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El Confidente
Televisión, viajes, música y gastronomía
Acerca de
Inquilino del mundo
Sindicación
 
La raíz
Hacía muchos muchos años (¿quince, veinte?) que no cogía el autobús metropolitano para ir a mi pueblo. Tuve que hacer una llamada para que me indicaran de dónde salía (la antigua estación es ahora un parque).
Cuando arrancó el autobús un anciano con muleta se acercó a mí manteniendo el equilibrio como pudo:
-usted, se apellida xxxxxx?
-Sí ,-respondí entre sorprendido y emocionado por el esfuerzo del hombre.
-No me pregunte de qué le conozco porque la memoria la tengo casi perdida.
-Conocerá a mi familia, somos muchos... Yo llevo muchos años fuera
-Y qué estudios hizo?
-Periodismo.
Sonrió satisfecho y me ofreció la mano, despidiéndose:
-Muchas gracias, me alegro mucho de verle.
Él se volvió pacientemente a su asiento.
Yo me quedé absorto hasta que acabó el trayecto. Ese sencillo gesto que tanto esfuerzo le debió suponer, no parecía ni casual. Me invitaba a una profunda reflexión llena de sensaciones recuperadas, que me devolvían a la raíz.
Cuando desperté, él ya había desaparecido. Me bajé en la siguiente parada y paseé por el pueblo bajo el influjo de la pureza de su mirada.
 
Comentario:
Noto que te quieres ir a vivir allí... ¿por qué todos los de esta edad y con unos años aquí nos queremos ir?
Amigo, te leo y te recuerdo...
 
Comentario:
Es bonito lo que cuentas. Yo, en genral, me siento desarraigado, pero supongo que en el fondo, muy en el fondo alguna raicilla queda.
No