¿JUSTICIA?
¿Qué diferencia a estos dos hombres?

Uno atropelló a una persona, presuntamente por accidente pero acabando desgraciadamente con la vida del atropellado, para luego darse a la fuga y tiempo más tarde cargarle la culpa a un hermano suyo, confiando en que la justicia seria más benévola con este, al ser menor.
El segundo es un dibujante, director de una publicación de humor, El Batracio Amarillo, cuyo gran delito es hacer su trabajo, dibujar, entretener a los lectores, satirizar la realidad... usar su libertad de expresión para hacer chistes protagonizados por el Alcalde de Motril, personaje publico que, como todos esta expuesto a que se haga humor sobre él, como se hace en sitios como El jueves, Los Muñecos del Guiñol, etc, etc...
¿Y cuál ha sido su condena?
El primero todavía no ha sido condenado. Mientras ocultó el delito el artista ganó unos 300.000 euros, a estas alturas ya ni se sabe la cifra. La viuda unos 420 euros en pensión.
El segundo ha sido condenado a un año de cárcel, a una multa de 1.800 euros y una indemnización al alcalde por un valor de 6.000 euros. Y al haber sido condenado previamente en otro juicio similar, este dibujante puede acabar encerrado si el Magistrado encargado del caso no admite el tramite a apelación ante el Tribunal Constitucional. Por eso es necesario que se difunda esta noticia lo máximo posible, que se convierta en una noticia en varios medios, para hacer más ruido y que el Magistrado entre en razón.
Ayer, Manuel Barrero me envio este mail, donde lo explica todo de forma detallada.
“UN AÑO DE CÁRCEL PARA ANTONIO MARTÍN, DIRECTOR DE “EL BATRACIO AMARILLO”
El Batracio Amarillo, revista granadina de humor gráfico e historietas satíricas que cumple por estas fechas diez años de vida, ha sufrido un grave revés: su director, Antonio José Martín Merlo, alias “Gato”, dibujante y redactor satírico, ha sido condenado a desembolsar más de 8.000 euros para satisfacer sanciones y costas procesales y a cumplir un año de prisión por haber publicado viñetas, epigramas y otros escritos de carácter humorístico.
El polémico alcalde de Motril, Luis Manuel Rubiales López, cuyas actividades al frente del Ayuntamiento han sido puestas en solfa por los medios locales en ocasiones, no deja de ser noticia. La asociación ADEVA le ha acusado recientemente de emitir declaraciones injuriosas contra sus propios administrados -a los que adjudicó en público actitudes fascistas, terroristas y cobardes- y, hace dos meses, miembros de los tribunales con los que aparentemente mantiene buena relación han fallado a su favor en un proceso de injurias y calumnias en el que se hallaban implicados humoristas. El señor Rubiales también había tachado de fascistas a estos humoristas en su publicación propagandística “progresista y de izquierdas” La Verdad...
Las razones que han motivado la pena de un año de cárcel para A.J. Martín Merlo y las multas asociadas fueron: una historieta más una sopa de letras satírica en las que se caricaturizaba a un alcalde rapaz, a lo que habría que sumar un pasatiempo sardónico y un epigrama elaborados con el mismo objetivo (denunciar la supuesta corrupción), todo ello publicado en el núm. 38 de la revista El Batracio Amarillo. Por estos cuatro actos de humorismo gráfico y escrito fue condenado A. Martín Merlo a multa e indemnización como autor de un delito de calumnias y de otro de injurias. Se interpuso recurso de apelación y el día 1 de abril de 2004 fue dictada sentencia por la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Granada en virtud de la cual se desestimaban ambos recursos. En consecuencia, el dibujante que firma "Gato" está obligado a cumplir un año de prisión y a la pena de multa de 1.800 euros más otra indemnización de 6.000 euros; a lo que hay que sumar las costas procesales.
La dimensión de la pena se explica por concurrir el factor reincidencia. Antonio Martín había sido condenado anteriormente por un delito de faltas sobre la base de textos satíricos publicados en El Batracio Amarillo, y también por haber respondido en la Cadena COPE de Motril al alcalde tras haber tildado éste de "loco" al director de la publicación humorística. Martín fue absuelto por esta causa, pero el Tribunal Superior de Justicia modificó la sentencia.
Es el mismo Tribunal el que condena ahora a Martín. Y contra este fallo sólo cabe recurso de revisión y anulación. Con fecha de 18 de mayo de 2004 se interpuso recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional por haber estimado concurrente en la resolución del tribunal condenatorio la violación del derecho fundamental a la libertad de expresión y de información, así como el derecho a obtener una sentencia motivada. Sin ánimo de desacreditar a los miembros del Tribunal que falló la sentencia, consideramos que en este asunto habría que haber tenido en cuenta la dimensión pública del satirizado, el carácter colectivo del hecho denunciado en la publicación y toda la jurisprudencia que sobre el particular se ha pronunciado durante los últimos diez años. El Batracio Amarillo no debiera ser condenarlo por un acto comunicativo que constitucionalmente puede ser tenido por veraz, relevante y proporcional en relación al carácter humorístico de la publicación, cuya visión jocosa, irónica, satírica o sardónica de la realidad política local no es sino una lógica consecuencia de la libertad ideológica, el pluralismo y el espíritu abierto que significan a una sociedad democrática como la española.
El poder judicial parece haber hecho un favor al poder político con esta sentencia. Poderes relacionados en Granada, aparentemente, a la vista de la carta que el alcalde denunciante dirigió al Fiscal Jefe del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía para interesarle en actuar contra la publicación El Batracio Amarillo, y también a juzgar por otro escrito del citado Fiscal Jefe dirigido a los Juzgados de la provincia con el fin de satisfacer la petición del político. Así parece que funciona el blindado mundo del poder...
El Batracio Amarillo sigue siendo, diez años después de su nacimiento, la "revista de humor serio para un país de risa", y en su núm. 110, de mayo de 2004, Gato se dibuja a sí mismo irónicamente bajo el "peso" de la justicia en la página del editorial.
A la vista de este fallo condenatorio bien estaría acometer alguna acción, actividad, proyecto o publicación que partiese de los profesionales del humorismo o de la historieta españoles (gremios hasta la fecha caracterizados por su actitud comprometida en contra de la represión) con el fin de demandar públicamente el acoso que sufre la prensa satírica por parte del poder. Los que se hallen interesados en ayudar, al menos anímicamente, al condenado o deseen recabar más detalles de todo el proceso, pueden ponerse en contacto con el editor de El Batracio Amarillo, Javier Martín, escribiendo a: batracio@eresmas.net o llamando a: 629775132”
Si podéis reenviar este mail a todo el mundo que podáis, tal vez podamos conseguir que los medios se hagan eco de esta noticia y el Magistrado admita a tramite la apelación.
Y he hablado de Farruquito como podía hablar de las cientos de injusticias que se cometen a nivel de justicia en este país, donde muchas veces pagan justos por pegadores.
Perdonad por el rollo que he soltado hoy, con más seriedad que lo habitual, pero estas cosas me ponen de muy mala ostia y me dan una sensación de impotencia y frustración.

Uno atropelló a una persona, presuntamente por accidente pero acabando desgraciadamente con la vida del atropellado, para luego darse a la fuga y tiempo más tarde cargarle la culpa a un hermano suyo, confiando en que la justicia seria más benévola con este, al ser menor.
El segundo es un dibujante, director de una publicación de humor, El Batracio Amarillo, cuyo gran delito es hacer su trabajo, dibujar, entretener a los lectores, satirizar la realidad... usar su libertad de expresión para hacer chistes protagonizados por el Alcalde de Motril, personaje publico que, como todos esta expuesto a que se haga humor sobre él, como se hace en sitios como El jueves, Los Muñecos del Guiñol, etc, etc...
¿Y cuál ha sido su condena?
El primero todavía no ha sido condenado. Mientras ocultó el delito el artista ganó unos 300.000 euros, a estas alturas ya ni se sabe la cifra. La viuda unos 420 euros en pensión.
El segundo ha sido condenado a un año de cárcel, a una multa de 1.800 euros y una indemnización al alcalde por un valor de 6.000 euros. Y al haber sido condenado previamente en otro juicio similar, este dibujante puede acabar encerrado si el Magistrado encargado del caso no admite el tramite a apelación ante el Tribunal Constitucional. Por eso es necesario que se difunda esta noticia lo máximo posible, que se convierta en una noticia en varios medios, para hacer más ruido y que el Magistrado entre en razón.
Ayer, Manuel Barrero me envio este mail, donde lo explica todo de forma detallada.
“UN AÑO DE CÁRCEL PARA ANTONIO MARTÍN, DIRECTOR DE “EL BATRACIO AMARILLO”
El Batracio Amarillo, revista granadina de humor gráfico e historietas satíricas que cumple por estas fechas diez años de vida, ha sufrido un grave revés: su director, Antonio José Martín Merlo, alias “Gato”, dibujante y redactor satírico, ha sido condenado a desembolsar más de 8.000 euros para satisfacer sanciones y costas procesales y a cumplir un año de prisión por haber publicado viñetas, epigramas y otros escritos de carácter humorístico.
El polémico alcalde de Motril, Luis Manuel Rubiales López, cuyas actividades al frente del Ayuntamiento han sido puestas en solfa por los medios locales en ocasiones, no deja de ser noticia. La asociación ADEVA le ha acusado recientemente de emitir declaraciones injuriosas contra sus propios administrados -a los que adjudicó en público actitudes fascistas, terroristas y cobardes- y, hace dos meses, miembros de los tribunales con los que aparentemente mantiene buena relación han fallado a su favor en un proceso de injurias y calumnias en el que se hallaban implicados humoristas. El señor Rubiales también había tachado de fascistas a estos humoristas en su publicación propagandística “progresista y de izquierdas” La Verdad...
Las razones que han motivado la pena de un año de cárcel para A.J. Martín Merlo y las multas asociadas fueron: una historieta más una sopa de letras satírica en las que se caricaturizaba a un alcalde rapaz, a lo que habría que sumar un pasatiempo sardónico y un epigrama elaborados con el mismo objetivo (denunciar la supuesta corrupción), todo ello publicado en el núm. 38 de la revista El Batracio Amarillo. Por estos cuatro actos de humorismo gráfico y escrito fue condenado A. Martín Merlo a multa e indemnización como autor de un delito de calumnias y de otro de injurias. Se interpuso recurso de apelación y el día 1 de abril de 2004 fue dictada sentencia por la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Granada en virtud de la cual se desestimaban ambos recursos. En consecuencia, el dibujante que firma "Gato" está obligado a cumplir un año de prisión y a la pena de multa de 1.800 euros más otra indemnización de 6.000 euros; a lo que hay que sumar las costas procesales.
La dimensión de la pena se explica por concurrir el factor reincidencia. Antonio Martín había sido condenado anteriormente por un delito de faltas sobre la base de textos satíricos publicados en El Batracio Amarillo, y también por haber respondido en la Cadena COPE de Motril al alcalde tras haber tildado éste de "loco" al director de la publicación humorística. Martín fue absuelto por esta causa, pero el Tribunal Superior de Justicia modificó la sentencia.
Es el mismo Tribunal el que condena ahora a Martín. Y contra este fallo sólo cabe recurso de revisión y anulación. Con fecha de 18 de mayo de 2004 se interpuso recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional por haber estimado concurrente en la resolución del tribunal condenatorio la violación del derecho fundamental a la libertad de expresión y de información, así como el derecho a obtener una sentencia motivada. Sin ánimo de desacreditar a los miembros del Tribunal que falló la sentencia, consideramos que en este asunto habría que haber tenido en cuenta la dimensión pública del satirizado, el carácter colectivo del hecho denunciado en la publicación y toda la jurisprudencia que sobre el particular se ha pronunciado durante los últimos diez años. El Batracio Amarillo no debiera ser condenarlo por un acto comunicativo que constitucionalmente puede ser tenido por veraz, relevante y proporcional en relación al carácter humorístico de la publicación, cuya visión jocosa, irónica, satírica o sardónica de la realidad política local no es sino una lógica consecuencia de la libertad ideológica, el pluralismo y el espíritu abierto que significan a una sociedad democrática como la española.
El poder judicial parece haber hecho un favor al poder político con esta sentencia. Poderes relacionados en Granada, aparentemente, a la vista de la carta que el alcalde denunciante dirigió al Fiscal Jefe del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía para interesarle en actuar contra la publicación El Batracio Amarillo, y también a juzgar por otro escrito del citado Fiscal Jefe dirigido a los Juzgados de la provincia con el fin de satisfacer la petición del político. Así parece que funciona el blindado mundo del poder...
El Batracio Amarillo sigue siendo, diez años después de su nacimiento, la "revista de humor serio para un país de risa", y en su núm. 110, de mayo de 2004, Gato se dibuja a sí mismo irónicamente bajo el "peso" de la justicia en la página del editorial.
A la vista de este fallo condenatorio bien estaría acometer alguna acción, actividad, proyecto o publicación que partiese de los profesionales del humorismo o de la historieta españoles (gremios hasta la fecha caracterizados por su actitud comprometida en contra de la represión) con el fin de demandar públicamente el acoso que sufre la prensa satírica por parte del poder. Los que se hallen interesados en ayudar, al menos anímicamente, al condenado o deseen recabar más detalles de todo el proceso, pueden ponerse en contacto con el editor de El Batracio Amarillo, Javier Martín, escribiendo a: batracio@eresmas.net o llamando a: 629775132”
Si podéis reenviar este mail a todo el mundo que podáis, tal vez podamos conseguir que los medios se hagan eco de esta noticia y el Magistrado admita a tramite la apelación.
Y he hablado de Farruquito como podía hablar de las cientos de injusticias que se cometen a nivel de justicia en este país, donde muchas veces pagan justos por pegadores.
Perdonad por el rollo que he soltado hoy, con más seriedad que lo habitual, pero estas cosas me ponen de muy mala ostia y me dan una sensación de impotencia y frustración.
Comentario:
Comentario:
Hola Josep:
Como muy bien dice Carmen es la pena establecida por la ley. Si acusas públicamente a alguien de cometer un delito, es una calumnia y la única forma de quedar exento es demostrar la acusación Dice M. Barreiro que lo dicho por el "Batracio..." es veraz , pero, ¿lo puede acreditar? entonces no hay nada que hacer.
Y me temo que la pena no es desproporcionada según nuestro código Penal: el delito de calumnia se castiga con penas de seis meses a dos años y por lo que he entendido había reincidencia.
Como muy bien dice Carmen es la pena establecida por la ley. Si acusas públicamente a alguien de cometer un delito, es una calumnia y la única forma de quedar exento es demostrar la acusación Dice M. Barreiro que lo dicho por el "Batracio..." es veraz , pero, ¿lo puede acreditar? entonces no hay nada que hacer.
Y me temo que la pena no es desproporcionada según nuestro código Penal: el delito de calumnia se castiga con penas de seis meses a dos años y por lo que he entendido había reincidencia.
Comentario:
Hola a los dos. Creo que no está disponible en ningún sitio la tira online, yo he visto alguno de los trabajos de Gato haciendo referencia al alcalde de Motril y puede que sean durillos, pero he visto cosas mucho mas fuertes, de gente a la que parece que nadie tocar, y a esos no les pasa nada.
Sí la cuestión, lo que a mí más me preocupa es la desproporcion de todo, ¿puede merecer una multa? podría ser, pero en cualquier caso se merece un año de carcel. Y lo que me da más rabia es que otros salgan impunes y de rositas.
Sí la cuestión, lo que a mí más me preocupa es la desproporcion de todo, ¿puede merecer una multa? podría ser, pero en cualquier caso se merece un año de carcel. Y lo que me da más rabia es que otros salgan impunes y de rositas.
Comentario:
Hola Josep:
Es la primera vez que intervengo aquí. La verdad es que el caso es grave, pero al igual que Carmen me gustaría saber donde se puede ver la tira y por otro lado ¿hay posibilidad de ver la sentencia? el hecho de cndenar a un humorista por criticar a un político es preocupante, pero sin conocer en qué se baso el juez para dictar sentencia no creo que ninguno puda opinar con seriedad
Es la primera vez que intervengo aquí. La verdad es que el caso es grave, pero al igual que Carmen me gustaría saber donde se puede ver la tira y por otro lado ¿hay posibilidad de ver la sentencia? el hecho de cndenar a un humorista por criticar a un político es preocupante, pero sin conocer en qué se baso el juez para dictar sentencia no creo que ninguno puda opinar con seriedad
Comentario:
Me gustaría ver las páginas a las que haces referencia. El humor gráfico es un vehículo que no es blanco, tiene contenido, y ese contenido puede ser delictivo, lo cual no justifica lo desproporcionadso de la medida. Si tu llamas ladrón a una persona lo estás acusando de un delito y si no puedes probarlo estás incurriendo en una falta tipificada por nuestro código penal
Comentario:
Es indignante, pero ya se sabe que si tienes pasta no vas a la carcel. Cambiara todo esto algun dia?Desgraciadamente, lo dudo mucho.
Comentario:
Asi es el mundo en que vivimos, para que luego digan que todos somos iguales y con los mismos derechos, relamente asqueroso....