El tipo raro del metro.
Como no podía ser de otra forma, sigo con mis historias paranormales.
A mediodía, cuando he salido de trabajar (hace una hora exactamente) he ido a la estación a coger el metro. Los vagones venían especialmente llenos, no sé si porque cuando llueve la gente pasa de ir andando o por algún tipo de retraso, el caso es que en nuestro vagón íbamos como sardinas en lata.
Por si toda la gente que había no era suficiente, hemos de añadir cuatro sillitas de bebé y una silla de ruedas, colocados además en donde no deben, con lo que había que pegarse para agarrarse a la barra.
Pues bien. Ya en el andén me había llamado la atención un chico extraño de pelos largos y unos 6 años menos que yo (como poco) que tenía un aspecto un tanto...peculiar y que ha entrado en mi mismo vagón de metro.
Se coloca a mi lado junto a una de las barras de modo que yo me encontraba aprisionada entre la barra, el carrito número uno y el chico extraño y miles de brazos que se agarraban a mi misma barra.
El Chico Extraño no paraba de hacer lo suyo, cosas raras. Cada vez que me rozaba (y digo rozar en el sentido de "muy ligeramente" porque allí estaba todo el mundo pegado empujándose) decía "uy, perdón!!" y hacía que miraba al infinito.
No contento con eso, se acercaba más a mí, con lo que pedía perdón constantemente. Como he podido y conforme iba saliendo la gente, me iba apartando de ese infernal círculo de repetición, pero el tipo ahí que volvía.
Una parada antes de bajarme el vagón se despejó un poco, así que ya había más espacio vital para no andar con roces ni historias...pero estaba la barra. El tipo extraño se agarraba también y se movía de forma que su mano acababa rozando mi mano y volvía con su "uy, perdón!" de los cojones.
Me pongo a sacar el creditrans pensando en las ganas que tenía de salir del puto metro cuando para mi sorpresa, el tipo empieza a mover su paragüas de modo que chocaba con el mío y se enganchaban las varillas y "uy, perdones" por todas partes; todo esto sin mirarme a la cara cuando lo decía, si no al techo, al suelo, al más allá...
POR QUÉ SIEMPRE ME RODEO DE GENTE TRASTORNADA!?
A mediodía, cuando he salido de trabajar (hace una hora exactamente) he ido a la estación a coger el metro. Los vagones venían especialmente llenos, no sé si porque cuando llueve la gente pasa de ir andando o por algún tipo de retraso, el caso es que en nuestro vagón íbamos como sardinas en lata.
Por si toda la gente que había no era suficiente, hemos de añadir cuatro sillitas de bebé y una silla de ruedas, colocados además en donde no deben, con lo que había que pegarse para agarrarse a la barra.
Pues bien. Ya en el andén me había llamado la atención un chico extraño de pelos largos y unos 6 años menos que yo (como poco) que tenía un aspecto un tanto...peculiar y que ha entrado en mi mismo vagón de metro.
Se coloca a mi lado junto a una de las barras de modo que yo me encontraba aprisionada entre la barra, el carrito número uno y el chico extraño y miles de brazos que se agarraban a mi misma barra.
El Chico Extraño no paraba de hacer lo suyo, cosas raras. Cada vez que me rozaba (y digo rozar en el sentido de "muy ligeramente" porque allí estaba todo el mundo pegado empujándose) decía "uy, perdón!!" y hacía que miraba al infinito.
No contento con eso, se acercaba más a mí, con lo que pedía perdón constantemente. Como he podido y conforme iba saliendo la gente, me iba apartando de ese infernal círculo de repetición, pero el tipo ahí que volvía.
Una parada antes de bajarme el vagón se despejó un poco, así que ya había más espacio vital para no andar con roces ni historias...pero estaba la barra. El tipo extraño se agarraba también y se movía de forma que su mano acababa rozando mi mano y volvía con su "uy, perdón!" de los cojones.
Me pongo a sacar el creditrans pensando en las ganas que tenía de salir del puto metro cuando para mi sorpresa, el tipo empieza a mover su paragüas de modo que chocaba con el mío y se enganchaban las varillas y "uy, perdones" por todas partes; todo esto sin mirarme a la cara cuando lo decía, si no al techo, al suelo, al más allá...
POR QUÉ SIEMPRE ME RODEO DE GENTE TRASTORNADA!?
Historias paranormales que empiezan a ser normales.
Últimamente estoy sufriendo una serie de paranormalidades relacionadas con los centros de salud, hospitales y demás que hacen que piense en posibles cámaras ocultas constantemente.
No os voy a aburrir con todo lo que me ha pasado esta semana entre el médico de familia pitoniso, la técnico de rayos fumada y la extraña llamada que era para mí pero que no me llamaban a mi teléfono; porque lo de hoy ya supera todas las leyes de la probabilidad.
Estaba yo trabajando esta mañana cuando, al ir a subir a la segunda planta de un pabellón hospitalario, he oído una voz que salía del despacho de La Doctora.
- "Sí, se llama Fulana de Tal"
Me quedo paralizada delante de la puerta, que estaba abierta y en cuyo interior estaba La Doctora y La Auxiliar, sentadas a la mesa y revolviendo papeles.
"Coño, Fulana de Tal es mi abuela!" - pienso.
Otra vez se oye la voz de La Doctora hablando por el interfono.
- "Se llama Fulana de Tal Pascual"
Ostia!! Esa sí que es mi abuela ya de fijo!! Pero coño, mi abuela no está enferma, ni ingresada...miro el móvil...nadie me ha llamado. Joder, ¿y si le ha pasado algo y nadie lo sabe aún? Joder...joder, joder!!
Estupefacta y más blanca de lo que realmente estoy, me quedo esperando en la puerta. Mientras,me planteaba si ponerme a alertar a mi familia sobre que algo le había pasado a la abuela o si era mejor esperar e ir a verla y así después tranquilizar al resto...
Sale La Auxiliar del despacho y me acerco a ella, apartando a las viejas que se me querían colar como alimañas y le digo:
-"Perdona, te quería hacer una consulta. Mira es que justo he pasado por la puerta y he oído que llamaban al interfono y que La Doctora daba un nombre, y es que resulta que Fulana de Tal Pascual es mi abuela..."
- "¡qué me dices!"- dice La Auxiliar risueña - "no le ha pasado nada, mujer, es que hemos tenido una confusión de expedientes y nos han traído el de tu abuela en vez del de otra señora! Ven conmigo, que se lo vamos a contar a La Doctora!!"
La Auxiliar me agarra del brazo mientras me mete a saco en el despacho médico con mi cara de desencajamiento y palidez.
Le cuenta lo ocurrido a La Doctora y todas parecían muy alegres ante la situación. La verdad que si no hubiese estado taquicárdica, también me hubiese reído mucho de semejante casualidad.
Y es que esto puede pasar en un ambulatorio pequeño, no digo que no...pero en un hospital general es más que casualidad!!
La Doctora ha resumido el percance con una muy cierta frase: Viva la confidencialidad médica!
No os voy a aburrir con todo lo que me ha pasado esta semana entre el médico de familia pitoniso, la técnico de rayos fumada y la extraña llamada que era para mí pero que no me llamaban a mi teléfono; porque lo de hoy ya supera todas las leyes de la probabilidad.
Estaba yo trabajando esta mañana cuando, al ir a subir a la segunda planta de un pabellón hospitalario, he oído una voz que salía del despacho de La Doctora.
- "Sí, se llama Fulana de Tal"
Me quedo paralizada delante de la puerta, que estaba abierta y en cuyo interior estaba La Doctora y La Auxiliar, sentadas a la mesa y revolviendo papeles.
"Coño, Fulana de Tal es mi abuela!" - pienso.
Otra vez se oye la voz de La Doctora hablando por el interfono.
- "Se llama Fulana de Tal Pascual"
Ostia!! Esa sí que es mi abuela ya de fijo!! Pero coño, mi abuela no está enferma, ni ingresada...miro el móvil...nadie me ha llamado. Joder, ¿y si le ha pasado algo y nadie lo sabe aún? Joder...joder, joder!!
Estupefacta y más blanca de lo que realmente estoy, me quedo esperando en la puerta. Mientras,me planteaba si ponerme a alertar a mi familia sobre que algo le había pasado a la abuela o si era mejor esperar e ir a verla y así después tranquilizar al resto...
Sale La Auxiliar del despacho y me acerco a ella, apartando a las viejas que se me querían colar como alimañas y le digo:
-"Perdona, te quería hacer una consulta. Mira es que justo he pasado por la puerta y he oído que llamaban al interfono y que La Doctora daba un nombre, y es que resulta que Fulana de Tal Pascual es mi abuela..."
- "¡qué me dices!"- dice La Auxiliar risueña - "no le ha pasado nada, mujer, es que hemos tenido una confusión de expedientes y nos han traído el de tu abuela en vez del de otra señora! Ven conmigo, que se lo vamos a contar a La Doctora!!"
La Auxiliar me agarra del brazo mientras me mete a saco en el despacho médico con mi cara de desencajamiento y palidez.
Le cuenta lo ocurrido a La Doctora y todas parecían muy alegres ante la situación. La verdad que si no hubiese estado taquicárdica, también me hubiese reído mucho de semejante casualidad.
Y es que esto puede pasar en un ambulatorio pequeño, no digo que no...pero en un hospital general es más que casualidad!!
La Doctora ha resumido el percance con una muy cierta frase: Viva la confidencialidad médica!
No quiero ir a trabajar.
Socorro.
No quiero ir a trabajar!!!
Esta mañana le he hecho un chiste estúpido y facilón a un médico que se me ha quedado mirando y he supuesto que iba a hacerme la típica gracia que me hacen todos cuando me miran así. Y no se lo ha tomado muy bien. Ha seguido recorriendo el pasillo mirándome por debajo de la montura de sus gafas, con cara de viejo rancio y de pensar en mi posible trastorno mental. Y seguía alejándose. Y seguía manteniendo esa cara de "eres estúpida!!! fuera de mi vistaaa!!!"
-_-
NO QUIERO IR A TRABAJAR, COÑO!!!!
No quiero ir a trabajar!!!
Esta mañana le he hecho un chiste estúpido y facilón a un médico que se me ha quedado mirando y he supuesto que iba a hacerme la típica gracia que me hacen todos cuando me miran así. Y no se lo ha tomado muy bien. Ha seguido recorriendo el pasillo mirándome por debajo de la montura de sus gafas, con cara de viejo rancio y de pensar en mi posible trastorno mental. Y seguía alejándose. Y seguía manteniendo esa cara de "eres estúpida!!! fuera de mi vistaaa!!!"
-_-
NO QUIERO IR A TRABAJAR, COÑO!!!!





