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Blog en deconstrucción
Acerca de
Este blog comenzó como una carta de amor secreta llena de alegría para alguien muy especial, para el dia de su cumpleaños . Escribo para pensar, o tal vez para no pensar. En realidad no sé para qué lo hago. Que dificil es no poder volver atras el tiempo, evitar los errores, comenzar de nuevo. Pero todo cambia hacia caminos que no imaginamos. Todos los nombres que aquí aparecen son falsos, para preservar su intimidad tauro877@gmail.com web stats analysis ip-location
Sindicación
 
Del Autosabotaje, el odio a uno mismo, la caída, al propio perdón (III).
Me encuentro mucha dificultad para editar los posts intentando hacerlos menos personales y más generales, más asépticos en lo que se refiere al resto de personajes que participan en mi historia.
Ahora, después de tanto tiempo sin leerlos (posiblemente, inconscientemente evitados), me doy cuenta de cuanto me odiaba, de como concentraba mi odio intentando hacerme daño, de como había algo en mi intentando ponerme trampas, incluso cuando escribía, y como me dejaba llevar y caía en la espiral que se alimentaba y que es muy difícil de parar. Nunca he sabido conducir mi frustración con los demás si no era odiándome a mi por no ser perfecto. Mis emociones me llevaban a ponerme en peligo a mi, y a no valorar las posibilidades de hacer daño a los demás, por mucho que la sola idea de hacerlo me estremezca.
Ya sé que parezco un poco negativo, tal vez sea un bajón de percibir mucha tristeza en el ambiente.
Ahora me cuesta reconocerme en muchas cosas de las que he escrito bajo el miedo, la culpa y la tristeza excesivas, que sólo te llevan a equivocarte, una y otra vez, como una maldición de la que no sé salir.
Tal vez fuera ese el camino, equivocarme una y otra vez, hasta hundirme y poder tocar fondo. La verdad es que no lo sé, pero quiero creer que ha sido así. Muchas cosas escapan todavía a mi comprensión pero así es la vida.
Tengo que avanzar también por los que me quieren, que me lo han demostrado de sobra.

Por ello, comienzo a borrar los posts. Siento borrar los comentarios que habéis hecho, y agradezco el tiempo que habéis dedicado a ello.
Ahora comenzaba de nuevo a tener algo que contar y por fin tengo una lucidez mucho más libre de emociones negativas, pero es momento de dejarlo mientras no encuentre una fórmula mejor para para expresarme, rompiendo en cierto modo con mucho del pasado triste, más en línea con el pasado anterior a todo lo que cuento en el blog, y que he recuperado, tal y como he recuperado una idea y un recuerdo de mi mismo que había olvidado, y sobre el que debo seguir trabajando, día a día, para hacer coincidir quien soy con lo que hago en este mundo.
Pido perdón por todas mis palabras, aún más si cabe que lo que lo he intentado en este blog, en el que deseaba pedir perdón a las personas que han estado y están en mi vida y en mi corazón, con el ánsia de perdonarme a mi mismo, el causante (involuntario o no) de todo lo que me ha pasado.
Pido perdón a quien le haya sido útil para no cometer los mismos errores que yo, pero encontrará recursos más útiles en la web que todo lo que escribí.

Aunque estas palabras lleven implícito un fracaso, porque he tardado mucho en saber reordenar mi mundo, de manera todavía limitada, porque aunque haya progresado mucho, la culpa vuelve de nuevo a veces y ni siquera sé por qué la mayoría de las ocasiones. Todavía me queda mucho trabajo por hacer, pero estoy en el buen camino, por fin. No estoy seguro de no perderlo, y quizá eso sea una garantía de no morir de éxito.

De nuevo perdón al universo (del que formáis parte todos los que me habéis leído, y especialmente los personajes que han participado en mi historia) por haber errado el camino, y gracias a todos los que intentan que me reconcilie con él, aunque no lo sepan.
Como las personas que nos cruzamos todos los días, y que nos aportan su bondad desinteresada, aunque no sepamos ni quiene son, ni ellos quienes somos nosotros. Como muchos habéis hecho conmigo en este blog. Gracias a vosotros acabé imponiéndome la tarea de escribir, lo que me mantenía un poquito atado a este mundo. Pero si no hubiera tenido lectores y hubiera escrito en privado, si no hubiera pensado que había alguien esperando para leerme, es tremendo decirlo, pero hubiera tenído aún menos motivos para vivir. Así que en gran parte, os debo la vida realmente.

No sé qué más decir, o tal vez sí, pero no quiero volver a equivocarme y que mis palabras puedan hacer daño a nadie nunca más.

De todo corazón, hasta siempre, con todo mi cariño.

P.D.: Quiero hacer dos recomendaciones, dos libros que pueden ayudarnos a hacernos mejor la vida (para mi son imprescindibles ya) y que ojalá hubiera conocido antes.
"La sabiduría del eneagrama", del jesuita Richard Riso (no es un libro religioso, por si a alguien eso le incomoda) , con el que podremos buscar qué hay detrás de nuestro comportamiento y nuestra personalidad, ayudarnos a identificar un rasgo más o menos oculto de nosotros aunque dominante, que no es malo ni bueno en principio, pero que se puede descontrolar. Podemos aprender a mantenerlo a raya, para evitar que el ego tome el control de nuestra vida, haciéndonos daño y además haciéndoselo a quienes queremos, y lo que es peor, no siendo conscientes de ello, entrando en la espiral que decía más arriba. En mi caso por ejemplo, parece que derivado de la emotividad causada, aqui viene la sorpresa, por la envidia, incluso a las personas que yo considero como mejores que yo (nunca lo hubiera pensado, es difícil de entender si no se investiga y se lee pero creo que es así). De ese modo, tengo que estar atento a situaciones en las que mis emociones negativas se pueden desbordar y tratar de evitarlas. No es fácil, pero para los que nos pasa es la única solución. Aparte de eso, es un libro fundamental para los que tenemos inquietudes espirituales (en mi caso, creo que ha sido un factor importante para que esa inquietud haya vuelto a aparecer en mi vida, afortunadamente, aunque posiblemente a causa del sufrimiento, que es cuando uno se acuerda del espíritu).
El segundo, para las personas que se encuentran ya dentro de la salud (o que siempre han estado sanas), pero necesitan un algo más en su vida. Se llama "La ciencia de la felicidad", de Sonya Lyubomirsky, que nos ayuda a encontrar un itinerario, a veces sorprendentemente simple, de cosas que pueden hacer nuestra vida mejor, de manera muy fiable, pero como todo, con cierto esfuerzo que tenemos que sacar de algún sitio, aunque a veces, menos del que pensamos.
Ojalá hubiera conocido estos libros hace mucho tiempo, todo podría haber sucedido con menos dolor. Pero las cosas son como son. Sólo me queda ya desaparecer, puesto que no puedo cambiar el pasado y no haber existido, al menos de la manera que existí durante largo tiempo.