Caminos Cortados.
No sé qué le pasa a mi vida, que cuando descubre un camino por el que seguir su paso, siempre resulta cortado… Quizá es que voy en contra de dirección. El caso es que no soy capaz de preguntarme si realmente vale la pena continuar caminando… Y lo hago, rompiendo muros de esos que no se pueden romper, porque no se pueden. Y paseo intentando esquivar cada una de las arenas movedizas que me comen, y me devoran y me llevan donde quiero y no debo ir…. Y yo quiero más…. Y esa es mi ceguera.
Ya en la entrada de mi nuevo mundo (que no es nada mío, porque en realidad estoy a miles de kilómetros de él), dejo escapar un suspiro de esos de felicidad, tonta de mí, que me parece que he encontrado lo que buscaba….Y sólo lo parece. Y pasa el tiempo y para mi es la misma hora a cada momento… Y sigue pasando y no, no lo voy notando… Me da igual, y no me importa porque mi vida ya no existe, he vuelto a nacer en este nuevo mundo, y cada momento es mío, contigo pero sin ti. Y de tanta felicidad… se extraña alguno de mis sentidos, y aparece por primera vez en esta historia interminable, que nunca acaba y es interminable, y se parece a un círculo vicioso del que nunca debería haber entrado… Aparece por primera vez la razón, que me coge de la mano y me obliga a todo eso que no quiero… Pero debo. Me descontrolo, se me rompe cada uno de los esquemas que tenía en mi alma, pensados para ti, porque a mí no me cuento…. Sólo tú y tú y tú, y luego si cabe alguien más, esa seré yo pero contigo siempre. Y qué dura la visita de la realidad… Que me intenta convencer de cada una de las verdades que debería haber tenido en mente desde el principio, que por aquí no debí entrar…. Y yo desquiciada le pregunto cuál es entonces el mío, necesito algún lugar por donde seguir….
Y este es mi turno…. Y esta es mi queja:
He recorrido cada rumbo que me ha dictado el corazón por descubrir… Y en todos ellos algún stop, y sin más, me he dado la vuelta, luchando cada vez un poco más, por haber esperado en vano siempre…
Pero es en este último, donde ha crecido una pausa de esas infinitas, donde se me escapa la vida, y se derraman los sentimientos, uno a uno… Y todos de golpe… Y se los lleva la brisa de tu presencia… Porque tú lo tienes todo. Y yo sólo soy aquella a quien se le han caído unas cuantas prendas… Y se ha quedado desnuda, en frente de tu mirada, pidiéndote, qué digo… Rogándote una oportunidad. Y vísteme… Vísteme te pido, que tengo frío…Y sécame las lágrimas que salen al ver lo que nos separa… Ese cristal tan y tan fino… Que intento romper a golpes, una y otra vez, porque de eso se trata mi felicidad… De ti y más de ti y de tenerte y tocarte y simplemente de eso… Porque lo eres todo también. Y ese cristal… Transparente que me deja verte, me permite escuchar tu respiración también… Y me vuelve loca, porque quiero formar parte de ella. Y deja que oiga tu voz… que yo sólo soy tu eco… Que existo siempre detrás de ti, porque te quiero delante de mí y a mi lado, y al otro… Y en todos los sitios. Y ese cristal, que yo maldigo porque no se rompe… Es el final de mi camino. Es aquí donde caigo en la cuenta y se me encoge el corazón esperando el segundo en que empiece a arder… Porque no tardará.
Y ese es mi dolor, saber que me rindo, sintiendo que estás ahí… Que no puede ser.
Se acabó el intentar descubrir nuevos amaneceres en otros caminos que no sé si me pertenecen… Ya no más esperar en esquinas de calles que nunca van a venir a buscarme. Y sin más me doy la vuelta recogiendo yo misma cada prenda mía… Que estoy empezando a aprender que de eso se trata… Tú sola te caes, tú sola te levantas... Y así es la vida. Y empiezo a andar, y los suelos ya son firmes, ya no me hundo…. mas sigo respirando tu aroma, que lo llevo conmigo, que te lo he robado… Y sigo viéndote en cada uno de los cristales que me rodean, y en todos ellos tan vivo… Tan tú… Que siempre nacen las ganas de volver…. Y no, no, no… No puede ser… No existen cristales, no deben existir cristales, ni aromas, ni dolores en el pecho que me hagan perder más tiempo… Que sin ti se me ha escapado media vida, y la otra media la quiero para mí.
Y esta es mi verdad… Y así es mi vida.
Después de darle las gracias a la realidad… Tan cruda pero tan realidad, por haberme hecho abrir si quiera un ojo… Y haberme hecho darme cuenta de la pérdida de tiempo y de sentimientos, y de vida y de todo, me intento convencer de que ahora me toca a mí…. Sin saber cómo empezar… Buscando el libro del olvido que me indique cómo va esto… Como si se pudiera planear. Y yo ya no entiendo de nada… Sólo sé que ha llegado el fin de una yo sin ti en mis adentros... y el principio de yo conmigo, sola mi vida y yo. Y tan sólo el hecho de imaginarme sin tener un poco de ti en mis venas, que me hacía vivir el pensar en ti a cada momento del día… Hace que no sepa quién soy ahora… Ni qué quiero ni qué puedo hacer con mi propio camino, que sé que existe, porque también lo hay.
Y de nuevo, el aroma a ti, y a esa vida que quiero compartir. El corazón adelanta a mi mente, esa que con tanto trabajo ha intentado poner orden, con un poquito de cordura inútilmente… Si he andando un poco por tu camino es por algo… Si necesito seguir sentada en la esquina de esa calle esperando que la dobles por el otro lado… Esperando que abras los ojos, o los cierres, porque nunca se sabe... Es por algo. Y volver a las andanas. Pero no, no puede ser… Que los relojes me matan cada vez que los miro y veo que no se paran… Y es que se me va… Se me va la vida en otra que no es mía, donde sólo encuentro soledad, donde espero siempre la nada, y me espera a mí el vacío infinito de tus no vueltas… Por que sé que no vendrás… Y esa es mi locura.
Y volver a visitarme la razón… Así siempre… Luchan mente y corazón.
Y aquí nace el esfuerzo de poder vivir tranquila, sin necesitarte, porque debe ser así.

Ya en la entrada de mi nuevo mundo (que no es nada mío, porque en realidad estoy a miles de kilómetros de él), dejo escapar un suspiro de esos de felicidad, tonta de mí, que me parece que he encontrado lo que buscaba….Y sólo lo parece. Y pasa el tiempo y para mi es la misma hora a cada momento… Y sigue pasando y no, no lo voy notando… Me da igual, y no me importa porque mi vida ya no existe, he vuelto a nacer en este nuevo mundo, y cada momento es mío, contigo pero sin ti. Y de tanta felicidad… se extraña alguno de mis sentidos, y aparece por primera vez en esta historia interminable, que nunca acaba y es interminable, y se parece a un círculo vicioso del que nunca debería haber entrado… Aparece por primera vez la razón, que me coge de la mano y me obliga a todo eso que no quiero… Pero debo. Me descontrolo, se me rompe cada uno de los esquemas que tenía en mi alma, pensados para ti, porque a mí no me cuento…. Sólo tú y tú y tú, y luego si cabe alguien más, esa seré yo pero contigo siempre. Y qué dura la visita de la realidad… Que me intenta convencer de cada una de las verdades que debería haber tenido en mente desde el principio, que por aquí no debí entrar…. Y yo desquiciada le pregunto cuál es entonces el mío, necesito algún lugar por donde seguir….
Y este es mi turno…. Y esta es mi queja:
He recorrido cada rumbo que me ha dictado el corazón por descubrir… Y en todos ellos algún stop, y sin más, me he dado la vuelta, luchando cada vez un poco más, por haber esperado en vano siempre…
Pero es en este último, donde ha crecido una pausa de esas infinitas, donde se me escapa la vida, y se derraman los sentimientos, uno a uno… Y todos de golpe… Y se los lleva la brisa de tu presencia… Porque tú lo tienes todo. Y yo sólo soy aquella a quien se le han caído unas cuantas prendas… Y se ha quedado desnuda, en frente de tu mirada, pidiéndote, qué digo… Rogándote una oportunidad. Y vísteme… Vísteme te pido, que tengo frío…Y sécame las lágrimas que salen al ver lo que nos separa… Ese cristal tan y tan fino… Que intento romper a golpes, una y otra vez, porque de eso se trata mi felicidad… De ti y más de ti y de tenerte y tocarte y simplemente de eso… Porque lo eres todo también. Y ese cristal… Transparente que me deja verte, me permite escuchar tu respiración también… Y me vuelve loca, porque quiero formar parte de ella. Y deja que oiga tu voz… que yo sólo soy tu eco… Que existo siempre detrás de ti, porque te quiero delante de mí y a mi lado, y al otro… Y en todos los sitios. Y ese cristal, que yo maldigo porque no se rompe… Es el final de mi camino. Es aquí donde caigo en la cuenta y se me encoge el corazón esperando el segundo en que empiece a arder… Porque no tardará.
Y ese es mi dolor, saber que me rindo, sintiendo que estás ahí… Que no puede ser.
Se acabó el intentar descubrir nuevos amaneceres en otros caminos que no sé si me pertenecen… Ya no más esperar en esquinas de calles que nunca van a venir a buscarme. Y sin más me doy la vuelta recogiendo yo misma cada prenda mía… Que estoy empezando a aprender que de eso se trata… Tú sola te caes, tú sola te levantas... Y así es la vida. Y empiezo a andar, y los suelos ya son firmes, ya no me hundo…. mas sigo respirando tu aroma, que lo llevo conmigo, que te lo he robado… Y sigo viéndote en cada uno de los cristales que me rodean, y en todos ellos tan vivo… Tan tú… Que siempre nacen las ganas de volver…. Y no, no, no… No puede ser… No existen cristales, no deben existir cristales, ni aromas, ni dolores en el pecho que me hagan perder más tiempo… Que sin ti se me ha escapado media vida, y la otra media la quiero para mí.
Y esta es mi verdad… Y así es mi vida.
Después de darle las gracias a la realidad… Tan cruda pero tan realidad, por haberme hecho abrir si quiera un ojo… Y haberme hecho darme cuenta de la pérdida de tiempo y de sentimientos, y de vida y de todo, me intento convencer de que ahora me toca a mí…. Sin saber cómo empezar… Buscando el libro del olvido que me indique cómo va esto… Como si se pudiera planear. Y yo ya no entiendo de nada… Sólo sé que ha llegado el fin de una yo sin ti en mis adentros... y el principio de yo conmigo, sola mi vida y yo. Y tan sólo el hecho de imaginarme sin tener un poco de ti en mis venas, que me hacía vivir el pensar en ti a cada momento del día… Hace que no sepa quién soy ahora… Ni qué quiero ni qué puedo hacer con mi propio camino, que sé que existe, porque también lo hay.
Y de nuevo, el aroma a ti, y a esa vida que quiero compartir. El corazón adelanta a mi mente, esa que con tanto trabajo ha intentado poner orden, con un poquito de cordura inútilmente… Si he andando un poco por tu camino es por algo… Si necesito seguir sentada en la esquina de esa calle esperando que la dobles por el otro lado… Esperando que abras los ojos, o los cierres, porque nunca se sabe... Es por algo. Y volver a las andanas. Pero no, no puede ser… Que los relojes me matan cada vez que los miro y veo que no se paran… Y es que se me va… Se me va la vida en otra que no es mía, donde sólo encuentro soledad, donde espero siempre la nada, y me espera a mí el vacío infinito de tus no vueltas… Por que sé que no vendrás… Y esa es mi locura.
Y volver a visitarme la razón… Así siempre… Luchan mente y corazón.
Y aquí nace el esfuerzo de poder vivir tranquila, sin necesitarte, porque debe ser así.






