La historia
Hoy me he decidido y voy a colgar como fue mi historia espero que no os aburra mucho.
Ahí vamos:
Nos conocimos cuando yo tenia 18 años y ella 17. Hace ya diez años. Somos de Logroño, que para el que no haya estado es un pueblo grande (ahora tendrá 120.000 hab). Lo de pueblo lo digo porque realmente nos conocemos todos y solo tienes que sacarte un moco un martes en la Gran vía, para que el jueves todo el mundo te señale por la calle.
Bueno, a la historia. Yo por aquel entonces era muy guapete y ligaba un montón, además se llevaba el estilo medio pijo, y un poco chulito. Así que no tenia problemas con las chicas. Salíamos un grupo de amigos, siempre los mismos y nos íbamos juntando a grupos de chicas para salir a cenar o a beber en algún parque. Si a mitad de noche, ninguna del grupo había caído en nuestras redes, nos íbamos a la caza de alguna otra. Así transcurría mi vida, sin estudiar nada por cierto, hasta que en uno de esos grupos de chicas con los que íbamos apareció “pini”. Era una chica poco atractiva, y muy tímida. Siempre que está la chica “fea” está su amiga guapa, en este caso la amiga guapa estaba muy buena y además era un poco tontita. Llamémosla “peladilla” (Se cumplen los estereotipos, je jeje). En fin que poco a poco su grupo de amigas y nuestro grupo de amigos, se fueron haciendo íntimos. Una nochevieja, fuimos todos a un “chamizo” (es un local alquilado donde nos reunimos a beber, jugar quinitos, y a veces hasta para enrollarnos) y ya sabéis como funcionan estas cosas, bebimos, bailamos, etc,... Yo acababa de salir de primera relación seria y estaba un poco triste, así que estaba mas preocupado de emborracharme que de otra cosa. Entonces sucedió algo que en aquel momento no significó nada para mi pero que a la postre cambiaria mi vida. Sonó una canción de Bryan Adams “Everything I do, I do it for you” y la “pini” me sacó a bailar. En aquel baile paso algo, algo que es difícil explicar, pero se estableció una conexión especial entre ella y yo. Ella se enamoró aquel día de mi. En aquel baile. En aquel chamizo de Gurbindo. Con aquella canción de Bryan Adams. Yo sabia que habíamos establecido una conexión pero no estaba tan seguro como ella de lo que sentía. Me acuerdo que le cantaba la canción al oído, mientras bailábamos y ella me abrazó tan fuerte que ambos sentimos ese calorcito de cuando esta empezando algo. No llegamos a acabar el baile, mi ex de aquel entonces apareció por la puerta, no me acuerdo que dijo y yo me puse de tan mala ostia que rompí una silla y me fui a la calle a beber y a llorar.
No la volví a ver hasta pasados unos días, para entonces ella ya tenia claro cual era su objetivo. Yo en cambio estaba en una fase destructiva y rencorosa contra las mujeres. En los siguientes doce meses, nuestra amistad se fue cimentando, bueno mas bien la mía, porque ella se estaba enamorando cada vez mas. Yo seguía con mi vida tenia mis novias, mis rollos, mis movidas, pero ella siempre estaba ahí apoyándome. Mentiría si alguna vez dijese que no pensé en ella como algo mas que una amiga, pero físicamente no me atraía y yo estaba en un momento álgido en el cual era el rey de la fiesta. Alguna vez nos liamos y la verdad es que cada día me sentía mas a gusto con ella. Pero no podía darle lo que me pedía, se que era injusto para ella estar enamorada de mi y yo no poder corresponderla, pero así estaban las cosas.
Todo cambió en una noche de verano de 1996, habíamos ido a fiestas de un pueblo a beber. Al final de la noche nos quedamos la “pini” un amigo y yo. En ese verano nos liamos un par de veces pero yo no acababa de decidirme y ella se canso de esperar, había estado rondándome durante año y medio. Y medio borracha en un parque cerca de los cines Golem en Logroño a las 5 de la mañana me miro a los ojos y me dijo: “no pienses que soy una guarra, pero hace unos días me lié con un tío que no conocía de nada y creo que voy a empezar a olvidarte y a liarme con quien se me ponga a tiro”. En aquel momento me pareció bien, quiero decir, éramos amigos yo tenia una nueva novia y ella se había cansado de esperarme. Además yo solo quería juerga y fiesta, no quería embarcarme en una relación seria o algo parecido. Desde ese día en verano hasta la nochevieja de aquel 1996 algo cambió en mi. Aquella conexión de la nochevieja pasada, aquel baile, aquella canción comenzó a manifestarse. Empecé a preguntarme que era lo que quería hacer con mi vida, que me apetecía de verdad y empecé a cuestionarme todo. Me di cuenta que ya había perdido el tiempo suficientemente, me lo había bebido todo, me lo había fumado todo, me había liado con todas, aquello empezaba a no tener sentido, mi cuerpo me pedía tranquilizarme, me pedía una novia, una relación nueva, me pedía tranquilidad, me pedía ver una película abrazado a alguien para luego besarnos un rato e irnos a cenar. Quería una estabilidad.
Comencé a centrarme en los estudios, a salir menos y a buscar a mi media naranja.
Fui buscando quien podría cumplir todos los requisitos que yo buscaba en mi pareja ideal. Que fuera simpática, que me hiciera reír, que me escuchara, que me apoyara, que fuese inteligente, trabajadora, sincera, sencilla, alegre, guapa,...
Adivinad donde encontré todas estas cosas, pues si. En la “pini”, mi “pini”, que había estado ahí desde el principio, que era solución a todas mis preguntas, y la tenia delante. Ella me había dicho en verano que ya se había olvidado de mi. Así que empecé a rondarla, esta claro que si ha sido amor de verdad siempre queda algo. El 4 de enero de 1997 fuimos al cine, (Daylight, Pánico en el túnel) y a la salida nos besamos. A los dos días le pedí salir y empezamos una relación que duraría 8 años, 1 mes y 24 días. Ella tenia 19 años y yo 20. Ella trabajaba cuidando unos niños y hacia un F.P de informática por las tardes, yo ultimaba mi tercer año de C.O.U. y preparaba la selectividad. Ella nunca había tenido novio formal, yo había tenido dos relaciones anteriormente. Ella era tímida, ingenua, ... yo era bastante cabroncete y espabilado.
Para ella fue como si después de jugar todos los días a la lotería, por fin le hubiese tocado el gordo, para mi era una oportunidad de hacer mi vida con alguien honesto. Ella estaba muy enamorada e ilusionada, yo estaba expectante y algo confiado. Tan solo llevábamos unos meses saliendo cuando pasó algo que... bueno. Yo seguía saliendo de fiesta (es difícil dejarlo de repente) había chicas que me tiraban los tejos, pero yo estaba contento con mi relación. Contento por todo excepto por el sexo, ella todavía no estaba preparada y yo no entendía porque no lo hacíamos, si estábamos juntos y nos iba bien. Ahora me doy cuenta que con mi historial es difícil confiar en mi y para ella entregar su virginidad era algo muy importante, quería tener claro que había elegido bien. Pero ya sabéis que los tíos y mas en esas edades pensamos mucho con la picha, y claro pasó lo que tenia que pasar. Conocí a una chica una noche, nos fuimos a su casa y follamos como locos. Durante mes y medio mantuve relaciones con esta chica y a la vez empezaba a tener sexo con mi novia. Llegó un momento en el que me sentía tan culpable que dejé a la “amante” y le confesé a mi novia lo que había pasado. Fue un momento duro pero tenia que decírselo, la culpa me comía y confesándoselo yo me sentiría mejor. Como podéis imaginar el dolor fue grande y la marca quedaría grabada, fue la desconfianza y el sentirse traicionada. Hablamos y bueno la cosa quedo en que ella necesitaba un tiempo para replantearse las cosas, al cabo de unas semanas volvimos a salir juntos. En principio me había dado otra oportunidad. Cada día que pasaba yo me enamoraba un poquito mas y descubría cosas en ella que me dejaban alucinado, era muy dulce y cariñosa, y a mi eso me encantaba. Poco a poco empezamos a asentar la relación, pero ella todavía no confiaba en mi lo suficiente, claro que tampoco yo daba muchos motivos para confiar, seguía saliendo mucho de noche, vacilaba a todas las tías y claro, eso ponía celosa a mi novia.
Unos carnavales en los que yo iba con un amigo de borrachera, conocimos a dos chicas y nos fuimos a tomar unas copas. Mi amigo (el puto Jon, jeje) me pidió que le entretuviese a una mientras él se liaba con la otra. Claro todo fue bien hasta que la que me tocó a mi harta de esperar a que me decidiese (no hacia mas que darla largas), se armo de valor y me unto el morro. Yo no soy de piedra y le seguí el beso, fue solo un segundo, bueno a lo mejor fueron cinco. Pero el detalle y el gesto ya estaban hechos. Me deshice de ella como pude y me fui a buscar a mi novia. Aquel día estaba con todo el subidón así que hicimos el amor de una manera algo salvaje en el local que teníamos alquilado para pasar los carnavales. Para mi aquel beso con aquella chica no había significado nada, pero si era una mancha en mi conciencia, no había sido capaz de cumplir con mi pareja. Y empecé a estar intranquilo.
Uno o dos meses mas tarde,.ahora si que yo ya estaba enamorado hasta los huesos, me planté delante de ella y le confesé lo que había pasado. Fue la primera vez que lloramos juntos. Aquella vez la hice daño, viéndola llorar me jure a mi mismo que nunca en la vida volvería a herirla, que siempre la protegería. Fue una conversación breve en la que ella lloraba y yo le juraba por Dios que no volvería a pasar, que me diese otra oportunidad que estaba locamente enamorado de ella, y que había cometido errores, pero que si me daba otra oportunidad la haría feliz para siempre. Durante unas semanas no nos vimos. Ella necesitaba pensar, pero las flores, los regalos y lo persuasivo que soy hicieron el milagro, volvió a darme otra oportunidad. Esta vez me dijo que seria la ultima oportunidad, que ya no habría mas y que si estaba con ella, estuviese hasta el final. Agradecí a ese tío grande de barbas que vive en el cielo la oportunidad que se me brindaba.
Esto ocurrió cuando llevábamos 1 año y medio saliendo. A partir de aquí la historia cambia, a mejor por supuesto. Pero antes de seguir me gustaría analizar un poco el tipo de personas que éramos.
Pini: Poco femenina, nulo sentido del gusto vistiendo siempre iba con jeans y camisetas, muy alta para su edad y algo entradita en carnes. Ojos azules, carita un poco ancha, labios normales, pelo moreno cortado como lo lleva ahora Amaral. En fin que no era precisamente Valeria Mazza. Esto que voy a contar ahora es algo intimo pero a la vez es necesario para contar el desarrollo de la historia. Su familia es humilde que no pobre. Su padre era albañil, (estereotipo: currante nato, siempre con el “mecagüendios” en la boca, bebedor, fumador y casi siempre de mala hostia, cuestionando el trabajo de los demás, porque el era el único que trabajaba), su madre ama de su casa y a veces de la casa de los demás, (estereotipo: mujer entregada a su marido y sus hijos, sin opinión, todo el día trabajando para sacar la casa adelante), sus hermanos, (son dos, mayores que ella, estudiando hasta que tuvieron edad para trabajar y desde entonces dando el callo porque en casa hace falta dinero) y ella, la pequeña de la casa. (educada para dar la razón al patrón y al marido).
Cuando yo la conocí, su única aspiración era tener dinero para irse el fin de semana de borrachera. En su familia, nunca han sido muy cariñosos, no se demuestran el afecto mediante abrazos y besos, y su padre nunca estaba en casa. Así que la única influencia que tuvo fue la de una madre que le había inculcado que en esta vida hay que trabajar como un cabrón para ganar cuatro duros de mierda y no abrir la boca nunca.
Yo siempre vi en ella a una tía muy despierta e inteligente, con muchísimo potencial, capaz de hacer lo que se propusiese, pero sin metas y sin ayuda todo eso se podría ir a la mierda. De hecho cuando nos conocimos ella estudiaba un F.P. de informática por las noches y cuidaba de un par de mocosos por las mañanas. Quería acabar el F.P. y trabajar de secretaria o de cajera en algún sabeco, pero sus notas eran mediocres y suspendía a menudo.
Yo era un niño un poco pijo, algo chulo de familia media, había viajado un poco y mi madre siempre nos había inculcado que en esta vida podríamos hacer lo que nos diese la gana y que si estábamos convencidos de algo no nos dejásemos pisar por nadie. Así que era un poco rebelde. Físicamente estaba delgado, con ojos verdes, alto, pero con muchísima labia (ese era mi punto fuerte) y bueno las chicas decían que era muy guapo.
En mi familia los comportamientos eran completamente opuestos a la suya. En mi familia hablábamos de todos los temas, éramos muy cariñosos, aunque también salíamos a hostias de vez en cuando pero éramos un equipo y siempre estábamos unidos.
Cuando empezamos a salir, yo no quería que mi familia me viese con ella porque no era el tipo de chica que ellos querían para mi. Así que durante el primer año cara a mi familia fue una relación escondida, hasta que me enamore tanto que el corazón solo me pedía mostrar a todo el mundo lo maravillosa que era ella. Mis amigos también flipaban un poco, no era el estándar de tía con las que solía ir, de hecho seria de las peores, pero nada de eso me importaba, estaba enamorado y hubiese matado por ella.
A partir de este momento, nuestra relación se fue consolidando de manera muy rápida. La amiga guapa intima suya, (La peladilla) no tenia éxito con sus novios, tenia muchos pero ninguno duraba y al quedarse sin compañera de fiestas, su relación empezaba a deteriorarse hasta que llego lo inevitable. La “peladilla” engaño a su por aquel entonces novio “chuchi” con el “pipas” (juro por Dios que eran sus motes auténticos. No me extraña que fumásemos porros). Como salíamos todos juntos y siempre que pasa una cosa de estas la peña se posiciona, bueno pues las chicos nos pusimos de parte de “chuchi” (lo que indica la lógica), y las chicas se pusieron de parte de los dos. O sea cuando no estaba “chuchi”, él era el malo y cuando no estaba la “peladilla” ella era la guarra.
¿Todas?, no. La “pini” fue lógica y se puso de parte de “chuchi” y claro eso para su amiga del alma era una traición del mas alto grado. Acostumbrada a que “pini” hiciese lo que ella decía, aquel gesto separatista fue el final de aquella amistad. Así que se quedo sin amigas. Con su familia tampoco estaba en su mejor momento y se volcó en su amado novio que era la única cosa que le iba a bien.
Las cosas entre nosotros fueron creciendo muy deprisa, la aconseje que cambiara de look, que se pusiera a estudiar, que dejara el trabajo... yo veía en ella un diamante en bruto de muchísimos quilates. Lo llevaba dentro, tenia la fuerza y energía necesaria para acometer cualquier empresa y no iba a permitir que lo desperdiciase. A ella todo esto que yo le decía, “que ella valía mucho”, “que podría sacarse una carrera”, “que si se lo proponía podría llegar hasta donde ella quisiese”, le sonaba a chino. Ella había sido educada para no destacar, para trabajar y sacrificarse siempre por alguien. Aquello tenia que cambiar y yo podía hacerlo.
En los 5 años siguientes se sucedieron los acontecimientos tal y como yo había planeado, juntos cambiamos su look, ahora es rubita, mas fina de cara, decididamente con mucho gusto vistiendo (algo pijita diría yo), mucho mas femenina en sus gestos, y expresiones, ha adelgazado y su figura se ha estilizado tanto que ahora parece una barbie-princesita. Teníais que ver a todos aquellos tíos que a sus 18 pasaban de ella, tirarle los tejos ahora. Termino el F.P de informática, juntos hicimos un curso de comercio exterior (en la que fue la numero uno de la promoción), estuvimos en Inglaterra con una beca y allí se dio cuenta que le gustaba el inglés. La convencí para que hiciera una carrera y se decidió por magisterio ingles (resultando ser la numero uno de su promoción y con el mejor expediente de la universidad). Viajamos por Europa, América y toda España. Todo iba genial.
Gracias a interminables horas de conversaciones, se hizo fuerte. Cogió toda la autoestima que necesitaba. Se volvió lista, astuta, extrovertida, el alma de la fiesta. Ahora no pasaba desapercibida nunca.
Todo este cambio, fue un cambio motivado por mi, pero sin olvidar que ella lo llevaba dentro. Llego un momento que todo aquel proceso de tutoreo (llamémoslo así) ocupaba muchísimo tiempo, ella necesitaba apoyo, mimos, fuerza y yo me desviví para que no le faltaran. Poco a poco fuimos aislándonos del resto de los amigos. Nos creíamos mejores que los demás, viajábamos, teníamos dinero, salíamos y sobre todo construimos un proyecto de vida en común. Era aquel proyecto, el que nos motivaba a seguir adelante, el que nos hacia avanzar. Queríamos una casa, unos niños correteando por el jardín, un perro, y sobre todo estar juntos porque habíamos llegado a una simbiosis que se me antojaba perfecta. A veces me sentía por encima del bien y del mal.
Fueron 5 años de caricias, de besos, de despertarnos juntos cada día, de sueños, de esperanzas. Nunca podré olvidar todas aquellas mañanas que me levantaba una hora antes tan solo para verla dormir desnuda, mientras la acariciaba la espalda y la despertaba con el olor del desayuno recién hecho.
Entonces llegó la muerte. Nadie es mas listo que la vida, y yo menos.
Yo acababa de empezar a trabajar y ella estaba en su ultimo año de universidad, era el año del cambio, el año en que empezábamos a buscar piso y empezábamos a creernos que íbamos a estar juntos para siempre. Este ultimo año la convencí para que se apuntase a unas becas de colaboración de la uni (craso error). Era una buena forma de ganar un dinerito y tener tiempo para estudiar. Al principio, como casi siempre para ella, no le gustaba la idea (es mas bien vaga) pero poco a poco fue estableciendo amistad con sus compañeros becarios y empezaba a despertar admiración entre bastantes chicos tanto por su forma de ser como por lo guapa que estaba. Empezó a decir que se aburría con nuestros amigos habituales y que le apetecía salir con toda esta gente que acababa de conocer. (todos de 20 a 23 años, cuando ella tenia 27). No solo era la diferencia de edad, sino la forma de divertirse. Salían desde la tarde, bebían toda la noche y llegaban a casa al día siguiente. Se pasaban todo el día con cuchipandas (dile a fulanito que menganita ha dicho que le gusta). Y sobre todo muy de súper-amigos, súper-guay, todo el día fiesta y sin preocuparse de que pasara mañana. La “pini” cayó como un ratón en una trampa de queso. Ahora que se había convertido en una princesita superwoman el destino le ofrecía la oportunidad de volver a su época de 20 añitos a disfrutar todo lo que nunca tuvo, éxito. Aquello que siempre había odiado de mi pero que ella en el fondo envidiaba. Las fiestas, el flirteo,...
Yo en principio solo vivía para ahorrar y preparar nuestro salto al futuro que se realizaría sino ese año, al siguiente. Y no me di cuenta de lo que pasaba.
En particular había un chico de los becarios, que tonteaba con ella de una manera descarada. Vamos a llamarle “ja”. Este “ja” es el típico payaso que se dedica a tirar los tejos a 20 tías a la vez, y la que cae pues con esa decide salir. Bueno pues solo necesitó tres meses. A los tres meses exactos y mientras yo la estaba esperando en el portal de su casa para darla una sorpresa, la veo paseando con él, cogidos del brazo e intercambiando miradas. Al principio me quede perplejo. Y cuando la pregunte que coño pasaba allí (que ignorante es uno cuando esta enamorado) me dijo que estaba confundida. Que no sabia lo que sentía por el. Que necesitaba tiempo para pensar. Yo me quede hecho mierda, pero confiaba en ella a muerte así que accedí a su petición. Me pidió unos días y yo me separe de su lado. Mientras yo me pasaba el día pensando como podía arreglar aquello, ella estaba con él por ahí, de fiesta, bebiendo y pasándolo bien, pasaron dos semanas y yo no aguantaba mas, así que me salte el toque de queda y fui a verla. Ella estaba superfeliz y no quería saber de mi pero le dije que o arreglábamos aquello o que yo me iría para no volver mas, que se aclarase pero ¡ya¡. Ante mi presión acabo diciendo que no sentía nada por el “ja” éste, que solo había sido la sensación de flirteo lo que la había confundido. Que ella me quería a mi, que yo era el hombre de su vida y que su futuro estaba conmigo y con nuestro proyecto. Solo me repetía que quería que viviésemos juntos. Yo me lo creí, estaba enamorado de ella y ella nunca me había mentido.
Llego el verano y dejó de ver a estos compañeros de beca, lo cual aproveche para intentar reconquistarla, le hice muchos regalos, estuvimos de viaje en Roma, en Paris, en Venecia, vimos pisos, ella solo decía que no podía quererme mas. Parecía que todo volvía a la normalidad y aunque ella seguía teniendo contacto con este chico y con el resto, yo confiaba en ella y no le di mas importancia. Pensé que había sido una crisis pasajera y que todo volvería a ser como antes.
Paso el verano y llego el otoño, había acabado la carrera, y le quedaban 8 meses hasta la oposición a maestro, mucho tiempo y nada que hacer, así que decidimos que lo mejor es que se fuese a estudiar ingles a Irlanda para prepararse bien la opo. Fueron tres meses continuos de llamadas de querer volverse, de echarnos de menos y de un amor a distancia que cada día se hacía mas fuerte. Ella siempre me agradeció la experiencia. Siempre dijo que si no hubiese sido por mi nunca hubiese ido.Yo estuve con ella siempre que me necesito y fui a verla cuando pude. Volvió encantada. Tal y como decía ella, “esta es la ultima prueba que pone el destino a nuestro amor. Si la superamos ya nada podrá separarnos”, otra vez volvíamos a ser un equipo. Nos queríamos a muerte y yo sentía que nada podría separarnos.
Volvió en Enero y empezó a trabaja de nuevo en la beca, con los mismos de antes. Y aquí fue donde se rompió por completo la relación. Empezó a ignorarme, a darme largas, no quería salir conmigo, solo quería estar de fiesta, no se preocupaba en absoluto de mi, incluso en la cama empezaron a ir mal las cosas. Me volvió a pedir tiempo para aclararse, esta vez un mes. Un mes sin besarla, sin tocarla, una eternidad para mi. Ella me llamaba todos los días me decía que cada día me quería mas, pero que quería estar segura de sus sentimientos, quería que esta vez fuese de verdad y no equivocarnos. Yo confiaba tanto en ella que la deje hacer, solo quería quererla y que ella me quisiese y estaba dispuesto a esperar lo que fuese. Pero cada día, cada fin de semana, ella se alejaba mas y mas y empecé a tener miedo. Miedo de perderla miedo de no poder mirarla a los ojos nunca mas y miedo de no volver a tocar sus labios. El miedo hizo que empezasen las broncas, tan solo tuvimos un par de ellas. Llego un momento en el que estaba tan quemado y ella pasaba tanto de mi que tuve que decirle que lo mejor era que lo dejásemos. Que nos tomásemos un tiempo y que si era amor de verdad nuestros caminos se juntarían de nuevo. Esto fue un 28 de febrero. En los tres meses siguientes ella comenzó una nueva vida, en la que yo no tenia cabida. Fiestas, desfase y flirteo. Era como si hubiese estado encerrada y de repente le diesen la libertad. Nunca me imagine que se sintiese tan ahogada por mi. Nunca creí que fuese a tirar 8 años de relación tan solo por sentirse guay.
Siempre he dicho que quería que tuviese todas las posibilidades en esta vida, que jugase con todas las cartas. Pero siempre pensé que al final de entre todas las opciones que le pondrían encima de la mesa, ella me elegiría a mi. Y seriamos felices para siempre. Nunca imagine que pudiese abandonarme.
Durante este tiempo que estuvimos separados, siempre tuve la ilusión de que en cuanto sacase la oposición y se despidiese de estos becarios, todo volviese a la normalidad y retomáramos la relación. Incluso pensaba que seria como su despedida de soltera, que disfrutaría y que luego nos volveríamos a encontrar. Y yo estaba dispuesto a esperarla lo que hiciese falta.
Sabia que ella me quería y que me necesitaba, (así me lo había dicho un millón de veces) pero también me decía que teníamos que darnos un tiempo, que ella estaba convencida de que volveríamos, pero necesitaba esto. Yo siempre estuve dispuesto a dárselo aun con las implicaciones que ello tenia.
Un 19 de mayo, Jueves para mas señas, fue mi cumpleaños. Ese día nos vimos, hablamos, nos besamos y me dijo que su futuro era conmigo, que no desesperase, que al final estaríamos juntos. El viernes por la noche medio borracha se enrollo con el becario “ja”. Después de haberme dicho lo que me había dicho, se tuvo que liar con el único tío que sabia que me iba a destrozar. Yo de esto me entere porque les pille a la semana siguiente en la calle a los dos juntos. Me sentí tan traicionado , tan humillado, tan engañado y tan mal que estuve a punto de soltarla dos ostias cuando la vi.
Creo que ha sido el peor momento de mi vida. Y todavía tuve que aguantar que al día siguiente me llamara para explicarme lo ocurrido. Cuando le dije que no me tenia que explicar nada, que lo nuestro había acabado definitivamente, me soltó con una frialdad increíble: “Entonces, ¿ya no vas a seguir luchando por mi?”. Me quede tan a cuadros que en ese momento pensé que aquella persona no era ese ángel del que yo me había enamorado. No era aquella persona buena y sensible que era incapaz de hacer daño a nadie. Estaba demostrando de una manera inequívoca que había estado jugando conmigo, no podía soltarme, pero a la vez estaba empezando una relación con este chico. Esto es tan impropio de ella, que me da la impresión que nuestra relación ya estaba muy rota incluso antes de cortar y que el poso que este chico le dejo la primera vez que se vieron fue tan profundo que ha durado incluso hasta hoy.
Casi cuatro meses han pasado desde que cortáramos y ella ya esta embarcada en una nueva relación, la deseo que sea muy feliz (no podría desearle menos a alguien a quien tanto he querido, y a la que aun hoy y a mi pesar, todavía quiero). Pero para mi es una nueva etapa, en la que la ilusión de que nos volviésemos a encontrar se ha desvanecido. Como me dijo ella la ultima vez que nos vimos: “se que no voy a encontrar nadie que me quiera y que me cuide mas que tu, eres el hombre de mi vida y estoy segura de que te querré siempre”. Ahora cuando lo recuerdo, pienso: una de dos, o esta como una puta cabra (yo no digo a nadie que la quiero y por detrás estoy empezando otra cosa) o mentía como una puta (que tampoco le pega nada).
Esta es la historia, así me han ido las cosas, no he sido un santo ni tampoco un cabrón empedernido, pero hoy me siento algo decepcionado con todo esto. No creo que mereciésemos este final. Creo que la vida es muy puta y seguramente esto es una chorrada para lo que te puede pasar, pero para mi, hoy, esto es lo peor que me ha pasado y solo quiero que todo el dolor que siento, toda la rabia, toda esta decepción y desesperación, empiecen a desaparecer, porque a veces pienso que no voy a tener mas fuerzas para continuar. Menos mal, que mis amigos, mi familia y el poco deporte que hago me ayudan a seguir adelante.
Un beso para ellas, un abrazo para ellos.
P.D. siento el rollazo que os he metido, pero me ha venido bien escribirlo y luego leerlo.
Ahí vamos:
Nos conocimos cuando yo tenia 18 años y ella 17. Hace ya diez años. Somos de Logroño, que para el que no haya estado es un pueblo grande (ahora tendrá 120.000 hab). Lo de pueblo lo digo porque realmente nos conocemos todos y solo tienes que sacarte un moco un martes en la Gran vía, para que el jueves todo el mundo te señale por la calle.
Bueno, a la historia. Yo por aquel entonces era muy guapete y ligaba un montón, además se llevaba el estilo medio pijo, y un poco chulito. Así que no tenia problemas con las chicas. Salíamos un grupo de amigos, siempre los mismos y nos íbamos juntando a grupos de chicas para salir a cenar o a beber en algún parque. Si a mitad de noche, ninguna del grupo había caído en nuestras redes, nos íbamos a la caza de alguna otra. Así transcurría mi vida, sin estudiar nada por cierto, hasta que en uno de esos grupos de chicas con los que íbamos apareció “pini”. Era una chica poco atractiva, y muy tímida. Siempre que está la chica “fea” está su amiga guapa, en este caso la amiga guapa estaba muy buena y además era un poco tontita. Llamémosla “peladilla” (Se cumplen los estereotipos, je jeje). En fin que poco a poco su grupo de amigas y nuestro grupo de amigos, se fueron haciendo íntimos. Una nochevieja, fuimos todos a un “chamizo” (es un local alquilado donde nos reunimos a beber, jugar quinitos, y a veces hasta para enrollarnos) y ya sabéis como funcionan estas cosas, bebimos, bailamos, etc,... Yo acababa de salir de primera relación seria y estaba un poco triste, así que estaba mas preocupado de emborracharme que de otra cosa. Entonces sucedió algo que en aquel momento no significó nada para mi pero que a la postre cambiaria mi vida. Sonó una canción de Bryan Adams “Everything I do, I do it for you” y la “pini” me sacó a bailar. En aquel baile paso algo, algo que es difícil explicar, pero se estableció una conexión especial entre ella y yo. Ella se enamoró aquel día de mi. En aquel baile. En aquel chamizo de Gurbindo. Con aquella canción de Bryan Adams. Yo sabia que habíamos establecido una conexión pero no estaba tan seguro como ella de lo que sentía. Me acuerdo que le cantaba la canción al oído, mientras bailábamos y ella me abrazó tan fuerte que ambos sentimos ese calorcito de cuando esta empezando algo. No llegamos a acabar el baile, mi ex de aquel entonces apareció por la puerta, no me acuerdo que dijo y yo me puse de tan mala ostia que rompí una silla y me fui a la calle a beber y a llorar.
No la volví a ver hasta pasados unos días, para entonces ella ya tenia claro cual era su objetivo. Yo en cambio estaba en una fase destructiva y rencorosa contra las mujeres. En los siguientes doce meses, nuestra amistad se fue cimentando, bueno mas bien la mía, porque ella se estaba enamorando cada vez mas. Yo seguía con mi vida tenia mis novias, mis rollos, mis movidas, pero ella siempre estaba ahí apoyándome. Mentiría si alguna vez dijese que no pensé en ella como algo mas que una amiga, pero físicamente no me atraía y yo estaba en un momento álgido en el cual era el rey de la fiesta. Alguna vez nos liamos y la verdad es que cada día me sentía mas a gusto con ella. Pero no podía darle lo que me pedía, se que era injusto para ella estar enamorada de mi y yo no poder corresponderla, pero así estaban las cosas.
Todo cambió en una noche de verano de 1996, habíamos ido a fiestas de un pueblo a beber. Al final de la noche nos quedamos la “pini” un amigo y yo. En ese verano nos liamos un par de veces pero yo no acababa de decidirme y ella se canso de esperar, había estado rondándome durante año y medio. Y medio borracha en un parque cerca de los cines Golem en Logroño a las 5 de la mañana me miro a los ojos y me dijo: “no pienses que soy una guarra, pero hace unos días me lié con un tío que no conocía de nada y creo que voy a empezar a olvidarte y a liarme con quien se me ponga a tiro”. En aquel momento me pareció bien, quiero decir, éramos amigos yo tenia una nueva novia y ella se había cansado de esperarme. Además yo solo quería juerga y fiesta, no quería embarcarme en una relación seria o algo parecido. Desde ese día en verano hasta la nochevieja de aquel 1996 algo cambió en mi. Aquella conexión de la nochevieja pasada, aquel baile, aquella canción comenzó a manifestarse. Empecé a preguntarme que era lo que quería hacer con mi vida, que me apetecía de verdad y empecé a cuestionarme todo. Me di cuenta que ya había perdido el tiempo suficientemente, me lo había bebido todo, me lo había fumado todo, me había liado con todas, aquello empezaba a no tener sentido, mi cuerpo me pedía tranquilizarme, me pedía una novia, una relación nueva, me pedía tranquilidad, me pedía ver una película abrazado a alguien para luego besarnos un rato e irnos a cenar. Quería una estabilidad.
Comencé a centrarme en los estudios, a salir menos y a buscar a mi media naranja.
Fui buscando quien podría cumplir todos los requisitos que yo buscaba en mi pareja ideal. Que fuera simpática, que me hiciera reír, que me escuchara, que me apoyara, que fuese inteligente, trabajadora, sincera, sencilla, alegre, guapa,...
Adivinad donde encontré todas estas cosas, pues si. En la “pini”, mi “pini”, que había estado ahí desde el principio, que era solución a todas mis preguntas, y la tenia delante. Ella me había dicho en verano que ya se había olvidado de mi. Así que empecé a rondarla, esta claro que si ha sido amor de verdad siempre queda algo. El 4 de enero de 1997 fuimos al cine, (Daylight, Pánico en el túnel) y a la salida nos besamos. A los dos días le pedí salir y empezamos una relación que duraría 8 años, 1 mes y 24 días. Ella tenia 19 años y yo 20. Ella trabajaba cuidando unos niños y hacia un F.P de informática por las tardes, yo ultimaba mi tercer año de C.O.U. y preparaba la selectividad. Ella nunca había tenido novio formal, yo había tenido dos relaciones anteriormente. Ella era tímida, ingenua, ... yo era bastante cabroncete y espabilado.
Para ella fue como si después de jugar todos los días a la lotería, por fin le hubiese tocado el gordo, para mi era una oportunidad de hacer mi vida con alguien honesto. Ella estaba muy enamorada e ilusionada, yo estaba expectante y algo confiado. Tan solo llevábamos unos meses saliendo cuando pasó algo que... bueno. Yo seguía saliendo de fiesta (es difícil dejarlo de repente) había chicas que me tiraban los tejos, pero yo estaba contento con mi relación. Contento por todo excepto por el sexo, ella todavía no estaba preparada y yo no entendía porque no lo hacíamos, si estábamos juntos y nos iba bien. Ahora me doy cuenta que con mi historial es difícil confiar en mi y para ella entregar su virginidad era algo muy importante, quería tener claro que había elegido bien. Pero ya sabéis que los tíos y mas en esas edades pensamos mucho con la picha, y claro pasó lo que tenia que pasar. Conocí a una chica una noche, nos fuimos a su casa y follamos como locos. Durante mes y medio mantuve relaciones con esta chica y a la vez empezaba a tener sexo con mi novia. Llegó un momento en el que me sentía tan culpable que dejé a la “amante” y le confesé a mi novia lo que había pasado. Fue un momento duro pero tenia que decírselo, la culpa me comía y confesándoselo yo me sentiría mejor. Como podéis imaginar el dolor fue grande y la marca quedaría grabada, fue la desconfianza y el sentirse traicionada. Hablamos y bueno la cosa quedo en que ella necesitaba un tiempo para replantearse las cosas, al cabo de unas semanas volvimos a salir juntos. En principio me había dado otra oportunidad. Cada día que pasaba yo me enamoraba un poquito mas y descubría cosas en ella que me dejaban alucinado, era muy dulce y cariñosa, y a mi eso me encantaba. Poco a poco empezamos a asentar la relación, pero ella todavía no confiaba en mi lo suficiente, claro que tampoco yo daba muchos motivos para confiar, seguía saliendo mucho de noche, vacilaba a todas las tías y claro, eso ponía celosa a mi novia.
Unos carnavales en los que yo iba con un amigo de borrachera, conocimos a dos chicas y nos fuimos a tomar unas copas. Mi amigo (el puto Jon, jeje) me pidió que le entretuviese a una mientras él se liaba con la otra. Claro todo fue bien hasta que la que me tocó a mi harta de esperar a que me decidiese (no hacia mas que darla largas), se armo de valor y me unto el morro. Yo no soy de piedra y le seguí el beso, fue solo un segundo, bueno a lo mejor fueron cinco. Pero el detalle y el gesto ya estaban hechos. Me deshice de ella como pude y me fui a buscar a mi novia. Aquel día estaba con todo el subidón así que hicimos el amor de una manera algo salvaje en el local que teníamos alquilado para pasar los carnavales. Para mi aquel beso con aquella chica no había significado nada, pero si era una mancha en mi conciencia, no había sido capaz de cumplir con mi pareja. Y empecé a estar intranquilo.
Uno o dos meses mas tarde,.ahora si que yo ya estaba enamorado hasta los huesos, me planté delante de ella y le confesé lo que había pasado. Fue la primera vez que lloramos juntos. Aquella vez la hice daño, viéndola llorar me jure a mi mismo que nunca en la vida volvería a herirla, que siempre la protegería. Fue una conversación breve en la que ella lloraba y yo le juraba por Dios que no volvería a pasar, que me diese otra oportunidad que estaba locamente enamorado de ella, y que había cometido errores, pero que si me daba otra oportunidad la haría feliz para siempre. Durante unas semanas no nos vimos. Ella necesitaba pensar, pero las flores, los regalos y lo persuasivo que soy hicieron el milagro, volvió a darme otra oportunidad. Esta vez me dijo que seria la ultima oportunidad, que ya no habría mas y que si estaba con ella, estuviese hasta el final. Agradecí a ese tío grande de barbas que vive en el cielo la oportunidad que se me brindaba.
Esto ocurrió cuando llevábamos 1 año y medio saliendo. A partir de aquí la historia cambia, a mejor por supuesto. Pero antes de seguir me gustaría analizar un poco el tipo de personas que éramos.
Pini: Poco femenina, nulo sentido del gusto vistiendo siempre iba con jeans y camisetas, muy alta para su edad y algo entradita en carnes. Ojos azules, carita un poco ancha, labios normales, pelo moreno cortado como lo lleva ahora Amaral. En fin que no era precisamente Valeria Mazza. Esto que voy a contar ahora es algo intimo pero a la vez es necesario para contar el desarrollo de la historia. Su familia es humilde que no pobre. Su padre era albañil, (estereotipo: currante nato, siempre con el “mecagüendios” en la boca, bebedor, fumador y casi siempre de mala hostia, cuestionando el trabajo de los demás, porque el era el único que trabajaba), su madre ama de su casa y a veces de la casa de los demás, (estereotipo: mujer entregada a su marido y sus hijos, sin opinión, todo el día trabajando para sacar la casa adelante), sus hermanos, (son dos, mayores que ella, estudiando hasta que tuvieron edad para trabajar y desde entonces dando el callo porque en casa hace falta dinero) y ella, la pequeña de la casa. (educada para dar la razón al patrón y al marido).
Cuando yo la conocí, su única aspiración era tener dinero para irse el fin de semana de borrachera. En su familia, nunca han sido muy cariñosos, no se demuestran el afecto mediante abrazos y besos, y su padre nunca estaba en casa. Así que la única influencia que tuvo fue la de una madre que le había inculcado que en esta vida hay que trabajar como un cabrón para ganar cuatro duros de mierda y no abrir la boca nunca.
Yo siempre vi en ella a una tía muy despierta e inteligente, con muchísimo potencial, capaz de hacer lo que se propusiese, pero sin metas y sin ayuda todo eso se podría ir a la mierda. De hecho cuando nos conocimos ella estudiaba un F.P. de informática por las noches y cuidaba de un par de mocosos por las mañanas. Quería acabar el F.P. y trabajar de secretaria o de cajera en algún sabeco, pero sus notas eran mediocres y suspendía a menudo.
Yo era un niño un poco pijo, algo chulo de familia media, había viajado un poco y mi madre siempre nos había inculcado que en esta vida podríamos hacer lo que nos diese la gana y que si estábamos convencidos de algo no nos dejásemos pisar por nadie. Así que era un poco rebelde. Físicamente estaba delgado, con ojos verdes, alto, pero con muchísima labia (ese era mi punto fuerte) y bueno las chicas decían que era muy guapo.
En mi familia los comportamientos eran completamente opuestos a la suya. En mi familia hablábamos de todos los temas, éramos muy cariñosos, aunque también salíamos a hostias de vez en cuando pero éramos un equipo y siempre estábamos unidos.
Cuando empezamos a salir, yo no quería que mi familia me viese con ella porque no era el tipo de chica que ellos querían para mi. Así que durante el primer año cara a mi familia fue una relación escondida, hasta que me enamore tanto que el corazón solo me pedía mostrar a todo el mundo lo maravillosa que era ella. Mis amigos también flipaban un poco, no era el estándar de tía con las que solía ir, de hecho seria de las peores, pero nada de eso me importaba, estaba enamorado y hubiese matado por ella.
A partir de este momento, nuestra relación se fue consolidando de manera muy rápida. La amiga guapa intima suya, (La peladilla) no tenia éxito con sus novios, tenia muchos pero ninguno duraba y al quedarse sin compañera de fiestas, su relación empezaba a deteriorarse hasta que llego lo inevitable. La “peladilla” engaño a su por aquel entonces novio “chuchi” con el “pipas” (juro por Dios que eran sus motes auténticos. No me extraña que fumásemos porros). Como salíamos todos juntos y siempre que pasa una cosa de estas la peña se posiciona, bueno pues las chicos nos pusimos de parte de “chuchi” (lo que indica la lógica), y las chicas se pusieron de parte de los dos. O sea cuando no estaba “chuchi”, él era el malo y cuando no estaba la “peladilla” ella era la guarra.
¿Todas?, no. La “pini” fue lógica y se puso de parte de “chuchi” y claro eso para su amiga del alma era una traición del mas alto grado. Acostumbrada a que “pini” hiciese lo que ella decía, aquel gesto separatista fue el final de aquella amistad. Así que se quedo sin amigas. Con su familia tampoco estaba en su mejor momento y se volcó en su amado novio que era la única cosa que le iba a bien.
Las cosas entre nosotros fueron creciendo muy deprisa, la aconseje que cambiara de look, que se pusiera a estudiar, que dejara el trabajo... yo veía en ella un diamante en bruto de muchísimos quilates. Lo llevaba dentro, tenia la fuerza y energía necesaria para acometer cualquier empresa y no iba a permitir que lo desperdiciase. A ella todo esto que yo le decía, “que ella valía mucho”, “que podría sacarse una carrera”, “que si se lo proponía podría llegar hasta donde ella quisiese”, le sonaba a chino. Ella había sido educada para no destacar, para trabajar y sacrificarse siempre por alguien. Aquello tenia que cambiar y yo podía hacerlo.
En los 5 años siguientes se sucedieron los acontecimientos tal y como yo había planeado, juntos cambiamos su look, ahora es rubita, mas fina de cara, decididamente con mucho gusto vistiendo (algo pijita diría yo), mucho mas femenina en sus gestos, y expresiones, ha adelgazado y su figura se ha estilizado tanto que ahora parece una barbie-princesita. Teníais que ver a todos aquellos tíos que a sus 18 pasaban de ella, tirarle los tejos ahora. Termino el F.P de informática, juntos hicimos un curso de comercio exterior (en la que fue la numero uno de la promoción), estuvimos en Inglaterra con una beca y allí se dio cuenta que le gustaba el inglés. La convencí para que hiciera una carrera y se decidió por magisterio ingles (resultando ser la numero uno de su promoción y con el mejor expediente de la universidad). Viajamos por Europa, América y toda España. Todo iba genial.
Gracias a interminables horas de conversaciones, se hizo fuerte. Cogió toda la autoestima que necesitaba. Se volvió lista, astuta, extrovertida, el alma de la fiesta. Ahora no pasaba desapercibida nunca.
Todo este cambio, fue un cambio motivado por mi, pero sin olvidar que ella lo llevaba dentro. Llego un momento que todo aquel proceso de tutoreo (llamémoslo así) ocupaba muchísimo tiempo, ella necesitaba apoyo, mimos, fuerza y yo me desviví para que no le faltaran. Poco a poco fuimos aislándonos del resto de los amigos. Nos creíamos mejores que los demás, viajábamos, teníamos dinero, salíamos y sobre todo construimos un proyecto de vida en común. Era aquel proyecto, el que nos motivaba a seguir adelante, el que nos hacia avanzar. Queríamos una casa, unos niños correteando por el jardín, un perro, y sobre todo estar juntos porque habíamos llegado a una simbiosis que se me antojaba perfecta. A veces me sentía por encima del bien y del mal.
Fueron 5 años de caricias, de besos, de despertarnos juntos cada día, de sueños, de esperanzas. Nunca podré olvidar todas aquellas mañanas que me levantaba una hora antes tan solo para verla dormir desnuda, mientras la acariciaba la espalda y la despertaba con el olor del desayuno recién hecho.
Entonces llegó la muerte. Nadie es mas listo que la vida, y yo menos.
Yo acababa de empezar a trabajar y ella estaba en su ultimo año de universidad, era el año del cambio, el año en que empezábamos a buscar piso y empezábamos a creernos que íbamos a estar juntos para siempre. Este ultimo año la convencí para que se apuntase a unas becas de colaboración de la uni (craso error). Era una buena forma de ganar un dinerito y tener tiempo para estudiar. Al principio, como casi siempre para ella, no le gustaba la idea (es mas bien vaga) pero poco a poco fue estableciendo amistad con sus compañeros becarios y empezaba a despertar admiración entre bastantes chicos tanto por su forma de ser como por lo guapa que estaba. Empezó a decir que se aburría con nuestros amigos habituales y que le apetecía salir con toda esta gente que acababa de conocer. (todos de 20 a 23 años, cuando ella tenia 27). No solo era la diferencia de edad, sino la forma de divertirse. Salían desde la tarde, bebían toda la noche y llegaban a casa al día siguiente. Se pasaban todo el día con cuchipandas (dile a fulanito que menganita ha dicho que le gusta). Y sobre todo muy de súper-amigos, súper-guay, todo el día fiesta y sin preocuparse de que pasara mañana. La “pini” cayó como un ratón en una trampa de queso. Ahora que se había convertido en una princesita superwoman el destino le ofrecía la oportunidad de volver a su época de 20 añitos a disfrutar todo lo que nunca tuvo, éxito. Aquello que siempre había odiado de mi pero que ella en el fondo envidiaba. Las fiestas, el flirteo,...
Yo en principio solo vivía para ahorrar y preparar nuestro salto al futuro que se realizaría sino ese año, al siguiente. Y no me di cuenta de lo que pasaba.
En particular había un chico de los becarios, que tonteaba con ella de una manera descarada. Vamos a llamarle “ja”. Este “ja” es el típico payaso que se dedica a tirar los tejos a 20 tías a la vez, y la que cae pues con esa decide salir. Bueno pues solo necesitó tres meses. A los tres meses exactos y mientras yo la estaba esperando en el portal de su casa para darla una sorpresa, la veo paseando con él, cogidos del brazo e intercambiando miradas. Al principio me quede perplejo. Y cuando la pregunte que coño pasaba allí (que ignorante es uno cuando esta enamorado) me dijo que estaba confundida. Que no sabia lo que sentía por el. Que necesitaba tiempo para pensar. Yo me quede hecho mierda, pero confiaba en ella a muerte así que accedí a su petición. Me pidió unos días y yo me separe de su lado. Mientras yo me pasaba el día pensando como podía arreglar aquello, ella estaba con él por ahí, de fiesta, bebiendo y pasándolo bien, pasaron dos semanas y yo no aguantaba mas, así que me salte el toque de queda y fui a verla. Ella estaba superfeliz y no quería saber de mi pero le dije que o arreglábamos aquello o que yo me iría para no volver mas, que se aclarase pero ¡ya¡. Ante mi presión acabo diciendo que no sentía nada por el “ja” éste, que solo había sido la sensación de flirteo lo que la había confundido. Que ella me quería a mi, que yo era el hombre de su vida y que su futuro estaba conmigo y con nuestro proyecto. Solo me repetía que quería que viviésemos juntos. Yo me lo creí, estaba enamorado de ella y ella nunca me había mentido.
Llego el verano y dejó de ver a estos compañeros de beca, lo cual aproveche para intentar reconquistarla, le hice muchos regalos, estuvimos de viaje en Roma, en Paris, en Venecia, vimos pisos, ella solo decía que no podía quererme mas. Parecía que todo volvía a la normalidad y aunque ella seguía teniendo contacto con este chico y con el resto, yo confiaba en ella y no le di mas importancia. Pensé que había sido una crisis pasajera y que todo volvería a ser como antes.
Paso el verano y llego el otoño, había acabado la carrera, y le quedaban 8 meses hasta la oposición a maestro, mucho tiempo y nada que hacer, así que decidimos que lo mejor es que se fuese a estudiar ingles a Irlanda para prepararse bien la opo. Fueron tres meses continuos de llamadas de querer volverse, de echarnos de menos y de un amor a distancia que cada día se hacía mas fuerte. Ella siempre me agradeció la experiencia. Siempre dijo que si no hubiese sido por mi nunca hubiese ido.Yo estuve con ella siempre que me necesito y fui a verla cuando pude. Volvió encantada. Tal y como decía ella, “esta es la ultima prueba que pone el destino a nuestro amor. Si la superamos ya nada podrá separarnos”, otra vez volvíamos a ser un equipo. Nos queríamos a muerte y yo sentía que nada podría separarnos.
Volvió en Enero y empezó a trabaja de nuevo en la beca, con los mismos de antes. Y aquí fue donde se rompió por completo la relación. Empezó a ignorarme, a darme largas, no quería salir conmigo, solo quería estar de fiesta, no se preocupaba en absoluto de mi, incluso en la cama empezaron a ir mal las cosas. Me volvió a pedir tiempo para aclararse, esta vez un mes. Un mes sin besarla, sin tocarla, una eternidad para mi. Ella me llamaba todos los días me decía que cada día me quería mas, pero que quería estar segura de sus sentimientos, quería que esta vez fuese de verdad y no equivocarnos. Yo confiaba tanto en ella que la deje hacer, solo quería quererla y que ella me quisiese y estaba dispuesto a esperar lo que fuese. Pero cada día, cada fin de semana, ella se alejaba mas y mas y empecé a tener miedo. Miedo de perderla miedo de no poder mirarla a los ojos nunca mas y miedo de no volver a tocar sus labios. El miedo hizo que empezasen las broncas, tan solo tuvimos un par de ellas. Llego un momento en el que estaba tan quemado y ella pasaba tanto de mi que tuve que decirle que lo mejor era que lo dejásemos. Que nos tomásemos un tiempo y que si era amor de verdad nuestros caminos se juntarían de nuevo. Esto fue un 28 de febrero. En los tres meses siguientes ella comenzó una nueva vida, en la que yo no tenia cabida. Fiestas, desfase y flirteo. Era como si hubiese estado encerrada y de repente le diesen la libertad. Nunca me imagine que se sintiese tan ahogada por mi. Nunca creí que fuese a tirar 8 años de relación tan solo por sentirse guay.
Siempre he dicho que quería que tuviese todas las posibilidades en esta vida, que jugase con todas las cartas. Pero siempre pensé que al final de entre todas las opciones que le pondrían encima de la mesa, ella me elegiría a mi. Y seriamos felices para siempre. Nunca imagine que pudiese abandonarme.
Durante este tiempo que estuvimos separados, siempre tuve la ilusión de que en cuanto sacase la oposición y se despidiese de estos becarios, todo volviese a la normalidad y retomáramos la relación. Incluso pensaba que seria como su despedida de soltera, que disfrutaría y que luego nos volveríamos a encontrar. Y yo estaba dispuesto a esperarla lo que hiciese falta.
Sabia que ella me quería y que me necesitaba, (así me lo había dicho un millón de veces) pero también me decía que teníamos que darnos un tiempo, que ella estaba convencida de que volveríamos, pero necesitaba esto. Yo siempre estuve dispuesto a dárselo aun con las implicaciones que ello tenia.
Un 19 de mayo, Jueves para mas señas, fue mi cumpleaños. Ese día nos vimos, hablamos, nos besamos y me dijo que su futuro era conmigo, que no desesperase, que al final estaríamos juntos. El viernes por la noche medio borracha se enrollo con el becario “ja”. Después de haberme dicho lo que me había dicho, se tuvo que liar con el único tío que sabia que me iba a destrozar. Yo de esto me entere porque les pille a la semana siguiente en la calle a los dos juntos. Me sentí tan traicionado , tan humillado, tan engañado y tan mal que estuve a punto de soltarla dos ostias cuando la vi.
Creo que ha sido el peor momento de mi vida. Y todavía tuve que aguantar que al día siguiente me llamara para explicarme lo ocurrido. Cuando le dije que no me tenia que explicar nada, que lo nuestro había acabado definitivamente, me soltó con una frialdad increíble: “Entonces, ¿ya no vas a seguir luchando por mi?”. Me quede tan a cuadros que en ese momento pensé que aquella persona no era ese ángel del que yo me había enamorado. No era aquella persona buena y sensible que era incapaz de hacer daño a nadie. Estaba demostrando de una manera inequívoca que había estado jugando conmigo, no podía soltarme, pero a la vez estaba empezando una relación con este chico. Esto es tan impropio de ella, que me da la impresión que nuestra relación ya estaba muy rota incluso antes de cortar y que el poso que este chico le dejo la primera vez que se vieron fue tan profundo que ha durado incluso hasta hoy.
Casi cuatro meses han pasado desde que cortáramos y ella ya esta embarcada en una nueva relación, la deseo que sea muy feliz (no podría desearle menos a alguien a quien tanto he querido, y a la que aun hoy y a mi pesar, todavía quiero). Pero para mi es una nueva etapa, en la que la ilusión de que nos volviésemos a encontrar se ha desvanecido. Como me dijo ella la ultima vez que nos vimos: “se que no voy a encontrar nadie que me quiera y que me cuide mas que tu, eres el hombre de mi vida y estoy segura de que te querré siempre”. Ahora cuando lo recuerdo, pienso: una de dos, o esta como una puta cabra (yo no digo a nadie que la quiero y por detrás estoy empezando otra cosa) o mentía como una puta (que tampoco le pega nada).
Esta es la historia, así me han ido las cosas, no he sido un santo ni tampoco un cabrón empedernido, pero hoy me siento algo decepcionado con todo esto. No creo que mereciésemos este final. Creo que la vida es muy puta y seguramente esto es una chorrada para lo que te puede pasar, pero para mi, hoy, esto es lo peor que me ha pasado y solo quiero que todo el dolor que siento, toda la rabia, toda esta decepción y desesperación, empiecen a desaparecer, porque a veces pienso que no voy a tener mas fuerzas para continuar. Menos mal, que mis amigos, mi familia y el poco deporte que hago me ayudan a seguir adelante.
Un beso para ellas, un abrazo para ellos.
P.D. siento el rollazo que os he metido, pero me ha venido bien escribirlo y luego leerlo.
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Siento mucho q después de todo lo q habeis pasado juntos se haya acabado así... Pero bueno, si se acabó, sería porque no tenía q durar, y será q el destino te depare a otra princesita, con la q si funcionará. Suerte!
Comentario:
sin palabras...
un abrazo
un abrazo
Comentario:
Uffff. No podia parar de leer, me ha enganchado!!.
Siento que las cosas no fueran bien, yo tb he roto hace poco con mi novio, y me siento fatal. Lo hecho mucho de menos. Me aterroriza la idea de no volver a verle.
Un beso y animo
Siento que las cosas no fueran bien, yo tb he roto hace poco con mi novio, y me siento fatal. Lo hecho mucho de menos. Me aterroriza la idea de no volver a verle.
Un beso y animo
Comentario:
Es muy duro la verdad, pero lo mejor que puedes hacer es plantearte que se ha acabado una etapa muy importante de tu vida y que ahora empieza otra, que te pude ofrecer cosas muy buenas. Estate atento a lo que te pueda ofrecer el destino. Y oye AUPA LOS RIOJANOS!!! yo también soy riojana de nacimiento!!!
Comentario:
Hay cosas que han de suceder en la vida de las personas que nos hacen crecer y seguir adelante. Posiblemente haya sido por muchos años la mujer en tu vida, pero esa frase que te dijo de que ella sabia que nadie la kerria como tú, ni la cuidaría como tú...que eras el hombre se su vida...creo que tu en el fondo sabes, que cuando una persona es la persona con la que queremos nuestra vida, no solo lo decimos, sino que estamos ahí con ella. No quiero opinar demás porque solo tú y ella saben el sentimiento que habí, pero si te digo que...te ahora te preocupes por ti, la rabia, el dolor, todo ira pasando...y al final te quedarás tú contigo mismo, así que adelante...el amor siempre llega cuando ha de llegar, ahora est u momento para estar contigo.
Un biko fuerte.
Un biko fuerte.

Comentario:
Pues al principio si te digo la verdad he bajado un poquito con el raton y he dicho diox, como puede escribir la gente tanto? Pero me he puesto a leer y vaya me han faltado las palomitas y los pañuelos de papel, vaya historia la tuya...
Bueno yo soy muy romantica y todo eso, asi q te digo q no desesperes q seguro q aparece otra princesita en tu vida, no = pero si diferente, lo q tienes q hacer es no encerrarte, salir y disfrutar de las cosas q te regala vida
Bueno yo soy muy romantica y todo eso, asi q te digo q no desesperes q seguro q aparece otra princesita en tu vida, no = pero si diferente, lo q tienes q hacer es no encerrarte, salir y disfrutar de las cosas q te regala vida





