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Viajar es imprescindible y la sed de viaje, un síntoma neto de inteligencia.
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Mi viaje en metro más bochornoso de los últimos tiempos.
Hoy es un día de esos en que te sientes torpe. Te levantas con mal pie o algo y ya no hay manera de arreglarlo en todo el día. Peor aún, con el paso de las horas, esa torpeza natural se va acentuando, pasando a ser una torpeza teatral y exagerada.

Después de levantarme y salir de casa más dormida que otra cosa, hacer cola en un cajero para nada e ir a clase, me disponía a retornar al hogar para comer (y el hambre apretaba fuerte). Voy a la boca de metro pero cambio de idea: bajaré por la otra que está enfrente, que la calle está llena de obras y da un poco de miedo pasar entre tantas máquinas levantando polvo).

Bajo las escaleras mecánicas a paso ligero mientras urgo en el bolso en busca del creditrans. Tengo saldo, perfecto. Al llegar a las canceladoras observo que hay un montón de gente saliendo y otro montón de gente (entre los que me incluyo) queriendo entrar...qué raro, nunca hay tanta gente. Bajo al andén corriendo para no perder el metro, que había prisa por sentarse delante del plato.

Estaba en la estació nde Cruces. Tenía que bajarme en la siguiente, cambiar de andén corriendo y coger el metro que me llevaría a casa, vamos, como siempre. Un trayecto que hago con los ojos cerrados.
Ya estamos llegando a la estación y la amabilísima voz enlatada advierte "tin tin tinnn...Ansio"

o_o perdición.

¿¡Me he confundido de andén!? No puede ser!! No me había dado cuenta de que, al entrar por la otra boca de metro, mi andén ya no estaba a la derecha, sino a la izquierda, con lo que tenía que bajar, cambiar de andén y volver al punto de partido. Mierda, eso son casi 20 minutos más! Diez de espera y otros diez de vuelta!

En fin, solté un "cagüen dios" que el vagón entero se me quedó mirando. Salí cabizbaja del metro para cambiar de andén cuando veo que llega ya. Salgo corriendo, en dirección contraria al resto del mundo. Bajo las escaleras que parece que tengo tres piernas o catorce y zas, el señor conductor me cierra la puerta en las narices.

El metro entero me miraba mientras me cagaba en todo en el andén vacío. Me siento, espero mis diez minutos.


Ansio.
Cojo el metro de nuevo para volver a la estación del trasbordo. Me coloc estratégicamente en la puerta para tener la salida más accesible y poder salir corriendo para cazar el siguiente...pero bajo la guardia y me apoyo en ella.

Cruces.
Un señor abre la puerta para entrar, esa puerta en la que yo me había apoyado sin darme cuenta de que irremediablemente alguien la abriría en la siguiente estación. Nadie me avisa, eh, chavala, cuidado, y Silvia se cae hacia atrás haciendo aspavientos y agarrándose a donde pilla para luego reincorporarse muy poco dignamente y hacer que no ha pasado nada jugando con el móvil. Mi cara estaba más roja que una piruleta de corazón.



San Inazio.
Uf, por fin. Me doy media vuelta mirando hacia la puerta asesina por evitar mirar a la gente a mi alrededor. El metro se para y no me doy cuenta que el andén está en la otra puerta y no en la mía. Me quedo como una pava mirando hacia la pared a través del cristal y para cuando me doy cuenta la gente se ha apelotonado y apenas me dejan salir y piso a la gente sin querer y por fin salgo.

ah, libertad!!

Corro como una posesa hacia el otro andén, esta vez sin confundirme de dirección pero casi matándome en el intento de bajar corriendo con la cara roja, los pelos al viento y ganas de meterme en un agujero oscuro y no salir jamás.

Ahora por fin, estoy a salvo.
 
Diana Damrau en Bilbao



Bien, acabo de llegar de ver en directo a mi diva por excelencia en el Palacio Euskalduna y...qué puedo decir!! Es fantástica y así lo ha demostrado!

Acompañada por la Orquesta Sinfónica de Navarra ha deleitado con un concierto previsiblemente de repertorio de Mozart pero contando con una segunda parte más variada, con arias de Donizetti y Bellini, con lo que ha sido aún mejor (para mi gusto) de lo que podía esperar.

Tras unas cuantas (muchas) idas y venidas del escenario y ya como "bises" (existen los bises en el mundo lírico? xD) nos ha regalado dos joyas que sólo por oírlas de su voz hubiese pagado ya el doloroso precio de las entradas: "O mio babbino caro" de Puccini y la escena de la locura de la ópera "Lucía de Lammermoor", de Donizetti. ("Como en este concierto he estado un poco crazy..." xD qué maja es!)

Ni qué decir tiene que ella en sí es maravillosa, no sólo cantando; es como una muñeca, natural, guapísima y muy humilde (omg, se ha perdido en una parte y ha pedido por favor a ver si podía repetir!! qué monaaaaaaa!) y me ha dejado flotando en una nube tras muchos esfuerzos por no ponerme a llorar ahí mismo de la emoción y en primera fila.


Diana, eres brava, pero brava de verdad!

 
Último post del año
A última hora y con los langostinos ya en la mesa.

Así como la navidad me parece una puta mierda, el año nuevo tiene un no se qué qué se yo que mola y más aún si no tienes que trabajar el día 1 por primera vez en cinco años xD

En consecuencia, espero agarrarme la tranca de mi vida y pasarme mañana la comida de Año Nuevo por la face y dormitar sin fin durante todo el día.

Y espero que la gente a la quiero tenga un año maravilloso y la gente a la que odio se joda y no lo tenga. Y respecto a mí, pues que no me venga un año de esos chungos, que es impar y los impares molan y que el 2008, mirándolo de un modo objetivo, ha sido un buen año aunque siempre hay cosas malas de por medio que es mejor dejarlas aparcadas en el olvido más profundo de nuestro ser.


Espero que én 2009 haya un montón de viajes, más aún que en este año que termina (difícilmente superable, pero no imposible), que se cumplan unos cuantos deseos y haya pocos disgustos y que no envejezca demasiado o en todo caso los demás envejezcan peor que yo.

 
Invisibilidades.
Padre de Misao: oye, Misao, ¿cuánto dinero dijimos que había que gastar para el regalo ese del amigo invisible?

Misao: 20 euros.

Padre de Misao: mmm...pues entonces no sé yo si te va a gustar lo que te he comprado.


: /

 
Y un año más...
Aunque el año pasado me pasé por el forro eso de los propósitos, este año vamos a retomar la costumbre.

Mi idea del año que viene realmente es bastante simple: no fijarme metas que no puedo alcanzar o que me van a suponer un estrés contínuo.

Eso es lo principal y luego, cómo no, las pequeñas (o a veces no tanto) chorradas que todos los años queremos cambiar pero que seguimos sin conseguirlo por pereza y ganas de sofá y manta, véase:

- Hacer ejercicio (xDDD, si si, mañana empiezo!)
- Hacer lo posible por ver y quedar con la gente a la que veo en contadas ocasiones.
- Estrenarme en Junio en la audición de alumnos y vencer mi super pánico escénico.
- Ser un poco más ordenada.
- Llevar al día la agenda.
- Hacer una escapada a Barcelona y gastar pasta en Casa Beethoven y la tienda de máscaras.
- Ir a ver a Diana Damrau (esta es fácil!).
- Ir con la lobaka al treatro.
- Apuntarme a un coro.
- Apuntarme a teatro o a algún taller de expresión corporal.
- Entrar en el Aula de cultura de mi barrio, que me da miedo.
- No hacer piras a clase de fotografía, aunque me aburra como una mona.
- Ser menos intransigente con la gente que me da por culo. Vivan las sonrisas aunque por dentro te cagues en sus madres.
- Coger el teléfono cuando me llaman (aunque parezca increíble, odio hablar por teléfono y la mitad de las veces no cojo, que lo sepáis).
- Fumar menos.
- Irme de viaje. Como mínimo volver a Paris y como ilusión, volver a Alemania.
- Aprender algún idioma, osea, italiano o alemán; el euskera está totalmente descartado.
- Encontrar un trabajo que me guste de verdad, aunque eso no dependa de mí.
- Hacerme una lista de las cosas buenas que me pasan para que no me acuerde sólo de las malas.


Y bueno, lo voy a dejar ahí porque si no no me van a quedar días en el año para tanto propósito!
No creo que cumpla ni un 10% pero al menos lo intentaré!!

Que comáis muchos langostinos esta noche y mañana, que es lo más importante de la navidad. Eso y los mazapanes con forma de pez.