logotipo

img_google
.. Como Un Libro Abierto ..
Maneras De Sentir.
Acerca de
"Quiero que me oigas, sin juzgarme. Quiero que opines, sin aconsejarme. Quiero que confí­es en mi, sin exigirme. Quiero que me ayudes, sin intentar decidir por mi. Quiero que me cuides, sin anularme. Quiero que me mires, sin proyectar tus cosas en mi. Quiero que me abraces, sin asfixiarme. Quiero que me animes, sin empujarme. Quiero que me sostengas, sin hacerte cargo de mi. Quiero que me protejas, sin mentiras. Quiero que te acerques, sin invadirme. Quiero que conozcas las cosas mías que más te disgusten, que las aceptes y no pretendas cambiarlas. Quiero que sepas, que hoy, hoy podés contar conmigo. Sin condiciones." Jorge Bucay
Sindicación
 
···
olvido.bmp

Hoy te escribo desde la ironía de un principio con sabor a despedida, así que grábate estas palabras que si lo consigo serán mis últimas para ti.

Te escribo desde una perspectiva que vive sólo en invierno… Y no pierdo el tiempo intentando imaginar primaveras a tu lado porque por fin he aprendido que no sirve de nada subir al cielo contigo con los ojos vendados para volver a pisar el suelo a regañadientes, cuando despierte.

Te escribo desde la distancia… No la que siempre hubo, sino la que desapareció en mi cabeza desde la primera vez que te vi. El vacío tan opaco que existió desde el principio pero yo hice transparente. Y es así, y a veces pienso que ya no me duele haberme dado cuenta del espacio tan infinito que quise unir a base de forzar momentos que no debí forzar… Y otras se me siguen clavando algunas agujas en el corazón, aunque por el momento supongo que es normal.

Te escribo desde las ganas también, las que tengo de poder mirarte a la cara sin pensar en nada más que tengo enfrente a una persona como cualquier otra, ni más ni menos… Las ganas que tengo de poder hablarte sin pensar qué pasará por tu cabeza por cada sonido que salga de mi boca… Sin que me tiemblen todos los sentidos al tenerte cerca… Y matar el nerviosismo que me corre por las venas, porque sólo sabe traicionarme.

Además te escribo desde la lógica tan clara de ponerle un punto y a parte a este capítulo de mi vida, y es que hasta hace poco no me he dado cuenta de que ya terminó. Quizá porque el final es un poco ambiguo y se confunde con el principio…

…Desde la improvisación de dejar huellas de esta historia que conozco tan bien. Es algo que no entraba en mis planes. Sin embargo aquí estoy, diciéndote lo que pienso, y lee atento que también escribo desde el fondo más fondo de una sinceridad que no aguanta más aquí dentro…Y es que ahora de mi dedo al corazón no hay ni un milímetro de espacio.

....

Voy a aprovechar este momento para hacer un paréntesis y desnudar a mi alma, que la tenía bien abrigada para que no pasara frío. No creas que pretendo que vengas a darle calor… Simplemente quiero airearla, no me hace falta tu presencia ya, no molestaré.

Y ahora no te pido permiso, no... No quiero pensar, no me apetece. Ahora te obligo a sentarte y ponerte cómodo y a que conozcas cada uno de los silencios que he ido recogiendo después de haber topado siempre con tu espalda. Y conócelos simplemente para despedirte de ellos también, porque cuando esto acabe, dejarán de tener sentido:

No te voy a mentir si te digo que a veces siento que no me apetece recordar esos pocos momentos tan grandes para mí… Aunque al fin y al cabo cuando aparece tu imagen me pierdo en cada una de mis sonrisas a tu lado, porque no recuerdo ni un solo segundo mi estómago vacío de mariposas buscando la salida….

Y es algo tan triste sentir ahora sólo que se deshacen los deseos que fabriqué a base de inventarme días contigo, que no debí...Que me muero cuando pienso que quizá nunca debería haberte conocido… Y no quiero creérmelo.

Se me estremece el corazón cada vez que pienso en rehacer mi vida sin sentir que estás en cada una de las partes de mi ser. Se me encoge el alma… Es como si no cupiera, como si fuera a explotar yo toda por dentro… Y me quema… me arde la idea de imaginarme un mañana al lado de alguien que no seas tú. Y no me acuses de exagerada, no es por haberte querido, no me dejaste empezar a hacerlo, simplemente porque durante algún tiempo tuve la certeza de que eras para mí, y aún a veces sin querer sigo creyéndolo.

Y es que te juro que hay veces que siento que ya no estás… Y no sé, no sé qué es… No sé qué fuerza me lleva a pensar en ti…Me arrastra la corriente de tu recuerdo... Me sube la marea, me excita, me eleva… Me pierdo… Y despierto en la playa de tu sombra sentada en la orilla de tu corazón. Podría morir en cualquier momento de placer.

Y yo me pierdo, y mi razón me vuelve a encontrar.

Quisiera poder romper los pedacitos de amor que regalé al viento y siguen perdidos esperando callados una respuesta tuya, de esas que por no tener no tienen ni pregunta. Quisiera también, poder gritarle al mundo que esta historia mía ha terminado… Pero aún no he aprendido a mentir.

…Porque a cada segundo recuerdo que necesité de ti todo cuánto tienes escondido entre tu alma y tu piel… Y exprimir hasta el último rincón de miel de tu mirada… Y gastarte las manos de caricias que llevasen mi nombre. Quise de ti todas las palabras que nacen en tu boca… Las que susurras, las que disparas.

Y ahora simplemente me limito a no querer y a no necesitar, y a repetirme a mí misma que son sólo verbos para conjugar.

¿Por qué es tan difícil…? ¿Para qué esas barreras...? Si cuando quieres te dedicas a poner carteles en mi alma advirtiendo que estás de vacaciones… Que volverás…

Y sin querer te espero.

…Te esperaba.

Y es que podrías haberme dejado ser a mí la dueña de esos labios y dictarles el camino hacia mi piel… y bailar contigo entre mis sábanas la canción de los suspiros al ritmo de tu respiración, anudando mis sentidos a tu sudor, y cansancios y placer, y amor… Amor... Y que nunca se deshicieran. Sólo porque te deseé...No tengo otra excusa.

Algo me repite que debería haber sido yo el aire que meciera tu pelo en noches de brisa o tormenta… O en todas las lunas llenas que existieran, qué más da… Porque al fin y al cabo mis horas a tu lado siempre estarían dormidas.

Dime, ¿qué habrías perdido si hubieras dejado que fuera yo quien despojara una a una las piedras que se interpusieran en tu camino? Y haberte dado la mano y pasear a tu lado, por si caes, yo contigo. Y lamerte las heridas con suavidad, olvidando que las mías se curaban a base de lo que me dieras… Podrías haber dejado que lo hiciera porque habríamos ganado los dos.

Valientes son mis manos, las que van por libre y escriben en pasado, y yo no sé si tienen razón…

¿Por qué no acompañan los recuerdos al tiempo que huye?… No comprendo, y estoy cansada de no entender según qué, y de que te burles de todos mis gritos ahogados con los silencios tuyos helados que se ríen de mí. Así que aprovecho también para clavarte mis dudas y comerte a preguntas, porque en fin… Qué más da que no respondas, tampoco estaré ya para escucharte. Porque he decidido que me voy, y no me repito, simplemente me autoconvenzo. Me voy, decido que me voy. Y sigue atento quieras o no… Y sigue leyendo que antes de irme le voy a dar forma a todo lo que llevaba dentro… Que mira, no lo quisiste poco a poco, pues te lo doy de golpe y envenenado.

No quiero pecar de inmadura y gritarte lo egoísta que has llegado a ser prohibiéndome la libertad de ofrecerte todo cuánto nació dentro de mí, que desde siempre supe que tú eras el dueño… Y llevarte por un camino por donde ir construyendo nuevos amaneceres, todos para ti. No quiero hacerlo, pero permítemelo. Realmente no sé si te culpo por no haber dado un paso hacia delante aunque sólo fuera por curiosidad, y haberte quedado quieto encadenándome a tu sombra, mientras me dibujabas esbozos de esperanza que nunca llegaste a colorear… No lo sé, pero por si acaso tómatelo como un reproche.

Haciendo un último balance de todo lo que quise darte, que se derrite entre mis dedos, gota a gota… Te pido que aceptes mi último presente: Te regalo mi rabia del no saber qué podrías haberme dado, qué podrías haber recibido teniéndome presente en tu vida, sin importar la forma, simplemente al lado de una constancia, tan simple, tan llana…. Toda para ti, ya no puedo alimentarla más. Piensa que después de dejarme vacía, únicamente te pido que me devuelvas cada uno de los momentos que te di, en cuerpo o en alma, qué más da… Porque yo me quedé sin ellos al fin y al cabo para nada. Devuélvemelos porque son todos tiempos perdidos que puedo ganar olvidándote…



Y ahora dejaré de ser… Cerraré los ojos, aguantaré la respiración intentando deshacerme, evaporarme, ser invisible por un instante para poder ponerle punto y final a esta carta que llevará consigo hacia la nada infinitas miradas que sólo te cantaron a ti, millones de sonrisas que sólo tú sabías renacer… El dulce olor de tu presencia que llenaba mi cuerpo lentamente la fragancia del querer…. La magia del pensarte mío, el recuerdo de tu tú entero, completo, congelado. Tu imagen. Y es que con esto se esconderá detrás del muro del olvido todo aquello que sólo nació con un destino: Tú.

 
-
No te escribo con principio.

Te escribo desde la prisa que tienen mis dedos en cada tecla por matarla cada vez que la pisan. Y escribo desde el no pensamiento, desde la no predisposición. Ni leo líneas anteriores, ni me fijo en palabras repetidas, mal dichas, faltas de ortografía… Suelto, escupo, saco, echo palabras que siento, que salen solas desde dentro. De mí, para ti, aunque no las quieras.

No sé si sabes de qué va esto, no lo sé, no sé ni si quiera si me importa. Simplemente escucha desde donde viene.

Y viene desde la rabia del no saber qué hay detrás de cada una de tus miradas, y viene desde la incertidumbre de un tú creado no hace mucho, y un tú destruido hace poco que ya no sé cual es cual… Y desde el miedo de quedarme sin el que yo quiero, sin el que sabes que deberías seguir siendo.

Escribo también desde la furia contenida en cada palabra que no te he dicho por miedo a que sufras. A que no entiendas el camino por donde piso. Ni si quiera sé yo si piso fuerte y con la seguridad que debería. Simplemente piso, me da igual caer aún más bajo. Ya no duelen las heridas. No… Ya más daño no.

Y todo esto que lees tiene el porqué de las respuestas que no me das, de las preguntas que no te he hecho, que no sé si hacerte por que no sé si las entenderías…. Como las miradas que te avisan que no sé si sabes que van a ti y crees que se dirigen a la nada, o me haces creer eso. Las que te cuentan que no es lo mismo, y que me duele cada instante que ha pasado en el que no has dicho la verdad, o sí, o a medias…. ¡¡¡Ya no lo sé!!!!

Y es desde esta locura desde donde te escribo. Desde la no cordura que me obliga a todo esto pues si no lo hago no sé cómo acabará. Ni si quiera quiero que acabe. No debe hacerlo, no lo merezco. Igual que tú no mereces cada desprecio de mis “no sé porqué” y cada molestia que me produce ahora un ruido, una sonrisa, una caricia, una palabra…

¿Que de qué va todo esto? ¿Que a qué viene? ... ¿Mereces Que te lo explique? Simplemente… ¿Mereces que te lo recuerde? … ¿Mereces que se te acuse de algo sin saber ni si quiera si es verdad?

Ya es mucho el tiempo que me ha obligado a esperar sentada en la sombra de mis dudas para hacer esto o no. Me lanzo a la piscina, me he lanzado. Me da igual, ya no más esperar… Ya no más dudas.

Y sí, quizá por mi parte debo explicarte, o recordarte simplemente qué significa todo esto, tan “nuevo” para ti. Pero lo siento… La lástima, la vergüenza me corroe por dentro, al pensar en escribir estas cosas… Y cuando pienso en no hacerlo, se me pasa por la cabeza otras cuantas más que hacen que quiera eliminar lo anterior escrito.

Cuando se esfuma la rabia y se desnuda cada uno de mis sentidos… Cuando hago una pausa y abro los ojos (o los cierro, no lo sé), me doy cuenta de lo injusta que puedo ser al pincharte en ese corazón tuyo con todo esto, de una hija a un padre. Y es por eso, por lo que me calmo. Me calmaré ahora, en un segundo. Déjame echar un suspiro de esos que me recuerdan cuánto eres para mí. Déjame que me recuerde eso y los momentos vividos, y cuánto me quieres tú a mí también, que lo sepas que lo sé.

Y después de hacerlo creo que es suficiente.

No me hace falta decirte nada más que sabes que tienes aquí a tu lado día tras día, minuto tras minuto, a una persona pendiente de cada uno de tus silencios, de esos que según se mire son huecos, o te cuentan una historia de esas interminables, inteligentes, como tú. Silencios propios de ti. Y tu inteligencia, que sé que ahí está, y esa de la que estoy yo tan orgullosa desde que tengo uso de razón y hasta que muera, es la que hace que permanezca calmada ahora. Porque sé que entiendes, que comprendes que aquí estoy, a pesar de tantos pesares. Lo sé. Y es así.

Pero hace falta que te lo recuerde, que estoy, que estoy que seguiré estando y que no me iré.

Y por cada lágrima que te produzca el pensar en tu vida… Y por todo el tiempo que pase que desees que se pare, y por todas esas oportunidades que las creas perdidas (como el tiempo) Y por muchas inutilidades que veas en ti, que no las hay… Por todo eso y por todas las angustias que puedan hacerte caer en algo que no debes, que nos hace daño a ti y a los tuyos, por todo eso, gánale la batalla al enemigo y pon un granito de arena cada segundo, en un reloj, que nos hará ganar las horas que te parezcan perdidas. Que yo pondré otro, y cada persona que te quiere otro más. Y apostaremos por nosotros y por un futuro mejor, sin eso, sin caer en nada que no debemos… Porque no debes hacerlo.

Y que no te duela recurrir a mí, por muchas vayas y barreras que en nuestros caminos, los tuyos y los míos (cada uno el mismo pero diferente) hemos construido en cada despertar. Porque sin querer lo hemos hecho. No me importan hoy mis puños, con los que romperé todo eso que nos separa. Por un bien principalmente; el de no perder lo único que sé con certeza que quiero tener durante toda mi vida. Mi familia.

Y no te escribo con final. Contigo nunca.

Te escribo desde un poco de dolor acumulado que me grita todo lo que he escrito… Para poder continuar.
 
¿Maneras De Vivir?
"La vida no consiste en cumplir determinadass metas prefijadas porque sería muy aburrida. Es diferente si nos proponemos ver qué ocurre y decidir cómo movernos a medida que vayan sucediendo las cosas.
Muchas angustias y depresiones se generan debido a que tenemos una idea prefijada de a dónde queremos ir, y cuando el plan no se cumple nos frustramos. Cuando no actúas de acuerdo con mis expectativas, no te quiero..Y no es así La vida es más vivible si adoptamos la actitud del surfista: son las olas las que marcan el camino, no mi idea de a dónde tengo que llegar. Es mejor descubrir el camino según las piedras que nos vayamos encontrando.

Qué relajante es llegar al punto de poder decir: esto es lo que puedo hacer, esto es lo bueno para mí. No hay un modelo de vida: lo que a mí me encanta a ti no te gusta, y todo está bien.

¿Por qué tengo que convencerte de que mirar el río es más divertido que entrar en Internet? Tú quédate con el ordenador y yo me voy a patinar al río. Nos vemos luego. (...)

La mayoría de la gente se pelea porque quiere convencer al otro de que su postura es la correcta. Partamos de la base de que no hay postura correcta. (...)

No hay una manera de vivir. Cada uno se monta su circo como puede. Y la vida va fluyendo cuando uno se abre de esta manera. Es maravilloso todo lo que ocurre cuando nos lanzamos a la aventura de vivir, el camino del héroe. Los conflictos se convierten en algo interesante, en una aventura hacia el descubrimiento de uno mismo.

¿No te parece aburrido saber todo lo que quieres que te pase? Es igual que estar solo: No tiene magia.

Como dice mi amigo Luis Halfen: << Podemos vivir la vida como si fuéramos un conductor de metro, sabiendo exactamente a dónde vamos y cómo es el camino. O como un surfista: siguiendo la ola>>.

Te propongo que sigamos las olas. Nos vamos a divertir. Y también se trata de eso. "

Amarse con los ojos abiertos, Jorge Bucay y Silvia Salinas.
 
Ausencia.
...Escondiendo en el ayer recortes de dolor.

...Visitándolos de vez en cuando, por equivocación.



Ausencia...........Cierra los ojos, ábrelos al revés.......No pienses... No pienses...