GANANDOSE A LOS LECTORES DE NUEVO
Da la sensación de que si uno está unos años sin publicar, al tomarse un descanso, dedicarse a otras cosas más lucrativas, etc… cuando vuelve a publicar, si lo hace, tiene que volver a ganarse de nuevo a todos los lectores, como si fuera un debutante.
Estoy seguro que pocos recordaran a muchos de los jóvenes autores que comenzaron a hacer su pinitos hará unos 8 años en Camaleón ediciones y en la línea Laberinto de Planeta. Y si no los recuerdan a ellos, mucho menos a otros que publicaban en Cimoc, Cairo, Creepy, Comix Internacional y tantas otras revistas que desaparecieron hace tiempo. Incluso a muchos autores de los primeros tiempos, revisto que si bien no ha desaparecido, esta a un paso de hacerlo si sus ventas no siguen subiendo.
¿A qué se debe esto?
Podemos descartar automáticamente que el motivo sea la falta de calidad, si hay algo en lo que no podemos envidiar a ningún otro país es en el talento. Por tradición, en este país han nacido alguno de los más grandes autores del cómic, el problema es que ni a ellos ni a su obra se les ha reconocido como es debido. Y que tampoco se les ha permitido desarrollar su talento dándoles una gran libertad creativa.
Puede que sea porque los lectores no tengan memoria, para lo que les interesa claro, porque muchos se sabrán de memoria los cómics que ha dibujado Jim Lee o Adam Kubert, pero no saben quien es Beroy o Germán García, por poner un ejemplo.
A lo mejor la causa de esta ignorancia de los autores de aquí es que nos bajamos los pantalones y veneramos cualquier cosa de fuera antes que admirar algo hecho aquí. Nos parece más normal leer un cómic donde los protagonistas se llamen John, Pierre o Clark en lugar de Pepe, Paco o María.
También es cierto que es mucho más fácil encontrar información sobre autores extranjeros que sobre autores de aquí, y los pocos estudios sobre cómic que se publican en este país suelen estar dedicados a los primeros, ocurriendo lo mismo con sus obras.
Pero puede que la culpa no sea de la memoria, sino de que se vayan renovando los lectores, y que cada pocos años unos dejen su lectura y otros lo conozcan y se enganchan.
Y es que, volvemos a lo de siempre, una persona seguirá viendo películas y escuchando música toda su vida, pero muchos abandonan o abandonará los cómics y nunca volverá a releerlos no considerándolos una forma de entretenimiento tan valida como las que he mencionado anteriormente.
Estoy seguro que pocos recordaran a muchos de los jóvenes autores que comenzaron a hacer su pinitos hará unos 8 años en Camaleón ediciones y en la línea Laberinto de Planeta. Y si no los recuerdan a ellos, mucho menos a otros que publicaban en Cimoc, Cairo, Creepy, Comix Internacional y tantas otras revistas que desaparecieron hace tiempo. Incluso a muchos autores de los primeros tiempos, revisto que si bien no ha desaparecido, esta a un paso de hacerlo si sus ventas no siguen subiendo.
¿A qué se debe esto?
Podemos descartar automáticamente que el motivo sea la falta de calidad, si hay algo en lo que no podemos envidiar a ningún otro país es en el talento. Por tradición, en este país han nacido alguno de los más grandes autores del cómic, el problema es que ni a ellos ni a su obra se les ha reconocido como es debido. Y que tampoco se les ha permitido desarrollar su talento dándoles una gran libertad creativa.
Puede que sea porque los lectores no tengan memoria, para lo que les interesa claro, porque muchos se sabrán de memoria los cómics que ha dibujado Jim Lee o Adam Kubert, pero no saben quien es Beroy o Germán García, por poner un ejemplo.
A lo mejor la causa de esta ignorancia de los autores de aquí es que nos bajamos los pantalones y veneramos cualquier cosa de fuera antes que admirar algo hecho aquí. Nos parece más normal leer un cómic donde los protagonistas se llamen John, Pierre o Clark en lugar de Pepe, Paco o María.
También es cierto que es mucho más fácil encontrar información sobre autores extranjeros que sobre autores de aquí, y los pocos estudios sobre cómic que se publican en este país suelen estar dedicados a los primeros, ocurriendo lo mismo con sus obras.
Pero puede que la culpa no sea de la memoria, sino de que se vayan renovando los lectores, y que cada pocos años unos dejen su lectura y otros lo conozcan y se enganchan.
Y es que, volvemos a lo de siempre, una persona seguirá viendo películas y escuchando música toda su vida, pero muchos abandonan o abandonará los cómics y nunca volverá a releerlos no considerándolos una forma de entretenimiento tan valida como las que he mencionado anteriormente.





