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CoNfEsIoNeS gAtUnAs
En este mi diario contaré las peripecias de mi dueña y cuántas cosas he roto hoy
Acerca de
Esta es mi página. Donde contaré mis vivencias como gato, así como las de mi dueña, que es una bruja cuyas aficiones son barrer las noches de luna llena y bailar desnuda alrededor de una hoguera en los aquelarres. Tiene cierta manía de convertir a sus enemigos en George Bush para que todo el mundo los odie y atrocidades mucho peores.
Sindicación
 
La infancia de la bruja
Bueno, pues la ventaja de ser gato, es que como no hablas, todo el mundo se piensa que no entiendes. Ja ja ja.
El caso es que el otro día estuve oyendo a la bruja hablar de sus peripecias infantiles con su novio (que digo yo que un conjuro muy fuerte le tiene que haber echado para que todavía la aguante)
Según contó, cuando era bebé se cayó mientras le cambiaban los pañales entre la cama y la pared, dándose un golpe en la cabeza. El médico dijo que no le había pasado nada pero creedme que tendríais que verla para daros cuenta hasta dónde llegan las limitaciones de la ciencia.
Más adelante le pasaron más tragedias (aunque se las merece todas). Una vez se cayó jugando al molinillo y le estuvo saliendo pus de la rodilla hasta el día siguiente. En otra ocasión, subiendo una escalera, se le dobló un tobillo y cayó rodando escaleras abajo. El resultado fue que terminó con un esguince doble y un mes con una venda, que cuando se la quitó su madre fue como su primera depilación a la cera.
Otra (si es que parece gilipollas de lo torpe que es). Se dio un golpe en un dedo y le tuvieron que poner un cabestrillo. Lo bueno fue que se jodió porque le tocó en la mano izquierda, por lo que no tenía excusa para no hacer los deberes.
También una vez se metió un plástico en un ojo. Los de Sanitas (que ya la reconocían al entrar) no vieron el plástico y dijeron que era conjuntivitis. Le dieron un colirio que por supuesto no le hacía nada porque no tenía conjuntivitis. Al final, yendo a un oftalmólogo privado apareció el plástico y hubo que ponerle un día entero un parche, que parecía la muy asquerosa el Pirata Garrapata.
En otra estupidez proverbial, se tiró encima la puerta de un armario que estaba floja, y hasta hoy tiene la cicatriz en la pierna para contribuir a su fealdad.
Pero la más fuerte, sin duda, fue cuando casi muere ahogada con un bocata de jamón serrano. Para cuando le quitaron el cacho de jamón ya estaba violeta la muy estúpida y estuvo años sin probar el jamón, como si fuese él el que tenía la culpa, en vez de ella por glotona, que me pregunto por qué no se habrá muerto y mi hermana y yo ahora seríamos libres como el viento.
Bueno, creo que esto sirve como pista para entender lo tonta que es y lo mucho que la odio, que la aguanto porque me da de comer todos los días el mismo pienso. ¿Le gustaría a ella comer todos los días la misma bazofia? Aunque con lo mal que cocina en realidad no se distingue un plato de otro.
Ya os contaré más cosas.
No