal para la Belleza. ¿La hendija de un árbol?, perfecto para la Timidez. ¿El vuelo de una mariposa?, lo mejor para la Voluptuosidad. ¿Una ráfaga de viento?, magnífico para la Libertad. Así terminó por ocultarse en un rayito de sol.
El Egoísmo, en cambio, encontró un lugar muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo... pero sólo para él. La Mentira se escondió en el fondo de los océanos (mentira, en realidad se escondió detrás del arco iris) y la Pasión y el Deseo en el centro de los volcanes. El olvido...se me olvidó donde se escondió, pero eso no es lo importante.
Cuando la Locura contaba 999.999, el Amor aún no había encontrado sitio para esconderse, pues todo se encontraba ocupado... hasta que divisó el rosal y enternecido decidió esconderse entre sus flores. Un millón, contó la Locura, y comenzó a buscar. La primera en aparecer fue la Pereza, sólo a tres pasos de la piedra. Después se escuchó a la Fe discutiendo con Dios en el cielo sobre Teología, y a la Pasión y al Deseo los sintió vibrar en volcanes. En un descuido encontró a la Envidia, y claro, así pudo descubrir dónde estaba el Triunfo.
Al Egoísmo no tuvo ni que buscarlo: él solito salió de su escondite, que resultó ser un nido de avispas. De tanto caminar sintió sed, y al acercarse al lago descubrió a la Belleza. Y con la Duda resultó más fácil todavía, pues la encontró sentada sobre una cerca sin decidir de qué lado esconderse. Así fue encontrando a todos. El Talento entre la hierba fresca. A la Angustia en una cueva oscura. A la Mentira detrás del arco iris (mentira, si ella estaba en el fondo del océano) y hasta el Olvido... que ya se había olvidado que estaba jugando a las escondidas. Sólo el Amor no aparecía por ningún lado.
La Locura buscó detrás de cada árbol, bajo cada arroyuelo del planeta, en las cimas de las montañas, y cuando estaba por darse por vencida, vio las rosas. Con una horquilla empezó a mover las ramas, hasta que de pronto se escuchó un grito doloroso. Las espinas habían herido los ojos del Amor. La Locura no sabía qué hacer para disculparse: lloró, imploró, rogó, pidió perdón y prometió ser para siempre su lazarillo.
Desde entonces, desde la primera vez que se jugó a las escondidas en la Tierra, el amor es ciego y la Locura siempre lo acompaña.

http://www.poemasparaelalma.com.ar/poemas_para_el_alma_cuentos.htm
La Intriga levantó la ceja y la Curiosidad, ya sin poder contenerse, contestó: ¿A las escondidas? ¿Y cómo es eso?. Es un juego, dijo la Locura. Yo me tapo la cara y empiezo a contar desde uno hasta un millón mientras ustedes se esconden, y cuando yo haya terminado de contar, el primero de ustedes que encuentre ocupará mi lugar para continuar el juego.
El Entusiasmo bailó seguido por la Euforia. La Alegría dio tantos saltos que terminó por convencer a la Duda, e incluso a la Apatía, a la que nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron participar: la Verdad prefirió no esconderse ¿Para qué?, si al final siempre la descubrían, y la Soberbia opinó que era un juego muy tonto (en el fondo lo que le molestaba era que la idea no había sido de ella) y la Cobardía prefirió no arriesgarse...Uno, dos, tres..., comenzó a contar la Locura.
La primera en esconderse fue la Pereza, que como siempre se dejó caer tras la primera piedra del camino. La Fe subió al cielo y la Envidia se escondió tras la sombra del Triunfo, que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto.
La Generosidad casi no alcanzaba a esconderse. Cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos. ¿Un lago cristalino, ideal para la Belleza. ¿La hendija de un árbol?, perfecto para la Timidez. ¿El vuelo de una mariposa?, lo mejor para la Voluptuosidad. ¿Una ráfaga de viento?, magnífico para la Libertad. Así terminó por ocultarse en un rayito de sol.
El Egoísmo, en cambio, encontró un lugar muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo... pero sólo para él. La Mentira se escondió en el fondo de los océanos (mentira, en realidad se escondió detrás del arco iris) y la Pasión y el Deseo en el centro de los volcanes. El olvido...se me olvidó donde se escondió, pero eso no es lo importante.
Cuando la Locura contaba 999.999, el Amor aún no había encontrado sitio para esconderse, pues todo se encontraba ocupado... hasta que divisó el rosal y enternecido decidió esconderse entre sus flores. Un millón, contó la Locura, y comenzó a buscar. La primera en aparecer fue la Pereza, sólo a tres pasos de la piedra. Después se escuchó a la Fe discutiendo con Dios en el cielo sobre Teología, y a la Pasión y al Deseo los sintió vibrar en volcanes. En un descuido encontró a la Envidia, y claro, así pudo descubrir dónde estaba el Triunfo.
Al Egoísmo no tuvo ni que buscarlo: él solito salió de su escondite, que resultó ser un nido de avispas. De tanto caminar sintió sed, y al acercarse al lago descubrió a la Belleza. Y con la Duda resultó más fácil todavía, pues la encontró sentada sobre una cerca sin decidir de qué lado esconderse. Así fue encontrando a todos. El Talento entre la hierba fresca. A la Angustia en una cueva oscura. A la Mentira detrás del arco iris (mentira, si ella estaba en el fondo del océano) y hasta el Olvido... que ya se había olvidado que estaba jugando a las escondidas. Sólo el Amor no aparecía por ningún lado.
La Locura buscó detrás de cada árbol, bajo cada arroyuelo del planeta, en las cimas de las montañas, y cuando estaba por darse por vencida, vio las rosas. Con una horquilla empezó a mover las ramas, hasta que de pronto se escuchó un grito doloroso. Las espinas habían herido los ojos del Amor. La Locura no sabía qué hacer para disculparse: lloró, imploró, rogó, pidió perdón y prometió ser para siempre su lazarillo.
Desde entonces, desde la primera vez que se jugó a las escondidas en la Tierra, el amor es ciego y la Locura siempre lo acompaña.

http://www.poemasparaelalma.com.ar/poemas_para_el_alma_cuentos.htm
Ahora Sólo Yo.
Pienso partir el espejo donde me he visto reflejada hasta hoy, y con un cachito de cristal, romper el silencio que nos une y nos separa. Quiero ver qué pasa, que me pica la curiosidad y las ganas de saber. Y luego subiré a la cima del monte de mi vida para ver qué tal me va, que hace tiempo que no me paro a pensarlo, y he perdido ya la cuenta de mis días.
Abriré la nevera y me tomaré un corazón helado donde pueda crear un abismo entre cuerpo y alma y ponerle después un candado para que no me duela nada.
Y saldré a la calle a pedir prestadas las alas de un niño, que mis pies están cansados de seguir tus pasos, y no dejar huella. No estaría de más enseñarte el reloj que acabo de encontrarme en la mente, que me lo tragué para olvidar que te esperaba, y así seguí… olvidándome del olvido, y un tic tac que parecía eterno, se cansó de que no me dieras cuerda…. Y mira, ya no existe tiempo que me marchite siendo tu sombra.
Y aunque aún a veces parezca que me ahogue sintiendo que tú tienes el oxígeno que necesito, no me voy a dormir porque sé que por las noches vuelves a venir y prefiero cerrarte las puertas de mis sueños para no encontrarte más.
No, hoy no me duermo….Ahora sólo yo, y respiro y sigo viviendo.
Puede que se esté acercando ya el día en que te encuentre y no me quede con miradas escondidas en pozos de sentimientos… Y quizá pronto me toques y no me duelan tus manos en mi cintura… Ni tu voz bonita, ni tu piel, tan suave…. Ni tu sonrisa sincera. Seguramente dejaré de temblar cuando te sienta a mi lado, y tus caricias serán simplemente caricias…. Y de eso se trata, de que el tiempo me siga dando lecciones y acabe aprendido a disfrutar de todo ello, sin más.
Pero de momento me permito reconocer que necesito un poco de ti sin pausa pero sin prisa….Pero sin pausa.
Y déjame avisarte de que si vas a mirarme para no ver nada, te lo pienses dos veces y acabes cerrándome los ojos. Y si vas a tocarme para hacer llorar al corazón que ahora intento distraer, mantén las manos en el bolsillo, que mi cintura por lo menos ya no grita tu nombre. Y mejor cállate si vas a hablarme para no decir nada, porque prefiero tu silencio… a la locura que crece por cada palabra que no toca.
Ya no me apetece pasarme las horas inventando arco iris de sensaciones que no debieron nacer aún.

Abriré la nevera y me tomaré un corazón helado donde pueda crear un abismo entre cuerpo y alma y ponerle después un candado para que no me duela nada.
Y saldré a la calle a pedir prestadas las alas de un niño, que mis pies están cansados de seguir tus pasos, y no dejar huella. No estaría de más enseñarte el reloj que acabo de encontrarme en la mente, que me lo tragué para olvidar que te esperaba, y así seguí… olvidándome del olvido, y un tic tac que parecía eterno, se cansó de que no me dieras cuerda…. Y mira, ya no existe tiempo que me marchite siendo tu sombra.
Y aunque aún a veces parezca que me ahogue sintiendo que tú tienes el oxígeno que necesito, no me voy a dormir porque sé que por las noches vuelves a venir y prefiero cerrarte las puertas de mis sueños para no encontrarte más.
No, hoy no me duermo….Ahora sólo yo, y respiro y sigo viviendo.
Puede que se esté acercando ya el día en que te encuentre y no me quede con miradas escondidas en pozos de sentimientos… Y quizá pronto me toques y no me duelan tus manos en mi cintura… Ni tu voz bonita, ni tu piel, tan suave…. Ni tu sonrisa sincera. Seguramente dejaré de temblar cuando te sienta a mi lado, y tus caricias serán simplemente caricias…. Y de eso se trata, de que el tiempo me siga dando lecciones y acabe aprendido a disfrutar de todo ello, sin más.
Pero de momento me permito reconocer que necesito un poco de ti sin pausa pero sin prisa….Pero sin pausa.
Y déjame avisarte de que si vas a mirarme para no ver nada, te lo pienses dos veces y acabes cerrándome los ojos. Y si vas a tocarme para hacer llorar al corazón que ahora intento distraer, mantén las manos en el bolsillo, que mi cintura por lo menos ya no grita tu nombre. Y mejor cállate si vas a hablarme para no decir nada, porque prefiero tu silencio… a la locura que crece por cada palabra que no toca.
Ya no me apetece pasarme las horas inventando arco iris de sensaciones que no debieron nacer aún.

Caminos Cortados.
No sé qué le pasa a mi vida, que cuando descubre un camino por el que seguir su paso, siempre resulta cortado… Quizá es que voy en contra de dirección. El caso es que no soy capaz de preguntarme si realmente vale la pena continuar caminando… Y lo hago, rompiendo muros de esos que no se pueden romper, porque no se pueden. Y paseo intentando esquivar cada una de las arenas movedizas que me comen, y me devoran y me llevan donde quiero y no debo ir…. Y yo quiero más…. Y esa es mi ceguera.
Ya en la entrada de mi nuevo mundo (que no es nada mío, porque en realidad estoy a miles de kilómetros de él), dejo escapar un suspiro de esos de felicidad, tonta de mí, que me parece que he encontrado lo que buscaba….Y sólo lo parece. Y pasa el tiempo y para mi es la misma hora a cada momento… Y sigue pasando y no, no lo voy notando… Me da igual, y no me importa porque mi vida ya no existe, he vuelto a nacer en este nuevo mundo, y cada momento es mío, contigo pero sin ti. Y de tanta felicidad… se extraña alguno de mis sentidos, y aparece por primera vez en esta historia interminable, que nunca acaba y es interminable, y se parece a un círculo vicioso del que nunca debería haber entrado… Aparece por primera vez la razón, que me coge de la mano y me obliga a todo eso que no quiero… Pero debo. Me descontrolo, se me rompe cada uno de los esquemas que tenía en mi alma, pensados para ti, porque a mí no me cuento…. Sólo tú y tú y tú, y luego si cabe alguien más, esa seré yo pero contigo siempre. Y qué dura la visita de la realidad… Que me intenta convencer de cada una de las verdades que debería haber tenido en mente desde el principio, que por aquí no debí entrar…. Y yo desquiciada le pregunto cuál es entonces el mío, necesito algún lugar por donde seguir….
Y este es mi turno…. Y esta es mi queja:
He recorrido cada rumbo que me ha dictado el corazón por descubrir… Y en todos ellos algún stop, y sin más, me he dado la vuelta, luchando cada vez un poco más, por haber esperado en vano siempre…
Pero es en este último, donde ha crecido una pausa de esas infinitas, donde se me escapa la vida, y se derraman los sentimientos, uno a uno… Y todos de golpe… Y se los lleva la brisa de tu presencia… Porque tú lo tienes todo. Y yo sólo soy aquella a quien se le han caído unas cuantas prendas… Y se ha quedado desnuda, en frente de tu mirada, pidiéndote, qué digo… Rogándote una oportunidad. Y vísteme… Vísteme te pido, que tengo frío…Y sécame las lágrimas que salen al ver lo que nos separa… Ese cristal tan y tan fino… Que intento romper a golpes, una y otra vez, porque de eso se trata mi felicidad… De ti y más de ti y de tenerte y tocarte y simplemente de eso… Porque lo eres todo también. Y ese cristal… Transparente que me deja verte, me permite escuchar tu respiración también… Y me vuelve loca, porque quiero formar parte de ella. Y deja que oiga tu voz… que yo sólo soy tu eco… Que existo siempre detrás de ti, porque te quiero delante de mí y a mi lado, y al otro… Y en todos los sitios. Y ese cristal, que yo maldigo porque no se rompe… Es el final de mi camino. Es aquí donde caigo en la cuenta y se me encoge el corazón esperando el segundo en que empiece a arder… Porque no tardará.
Y ese es mi dolor, saber que me rindo, sintiendo que estás ahí… Que no puede ser.
Se acabó el intentar descubrir nuevos amaneceres en otros caminos que no sé si me pertenecen… Ya no más esperar en esquinas de calles que nunca van a venir a buscarme. Y sin más me doy la vuelta recogiendo yo misma cada prenda mía… Que estoy empezando a aprender que de eso se trata… Tú sola te caes, tú sola te levantas... Y así es la vida. Y empiezo a andar, y los suelos ya son firmes, ya no me hundo…. mas sigo respirando tu aroma, que lo llevo conmigo, que te lo he robado… Y sigo viéndote en cada uno de los cristales que me rodean, y en todos ellos tan vivo… Tan tú… Que siempre nacen las ganas de volver…. Y no, no, no… No puede ser… No existen cristales, no deben existir cristales, ni aromas, ni dolores en el pecho que me hagan perder más tiempo… Que sin ti se me ha escapado media vida, y la otra media la quiero para mí.
Y esta es mi verdad… Y así es mi vida.
Después de darle las gracias a la realidad… Tan cruda pero tan realidad, por haberme hecho abrir si quiera un ojo… Y haberme hecho darme cuenta de la pérdida de tiempo y de sentimientos, y de vida y de todo, me intento convencer de que ahora me toca a mí…. Sin saber cómo empezar… Buscando el libro del olvido que me indique cómo va esto… Como si se pudiera planear. Y yo ya no entiendo de nada… Sólo sé que ha llegado el fin de una yo sin ti en mis adentros... y el principio de yo conmigo, sola mi vida y yo. Y tan sólo el hecho de imaginarme sin tener un poco de ti en mis venas, que me hacía vivir el pensar en ti a cada momento del día… Hace que no sepa quién soy ahora… Ni qué quiero ni qué puedo hacer con mi propio camino, que sé que existe, porque también lo hay.
Y de nuevo, el aroma a ti, y a esa vida que quiero compartir. El corazón adelanta a mi mente, esa que con tanto trabajo ha intentado poner orden, con un poquito de cordura inútilmente… Si he andando un poco por tu camino es por algo… Si necesito seguir sentada en la esquina de esa calle esperando que la dobles por el otro lado… Esperando que abras los ojos, o los cierres, porque nunca se sabe... Es por algo. Y volver a las andanas. Pero no, no puede ser… Que los relojes me matan cada vez que los miro y veo que no se paran… Y es que se me va… Se me va la vida en otra que no es mía, donde sólo encuentro soledad, donde espero siempre la nada, y me espera a mí el vacío infinito de tus no vueltas… Por que sé que no vendrás… Y esa es mi locura.
Y volver a visitarme la razón… Así siempre… Luchan mente y corazón.
Y aquí nace el esfuerzo de poder vivir tranquila, sin necesitarte, porque debe ser así.

Ya en la entrada de mi nuevo mundo (que no es nada mío, porque en realidad estoy a miles de kilómetros de él), dejo escapar un suspiro de esos de felicidad, tonta de mí, que me parece que he encontrado lo que buscaba….Y sólo lo parece. Y pasa el tiempo y para mi es la misma hora a cada momento… Y sigue pasando y no, no lo voy notando… Me da igual, y no me importa porque mi vida ya no existe, he vuelto a nacer en este nuevo mundo, y cada momento es mío, contigo pero sin ti. Y de tanta felicidad… se extraña alguno de mis sentidos, y aparece por primera vez en esta historia interminable, que nunca acaba y es interminable, y se parece a un círculo vicioso del que nunca debería haber entrado… Aparece por primera vez la razón, que me coge de la mano y me obliga a todo eso que no quiero… Pero debo. Me descontrolo, se me rompe cada uno de los esquemas que tenía en mi alma, pensados para ti, porque a mí no me cuento…. Sólo tú y tú y tú, y luego si cabe alguien más, esa seré yo pero contigo siempre. Y qué dura la visita de la realidad… Que me intenta convencer de cada una de las verdades que debería haber tenido en mente desde el principio, que por aquí no debí entrar…. Y yo desquiciada le pregunto cuál es entonces el mío, necesito algún lugar por donde seguir….
Y este es mi turno…. Y esta es mi queja:
He recorrido cada rumbo que me ha dictado el corazón por descubrir… Y en todos ellos algún stop, y sin más, me he dado la vuelta, luchando cada vez un poco más, por haber esperado en vano siempre…
Pero es en este último, donde ha crecido una pausa de esas infinitas, donde se me escapa la vida, y se derraman los sentimientos, uno a uno… Y todos de golpe… Y se los lleva la brisa de tu presencia… Porque tú lo tienes todo. Y yo sólo soy aquella a quien se le han caído unas cuantas prendas… Y se ha quedado desnuda, en frente de tu mirada, pidiéndote, qué digo… Rogándote una oportunidad. Y vísteme… Vísteme te pido, que tengo frío…Y sécame las lágrimas que salen al ver lo que nos separa… Ese cristal tan y tan fino… Que intento romper a golpes, una y otra vez, porque de eso se trata mi felicidad… De ti y más de ti y de tenerte y tocarte y simplemente de eso… Porque lo eres todo también. Y ese cristal… Transparente que me deja verte, me permite escuchar tu respiración también… Y me vuelve loca, porque quiero formar parte de ella. Y deja que oiga tu voz… que yo sólo soy tu eco… Que existo siempre detrás de ti, porque te quiero delante de mí y a mi lado, y al otro… Y en todos los sitios. Y ese cristal, que yo maldigo porque no se rompe… Es el final de mi camino. Es aquí donde caigo en la cuenta y se me encoge el corazón esperando el segundo en que empiece a arder… Porque no tardará.
Y ese es mi dolor, saber que me rindo, sintiendo que estás ahí… Que no puede ser.
Se acabó el intentar descubrir nuevos amaneceres en otros caminos que no sé si me pertenecen… Ya no más esperar en esquinas de calles que nunca van a venir a buscarme. Y sin más me doy la vuelta recogiendo yo misma cada prenda mía… Que estoy empezando a aprender que de eso se trata… Tú sola te caes, tú sola te levantas... Y así es la vida. Y empiezo a andar, y los suelos ya son firmes, ya no me hundo…. mas sigo respirando tu aroma, que lo llevo conmigo, que te lo he robado… Y sigo viéndote en cada uno de los cristales que me rodean, y en todos ellos tan vivo… Tan tú… Que siempre nacen las ganas de volver…. Y no, no, no… No puede ser… No existen cristales, no deben existir cristales, ni aromas, ni dolores en el pecho que me hagan perder más tiempo… Que sin ti se me ha escapado media vida, y la otra media la quiero para mí.
Y esta es mi verdad… Y así es mi vida.
Después de darle las gracias a la realidad… Tan cruda pero tan realidad, por haberme hecho abrir si quiera un ojo… Y haberme hecho darme cuenta de la pérdida de tiempo y de sentimientos, y de vida y de todo, me intento convencer de que ahora me toca a mí…. Sin saber cómo empezar… Buscando el libro del olvido que me indique cómo va esto… Como si se pudiera planear. Y yo ya no entiendo de nada… Sólo sé que ha llegado el fin de una yo sin ti en mis adentros... y el principio de yo conmigo, sola mi vida y yo. Y tan sólo el hecho de imaginarme sin tener un poco de ti en mis venas, que me hacía vivir el pensar en ti a cada momento del día… Hace que no sepa quién soy ahora… Ni qué quiero ni qué puedo hacer con mi propio camino, que sé que existe, porque también lo hay.
Y de nuevo, el aroma a ti, y a esa vida que quiero compartir. El corazón adelanta a mi mente, esa que con tanto trabajo ha intentado poner orden, con un poquito de cordura inútilmente… Si he andando un poco por tu camino es por algo… Si necesito seguir sentada en la esquina de esa calle esperando que la dobles por el otro lado… Esperando que abras los ojos, o los cierres, porque nunca se sabe... Es por algo. Y volver a las andanas. Pero no, no puede ser… Que los relojes me matan cada vez que los miro y veo que no se paran… Y es que se me va… Se me va la vida en otra que no es mía, donde sólo encuentro soledad, donde espero siempre la nada, y me espera a mí el vacío infinito de tus no vueltas… Por que sé que no vendrás… Y esa es mi locura.
Y volver a visitarme la razón… Así siempre… Luchan mente y corazón.
Y aquí nace el esfuerzo de poder vivir tranquila, sin necesitarte, porque debe ser así.






