COLORIN COLORADO
Pocas cosas hay tan agradables, aparte de las que nos hacemos mi novio y yo –que más que agradables son XXX, XXY, XXL, BD, S&M, M&M, JK, LMÑA, etc.-, que sentir como se rompe una media desde la cintura hasta el tobillo, particularmente cuando están bien prietas, en ese momento estás cruzando las piernas y la carrera pasa por el culete. Es como si un latiguillo minúsculo azotara casi imperceptiblemente la nalga entera, se deslizara por la cara posterior del muslo hacia la parte trasera de la rodilla para rendirse al final de la pantorrilla.
En este punto del post no se seguir escribiendo sobre las cosas que me dan placer, o serenarme, guardar mis instintos más básicos para desatarlos en privado y hablar de medias o de tiendas de medias o de la mercería de barrio que está a diez pasos de mi casa. Otra opción sería terminar este post ya para comprobar si la longitud de mis escritos es inversamente proporcional al número de comentarios. Supongo que la extensión del primer post de ayer habrá impresionado a cualquiera que se haya asomado al blog, y nadie habrá pasado del primer párrafo sin bostezar o dar un clic y cerrarlo.
Pienso en una tercera opción que sería hablar sobre una borrachera que pillé (con mucho gusto pues para eso precisamente suelo beber) recién llegada a Madrid en la que mi taxi pasó por el Triángulo de las Bermudas y tardé cinco horas desde que salí de un after en Atocha hasta que llegué o me despertó el taxista . O en otra en la que podría exponer mi particular teoría sobre la relación espacio-tiempo entre la depilación de ingles, una vez al año y en pleno verano, de la mayoría de mis compañeras de trabajo y sus fechas de parto –siempre alumbrando en abril o mayo-, o de lo popular que se han vuelto las tangas en este país en estos últimos tiempos y de lo difícil que era conseguirlas hace unos años -no tantos- cuando salté al revés el charco, o de lo que detesto las bodas, comuniones y bautizos, pero resulta que con esta última frase no necesito hacer elección alguna porque este post ya se ha acabado.
En este punto del post no se seguir escribiendo sobre las cosas que me dan placer, o serenarme, guardar mis instintos más básicos para desatarlos en privado y hablar de medias o de tiendas de medias o de la mercería de barrio que está a diez pasos de mi casa. Otra opción sería terminar este post ya para comprobar si la longitud de mis escritos es inversamente proporcional al número de comentarios. Supongo que la extensión del primer post de ayer habrá impresionado a cualquiera que se haya asomado al blog, y nadie habrá pasado del primer párrafo sin bostezar o dar un clic y cerrarlo.
Pienso en una tercera opción que sería hablar sobre una borrachera que pillé (con mucho gusto pues para eso precisamente suelo beber) recién llegada a Madrid en la que mi taxi pasó por el Triángulo de las Bermudas y tardé cinco horas desde que salí de un after en Atocha hasta que llegué o me despertó el taxista . O en otra en la que podría exponer mi particular teoría sobre la relación espacio-tiempo entre la depilación de ingles, una vez al año y en pleno verano, de la mayoría de mis compañeras de trabajo y sus fechas de parto –siempre alumbrando en abril o mayo-, o de lo popular que se han vuelto las tangas en este país en estos últimos tiempos y de lo difícil que era conseguirlas hace unos años -no tantos- cuando salté al revés el charco, o de lo que detesto las bodas, comuniones y bautizos, pero resulta que con esta última frase no necesito hacer elección alguna porque este post ya se ha acabado.
Comentario:
Me pone usted en un aprieto. No se si contestarle directamente a su correo hotmail, que tan amablemente ha puesto a mi disposición y a la de mis lectores, o anotar su sugerencia en PENDIENTES y extenderme en un próximo post.
Comentario:
Ya que estamos con el tema le ruego que no se quede a medias. Que escriba sobre placeres y tangas, que los demás también tenemos instintos básicos que satisfacer
NOTA: Qué es el JK? Y el LMÑA?
NOTA: Qué es el JK? Y el LMÑA?





