Asociaciones civiles para compra de viviendas
La sociedad civil está indefensa ante los abusivos precios de la vivienda. Tenemos que organizarnos, y fundar asociaciones civiles que defiendan nuestros intereses. Que las personas que tengan pensado comprar una vivienda, nos unamos en dichas asociaciones, al objeto de negociar conjunta, y directamente, la compra de las mismas con las promotoras o constructoras, con el objetivo de conseguir unos precios más bajos.
Nuestro número, será nuestra fuerza de negociación, y negociaremos directamente con las constructoras, escuchando la oferta que mejor precio y condiciones ofrezca de entre ellas, y contratando la compra de los pisos con ella.
Dichas asociaciones tendrían una base local o provincial, pero también interconectadas entre sí, para que seamos más, y podamos obtener mejores precios de las constructoras-promotoras. Tenemos que hacernos fuertes, estar unidos, y no aceptar propuestas contrarias a nuestros intereses, demorando si fuera necesario la compra de la vivienda, para forzar una rebaja de los actuales precios abusivos.
Hay que cambiar el proceso de compra de la vivienda. Actualmente, no tenemos otra que aceptar las condiciones del mercado, y pretendemos ser un sujeto activo, que negocie dichas condiciones, y que defienda sus intereses, donde no han podido defenderlos ni políticos ni el mercado. Actuando como una central, o centrales de compras, y siendo parte de ese mercado, por el lado de la demanda. Una demanda que no acepta cualquier precio y cualquier condición, que estudia diversas ofertas de las distintas empresas, y que decide, o no, comprar según si le favorecen, o no, dichas condiciones y precios.
Nadie va a resolver tus problemas, eso está visto y comprobado, ¡tenemos que resolverlos nosotros mismos, y para eso, tenemos que actuar unidos!
Nuestro número, será nuestra fuerza de negociación, y negociaremos directamente con las constructoras, escuchando la oferta que mejor precio y condiciones ofrezca de entre ellas, y contratando la compra de los pisos con ella.
Dichas asociaciones tendrían una base local o provincial, pero también interconectadas entre sí, para que seamos más, y podamos obtener mejores precios de las constructoras-promotoras. Tenemos que hacernos fuertes, estar unidos, y no aceptar propuestas contrarias a nuestros intereses, demorando si fuera necesario la compra de la vivienda, para forzar una rebaja de los actuales precios abusivos.
Hay que cambiar el proceso de compra de la vivienda. Actualmente, no tenemos otra que aceptar las condiciones del mercado, y pretendemos ser un sujeto activo, que negocie dichas condiciones, y que defienda sus intereses, donde no han podido defenderlos ni políticos ni el mercado. Actuando como una central, o centrales de compras, y siendo parte de ese mercado, por el lado de la demanda. Una demanda que no acepta cualquier precio y cualquier condición, que estudia diversas ofertas de las distintas empresas, y que decide, o no, comprar según si le favorecen, o no, dichas condiciones y precios.
Nadie va a resolver tus problemas, eso está visto y comprobado, ¡tenemos que resolverlos nosotros mismos, y para eso, tenemos que actuar unidos!
El día de mañana
(Un ejemplo)
Conjunto Residencial "X", en construcción. Juan, miembro de la asociación de consumidores, y D. Luis, encargado de obra.
- Juan: Buenas, Sr. ¿cómo va la obra?
- D. Luis, ¡Muy bien, joven! ¿Qué se le ofrece?
- Juan: ¿qué tal se está vendiendo?
- D. Luis: regular, regular, parece que hubiesen pasado los buenos tiempos.
- Juan: Ya. Oiga, ¿y cuántos pisos le quedan por vender? Si no es indiscreción preguntarlo...
- D. Luis: ¡Que va! ¡Que va! Pues 23, todavía tenemos 23 disponibles...
- Juan: ¿y a cuánto se están vendiendo?
- D. Luis: pues a 240.000 Euros, incluyendo el garaje, ¿está interesado, joven?
- Juan: sí, ciertamente, ¿a cómo me los dejaría si le comprase los 23, en el plazo de un mes?
- D. Luis: ¿qué? Jajaja, pues si me compra usted los 23, a un mes vista, jajaja, prometo dejárselos en, digamos, 200.000 Euros cada uno, jajaja...
- Juan: ¿Ha dicho 190.000 Euros?
- D. Luis: me parece que no ha oído usted bien, en realidad he dicho 195.000 Euros...
- Juan: sepa que no bromeo, amigo. Usted mantenga su promesa, y en 10 días le confirmo la compra de los 23 pisos, a 195.000 Euros cada uno, y en 15 o 20 días, firmamos los pre-contratos de la venta...
- D. Luis: ¿Qué? Pues pase, pase, que voy informarle con todo detalle de la promoción, y enseñarle la 1ª fase, que está ya casi concluida.
- Juan: Sí, muy amable. Necesitaré varios folletos de la promoción, e información de todos los pisos todavía en venta, y ¿no le importará que saque algunas fotografías, verdad?
- D. Luis: en absoluto, en absoluto, pase, pase...
Mismo día, reunión extraordinaria, de la asociación de consumidores. Presentes 110 miembros de los 140 que componen la asociación. Expone Juan, miembro de la misma.
- Juan: pues ya tenéis toda la información. Ahora basta con que me indiquéis quienes estáis interesados en la oferta. Sabed que tenéis 10 días para confirmarme vuestro interés, tras visitar el inmueble, etc... y otros 15 o 20, hasta que la compra tenga que formalizarse definitivamente.
Más de 30 miembros de la asociación se muestran interesados, y se selecciona a los 23 miembros más antiguos, y el resto constan como suplentes, por orden también de antigüedad como miembros de la asociación.
Etc... ¿De verdad no vamos a asociarnos?
(Si bien, en el ejemplo, se dirigen a una constructora con pisos en fase ya avanzada de construcción, en otros supuestos, las asociaciones podrían dirigirse a las constructores en fases iniciales del proyecto, lo cual podría ampliar los plazos de decisión, al demandar los pisos previamente a su puesta en venta por parte de la constructora, y el porcentaje de descuento a aplicar).
Conjunto Residencial "X", en construcción. Juan, miembro de la asociación de consumidores, y D. Luis, encargado de obra.
- Juan: Buenas, Sr. ¿cómo va la obra?
- D. Luis, ¡Muy bien, joven! ¿Qué se le ofrece?
- Juan: ¿qué tal se está vendiendo?
- D. Luis: regular, regular, parece que hubiesen pasado los buenos tiempos.
- Juan: Ya. Oiga, ¿y cuántos pisos le quedan por vender? Si no es indiscreción preguntarlo...
- D. Luis: ¡Que va! ¡Que va! Pues 23, todavía tenemos 23 disponibles...
- Juan: ¿y a cuánto se están vendiendo?
- D. Luis: pues a 240.000 Euros, incluyendo el garaje, ¿está interesado, joven?
- Juan: sí, ciertamente, ¿a cómo me los dejaría si le comprase los 23, en el plazo de un mes?
- D. Luis: ¿qué? Jajaja, pues si me compra usted los 23, a un mes vista, jajaja, prometo dejárselos en, digamos, 200.000 Euros cada uno, jajaja...
- Juan: ¿Ha dicho 190.000 Euros?
- D. Luis: me parece que no ha oído usted bien, en realidad he dicho 195.000 Euros...
- Juan: sepa que no bromeo, amigo. Usted mantenga su promesa, y en 10 días le confirmo la compra de los 23 pisos, a 195.000 Euros cada uno, y en 15 o 20 días, firmamos los pre-contratos de la venta...
- D. Luis: ¿Qué? Pues pase, pase, que voy informarle con todo detalle de la promoción, y enseñarle la 1ª fase, que está ya casi concluida.
- Juan: Sí, muy amable. Necesitaré varios folletos de la promoción, e información de todos los pisos todavía en venta, y ¿no le importará que saque algunas fotografías, verdad?
- D. Luis: en absoluto, en absoluto, pase, pase...
Mismo día, reunión extraordinaria, de la asociación de consumidores. Presentes 110 miembros de los 140 que componen la asociación. Expone Juan, miembro de la misma.
- Juan: pues ya tenéis toda la información. Ahora basta con que me indiquéis quienes estáis interesados en la oferta. Sabed que tenéis 10 días para confirmarme vuestro interés, tras visitar el inmueble, etc... y otros 15 o 20, hasta que la compra tenga que formalizarse definitivamente.
Más de 30 miembros de la asociación se muestran interesados, y se selecciona a los 23 miembros más antiguos, y el resto constan como suplentes, por orden también de antigüedad como miembros de la asociación.
Etc... ¿De verdad no vamos a asociarnos?
(Si bien, en el ejemplo, se dirigen a una constructora con pisos en fase ya avanzada de construcción, en otros supuestos, las asociaciones podrían dirigirse a las constructores en fases iniciales del proyecto, lo cual podría ampliar los plazos de decisión, al demandar los pisos previamente a su puesta en venta por parte de la constructora, y el porcentaje de descuento a aplicar).
Familias agobiadas por la hipoteca buscan alimentos en centros de caridad
Portada Diario Sur (Málaga) 21-5-2005)
Las ONG denuncian que el aumento en el coste de la vida sitúa a miles de personas al borde de la pobreza y de la exclusión Más de 15.000 malagueños recurren a los bancos de alimentos.
No sólo es pobre quien no tiene nada. Cada vez hay más familias que, pese a disponer de una fuente de ingresos estable, a veces incluso generosa, no pueden hacer frente a los gastos mínimos para seguir adelante. Y se ven abocados a pedir ayuda. Son una nueva categoría de usuarios de los servicios sociales. Más de 15.000 malagueños dependen de los distintos bancos de alimentos, las ONG y la Cruz Roja.
Y la cifra va en aumento. Antonio Paneque, responsable de la Organización Social de Acción Humanitaria (OSAH), indica que el fuerte incremento del coste de la vida desde la llegada del euro y, especialmente, la subida de la vivienda en los últimos años, con los precios de las hipotecas siempre disparados, han hecho que cada vez reciban más demandas por parte de personas que disponen de una nómina media. «El pobre ya no es aquel al que le falta para comer. El riesgo de exclusión social está ahora en la incapacidad para pagar los préstamos y los recibos», sentencia Paneque.
El perfil de este 'nuevo pobre' tiene múltiples facetas. Según Paneque, de una parte aparecen las familias jóvenes, donde sólo uno de los miembros tiene empleo, y generalmente con un hijo pequeño a su cargo. En muchas ocasiones, padres y familiares suelen completar sus escasos ingresos. Pero la fractura llega cuando éstos faltan o simplemente no están en condiciones de ayudar. En segundo lugar, aparecen los mayores con pensiones no contributivas y viudos. En este grupo aparecen jubilados que, pese a contar con pagas más altas, tienen hijos minusválidos o dependientes a su cargo. «El sueldo se les va en medicinas, psicólogos y en cuidadores, porque ellos solos no pueden», precisa.
La Administración no prevé ayudas para los cientos de familias con un nivel laboral medio, que sin embargo no llegan a final de mes. Un equipo técnico formado por un psicólogo y dos educadoras sociales hacen un estudio de las necesidades y valoran cada caso a través de documentos oficiales, como un certificado de ingresos. «Comprobamos que con un solo sueldo no puede vivir una familia con los precios actuales. El modelo donde el marido trabajaba y la madre cuidaba de los niños no permite hoy en día hacer frente al alquiler o a la hipoteca del piso y los gastos de los hijos. Tienen que trabajar los dos», esgrime Paneque.
Reparto a diario
Las ONG se nutren de los bancos de alimentos. En Málaga, el más grande es Bancosol. Recoge comida en centros de distribución, fábricas y almacenes, y las reparte a organizaciones sociales que trabajan con personas necesitadas, así como en asilos, orfanatos y centros asistenciales de caridad. Tiene en la actualidad 12.000 beneficiarios, y 145 asociaciones registradas. Durante el pasado año repartió 1,8 millones de kilos de alimentos. Y para 2005 esperan alcanzar los dos millones.
Jesús Sojo es el responsable del departamento de aprovisionamiento y, como el resto de voluntarios, está jubilado. Durante 30 años fue delegado de la empresa Puleva en Málaga y su principal misión ahora consiste en buscar posibles donantes. «Todos los miembros tenemos en común el afán por seguir en activo después del retiro y de hacer algo por los demás», explica. También recuperan los excedentes de fruta, verdura y pescado de Mercamálaga y llevan a cabo un reparto diario de productos frescos. Paralelamente, hacen una distribución mensual de los no perecederos. «Somos el supermercado de los pobres. Lo recibimos gratis y gratis lo damos», sentencia Sojo.
Las ONG denuncian que el aumento en el coste de la vida sitúa a miles de personas al borde de la pobreza y de la exclusión Más de 15.000 malagueños recurren a los bancos de alimentos.
No sólo es pobre quien no tiene nada. Cada vez hay más familias que, pese a disponer de una fuente de ingresos estable, a veces incluso generosa, no pueden hacer frente a los gastos mínimos para seguir adelante. Y se ven abocados a pedir ayuda. Son una nueva categoría de usuarios de los servicios sociales. Más de 15.000 malagueños dependen de los distintos bancos de alimentos, las ONG y la Cruz Roja.
Y la cifra va en aumento. Antonio Paneque, responsable de la Organización Social de Acción Humanitaria (OSAH), indica que el fuerte incremento del coste de la vida desde la llegada del euro y, especialmente, la subida de la vivienda en los últimos años, con los precios de las hipotecas siempre disparados, han hecho que cada vez reciban más demandas por parte de personas que disponen de una nómina media. «El pobre ya no es aquel al que le falta para comer. El riesgo de exclusión social está ahora en la incapacidad para pagar los préstamos y los recibos», sentencia Paneque.
El perfil de este 'nuevo pobre' tiene múltiples facetas. Según Paneque, de una parte aparecen las familias jóvenes, donde sólo uno de los miembros tiene empleo, y generalmente con un hijo pequeño a su cargo. En muchas ocasiones, padres y familiares suelen completar sus escasos ingresos. Pero la fractura llega cuando éstos faltan o simplemente no están en condiciones de ayudar. En segundo lugar, aparecen los mayores con pensiones no contributivas y viudos. En este grupo aparecen jubilados que, pese a contar con pagas más altas, tienen hijos minusválidos o dependientes a su cargo. «El sueldo se les va en medicinas, psicólogos y en cuidadores, porque ellos solos no pueden», precisa.
La Administración no prevé ayudas para los cientos de familias con un nivel laboral medio, que sin embargo no llegan a final de mes. Un equipo técnico formado por un psicólogo y dos educadoras sociales hacen un estudio de las necesidades y valoran cada caso a través de documentos oficiales, como un certificado de ingresos. «Comprobamos que con un solo sueldo no puede vivir una familia con los precios actuales. El modelo donde el marido trabajaba y la madre cuidaba de los niños no permite hoy en día hacer frente al alquiler o a la hipoteca del piso y los gastos de los hijos. Tienen que trabajar los dos», esgrime Paneque.
Reparto a diario
Las ONG se nutren de los bancos de alimentos. En Málaga, el más grande es Bancosol. Recoge comida en centros de distribución, fábricas y almacenes, y las reparte a organizaciones sociales que trabajan con personas necesitadas, así como en asilos, orfanatos y centros asistenciales de caridad. Tiene en la actualidad 12.000 beneficiarios, y 145 asociaciones registradas. Durante el pasado año repartió 1,8 millones de kilos de alimentos. Y para 2005 esperan alcanzar los dos millones.
Jesús Sojo es el responsable del departamento de aprovisionamiento y, como el resto de voluntarios, está jubilado. Durante 30 años fue delegado de la empresa Puleva en Málaga y su principal misión ahora consiste en buscar posibles donantes. «Todos los miembros tenemos en común el afán por seguir en activo después del retiro y de hacer algo por los demás», explica. También recuperan los excedentes de fruta, verdura y pescado de Mercamálaga y llevan a cabo un reparto diario de productos frescos. Paralelamente, hacen una distribución mensual de los no perecederos. «Somos el supermercado de los pobres. Lo recibimos gratis y gratis lo damos», sentencia Sojo.
La parábola del buen kelifindero
Sábado por la mañana. Soleado día de finales de invierno. Desayuno en familia, en el jardín de una familia de clase media de las de antes del "boom inmobiliario". La madre desayuna feliz con sus hijos, mientras el padre saca a pasear a Brutus, el perro de la familia. El sol bruñe con sus rayos, las despeinadas cabezas de los 3 retoños, asemejándolas a campos de trigo. Los pájaros trinan, se acerca la primavera. La madre, solícita, trae los alimentos a la mesa, y los hijos se lanzan a devorarlos, mientras la madre, toma su café, y sonríe satisfecha. Ninguna nube asoma por el horizonte. La madre pregunta a sus hijos, que qué quieren ser de mayor, es Lucita, la mayor, la primera en contestar, los carrillos todavía llenos de tostada, y la mermelada de arándanos perfilando sus rosados labios.
- Pues mamá, yo quiero ser especuladora, para ganar mucho dinero, y comprar barato y vender caro, aprovechando las dinámicas del mercado...
La madre la mira y asiente. Sonríe satisfecha contemplando a su hija, ¡bendita sea la educación de los colegios de pago! Y tú, Manuel, ¿qué me respondes? Manuel, a la sazón el mediano, vivo y despierto, aunque un poco travieso, bebiendo a morro los cereales del tazón del desayuno, manchando su inexistente bigote de leche.
- Mami, yo quiero ser columnista en un periódico, para vivir sin trabajar, y que otros compren mi periódico para leer mis opiniones, y decirles lo que tienen que hacer y pensar...
Jajaja, la madre no puede reprimir una sonora carcajada. Sin duda el día es tal y como debe ser, y sus hijos están educados para vivir este mundo que les ha tocado en suerte, o en desgracia, ¡qué más da! Dime, Luisito, ¿qué dices tú? ¿Qué te parece lo que han dicho tus hermanos mayores? Luisito, parece despertar, estaba como distraído pensando en algo, mirando a los pájaros y contemplando a sus hermanos y madre.
- Mami, mami, yo quiero ser un kelifindero de esos del anuncio de la Ministra, para llevar unas zapatillas así de chulas, y entrar en la web del Ministerio, y, y...
La madre lo interrumpe con sus caricias. Una nube parece cortar el horizonte. Pero ella sonríe contenta y contempla a sus 2 hijos mayores, que sonríen también con ella, cómplices. Sí, Luisito ha salido más tonto que un botijo, y la vida no será fácil para el menor de sus hijos. Pero ella aceptó ser madre sin poner condiciones, y con todas sus consecuencias, y por eso mismo luchará por el futuro de todos sus hijos, y aún más, si cabe, por el futuro de Luisito, al que continua acariciando. ¡Qué demonios: 2 hijos listos de 3 no es mal porcentaje, y sabe que tanto ella como su marido como sus hijos mayores lucharán para que a Luisito, con sus ideas extrañas, con sus pequeñas deficiencias, tampoco le falta de nada y pueda llevar una vida feliz como el resto de sus hermanos! Pero, piensa, ¡ay Luisito, tú también vas a tener que trabajar duro, y no será fácil, nunca es fácil!
El padre llega, besa a sus hijos, y a su mujer, terminan de desayunar y corren a vestirse para salir al Centro Comercial. Es un día feliz, ¡sin duda!
- Pues mamá, yo quiero ser especuladora, para ganar mucho dinero, y comprar barato y vender caro, aprovechando las dinámicas del mercado...
La madre la mira y asiente. Sonríe satisfecha contemplando a su hija, ¡bendita sea la educación de los colegios de pago! Y tú, Manuel, ¿qué me respondes? Manuel, a la sazón el mediano, vivo y despierto, aunque un poco travieso, bebiendo a morro los cereales del tazón del desayuno, manchando su inexistente bigote de leche.
- Mami, yo quiero ser columnista en un periódico, para vivir sin trabajar, y que otros compren mi periódico para leer mis opiniones, y decirles lo que tienen que hacer y pensar...
Jajaja, la madre no puede reprimir una sonora carcajada. Sin duda el día es tal y como debe ser, y sus hijos están educados para vivir este mundo que les ha tocado en suerte, o en desgracia, ¡qué más da! Dime, Luisito, ¿qué dices tú? ¿Qué te parece lo que han dicho tus hermanos mayores? Luisito, parece despertar, estaba como distraído pensando en algo, mirando a los pájaros y contemplando a sus hermanos y madre.
- Mami, mami, yo quiero ser un kelifindero de esos del anuncio de la Ministra, para llevar unas zapatillas así de chulas, y entrar en la web del Ministerio, y, y...
La madre lo interrumpe con sus caricias. Una nube parece cortar el horizonte. Pero ella sonríe contenta y contempla a sus 2 hijos mayores, que sonríen también con ella, cómplices. Sí, Luisito ha salido más tonto que un botijo, y la vida no será fácil para el menor de sus hijos. Pero ella aceptó ser madre sin poner condiciones, y con todas sus consecuencias, y por eso mismo luchará por el futuro de todos sus hijos, y aún más, si cabe, por el futuro de Luisito, al que continua acariciando. ¡Qué demonios: 2 hijos listos de 3 no es mal porcentaje, y sabe que tanto ella como su marido como sus hijos mayores lucharán para que a Luisito, con sus ideas extrañas, con sus pequeñas deficiencias, tampoco le falta de nada y pueda llevar una vida feliz como el resto de sus hermanos! Pero, piensa, ¡ay Luisito, tú también vas a tener que trabajar duro, y no será fácil, nunca es fácil!
El padre llega, besa a sus hijos, y a su mujer, terminan de desayunar y corren a vestirse para salir al Centro Comercial. Es un día feliz, ¡sin duda!





