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COSAS DE CONCHIPIRONES
Lo cutre-luxe bajo el punto de vista de Conchipirones
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Critico todo lo que ven mis saltones ojos porque no tengo nada mejor que hacer
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DE MARCHA POR MADRID

Eso de vivir en un pueblo a las afueras de Madrid y llevar bastantes años saliendo por bares de la sierra se nota, al final uno acaba cumpliendo años y esa famosa movida madrileña ya queda muy lejos.

Hace un par de sábados salimos con unos amigos por un local en el que últimamente nos dejamos caer, no os creáis hemos tardado mucho en encontrarlo hace un año solo dábamos con sitios en los que la gente sale vestida como si fuera de Noche Vieja y cuando ponen alguna canción de “Candy y Lucas” se ponen todos a bailar en corrillo y dar voces como si estuviera llamando a las vacas.

Nosotros al principio nos reíamos mucho pero al final todo exceso aburre así que mientras nos tomábamos unas copas hicimos una reunión de urgencia y llegamos todos a la misma decisión “TENÍAMOS QUE SALIR POR MADRID” queríamos ver ganado nuevo y ver que las últimas tendencias en moda no son las faldas de moaré y los tops de raso barato.

A nosotras nos surgió la duda de que ponernos ¿Qué se llevará en la capital? ¿debemos ir a la peluquería para ir más monas que nadie? y sobre todo mi gran problema … los pies ¿que zapatos me pongo?, me conozco lo paso fatal y luego acabo con un dolor de pies que me sube hasta las ingles.

Me fui de compras porque sin mi dosis no puedo pasar y me compré unas manoletinas muy monas, además eran las únicas que no me hacían pezuñitas en lugar de pies. Esas malditas manoletinas como os contaré más adelante fueron la causa de mi cojera durante dos semanas.

Así que llegó el día, venga ala ala todos juntos a Madrid y en es mismo coche no podemos separarnos, la ciudad tiene mucho peligro y nosotros más. Bajar a Madrid es una odisea empezando por atravesar la Carretera de la Coruña y cuando uno llega las malditas obras que no acaban nunca, vimos más grúas juntas que en toda nuestra vida.
Dejamos el coche y cogimos un taxi para acercarnos al centro, vaya taxista con todo mi respeto para el gremio, nada más entrar en el taxi nos invadió una nube de humo, el tío iba fumando como un loco pero en cuanto le vimos la cara pensamos que era mejor callarnos y darnos una buena dosis de nicotina ¿y el empeño que tenía en ir haciendo rally por la ciudad? eso sin contar con la cantidad de insultos que soltaba por la boca cuando se le cruzaba algún coche por el camino, además se empeñaba en darnos conversación a pesar de que ni le dirigíamos la palabra.

Una vez bajamos del taxi y besar el suelo nos fuimos a un garito bastante majo a tomar unas copas y a aclimatarnos con el lugar ¿pero que vieron nuestros ojos? Un camarero que parecía un genio sacado de una lámpara mágica, así que le dijimos … ¿nos pones cuatro cubatas y cuatro deseos? Joder con el genio como hizo honor a su nombre, pues vaya como se puso.

Ya animaditos pero sin bajar la guardia nos fuimos a un bar que era típico en la época de la movida madrileña ¡Dios mío! ¿pero es que lo regalan?. Cuando conseguimos llegar a la barra estábamos sudados, despeinados y sobeteados de arriba abajo, pero que no decaigan los ánimos ¡a jugar! si si a jugar. Nos encanta jugar a buscar entre la gente a perros, pájaros y tortugas, siempre ganan los perros aunque de vez en cuando se ve algún pájaro, pero en cambio te pues pasar noches enteras sin ver tortugas.

La gente muy maja pero un poco plastas… que si tira la ceniza, que si te cuento en el baño que estoy con el periodo y tengo problemas, que si voy a pedir una canción y no la tienen ¿y a nosotros que nos contáis? ¿no veis que estamos muy ocupados jugando?. Entre los perros y los pájaros encontramos a un Pirómano a Jhon Lennon, al Hombre Gamba a Blanquito y al Borracho … más majos todos ellos.

Cuando cerraron decidimos que ya era hora de que cada mochuelo fuera a su olivo, así que nuestros amigos se fueron a dormir a casa de sus padres y nosotros seguimos nuestra aventura en busca de búho, y venga a andar, andar y andar. Yo no sabía si lo hacía sobre pies o sobre muñones, encontramos uno y como somos tan listos nos subimos a el corriendo casi sin mirar… bueno podía haber sido peor sólo nos dejó a veinte minutos andando del otro búho que nos llevaba a la sierra.

Cuando llegamos a la parada la habían cambiado de sitio por las malditas obras, me caían unas lagrimas como puños ¡joder que dolor de tachines! ¡putas manoletinas! Pero SORPRESA el bus se acabada de ir así que nos toco esperar una hora y media a que llegara el próximo, tuvimos suerte quedaba un banco sin ocupar por borrachos. Enseguida me quité los zapatos y me quedé horrorizada cuando vi que tenía los pies llenos de sangre ¡otra vez malditas manoletinas! me cago en la moda, tenían un clavo que se salían de la suela y me estaba taladrando el talón.

Cuando llego el bus yo había perdido el conocimiento como cuatro veces, ahora tocaba pegarse para entrar y buscar sitio juntitos ¿seriamos los más mayores?, no menos mal el conductor nos sacaba un par de años. Agotaditos nos montamos y claro eso conlleva a quedarse dormido, así que gracias a dios nos perdimos todos los cánticos de nuestros compañeros de viaje. Menos mal que nos despertamos cuando justo llegábamos a nuestra parada.

Pasados los días, ahora con mi pie todavía vendado lo veo como una gran aventura y creo que todavía tengo ganas de más. Lo próximo podría ser ir a un karaoke ¿no estaría mal verdad? A ver si convenzo al resto del grupo.