MASTER AND COMMANDER EDICIÓN DEL COLECCIONISTA
Ayer, aprovechando la oferta que unos grandes almacenes están haciendo estos días en cuestión de DVDs (si compras tres te descuentan un 34 % de cada uno) me hice con la flamante edición de Master And Commander que Fox acaba de lanzar al mercado por 24, 99 euros (a mi me salió con el descuento por unos 16). Es una edición cojonuda, dos DVDs con una presentación muy bonita y cuidada, con un estuche en cartón de calidad, folleto de 28 paginas con detalles sobre la producción de la película, un mapa desplegable detallando los viajes de los protagonistas y unos extras que prometen (el día tiene demasiadas pocas horas, todavía no le he podido echar un ojo) entre los que se incluyen escenas eliminadas, un largo documental sobre el rodaje de la película y un documental en el que Peter Weir (el director) detalla los entresijos de llevar la novela de Patrick O´Brian a la pantalla grande.

La verdad es que, como a muchas otras cosas, llegue tarde, a pesar de haber oído excelencias sobre la saga de libros relatando las aventuras de Jack Aubrey y Stephen Maturin nunca me decidí a darle una oportunidad al trabajo de Patrick O´Brian. Hasta que vi la película, y caí rendido con los personajes, los cuales desprenden carisma por los cuatro costados, y la ambientación.
Lo bueno que tienen estas cosas, es que al descubrir tarde algo, uno puede disfrutar de todo lo publicado (en la medida de que la economía personal de uno lo permita, claro) ahorrándose las esperas que otros fans tuvieron en su momento. Leída la primera novela, ahora tengo todavía 19 más por leer, disfrutando de las aventuras de Aubrey y Maturin.
Lo malo (o no) es que ahora no puedo evitar leer los libros poniéndole a los personajes las caras de los actores que les dieron vida en el film, lo cual, para mi al menos, es un mal menor, ya que, tras conocer un poco más a los personajes, los dos actores elegidos me parecen una buena elección.

¿Pero de que va Master and Commander y los libros de Aubrey y Maturin?
O´Brian comienza a relatarnos la vida de estos dos personajes haciéndolos coincidir, alla por el año 1800, en el puerto de Mahón.
Aubrey es miembro de la armada inglesa y está esperando un destino, a ser posible su deseado puesto de capitán, no importa de que embarcación, él solo quiere embarcarse y navegar, su vida, su pasión, un hombre que disfruta del mar, cuya pasión por la aventura, sabe transmitirla muy bien O´Brian en sus libros. Y Aubrey no es el típico héroe perfecto, no, está cargado de pequeños defectos, no entiende según que cosas, no tiene un cuerpo de atleta precisamente, pero en cuestión de mar, de navegar y de batallas navales, lo sabe todo. Es un hombre que busca la aventura, que necesita esa presión de estar en situaciones de tensión abordando otro barco o persiguiéndolo incansablemente, es entonces cuando su cerebro está más despejado, cuando la adrenalina que despide su cuerpo le hace estar hiperactivo y pensar las mejores estrategias.

Stephen Maturin es todo lo contrario, un hombre culto, estudioso, calmado, un médico sin trabajo que deambula por Mahón, sin una moneda en el bolsillo, buscando un trabajo. Y a pesar de que la primera impresión que se lleva el uno del otro es espantosa, su pasión por la música les unirá y Aubrey le propondrá ser cirujano a bordo de su barco, cuando consigue finalmente el ansiado nombramiento.
Maturin es el personaje que usa O´Brian para introducirnos en el mar, en la navegación, en los entresijos de un barco, mundo que conoce a la perfección. El personaje con el que nos identificamos los que no tenemos ni idea de ese mundillo y a través del cual aprendemos el funcionamiento del barco y mil detalles sobre la vida marina.
Mientras Aubrey es pasional y impulsivo, Maturin es más calmado y sosegado, un hombre de mundo, un irlandés criado en Catalunya, estudioso, no solo de la medicina, sino también del mundo animal y de las plantas, un personaje fascinado con todo lo que la naturaleza ofrece y que aprovecha cualquier oportunidad para anotar y estudiar todo lo que le rodea.
En la película, que adapta el décimo libro de la colección, Aubrey recibe el encargo de apresar un navío francés (en el original, americano, cambiado en la película supongo que para no “ofender” a los yanquis) que esta causando estragos entre la flota inglesa. Cuando se enfrentan con él, casi pierden la vida al enfrentarse a un barco muy superior al suyo gobernado por un capitán muy hábil. Cualquier otro se rendiría y volvería por donde ha venido renunciando a una misión imposible, casi suicida, pero Aubrey ama el peligro y el desafió y no se rinde tan fácilmente, entablando una persecución que le puede costar su vida y la de los suyos.
Disfruté como un enano viendo la película, se me hizo cortisima, una película pura y dura de aventuras, con abordajes, persecuciones, acción, unas gotas de humor, y unos grandes personajes, muy creíbles y a los que se acaba cogiendo cariño. Acabe con ganas de más, pero es complicado que volvamos a ver otra película de los personajes, al menos con el mismo equipo, visto lo apretado de la agenda de Crowe y el tiempo que fue necesario para hacerla. Pero por pedir...

Es curioso, y puede ser ese el motivo de que no haya gustado a muchos, que no haya ningún romance ni la clásica historia hollywoodiense romanticona. No, es un barco repleto de hombres hasta los topes, haciendo lo que mejor saben hacer: navegar.
Bueno, creo que ya me he enrollado bastante, si todavía no la habéis visto, darle una oportunidad. Ya me diréis que os ha parecido.
Por cierto, si queréis saber más sobre Aubrey y Maturin aquí tenéis una completa web en castellano sobre estos dos personajes de Patrick O´Brian.

La verdad es que, como a muchas otras cosas, llegue tarde, a pesar de haber oído excelencias sobre la saga de libros relatando las aventuras de Jack Aubrey y Stephen Maturin nunca me decidí a darle una oportunidad al trabajo de Patrick O´Brian. Hasta que vi la película, y caí rendido con los personajes, los cuales desprenden carisma por los cuatro costados, y la ambientación.
Lo bueno que tienen estas cosas, es que al descubrir tarde algo, uno puede disfrutar de todo lo publicado (en la medida de que la economía personal de uno lo permita, claro) ahorrándose las esperas que otros fans tuvieron en su momento. Leída la primera novela, ahora tengo todavía 19 más por leer, disfrutando de las aventuras de Aubrey y Maturin.
Lo malo (o no) es que ahora no puedo evitar leer los libros poniéndole a los personajes las caras de los actores que les dieron vida en el film, lo cual, para mi al menos, es un mal menor, ya que, tras conocer un poco más a los personajes, los dos actores elegidos me parecen una buena elección.

¿Pero de que va Master and Commander y los libros de Aubrey y Maturin?
O´Brian comienza a relatarnos la vida de estos dos personajes haciéndolos coincidir, alla por el año 1800, en el puerto de Mahón.
Aubrey es miembro de la armada inglesa y está esperando un destino, a ser posible su deseado puesto de capitán, no importa de que embarcación, él solo quiere embarcarse y navegar, su vida, su pasión, un hombre que disfruta del mar, cuya pasión por la aventura, sabe transmitirla muy bien O´Brian en sus libros. Y Aubrey no es el típico héroe perfecto, no, está cargado de pequeños defectos, no entiende según que cosas, no tiene un cuerpo de atleta precisamente, pero en cuestión de mar, de navegar y de batallas navales, lo sabe todo. Es un hombre que busca la aventura, que necesita esa presión de estar en situaciones de tensión abordando otro barco o persiguiéndolo incansablemente, es entonces cuando su cerebro está más despejado, cuando la adrenalina que despide su cuerpo le hace estar hiperactivo y pensar las mejores estrategias.

Stephen Maturin es todo lo contrario, un hombre culto, estudioso, calmado, un médico sin trabajo que deambula por Mahón, sin una moneda en el bolsillo, buscando un trabajo. Y a pesar de que la primera impresión que se lleva el uno del otro es espantosa, su pasión por la música les unirá y Aubrey le propondrá ser cirujano a bordo de su barco, cuando consigue finalmente el ansiado nombramiento.
Maturin es el personaje que usa O´Brian para introducirnos en el mar, en la navegación, en los entresijos de un barco, mundo que conoce a la perfección. El personaje con el que nos identificamos los que no tenemos ni idea de ese mundillo y a través del cual aprendemos el funcionamiento del barco y mil detalles sobre la vida marina.
Mientras Aubrey es pasional y impulsivo, Maturin es más calmado y sosegado, un hombre de mundo, un irlandés criado en Catalunya, estudioso, no solo de la medicina, sino también del mundo animal y de las plantas, un personaje fascinado con todo lo que la naturaleza ofrece y que aprovecha cualquier oportunidad para anotar y estudiar todo lo que le rodea.
En la película, que adapta el décimo libro de la colección, Aubrey recibe el encargo de apresar un navío francés (en el original, americano, cambiado en la película supongo que para no “ofender” a los yanquis) que esta causando estragos entre la flota inglesa. Cuando se enfrentan con él, casi pierden la vida al enfrentarse a un barco muy superior al suyo gobernado por un capitán muy hábil. Cualquier otro se rendiría y volvería por donde ha venido renunciando a una misión imposible, casi suicida, pero Aubrey ama el peligro y el desafió y no se rinde tan fácilmente, entablando una persecución que le puede costar su vida y la de los suyos.
Disfruté como un enano viendo la película, se me hizo cortisima, una película pura y dura de aventuras, con abordajes, persecuciones, acción, unas gotas de humor, y unos grandes personajes, muy creíbles y a los que se acaba cogiendo cariño. Acabe con ganas de más, pero es complicado que volvamos a ver otra película de los personajes, al menos con el mismo equipo, visto lo apretado de la agenda de Crowe y el tiempo que fue necesario para hacerla. Pero por pedir...

Es curioso, y puede ser ese el motivo de que no haya gustado a muchos, que no haya ningún romance ni la clásica historia hollywoodiense romanticona. No, es un barco repleto de hombres hasta los topes, haciendo lo que mejor saben hacer: navegar.
Bueno, creo que ya me he enrollado bastante, si todavía no la habéis visto, darle una oportunidad. Ya me diréis que os ha parecido.
Por cierto, si queréis saber más sobre Aubrey y Maturin aquí tenéis una completa web en castellano sobre estos dos personajes de Patrick O´Brian.
Comentario:
A mí me ha ocurrido lo mismo, sólo que no cuando ví la película en el cine, sino cuando la redescubrí en el DVD. Y ahora que andando por el segundo volumen de la colección, ya no todo me suena a chino, mucho mejor. Al final hasta entenderé algo de navegación.
Además decir que no sé porque se supone, y al parecer ha sido así, la película no ha triunfado entre el público femenino. ¿Qué más puede querer una mujer que un grupo de aguerridos y aventureros caballeros recorriendo los mares del sur? Yo que crecí con el cine clásico de aventuras y soy una fan de las películas de submarinos, también supuestamente poco femeninas, no comprendo porque para que una película me guste tiene que haber un romance al uso. Con personajes tan atractivos como Aubrey y Maturin, quién necesita chicas. Además, ¿dónde iban a econtrar una actriz que remedara a Maureen 0'Hara en, por un poner, The Spanish Main?
Además decir que no sé porque se supone, y al parecer ha sido así, la película no ha triunfado entre el público femenino. ¿Qué más puede querer una mujer que un grupo de aguerridos y aventureros caballeros recorriendo los mares del sur? Yo que crecí con el cine clásico de aventuras y soy una fan de las películas de submarinos, también supuestamente poco femeninas, no comprendo porque para que una película me guste tiene que haber un romance al uso. Con personajes tan atractivos como Aubrey y Maturin, quién necesita chicas. Además, ¿dónde iban a econtrar una actriz que remedara a Maureen 0'Hara en, por un poner, The Spanish Main?
Comentario:
Lo mejor de descubrir las cosas tardes es que aun nos quedan un monton de libros por leer.
Comentario:
Me ha pasado exactamente lo mismo: vi la peli y luego me he lanzado a los libros. Sólo quería decir que no eres un caso único. Hace poco estuve en Menorca y te imaginas fácilmente a esos veleros por la magnífica bahía de Puerto Mahón y entre las edificaciones, tan mediterráneas y tan inglesas a la vez.





