Tatuaje
Di una vuelta por los stands de la convención de tatuajes sin intención de quedarme demasiado tiempo porque para ser junio, hacía un calor de mil demonios aquella tarde y en el recinto encima era axfisiante, estaba bastante mal acondicionado... pero no pude evitar quedarme embobada mirando cómo tatuaba el brazo de aquella chica, un brazalete... no sabía cómo en un espacio tan reducido de la piel podía plasmar tantos detalles, con tanta calidad y nitidez.
Entonces me fijé en él. Moreno con el pelo corto, revuelto, de punta, ojos muy oscuros bajo unas gafitas de pasta oscura que le daban un aire intelectual... ningún tatuaje a la vista, varios piercing en las orejas, bastante atractivo, pero sobre todo me lo parecía por lo que estaba viendo que hacía con sus manos... en las que me fijé mucho más. Grandes, no exageradas ni monstruosas desde luego. pero poderosas, eso se apreciaba a simple vista y me sorprendía que unas manos así fuesen capaces de realizar un trabajo tan fino como el que veía que estaba llevando a cabo en ese tatuaje...
Se dio cuenta de que llevaba un buen rato observándole y me sonrió. Devolví la sonrisa y continué viendo como tatuaba a la chica... cuando acabó, me acerqué y le felicité aunque en ese momento me senti un poco cortada.
-"¿Porqué en el antebrazo? No es un sitio muy habitual para una chica...",-me preguntó, sin más, señalando uno mis tatuajes visibles.
-"¿Y por qué no?,-respondí. -"Es un lugar como otro cualquiera...",- Rió y me dijo que prefería "ese otro", señalando el del escote.-"´Sí",-sonreí, -"este resulta muy simpático a la mayoría masculina"...
Me preguntó si trabajaba en el tema y le conté la verdad, que simplemente era una curiosa-aficionada, a la que sí era cierto habían ofrecido "trabajar" dibujando y diseñando para un estudio, pero que yo había rechazado la oferta porque entonces el dibujo ya no sería divertido...
Charlamos durante un rato, él sentado en su taburete dentro del stand y yo apoyada contra el mostrador, en la parte de fuera, dejando ver "el simpático tatuaje" y por supuesto, el espléndido escote que me había colocado para aliviar el calor de aquellos días y que dejaba al aire una buena parte de mis generosos pechos y parte del sujetador de red negra apropiado para esos escotes... me contó que estaba afincado en Londres desde hacía años y allí tenía su propio estudio y le iba bien (de hecho, le recordaba de haberle visto en alguna revista del tema anteriormente) y que cuando volvía a Madrid solía ser aprovechando las convenciones,. en navidades y pocó más.
-"¿Tienes planes esta noche?",-me preguntó. Era directo, y eso me atraía mucho.
-"Bueno... eso depende de porqué me hagas esa pregunta... si concretas un poco más",-contesté pícara.
Me comentó que cerraban a las 20 h -faltaba una hora- y se iría al hotel a refrescarse para luego salir a tomar algo con otros tatuadores, a cenar y a seguir la noche.
-"Estaría bien que me acompañases y poder seguir observando con más tranquilidad ese simpático tatuaje; es pequeño y hace falta fijarse mucho en los detalles..."
Reí y acepté. ¿Para qué iba a andarme con rodeos? Me gustaba, tenía una charla interesante, me caia bien, me atraía físicamente y había estado flirteando con él desde que me dio pie a hablar, no iba a perder la oportunidad.
(continuará)

Escuchando: Depeche Mode, In your Room
Entonces me fijé en él. Moreno con el pelo corto, revuelto, de punta, ojos muy oscuros bajo unas gafitas de pasta oscura que le daban un aire intelectual... ningún tatuaje a la vista, varios piercing en las orejas, bastante atractivo, pero sobre todo me lo parecía por lo que estaba viendo que hacía con sus manos... en las que me fijé mucho más. Grandes, no exageradas ni monstruosas desde luego. pero poderosas, eso se apreciaba a simple vista y me sorprendía que unas manos así fuesen capaces de realizar un trabajo tan fino como el que veía que estaba llevando a cabo en ese tatuaje...
Se dio cuenta de que llevaba un buen rato observándole y me sonrió. Devolví la sonrisa y continué viendo como tatuaba a la chica... cuando acabó, me acerqué y le felicité aunque en ese momento me senti un poco cortada.
-"¿Porqué en el antebrazo? No es un sitio muy habitual para una chica...",-me preguntó, sin más, señalando uno mis tatuajes visibles.
-"¿Y por qué no?,-respondí. -"Es un lugar como otro cualquiera...",- Rió y me dijo que prefería "ese otro", señalando el del escote.-"´Sí",-sonreí, -"este resulta muy simpático a la mayoría masculina"...
Me preguntó si trabajaba en el tema y le conté la verdad, que simplemente era una curiosa-aficionada, a la que sí era cierto habían ofrecido "trabajar" dibujando y diseñando para un estudio, pero que yo había rechazado la oferta porque entonces el dibujo ya no sería divertido...
Charlamos durante un rato, él sentado en su taburete dentro del stand y yo apoyada contra el mostrador, en la parte de fuera, dejando ver "el simpático tatuaje" y por supuesto, el espléndido escote que me había colocado para aliviar el calor de aquellos días y que dejaba al aire una buena parte de mis generosos pechos y parte del sujetador de red negra apropiado para esos escotes... me contó que estaba afincado en Londres desde hacía años y allí tenía su propio estudio y le iba bien (de hecho, le recordaba de haberle visto en alguna revista del tema anteriormente) y que cuando volvía a Madrid solía ser aprovechando las convenciones,. en navidades y pocó más.
-"¿Tienes planes esta noche?",-me preguntó. Era directo, y eso me atraía mucho.
-"Bueno... eso depende de porqué me hagas esa pregunta... si concretas un poco más",-contesté pícara.
Me comentó que cerraban a las 20 h -faltaba una hora- y se iría al hotel a refrescarse para luego salir a tomar algo con otros tatuadores, a cenar y a seguir la noche.
-"Estaría bien que me acompañases y poder seguir observando con más tranquilidad ese simpático tatuaje; es pequeño y hace falta fijarse mucho en los detalles..."
Reí y acepté. ¿Para qué iba a andarme con rodeos? Me gustaba, tenía una charla interesante, me caia bien, me atraía físicamente y había estado flirteando con él desde que me dio pie a hablar, no iba a perder la oportunidad.
(continuará)

Escuchando: Depeche Mode, In your Room
Fantasías
Desvirgando el blog
Será difícil superar el blog de la sirena, tal vez ni siquiera igualarlo será posible, porque en ese primer blog coloqué mis más íntimas, variadas y especiales experiencias.... las que creí más "dignas" de estar ahí, de exhibir para a su vez, mostrarme tal y como soy... con ese punto exhibicionista que me excita.
pero es que cuando se tiene cierto bagaje a las espaldas resulta complicado no "repetirse", disfrutar de cosas realmente nuevas u originales... siempre dije que no iba a "escribir por escribir", es decir, no voy a hacer perder el tiempo ni a tí que me lees dándote más de lo mismo... ni a mí, aburriéndome plasmando en unas líneas cosas que ya se han vivido de manera similar... pero sé que pecaré de ello, "mea culpa"... ¿me podréis perdonar?
¿Y quién es esa sirena de la que hablaba el otro blog?.
Ella es Marta, una mujer de (casi) 35 años, soltera y sin compromiso (a la que le gusta presumir de que no lo desea, aunque a veces ha dudado, es humana, pero se le suele pasar pronto...), que intenta desde adolescente disfrutar de su sensualidad, su cuerpo y el sexo al máximo, intentando llevar cada una de sus fantasías, inquietudes y deseos a la realidad, que adora la variedad en el sexo, la imaginacion y ahí radica su belleza, su atractivo.
En su lado animal, sexual, en su inquietud, su sed...
Porque ella no es una mujer bella, no entra en los cánones de belleza actuales: no es alta, ni delgada, ni tiene una piel tersa y firme ni una dentadura perfecta... con esa cara de pan, con todos sus kilos de más (de más? por cierto, quien decide eso?)... tal vez en esa imperfección esté también su encanto...
Y con esto, queda desvirgado oficialmente este blog!!!
pero es que cuando se tiene cierto bagaje a las espaldas resulta complicado no "repetirse", disfrutar de cosas realmente nuevas u originales... siempre dije que no iba a "escribir por escribir", es decir, no voy a hacer perder el tiempo ni a tí que me lees dándote más de lo mismo... ni a mí, aburriéndome plasmando en unas líneas cosas que ya se han vivido de manera similar... pero sé que pecaré de ello, "mea culpa"... ¿me podréis perdonar?
¿Y quién es esa sirena de la que hablaba el otro blog?.
Ella es Marta, una mujer de (casi) 35 años, soltera y sin compromiso (a la que le gusta presumir de que no lo desea, aunque a veces ha dudado, es humana, pero se le suele pasar pronto...), que intenta desde adolescente disfrutar de su sensualidad, su cuerpo y el sexo al máximo, intentando llevar cada una de sus fantasías, inquietudes y deseos a la realidad, que adora la variedad en el sexo, la imaginacion y ahí radica su belleza, su atractivo.
En su lado animal, sexual, en su inquietud, su sed...
Porque ella no es una mujer bella, no entra en los cánones de belleza actuales: no es alta, ni delgada, ni tiene una piel tersa y firme ni una dentadura perfecta... con esa cara de pan, con todos sus kilos de más (de más? por cierto, quien decide eso?)... tal vez en esa imperfección esté también su encanto...
Y con esto, queda desvirgado oficialmente este blog!!!








Por qué