¿Una gran mentira fue el justificante de la política de un estado?
Como un cubano cualquiera, sigo reflexionando.
Tantas reflexiones del ahora Comandante Reflexivo (valga la redundancia) hacen que a este cubano cualquiera le vengan más deseos de seguir reflexionando y una de las cosas que cuando recuerdo me hacen estallar de ira es la famosa crisis de los mísiles soviéticos. Yo era un niño cuando aquello, estaba por las montañas orientales recogiendo café, cuando de pronto al bajar un día al pueblo de Imías me entero de una forma muy nebulosa que estábamos en medio de aquella situación. Nos decían que estábamos al borde de una guerra nuclear y que donde estábamos más seguros era en las montañas y que debíamos subir de inmediato a donde estábamos.
Volvimos a las montañas y nada más supimos de aquello. Por muchos años nos dijeron que la culpa había sido de los americanos, que pretendían invadir la isla para acabar con la Revolución y volver a recuperar las propiedades que la Revolución les había quitado.
Pero que sorpresa, cuando 20 años después, cuando ya habían desaparecido casi todos los protagonistas de aquellos hechos, cuando se desclasifican los documentos que se intercambiaron en aquellos días y puedo leer en el Periódico Granma que primero vinieron más de 40 mil soldados rusos a Cuba, que un día los aviones norteamericanos descubren que había cohetes con ojivas nucleares instalados en el occidente del país y precisamente apuntando al territorio de los Estados Unidos y ahí cuando el presidente de los Estados Unidos empieza a tomar las medidas que desembocaron en unas de las crisis más peligrosas a que nos llevó la famosa ¨Guerra Fría¨. Pero lo que más escalofrío me da cuando lo recuerdo es aquel comunicado que Fidel le envía a Nikita, donde le dice que ante la inminencia de la guerra, los rusos deben disparar primero para acabar de una vez y por todas con el Imperialismo Yankee. Gracias a Dios, el líder ruso no le hizo caso y todos sabemos cual fue el final de aquellos dramáticos días.
Siempre se le dijo al Pueblo, que la razón de la alianza con los rusos (una potencia extracontinental y recordemos que cuando aquello la Constitución de la República de Cuba vigente, prohibía la presencia de tropas extranjeras en nuestro territorio y que él hizo eso sin darle información al Pueblo y ni siquiera muchos altos funcionarios de su gobierno conocían lo que estaba pasando en Cuba en ese momento. Ese acto debía haber sido considerado ¨alta traición a la Patria¨) era que los americanos estaban a punto de invadir la isla. Y que la alianza con los rusos impedía que eso ocurriera.
Pero el tiempo pasó y pasó, la Unión Soviética desapareció ya hace bastante tiempo y los americanos no han invadido la isla. Luego yo, un cubano cualquiera, ¨Reflexiono¨: ¿No sería acaso, que las actividades subversivas que en todos partes en que podía financiaba y apoyaba el gobierno de Cuba, lo que provocaba las constantes tensiones de enfrentamiento en que vivíamos? Porque hay algo cierto, tras la desaparición de la Unión Soviética, Fidel cesó en buena medida su política de Guerras Africanas y su apoyo a todos los movimientos violentos que se estaban desarrollando en América Latina.
Luego se prueba una gran mentira que fue el justificante de la política de un estado por muchos años: La inminente invasión del ejército norteamericano a Cuba. ¿Y fue esa mentira la que nos colocó al borde de un holocausto nuclear?
Todas las noche antes de dormir, como buen católico yo me acuerdo de Dios y no hay un día que no le pida con fervor al señor que se lo lleve pronto a la Gloria. Un amigo sacerdote que conoce de mi mala costumbre no deja de ponerme penitencias y advertirme que eso no se le pide al señor. Qué para ir a la Gloria hay que portarse bien en la tierra.
Gabonice.
Tantas reflexiones del ahora Comandante Reflexivo (valga la redundancia) hacen que a este cubano cualquiera le vengan más deseos de seguir reflexionando y una de las cosas que cuando recuerdo me hacen estallar de ira es la famosa crisis de los mísiles soviéticos. Yo era un niño cuando aquello, estaba por las montañas orientales recogiendo café, cuando de pronto al bajar un día al pueblo de Imías me entero de una forma muy nebulosa que estábamos en medio de aquella situación. Nos decían que estábamos al borde de una guerra nuclear y que donde estábamos más seguros era en las montañas y que debíamos subir de inmediato a donde estábamos.
Volvimos a las montañas y nada más supimos de aquello. Por muchos años nos dijeron que la culpa había sido de los americanos, que pretendían invadir la isla para acabar con la Revolución y volver a recuperar las propiedades que la Revolución les había quitado.
Pero que sorpresa, cuando 20 años después, cuando ya habían desaparecido casi todos los protagonistas de aquellos hechos, cuando se desclasifican los documentos que se intercambiaron en aquellos días y puedo leer en el Periódico Granma que primero vinieron más de 40 mil soldados rusos a Cuba, que un día los aviones norteamericanos descubren que había cohetes con ojivas nucleares instalados en el occidente del país y precisamente apuntando al territorio de los Estados Unidos y ahí cuando el presidente de los Estados Unidos empieza a tomar las medidas que desembocaron en unas de las crisis más peligrosas a que nos llevó la famosa ¨Guerra Fría¨. Pero lo que más escalofrío me da cuando lo recuerdo es aquel comunicado que Fidel le envía a Nikita, donde le dice que ante la inminencia de la guerra, los rusos deben disparar primero para acabar de una vez y por todas con el Imperialismo Yankee. Gracias a Dios, el líder ruso no le hizo caso y todos sabemos cual fue el final de aquellos dramáticos días.
Siempre se le dijo al Pueblo, que la razón de la alianza con los rusos (una potencia extracontinental y recordemos que cuando aquello la Constitución de la República de Cuba vigente, prohibía la presencia de tropas extranjeras en nuestro territorio y que él hizo eso sin darle información al Pueblo y ni siquiera muchos altos funcionarios de su gobierno conocían lo que estaba pasando en Cuba en ese momento. Ese acto debía haber sido considerado ¨alta traición a la Patria¨) era que los americanos estaban a punto de invadir la isla. Y que la alianza con los rusos impedía que eso ocurriera.
Pero el tiempo pasó y pasó, la Unión Soviética desapareció ya hace bastante tiempo y los americanos no han invadido la isla. Luego yo, un cubano cualquiera, ¨Reflexiono¨: ¿No sería acaso, que las actividades subversivas que en todos partes en que podía financiaba y apoyaba el gobierno de Cuba, lo que provocaba las constantes tensiones de enfrentamiento en que vivíamos? Porque hay algo cierto, tras la desaparición de la Unión Soviética, Fidel cesó en buena medida su política de Guerras Africanas y su apoyo a todos los movimientos violentos que se estaban desarrollando en América Latina.
Luego se prueba una gran mentira que fue el justificante de la política de un estado por muchos años: La inminente invasión del ejército norteamericano a Cuba. ¿Y fue esa mentira la que nos colocó al borde de un holocausto nuclear?
Todas las noche antes de dormir, como buen católico yo me acuerdo de Dios y no hay un día que no le pida con fervor al señor que se lo lleve pronto a la Gloria. Un amigo sacerdote que conoce de mi mala costumbre no deja de ponerme penitencias y advertirme que eso no se le pide al señor. Qué para ir a la Gloria hay que portarse bien en la tierra.
Gabonice.
Fidel y su luna de miel con los chinos.
Ahora que el Comandante en Jefe en su retiro moribundo no cesa de hacer sus llamadas ¨Reflexiones¨, es democrático que cualquier cubano pueda dedicarse también a hacer sus reflexiones.
De verdad que no tuve estómago para leer sus reflexiones sobre China. A mi me trajo de inmediato a la cabeza aquellos años en que cuando aparecieron las ¨discrepancias¨ entre la extinta Unión Soviética y la República Popular China, en que el Comandante olfateaba primero por quien apostar que le diera mejores dividendos. Me acuerdo como al principio trató de jugar una posición neutral. Y nunca se me olvidará aquel discurso en que cuestionó públicamente a los dirigentes soviéticos ante la disyuntiva de la invasión a Checoslovaquia, si también estarían en condiciones de utilizar sus tropas para salvar el socialismo en Cuba. Aquello parecía que dejaba claro que se uniría a los Chinos.
Pero yo no se lo que hablaron sin que los ciudadanos nos pudiéramos enterar nunca y pronto se produciría aquel discurso sorpresivo en la Plaza de la Revolución donde en el momento que el Embajador de la República Popular China se largaba como el perro que tumbó la olla, mientras el Comandante le decía a pleno pulmón que nosotros (quiso decir él, no se porque esa manía de endilgarnos a todos en sus opiniones) nunca seríamos el perro que muerde la mano amiga que le da el pan.
Y a partir de ese momento, el Comandante se mostró como el más fiel aliado de los soviéticos y por ende el más encarnizado enemigo de los chinos. Y de las palabras se llegó a las manos, quise decir a las armas: no olvidemos que en las guerras africanas que el Comandante napoleónico libró en muchas ocasiones se cruzaron el fuego de armas rusas en manos de los cubanos y armas de procedencia china en manos de sus adversarios. Y de la lengua de este mismo Comandante en Jefe salieron los más feroces insultos y las burlas más mordaces que recibieron los dirigentes chinos. Tanta fue la animadversión que creó en los dirigentes chinos que cuando la Unión Soviética se fue y el se quedó solo, no tenía quien ahora financiara sus proyectos napoleónicos y como los chinos se quedaron rápidamente pensó que era el momento de cambiar de bando y ni presto ni perezoso se dispuso a ello: se recuerdan de aquel famoso viaje a China en que como nadie lo invitó, nadie lo fue a recibir y que todos escuchamos como la prensa oficialista lo explicaba ¨como el estricto protocolo de las autoridades chinas¨ (que tiene cara este Comandante). Y que les pareció a ustedes aquel regalo de 4 millones de dólares y el préstamo de otros 200 para una economía tan grande como la China (15 centavos de dólar por cada chino) para un Comandante que necesitaba mucho más que eso para tapar el hueco que le habían dejado los rusos. De verdad que esos momentos debieron ser muy difíciles para un señor que manejaba tanto dinero ruso y que tenía colosales proyectos de llevar la guerra a todas partes del mundo (Se acuerdan cuando los cubanos lo llamábamos con ¨cariño¨ Armando Guerra.
Pero este mimetismo tan extraordinario de el Comandante reflexivo no nos sorprende, más bien nos tiene acostumbrado a ese ir y venir de un lado a otro, de ser el más agresivo del bando al que acaba de llegar y luego para colmo cuando hace lo contrario o bien dice que lo que pasó no pasó o simplemente que aquellas demasiadas prohibiciones se hicieron simplemente porque en aquel momento eran necesarias y ni una explicación más, que el pueblo en su mente es él y no tiene derecho a pensar ni a reflexionar, con que él lo haga basta.
Como Fidel no está muerto, Raúl no puede cargarle toda la culpa del desastre nacional, pero tiene que tomar medidas que al menos creen en la mente de los cubanos la ilusión de que van a cambiar las cosas y debajo de la manga su hermanito le dio la solución: las cosas mal hechas que hay que cambiar no estaban mal hechas sino que en el momento en que se hicieron eran necesarias (¿por qué?: Silencio como explicación)
Bueno, que Fidel no se piense que es el único que puede reflexionar, cualquier cubano también puede y tiene derecho a reflexionar y de una manera muy distinta que él.
Gabonice
La victoria china (parte I)
http://www.granma.cu/espanol/2008/marzo/lun31/lavictoria.html
La victoria china (parte II)
http://www.granma.cu/espanol/2008/abril/mar1/lavictoria2.html
La Declaración de la Concordia.
http://www.cubaencuentro.com/es/blogs/cambio-de-epoca/el-derecho-a-llamarse-cubano-y-la-declaracion-de-concordia
De verdad que no tuve estómago para leer sus reflexiones sobre China. A mi me trajo de inmediato a la cabeza aquellos años en que cuando aparecieron las ¨discrepancias¨ entre la extinta Unión Soviética y la República Popular China, en que el Comandante olfateaba primero por quien apostar que le diera mejores dividendos. Me acuerdo como al principio trató de jugar una posición neutral. Y nunca se me olvidará aquel discurso en que cuestionó públicamente a los dirigentes soviéticos ante la disyuntiva de la invasión a Checoslovaquia, si también estarían en condiciones de utilizar sus tropas para salvar el socialismo en Cuba. Aquello parecía que dejaba claro que se uniría a los Chinos.
Pero yo no se lo que hablaron sin que los ciudadanos nos pudiéramos enterar nunca y pronto se produciría aquel discurso sorpresivo en la Plaza de la Revolución donde en el momento que el Embajador de la República Popular China se largaba como el perro que tumbó la olla, mientras el Comandante le decía a pleno pulmón que nosotros (quiso decir él, no se porque esa manía de endilgarnos a todos en sus opiniones) nunca seríamos el perro que muerde la mano amiga que le da el pan.
Y a partir de ese momento, el Comandante se mostró como el más fiel aliado de los soviéticos y por ende el más encarnizado enemigo de los chinos. Y de las palabras se llegó a las manos, quise decir a las armas: no olvidemos que en las guerras africanas que el Comandante napoleónico libró en muchas ocasiones se cruzaron el fuego de armas rusas en manos de los cubanos y armas de procedencia china en manos de sus adversarios. Y de la lengua de este mismo Comandante en Jefe salieron los más feroces insultos y las burlas más mordaces que recibieron los dirigentes chinos. Tanta fue la animadversión que creó en los dirigentes chinos que cuando la Unión Soviética se fue y el se quedó solo, no tenía quien ahora financiara sus proyectos napoleónicos y como los chinos se quedaron rápidamente pensó que era el momento de cambiar de bando y ni presto ni perezoso se dispuso a ello: se recuerdan de aquel famoso viaje a China en que como nadie lo invitó, nadie lo fue a recibir y que todos escuchamos como la prensa oficialista lo explicaba ¨como el estricto protocolo de las autoridades chinas¨ (que tiene cara este Comandante). Y que les pareció a ustedes aquel regalo de 4 millones de dólares y el préstamo de otros 200 para una economía tan grande como la China (15 centavos de dólar por cada chino) para un Comandante que necesitaba mucho más que eso para tapar el hueco que le habían dejado los rusos. De verdad que esos momentos debieron ser muy difíciles para un señor que manejaba tanto dinero ruso y que tenía colosales proyectos de llevar la guerra a todas partes del mundo (Se acuerdan cuando los cubanos lo llamábamos con ¨cariño¨ Armando Guerra.
Pero este mimetismo tan extraordinario de el Comandante reflexivo no nos sorprende, más bien nos tiene acostumbrado a ese ir y venir de un lado a otro, de ser el más agresivo del bando al que acaba de llegar y luego para colmo cuando hace lo contrario o bien dice que lo que pasó no pasó o simplemente que aquellas demasiadas prohibiciones se hicieron simplemente porque en aquel momento eran necesarias y ni una explicación más, que el pueblo en su mente es él y no tiene derecho a pensar ni a reflexionar, con que él lo haga basta.
Como Fidel no está muerto, Raúl no puede cargarle toda la culpa del desastre nacional, pero tiene que tomar medidas que al menos creen en la mente de los cubanos la ilusión de que van a cambiar las cosas y debajo de la manga su hermanito le dio la solución: las cosas mal hechas que hay que cambiar no estaban mal hechas sino que en el momento en que se hicieron eran necesarias (¿por qué?: Silencio como explicación)
Bueno, que Fidel no se piense que es el único que puede reflexionar, cualquier cubano también puede y tiene derecho a reflexionar y de una manera muy distinta que él.
Gabonice
La victoria china (parte I)
http://www.granma.cu/espanol/2008/marzo/lun31/lavictoria.html
La victoria china (parte II)
http://www.granma.cu/espanol/2008/abril/mar1/lavictoria2.html
La Declaración de la Concordia.
http://www.cubaencuentro.com/es/blogs/cambio-de-epoca/el-derecho-a-llamarse-cubano-y-la-declaracion-de-concordia





