···
olvido.bmp
Hoy te escribo desde la ironía de un principio con sabor a despedida, así que grábate estas palabras que si lo consigo serán mis últimas para ti.
Te escribo desde una perspectiva que vive sólo en invierno… Y no pierdo el tiempo intentando imaginar primaveras a tu lado porque por fin he aprendido que no sirve de nada subir al cielo contigo con los ojos vendados para volver a pisar el suelo a regañadientes, cuando despierte.
Te escribo desde la distancia… No la que siempre hubo, sino la que desapareció en mi cabeza desde la primera vez que te vi. El vacío tan opaco que existió desde el principio pero yo hice transparente. Y es así, y a veces pienso que ya no me duele haberme dado cuenta del espacio tan infinito que quise unir a base de forzar momentos que no debí forzar… Y otras se me siguen clavando algunas agujas en el corazón, aunque por el momento supongo que es normal.
Te escribo desde las ganas también, las que tengo de poder mirarte a la cara sin pensar en nada más que tengo enfrente a una persona como cualquier otra, ni más ni menos… Las ganas que tengo de poder hablarte sin pensar qué pasará por tu cabeza por cada sonido que salga de mi boca… Sin que me tiemblen todos los sentidos al tenerte cerca… Y matar el nerviosismo que me corre por las venas, porque sólo sabe traicionarme.
Además te escribo desde la lógica tan clara de ponerle un punto y a parte a este capítulo de mi vida, y es que hasta hace poco no me he dado cuenta de que ya terminó. Quizá porque el final es un poco ambiguo y se confunde con el principio…
…Desde la improvisación de dejar huellas de esta historia que conozco tan bien. Es algo que no entraba en mis planes. Sin embargo aquí estoy, diciéndote lo que pienso, y lee atento que también escribo desde el fondo más fondo de una sinceridad que no aguanta más aquí dentro…Y es que ahora de mi dedo al corazón no hay ni un milímetro de espacio.
....
Voy a aprovechar este momento para hacer un paréntesis y desnudar a mi alma, que la tenía bien abrigada para que no pasara frío. No creas que pretendo que vengas a darle calor… Simplemente quiero airearla, no me hace falta tu presencia ya, no molestaré.
Y ahora no te pido permiso, no... No quiero pensar, no me apetece. Ahora te obligo a sentarte y ponerte cómodo y a que conozcas cada uno de los silencios que he ido recogiendo después de haber topado siempre con tu espalda. Y conócelos simplemente para despedirte de ellos también, porque cuando esto acabe, dejarán de tener sentido:
No te voy a mentir si te digo que a veces siento que no me apetece recordar esos pocos momentos tan grandes para mí… Aunque al fin y al cabo cuando aparece tu imagen me pierdo en cada una de mis sonrisas a tu lado, porque no recuerdo ni un solo segundo mi estómago vacío de mariposas buscando la salida….
Y es algo tan triste sentir ahora sólo que se deshacen los deseos que fabriqué a base de inventarme días contigo, que no debí...Que me muero cuando pienso que quizá nunca debería haberte conocido… Y no quiero creérmelo.
Se me estremece el corazón cada vez que pienso en rehacer mi vida sin sentir que estás en cada una de las partes de mi ser. Se me encoge el alma… Es como si no cupiera, como si fuera a explotar yo toda por dentro… Y me quema… me arde la idea de imaginarme un mañana al lado de alguien que no seas tú. Y no me acuses de exagerada, no es por haberte querido, no me dejaste empezar a hacerlo, simplemente porque durante algún tiempo tuve la certeza de que eras para mí, y aún a veces sin querer sigo creyéndolo.
Y es que te juro que hay veces que siento que ya no estás… Y no sé, no sé qué es… No sé qué fuerza me lleva a pensar en ti…Me arrastra la corriente de tu recuerdo... Me sube la marea, me excita, me eleva… Me pierdo… Y despierto en la playa de tu sombra sentada en la orilla de tu corazón. Podría morir en cualquier momento de placer.
Y yo me pierdo, y mi razón me vuelve a encontrar.
Quisiera poder romper los pedacitos de amor que regalé al viento y siguen perdidos esperando callados una respuesta tuya, de esas que por no tener no tienen ni pregunta. Quisiera también, poder gritarle al mundo que esta historia mía ha terminado… Pero aún no he aprendido a mentir.
…Porque a cada segundo recuerdo que necesité de ti todo cuánto tienes escondido entre tu alma y tu piel… Y exprimir hasta el último rincón de miel de tu mirada… Y gastarte las manos de caricias que llevasen mi nombre. Quise de ti todas las palabras que nacen en tu boca… Las que susurras, las que disparas.
Y ahora simplemente me limito a no querer y a no necesitar, y a repetirme a mí misma que son sólo verbos para conjugar.
¿Por qué es tan difícil…? ¿Para qué esas barreras...? Si cuando quieres te dedicas a poner carteles en mi alma advirtiendo que estás de vacaciones… Que volverás…
Y sin querer te espero.
…Te esperaba.
Y es que podrías haberme dejado ser a mí la dueña de esos labios y dictarles el camino hacia mi piel… y bailar contigo entre mis sábanas la canción de los suspiros al ritmo de tu respiración, anudando mis sentidos a tu sudor, y cansancios y placer, y amor… Amor... Y que nunca se deshicieran. Sólo porque te deseé...No tengo otra excusa.
Algo me repite que debería haber sido yo el aire que meciera tu pelo en noches de brisa o tormenta… O en todas las lunas llenas que existieran, qué más da… Porque al fin y al cabo mis horas a tu lado siempre estarían dormidas.
Dime, ¿qué habrías perdido si hubieras dejado que fuera yo quien despojara una a una las piedras que se interpusieran en tu camino? Y haberte dado la mano y pasear a tu lado, por si caes, yo contigo. Y lamerte las heridas con suavidad, olvidando que las mías se curaban a base de lo que me dieras… Podrías haber dejado que lo hiciera porque habríamos ganado los dos.
Valientes son mis manos, las que van por libre y escriben en pasado, y yo no sé si tienen razón…
¿Por qué no acompañan los recuerdos al tiempo que huye?… No comprendo, y estoy cansada de no entender según qué, y de que te burles de todos mis gritos ahogados con los silencios tuyos helados que se ríen de mí. Así que aprovecho también para clavarte mis dudas y comerte a preguntas, porque en fin… Qué más da que no respondas, tampoco estaré ya para escucharte. Porque he decidido que me voy, y no me repito, simplemente me autoconvenzo. Me voy, decido que me voy. Y sigue atento quieras o no… Y sigue leyendo que antes de irme le voy a dar forma a todo lo que llevaba dentro… Que mira, no lo quisiste poco a poco, pues te lo doy de golpe y envenenado.
No quiero pecar de inmadura y gritarte lo egoísta que has llegado a ser prohibiéndome la libertad de ofrecerte todo cuánto nació dentro de mí, que desde siempre supe que tú eras el dueño… Y llevarte por un camino por donde ir construyendo nuevos amaneceres, todos para ti. No quiero hacerlo, pero permítemelo. Realmente no sé si te culpo por no haber dado un paso hacia delante aunque sólo fuera por curiosidad, y haberte quedado quieto encadenándome a tu sombra, mientras me dibujabas esbozos de esperanza que nunca llegaste a colorear… No lo sé, pero por si acaso tómatelo como un reproche.
Haciendo un último balance de todo lo que quise darte, que se derrite entre mis dedos, gota a gota… Te pido que aceptes mi último presente: Te regalo mi rabia del no saber qué podrías haberme dado, qué podrías haber recibido teniéndome presente en tu vida, sin importar la forma, simplemente al lado de una constancia, tan simple, tan llana…. Toda para ti, ya no puedo alimentarla más. Piensa que después de dejarme vacía, únicamente te pido que me devuelvas cada uno de los momentos que te di, en cuerpo o en alma, qué más da… Porque yo me quedé sin ellos al fin y al cabo para nada. Devuélvemelos porque son todos tiempos perdidos que puedo ganar olvidándote…
Y ahora dejaré de ser… Cerraré los ojos, aguantaré la respiración intentando deshacerme, evaporarme, ser invisible por un instante para poder ponerle punto y final a esta carta que llevará consigo hacia la nada infinitas miradas que sólo te cantaron a ti, millones de sonrisas que sólo tú sabías renacer… El dulce olor de tu presencia que llenaba mi cuerpo lentamente la fragancia del querer…. La magia del pensarte mío, el recuerdo de tu tú entero, completo, congelado. Tu imagen. Y es que con esto se esconderá detrás del muro del olvido todo aquello que sólo nació con un destino: Tú.
Hoy te escribo desde la ironía de un principio con sabor a despedida, así que grábate estas palabras que si lo consigo serán mis últimas para ti.
Te escribo desde una perspectiva que vive sólo en invierno… Y no pierdo el tiempo intentando imaginar primaveras a tu lado porque por fin he aprendido que no sirve de nada subir al cielo contigo con los ojos vendados para volver a pisar el suelo a regañadientes, cuando despierte.
Te escribo desde la distancia… No la que siempre hubo, sino la que desapareció en mi cabeza desde la primera vez que te vi. El vacío tan opaco que existió desde el principio pero yo hice transparente. Y es así, y a veces pienso que ya no me duele haberme dado cuenta del espacio tan infinito que quise unir a base de forzar momentos que no debí forzar… Y otras se me siguen clavando algunas agujas en el corazón, aunque por el momento supongo que es normal.
Te escribo desde las ganas también, las que tengo de poder mirarte a la cara sin pensar en nada más que tengo enfrente a una persona como cualquier otra, ni más ni menos… Las ganas que tengo de poder hablarte sin pensar qué pasará por tu cabeza por cada sonido que salga de mi boca… Sin que me tiemblen todos los sentidos al tenerte cerca… Y matar el nerviosismo que me corre por las venas, porque sólo sabe traicionarme.
Además te escribo desde la lógica tan clara de ponerle un punto y a parte a este capítulo de mi vida, y es que hasta hace poco no me he dado cuenta de que ya terminó. Quizá porque el final es un poco ambiguo y se confunde con el principio…
…Desde la improvisación de dejar huellas de esta historia que conozco tan bien. Es algo que no entraba en mis planes. Sin embargo aquí estoy, diciéndote lo que pienso, y lee atento que también escribo desde el fondo más fondo de una sinceridad que no aguanta más aquí dentro…Y es que ahora de mi dedo al corazón no hay ni un milímetro de espacio.
....
Voy a aprovechar este momento para hacer un paréntesis y desnudar a mi alma, que la tenía bien abrigada para que no pasara frío. No creas que pretendo que vengas a darle calor… Simplemente quiero airearla, no me hace falta tu presencia ya, no molestaré.
Y ahora no te pido permiso, no... No quiero pensar, no me apetece. Ahora te obligo a sentarte y ponerte cómodo y a que conozcas cada uno de los silencios que he ido recogiendo después de haber topado siempre con tu espalda. Y conócelos simplemente para despedirte de ellos también, porque cuando esto acabe, dejarán de tener sentido:
No te voy a mentir si te digo que a veces siento que no me apetece recordar esos pocos momentos tan grandes para mí… Aunque al fin y al cabo cuando aparece tu imagen me pierdo en cada una de mis sonrisas a tu lado, porque no recuerdo ni un solo segundo mi estómago vacío de mariposas buscando la salida….
Y es algo tan triste sentir ahora sólo que se deshacen los deseos que fabriqué a base de inventarme días contigo, que no debí...Que me muero cuando pienso que quizá nunca debería haberte conocido… Y no quiero creérmelo.
Se me estremece el corazón cada vez que pienso en rehacer mi vida sin sentir que estás en cada una de las partes de mi ser. Se me encoge el alma… Es como si no cupiera, como si fuera a explotar yo toda por dentro… Y me quema… me arde la idea de imaginarme un mañana al lado de alguien que no seas tú. Y no me acuses de exagerada, no es por haberte querido, no me dejaste empezar a hacerlo, simplemente porque durante algún tiempo tuve la certeza de que eras para mí, y aún a veces sin querer sigo creyéndolo.
Y es que te juro que hay veces que siento que ya no estás… Y no sé, no sé qué es… No sé qué fuerza me lleva a pensar en ti…Me arrastra la corriente de tu recuerdo... Me sube la marea, me excita, me eleva… Me pierdo… Y despierto en la playa de tu sombra sentada en la orilla de tu corazón. Podría morir en cualquier momento de placer.
Y yo me pierdo, y mi razón me vuelve a encontrar.
Quisiera poder romper los pedacitos de amor que regalé al viento y siguen perdidos esperando callados una respuesta tuya, de esas que por no tener no tienen ni pregunta. Quisiera también, poder gritarle al mundo que esta historia mía ha terminado… Pero aún no he aprendido a mentir.
…Porque a cada segundo recuerdo que necesité de ti todo cuánto tienes escondido entre tu alma y tu piel… Y exprimir hasta el último rincón de miel de tu mirada… Y gastarte las manos de caricias que llevasen mi nombre. Quise de ti todas las palabras que nacen en tu boca… Las que susurras, las que disparas.
Y ahora simplemente me limito a no querer y a no necesitar, y a repetirme a mí misma que son sólo verbos para conjugar.
¿Por qué es tan difícil…? ¿Para qué esas barreras...? Si cuando quieres te dedicas a poner carteles en mi alma advirtiendo que estás de vacaciones… Que volverás…
Y sin querer te espero.
…Te esperaba.
Y es que podrías haberme dejado ser a mí la dueña de esos labios y dictarles el camino hacia mi piel… y bailar contigo entre mis sábanas la canción de los suspiros al ritmo de tu respiración, anudando mis sentidos a tu sudor, y cansancios y placer, y amor… Amor... Y que nunca se deshicieran. Sólo porque te deseé...No tengo otra excusa.
Algo me repite que debería haber sido yo el aire que meciera tu pelo en noches de brisa o tormenta… O en todas las lunas llenas que existieran, qué más da… Porque al fin y al cabo mis horas a tu lado siempre estarían dormidas.
Dime, ¿qué habrías perdido si hubieras dejado que fuera yo quien despojara una a una las piedras que se interpusieran en tu camino? Y haberte dado la mano y pasear a tu lado, por si caes, yo contigo. Y lamerte las heridas con suavidad, olvidando que las mías se curaban a base de lo que me dieras… Podrías haber dejado que lo hiciera porque habríamos ganado los dos.
Valientes son mis manos, las que van por libre y escriben en pasado, y yo no sé si tienen razón…
¿Por qué no acompañan los recuerdos al tiempo que huye?… No comprendo, y estoy cansada de no entender según qué, y de que te burles de todos mis gritos ahogados con los silencios tuyos helados que se ríen de mí. Así que aprovecho también para clavarte mis dudas y comerte a preguntas, porque en fin… Qué más da que no respondas, tampoco estaré ya para escucharte. Porque he decidido que me voy, y no me repito, simplemente me autoconvenzo. Me voy, decido que me voy. Y sigue atento quieras o no… Y sigue leyendo que antes de irme le voy a dar forma a todo lo que llevaba dentro… Que mira, no lo quisiste poco a poco, pues te lo doy de golpe y envenenado.
No quiero pecar de inmadura y gritarte lo egoísta que has llegado a ser prohibiéndome la libertad de ofrecerte todo cuánto nació dentro de mí, que desde siempre supe que tú eras el dueño… Y llevarte por un camino por donde ir construyendo nuevos amaneceres, todos para ti. No quiero hacerlo, pero permítemelo. Realmente no sé si te culpo por no haber dado un paso hacia delante aunque sólo fuera por curiosidad, y haberte quedado quieto encadenándome a tu sombra, mientras me dibujabas esbozos de esperanza que nunca llegaste a colorear… No lo sé, pero por si acaso tómatelo como un reproche.
Haciendo un último balance de todo lo que quise darte, que se derrite entre mis dedos, gota a gota… Te pido que aceptes mi último presente: Te regalo mi rabia del no saber qué podrías haberme dado, qué podrías haber recibido teniéndome presente en tu vida, sin importar la forma, simplemente al lado de una constancia, tan simple, tan llana…. Toda para ti, ya no puedo alimentarla más. Piensa que después de dejarme vacía, únicamente te pido que me devuelvas cada uno de los momentos que te di, en cuerpo o en alma, qué más da… Porque yo me quedé sin ellos al fin y al cabo para nada. Devuélvemelos porque son todos tiempos perdidos que puedo ganar olvidándote…
Y ahora dejaré de ser… Cerraré los ojos, aguantaré la respiración intentando deshacerme, evaporarme, ser invisible por un instante para poder ponerle punto y final a esta carta que llevará consigo hacia la nada infinitas miradas que sólo te cantaron a ti, millones de sonrisas que sólo tú sabías renacer… El dulce olor de tu presencia que llenaba mi cuerpo lentamente la fragancia del querer…. La magia del pensarte mío, el recuerdo de tu tú entero, completo, congelado. Tu imagen. Y es que con esto se esconderá detrás del muro del olvido todo aquello que sólo nació con un destino: Tú.
Comentario:
soy artista visual de la ciudad de Manizales y estoy trabajando el concepto de la ausencia desde la poesía, quisiera saber si quisieras aportarme algunas cosas, escrtitos tuyos, pues de verdad que lo haces muy bien, estoy hacendo un libro de artista y me gustaria que tu trabajo se publicara en este libro. Por favor respondeme.
Comentario:
hola me parese k tienes una manera de pensar mu esacta
Comentario:
Me envanta tu manera y las palabras que usas para desnudar tu alma y volcar lo que sentis de mañera tan simple y tan real... La verdad me siento identificada con cada uno de tus pulsos pasusados... llegan a afixiarme, pero son tan reales!!! Realmente tenes el corazon muy tiernos leno de simples palabras, cuidato, cada corazon esta cubierto de cristal, y el tuyo de seguro vae muchisimo... que no se te desvanezca... Mucha suerte...





