Switch off
Viernes por la tarde de una semana de vértigo. Estoy en el súper pensando todavía en los muchos flecos que ha ido dejando la tensa semana de trabajo. Pongo el automático, no quiero complicaciones: pasta, nata, tomates, kiwis, zumos y tres cosas más. De repente, sin percatarme, mi cerebro decide por su cuenta que ya está bien: switch off. Vuelve en sí cuando observo a la cajera que no puede aguantar la carcajada. Acabo de firmar el recibo de la visa de la chica que acaba de hacer la compra delante mía. Mi compra fue pasando por el lector del código de barras entre un pasillo de risas contagiosas. Cuando firmé el recibo de mi Visa, noté a la gente con ganas de aplaudir. Había empezado el fin de semana...
Comentario:
tuvista suerte, la mayoría de la gente que está en la cola del supermercado está demasiado susceptible, tensa y predispuesta a enfadarse por cualquier cosa





