Feria
He podido ir a la feria de Sevilla y coincidir con gente que hacía tiempo que no veía, mi amigo y excompañero de trabajo y que tanto sentí que se fuera.
Fuimos unas 10 personas, un constructor nos invitó a su caseta.
Al llegar, teníamos un coche de caballos preparado para darnos un paseo. No me gustaba la idea, me parece una muestra de ostentación que no va conmigo, así que me excusé diciendo que tenía mucha sed y les esperaba en la caseta. Tal vez otro año me monte.
Nos pasó de todo, sobre todo lo que me contaron al día siguiente, porque el rebujito me afecta enormemente a la memoria…
Esta caseta tenía algo muy interesante. Desde el baño de los chicos se oía perfectamente lo que se hablaba en el baño de las mujeres.
Había un grupo de chicas que entraron a su baño a la vez que yo, y las oí decir: “Estos tíos no nos dicen nada, ya no quedan hombres”.
Por el resto de la conversación entendí que se referían a nosotros, así que se lo conté a mi amigo.
En cuanto salieron, él estaba estratégicamente puesto.
Cuando pasaron a nuestro lado, les dijo: “Aquí hay hombres, machos de verdad, verracos ibéricos!” El resto de la gente de nuestro grupo que no sabía lo que pasaba se asustó un poco, al ver las caras de sorpresa de las chicas.
Las chicas se rieron, y poco a poco la cosa fue degenerando…..
Lo pasé muy bien, pero me gustan más las ferias de Málaga, Córdoba o Jerez
Hoy he vuelto a casa de mis padres, con el niño.
Fui a darle un paseo esta tarde, y entré en un bar con él para comprar tabaco.
Había otro niño precioso que se puso a jugar con mi niño mientras tanto, era unos meses mayor.
Estábamos casi en la puerta, y el padre del niño me llamó: “No me conoces o qué?”
No me había fijado en él, y eso que es un tipo enorme.
Era un compañero de la mili, nos abrazamos, me alegró verlo porque siempre me cayó bien, incluso cuando él no me podía tragar a mi.
Hacía mucho que no lo veía.
Me invitó a tomar un café, y charlamos de cómo nos iba la vida.
La verdad es que hice la mili porque necesitaba un tiempo de cambiar de actividad. Puede parecer un poco masoca, pero entonces para los hombres era obligatorio, y un cambio de vida un poco forzado, pensé que sería bueno para mí, así que escogí esta opción, mejor que la más cómoda (normalmente) de la objeción de conciencia.
Cuando nos conocimos yo ya tenía cierta edad y él era casi un niño conflictivo de un barrio conflictivo. En el cuartel yo era casi el único con estudios. Para mí aquello fue un choque, el compartir la vida con personas mucho más jóvenes que yo, y muchas de ellas analfabetas totalmente, cosa que pensé que ya no existía en este país.
Al principio yo le caía mal a bastantes de ellos, porque me escaqueaba mucho de trabajos pesados, al estar mucho tiempo en oficinas, y en cierto modo, ser respetado por los mandos.
A él yo le caía especialmente mal, me hacía muchas trastadas. Pero yo entendía que eran cosas de niños, así que nunca le arresté, ni pedí que le arrestaran.
Tuve que pasar muchas noches de guardia con él y a veces eran una tortura.
Sin embargo, con el tiempo, acabé siendo un poco el papá de todos, porque eran mucho más jóvenes que yo, y acabamos teniendo una muy buena relación entre todos, y llegamos a tener verdadero cariño entre nosotros. Me saludaban muy marcialmente con un “A sus órdenes, mi papi”.
La verdad es que fue una época muy buena para mí, las cosas como son, en el ejército el encefalograma se te “aplana” un poco, porque sólo tenía que pensar en cumplir órdenes, y me ayudó a ver otras cosas con cierta perspectiva.
Cuando acabamos los 9 meses, la verdad es que la despedida fue emocionante.
Me alegró mucho que las cosas le iban bien ahora a este chico, se enderezó, y ahora está felizmente casado, con un niño, y con un buen trabajo en la construcción.
Fui paseando hasta el coche, la verdad es que no lo había dejado muy bien aparcado.
Había un armario de municipal multándome.
Cuando me dirigí a él a para quejarme, se volvío muy chulamente hacia mi, se bajó las gafas, me miró, y con una sonrisa, me dijo :”hombreeee, como me alegro de verte!”.
Era otro compañero de la mili, que casualidad!. Se había puesto hecho un toro, tenía músculos hasta en las orejas.
Tanto que cuando nos abrazamos me daba hasta miedo, hubiera podido estrujarme.
No pudimos charlar mucho porque tenía que seguir trabajando, pero me dio su teléfono para cuando tuviera algún problema.
Lógicamente, no hubo multa.
gabriela anders-love is so unkind
http://www.goear.com/listen.php?v=a38821f
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Fuimos unas 10 personas, un constructor nos invitó a su caseta.
Al llegar, teníamos un coche de caballos preparado para darnos un paseo. No me gustaba la idea, me parece una muestra de ostentación que no va conmigo, así que me excusé diciendo que tenía mucha sed y les esperaba en la caseta. Tal vez otro año me monte.
Nos pasó de todo, sobre todo lo que me contaron al día siguiente, porque el rebujito me afecta enormemente a la memoria…
Esta caseta tenía algo muy interesante. Desde el baño de los chicos se oía perfectamente lo que se hablaba en el baño de las mujeres.
Había un grupo de chicas que entraron a su baño a la vez que yo, y las oí decir: “Estos tíos no nos dicen nada, ya no quedan hombres”.
Por el resto de la conversación entendí que se referían a nosotros, así que se lo conté a mi amigo.
En cuanto salieron, él estaba estratégicamente puesto.
Cuando pasaron a nuestro lado, les dijo: “Aquí hay hombres, machos de verdad, verracos ibéricos!” El resto de la gente de nuestro grupo que no sabía lo que pasaba se asustó un poco, al ver las caras de sorpresa de las chicas.
Las chicas se rieron, y poco a poco la cosa fue degenerando…..
Lo pasé muy bien, pero me gustan más las ferias de Málaga, Córdoba o Jerez
Hoy he vuelto a casa de mis padres, con el niño.
Fui a darle un paseo esta tarde, y entré en un bar con él para comprar tabaco.
Había otro niño precioso que se puso a jugar con mi niño mientras tanto, era unos meses mayor.
Estábamos casi en la puerta, y el padre del niño me llamó: “No me conoces o qué?”
No me había fijado en él, y eso que es un tipo enorme.
Era un compañero de la mili, nos abrazamos, me alegró verlo porque siempre me cayó bien, incluso cuando él no me podía tragar a mi.
Hacía mucho que no lo veía.
Me invitó a tomar un café, y charlamos de cómo nos iba la vida.
La verdad es que hice la mili porque necesitaba un tiempo de cambiar de actividad. Puede parecer un poco masoca, pero entonces para los hombres era obligatorio, y un cambio de vida un poco forzado, pensé que sería bueno para mí, así que escogí esta opción, mejor que la más cómoda (normalmente) de la objeción de conciencia.
Cuando nos conocimos yo ya tenía cierta edad y él era casi un niño conflictivo de un barrio conflictivo. En el cuartel yo era casi el único con estudios. Para mí aquello fue un choque, el compartir la vida con personas mucho más jóvenes que yo, y muchas de ellas analfabetas totalmente, cosa que pensé que ya no existía en este país.
Al principio yo le caía mal a bastantes de ellos, porque me escaqueaba mucho de trabajos pesados, al estar mucho tiempo en oficinas, y en cierto modo, ser respetado por los mandos.
A él yo le caía especialmente mal, me hacía muchas trastadas. Pero yo entendía que eran cosas de niños, así que nunca le arresté, ni pedí que le arrestaran.
Tuve que pasar muchas noches de guardia con él y a veces eran una tortura.
Sin embargo, con el tiempo, acabé siendo un poco el papá de todos, porque eran mucho más jóvenes que yo, y acabamos teniendo una muy buena relación entre todos, y llegamos a tener verdadero cariño entre nosotros. Me saludaban muy marcialmente con un “A sus órdenes, mi papi”.
La verdad es que fue una época muy buena para mí, las cosas como son, en el ejército el encefalograma se te “aplana” un poco, porque sólo tenía que pensar en cumplir órdenes, y me ayudó a ver otras cosas con cierta perspectiva.
Cuando acabamos los 9 meses, la verdad es que la despedida fue emocionante.
Me alegró mucho que las cosas le iban bien ahora a este chico, se enderezó, y ahora está felizmente casado, con un niño, y con un buen trabajo en la construcción.
Fui paseando hasta el coche, la verdad es que no lo había dejado muy bien aparcado.
Había un armario de municipal multándome.
Cuando me dirigí a él a para quejarme, se volvío muy chulamente hacia mi, se bajó las gafas, me miró, y con una sonrisa, me dijo :”hombreeee, como me alegro de verte!”.
Era otro compañero de la mili, que casualidad!. Se había puesto hecho un toro, tenía músculos hasta en las orejas.
Tanto que cuando nos abrazamos me daba hasta miedo, hubiera podido estrujarme.
No pudimos charlar mucho porque tenía que seguir trabajando, pero me dio su teléfono para cuando tuviera algún problema.
Lógicamente, no hubo multa.
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Cansancio pasajero (espero)
Desde hace un tiempo llevo una racha agotadora.
Muchas cosas se complican en el trabajo. Cosas que objetivamente puedo decir que son culpa mía, y otras que no lo son tanto, aunque sigo teniendo la mala costumbre de decirme a mi mismo que la culpa es, en todo mía.
Coordino un trabajo común entre varios departamentos sobre los que mi capacidad de actuación es muy limitada en alguno de ellos, que son los que más quebraderos de cabeza me dan, precisamente. En fin, sería un rollo largo y complicado de contar. La cuestión es que no puedo vivirlo como si todo fuera culpa mía. Tampoco debo mezclar trabajo y vida personal, y dejar que los sentimientos dañinos sobre una u otra cosa excedan de su ámbito. Distinguir qué es cada cosa.
El viernes salimos a comer un grupito de compañeros y compañeras (más bien amigos) de la empresa, que hacía bastante que no teníamos ocasión de reunirnos.
Estuvimos comiendo en un lugar fantástico por lo hermoso, la comida no estaba mal aunque el precio era un poco elevado para la calidad, y el vino fue lo bastante bien escogido como para que bebiéramos bastantes botellas.
Hacía una tarde estupenda y después de la comida dimos un paseo y comenzamos una pequeña peregrinación de copa en copa.
Hace más de un año, un dia se fue la luz en la oficina, y les había dicho a las chicas que mientras no podíamos hacer nada, hicimos un ranking con ellas.
El viernes, en un lugar de copas, algunas de ellas me propusieron un trato:
“Si nos das vuestro ranking, nosotras os damos el nuestro. Lo tenemos por categorías: mejor achuchón, mejor rollito serio, mejor novio…..”. Se pasaron toda la tarde pinchándome y tirándome de la lengua. La verdad es que no podía decirles mucho, ese ranking nuestro no existía.
Como viene la primavera……
Por la noche, fuimos al concierto de Antonio Carmona. Me gustó mucho, y al terminar el concierto decidí irme a descansar, aunque lo estaba pasando genial, ya que pensaba ir al día siguiente a pasear por el campo. Necesitaba desconectar un poco este fin de semana, y no iría a ver a mis padres.
Me fui con Yolanda y paseamos un ratito. Ella tiene ahora una mala situación familiar, con su marido. Charlamos un poco, pero no fui capaz de hacer otra cosa que escucharle, no me sentía con fuerzas (ni con ideas) para darle ningún consejo.
Puede que porque su situación ha sido parecida a la mia.
Como vivimos relativamente cerca, me fui andando hacia casa, y aproveché el momento para pensar un poco, ya que con tanta actividad hacía días que no podía hacerlo.
Hacía una noche estupenda para pasear.
Pensé en mi familia, en qué puedo hacer para ayudar.
Comprendí que la madre de mi hijo también será para siempre mi familia, termine como termine la cosa, porque se va torciendo cada vez más, y cada vez mi esfuerzo por una solución razonable se esfuma.
Muchas veces pensé en decirle a la madre de mi hijo la verdad de todo lo que pasó. Pero siempre el psicólogo me ha dicho que no tiene sentido, porque no puede hacer ningún bien, ni a ella ni a mi. La verdad me ha estado pesando mucho en este tiempo, pero tal vez me haya escudado en ese consejo para no querer decir algo que tal vez me liberaría.
Es posible.
Cuando todo estalló por mi culpa, al poco de comenzar este blog, yo deseaba estar con una persona a la que amaba, pero creía que debía seguir apoyando a otra, que pensaba que me necesitaba.
No pude escoger lo que yo quería, pero al menos, me ayuda a tener la conciencia tranquila el hecho de pensar que he podido “ayudar”, y he intentado dar cariño, a alguien que realmente me ha querido, para quien he sido importante, y no a alguien para quien fui otro novio de verano.
Pongo “ayudar” entre comillas porque no sé realmente que palabras utilizar, y además, si alguien ha necesitado ayuda de verdad, he sido yo.
En definitiva, pensé que, aunque no haya servido de nada, de algún modo he estado “cercano” a alguien para quien yo fui, o era, importante, y las circunstacias me hicieron desaparecer de la vida de alguien para quien, posiblemente aunque nunca lo sabré, no llegué a significar mucho.
La vida a veces es extrañamente justa.
Como siempre que me da por desvariar, se me hizo muy tarde.
Por la mañana, sin embargo, fui capaz de levantarme razonablemente temprano.
Tras ir a comprar algunas cosas, cogí mis botas de campo, me subí al coche, y en un programa de radio entrevistaban a Antonio Gala.
Es un personaje curioso, resulta aparentemente tan frío, y sin embargo sus ideas están llenas de tanto sentimiento….
Hablaba de que el verdadero amor es el difícil, el que se mantiene a pesar de la adversidad, y que es el único que realmente tiene sentido.
Me encontraba muy sensible esa mañana, y cuando contó cuando estuvo en muerte clínica, que los recuerdos más importantes de su vida fueron cómo su padre le decía de pequeño que cerrara los ojitos para dormir, y cosas así, no pude evitar romper a llorar, y los lagrimones me caían mientras pensaba tambien en mi, y en mi pequeño.
Me tuve que parar cuando llamaron al móvil. Era mi madre.
Mi padre estaba mal, lo llevaban al hospital, así que cambié el rumbo de mi viaje.
Está delicado de salud desde hace años, pero aunque el susto ha sido fuerte, sólo fue una falsa alarma.
Muchas cosas se complican en el trabajo. Cosas que objetivamente puedo decir que son culpa mía, y otras que no lo son tanto, aunque sigo teniendo la mala costumbre de decirme a mi mismo que la culpa es, en todo mía.
Coordino un trabajo común entre varios departamentos sobre los que mi capacidad de actuación es muy limitada en alguno de ellos, que son los que más quebraderos de cabeza me dan, precisamente. En fin, sería un rollo largo y complicado de contar. La cuestión es que no puedo vivirlo como si todo fuera culpa mía. Tampoco debo mezclar trabajo y vida personal, y dejar que los sentimientos dañinos sobre una u otra cosa excedan de su ámbito. Distinguir qué es cada cosa.
El viernes salimos a comer un grupito de compañeros y compañeras (más bien amigos) de la empresa, que hacía bastante que no teníamos ocasión de reunirnos.
Estuvimos comiendo en un lugar fantástico por lo hermoso, la comida no estaba mal aunque el precio era un poco elevado para la calidad, y el vino fue lo bastante bien escogido como para que bebiéramos bastantes botellas.
Hacía una tarde estupenda y después de la comida dimos un paseo y comenzamos una pequeña peregrinación de copa en copa.
Hace más de un año, un dia se fue la luz en la oficina, y les había dicho a las chicas que mientras no podíamos hacer nada, hicimos un ranking con ellas.
El viernes, en un lugar de copas, algunas de ellas me propusieron un trato:
“Si nos das vuestro ranking, nosotras os damos el nuestro. Lo tenemos por categorías: mejor achuchón, mejor rollito serio, mejor novio…..”. Se pasaron toda la tarde pinchándome y tirándome de la lengua. La verdad es que no podía decirles mucho, ese ranking nuestro no existía.
Como viene la primavera……
Por la noche, fuimos al concierto de Antonio Carmona. Me gustó mucho, y al terminar el concierto decidí irme a descansar, aunque lo estaba pasando genial, ya que pensaba ir al día siguiente a pasear por el campo. Necesitaba desconectar un poco este fin de semana, y no iría a ver a mis padres.
Me fui con Yolanda y paseamos un ratito. Ella tiene ahora una mala situación familiar, con su marido. Charlamos un poco, pero no fui capaz de hacer otra cosa que escucharle, no me sentía con fuerzas (ni con ideas) para darle ningún consejo.
Puede que porque su situación ha sido parecida a la mia.
Como vivimos relativamente cerca, me fui andando hacia casa, y aproveché el momento para pensar un poco, ya que con tanta actividad hacía días que no podía hacerlo.
Hacía una noche estupenda para pasear.
Pensé en mi familia, en qué puedo hacer para ayudar.
Comprendí que la madre de mi hijo también será para siempre mi familia, termine como termine la cosa, porque se va torciendo cada vez más, y cada vez mi esfuerzo por una solución razonable se esfuma.
Muchas veces pensé en decirle a la madre de mi hijo la verdad de todo lo que pasó. Pero siempre el psicólogo me ha dicho que no tiene sentido, porque no puede hacer ningún bien, ni a ella ni a mi. La verdad me ha estado pesando mucho en este tiempo, pero tal vez me haya escudado en ese consejo para no querer decir algo que tal vez me liberaría.
Es posible.
Cuando todo estalló por mi culpa, al poco de comenzar este blog, yo deseaba estar con una persona a la que amaba, pero creía que debía seguir apoyando a otra, que pensaba que me necesitaba.
No pude escoger lo que yo quería, pero al menos, me ayuda a tener la conciencia tranquila el hecho de pensar que he podido “ayudar”, y he intentado dar cariño, a alguien que realmente me ha querido, para quien he sido importante, y no a alguien para quien fui otro novio de verano.
Pongo “ayudar” entre comillas porque no sé realmente que palabras utilizar, y además, si alguien ha necesitado ayuda de verdad, he sido yo.
En definitiva, pensé que, aunque no haya servido de nada, de algún modo he estado “cercano” a alguien para quien yo fui, o era, importante, y las circunstacias me hicieron desaparecer de la vida de alguien para quien, posiblemente aunque nunca lo sabré, no llegué a significar mucho.
La vida a veces es extrañamente justa.
Como siempre que me da por desvariar, se me hizo muy tarde.
Por la mañana, sin embargo, fui capaz de levantarme razonablemente temprano.
Tras ir a comprar algunas cosas, cogí mis botas de campo, me subí al coche, y en un programa de radio entrevistaban a Antonio Gala.
Es un personaje curioso, resulta aparentemente tan frío, y sin embargo sus ideas están llenas de tanto sentimiento….
Hablaba de que el verdadero amor es el difícil, el que se mantiene a pesar de la adversidad, y que es el único que realmente tiene sentido.
Me encontraba muy sensible esa mañana, y cuando contó cuando estuvo en muerte clínica, que los recuerdos más importantes de su vida fueron cómo su padre le decía de pequeño que cerrara los ojitos para dormir, y cosas así, no pude evitar romper a llorar, y los lagrimones me caían mientras pensaba tambien en mi, y en mi pequeño.
Me tuve que parar cuando llamaron al móvil. Era mi madre.
Mi padre estaba mal, lo llevaban al hospital, así que cambié el rumbo de mi viaje.
Está delicado de salud desde hace años, pero aunque el susto ha sido fuerte, sólo fue una falsa alarma.
Etiquetas: amor antonio-gala
Semana Santa
Alquilé el apartamento en el que viví durante más de un año en la playa, para esta Semana Santa, estaba libre, y me llevé a mis padres, que falta les hace salir tambien un poquito.
Mi memoria es terrible. Aunque conocía de sobra el lugar, me costó mucho encontrar el camino y me perdí varias veces.
Como en casi toda España, el tiempo no ha acompañado en estos días.
Reconozco que ya, convivir con mis padres a veces me pone un poco de los nervios, son ya caprichosos como niños. Como mi madre está siempre a dieta , días como estos son los que aprovecha para poder saltarse todas las restricciones de sobra, pensando ( con mucha razón) que los dias de vacaciones no son para sufrir.
El viernes fuimos a ver alguna procesión, más que nada por ellos, la verdad es que no es algo que me apasione. Siempre lo veo como una devoción un tanto artificial, más una fiesta que otra cosa. Más una tradición que un sentimiento.
Pero esta vez no sé por qué lo ví de otro modo, me fijé en las caras de algunas personas que acompañaban al paso y que expresaban una súplica real para que alguien ahí arriba les ayude, porque lo necesitan. En algunos casos se intuía la enfermedad, la desesperación, o ambas, o muchas más cosas.
Me estaba empezando a sentir mal, pero afortunadamente alguien comenzó a cantar.
Se me vino a la mente esa espectacular Saeta que cantó Sara Montiel hace algunos años y empezó a entrarme la risa floja. Cuanta más vergüenza pasas, mas risa entra. Tengo un problema con eso, siempre me da la risa donde no puedo. Me ha pasado en entrevistas de trabajo, reuniones, exámenes.....
Se lo dije a mi madre y los dos tuvimos que pasar un rato aguantándonos la risa, cada vez peor, la gente ya empezaba a mirarnos con desaprobación. Ya ibamos a reventar pero comenzó a llover fuerte, y afortunadamente la desbandada nos encubrió.
Mi memoria es terrible. Aunque conocía de sobra el lugar, me costó mucho encontrar el camino y me perdí varias veces.
Como en casi toda España, el tiempo no ha acompañado en estos días.
Reconozco que ya, convivir con mis padres a veces me pone un poco de los nervios, son ya caprichosos como niños. Como mi madre está siempre a dieta , días como estos son los que aprovecha para poder saltarse todas las restricciones de sobra, pensando ( con mucha razón) que los dias de vacaciones no son para sufrir.
El viernes fuimos a ver alguna procesión, más que nada por ellos, la verdad es que no es algo que me apasione. Siempre lo veo como una devoción un tanto artificial, más una fiesta que otra cosa. Más una tradición que un sentimiento.
Pero esta vez no sé por qué lo ví de otro modo, me fijé en las caras de algunas personas que acompañaban al paso y que expresaban una súplica real para que alguien ahí arriba les ayude, porque lo necesitan. En algunos casos se intuía la enfermedad, la desesperación, o ambas, o muchas más cosas.
Me estaba empezando a sentir mal, pero afortunadamente alguien comenzó a cantar.
Se me vino a la mente esa espectacular Saeta que cantó Sara Montiel hace algunos años y empezó a entrarme la risa floja. Cuanta más vergüenza pasas, mas risa entra. Tengo un problema con eso, siempre me da la risa donde no puedo. Me ha pasado en entrevistas de trabajo, reuniones, exámenes.....
Se lo dije a mi madre y los dos tuvimos que pasar un rato aguantándonos la risa, cada vez peor, la gente ya empezaba a mirarnos con desaprobación. Ya ibamos a reventar pero comenzó a llover fuerte, y afortunadamente la desbandada nos encubrió.
Serrat
Durante mucho tiempo no me gustó Serrat como músico, al menos no me decía nada. Me caía simpático, eso si. Nunca he oido ni leido una entrevista suya en la que dijera algo con poco sentido. Siempre sus palabras me han parecido las de un hombre sabio.
Pero para entender su música creo que tienes que haber llevado ya cierto tiempo vivido, haber pasado por momentos, circunstancias, experiencias, haber gastado suela caminando en este mundo, haber agotado parte del crédito que nos dan cuando nacemos. Entonces es cuando empiezas a comprenderlo mejor.
El mismo viernes me invitaron a ir a verle cantar.
Grandioso.
Su fragilidad hizo aún más emocionante su actuación, hasta saltarme las lágrimas.
Me hizo entender que para algo sirve la vida.
Después del concierto, quedamos con más gente y fuimos a tomarnos una copa.
Me coge un poco mayor o un poco despistado el que ahora sean las chicas las que te entran por la noche. Hace años eso no me pasaba, o muy poco, y de forma muy indirecta.
Ahora me voy dando cuenta de que las mujeres están perdiendo los complejos, y no esperan a que tu des el primer paso. Pero la verdad es que a esas horas no sé muy bien de qué hablar aunque lo intente, y me parece que las acabo aburriendo. Me temo que no es mi medio.
Estoy muy contento con la igualdad entre hombres y mujeres. No sólo en esto, por supuesto. Aunque a veces pienso que están siguiendo todas las malas costumbres, y adoptando roles masculinos (en lo que tienen de negativos, como la agresividad), en vez de desarrollarse por su propio camino, mucho más fecundo. Creo que necesitamos una sociedad mucho más femenina, no tanto de mujeres que actúan como hombres. A veces creo que deberíamos ser gobernados por mujeres, preferiblemente embarazadas.
Recuerdo una vez, esperando al médico, al lado estaba la consulta de ginecología, y escuchaba las conversaciones entre ellas. Hablaban de cosas importantes, de resolver problemas y de esperanzas en un mundo mejor para sus hijos. Mucho más serio y relevante que lo que oigo con mucha frecuencia en las intervenciones de los políticos (la verdad es que tanto hombres como mujeres), últimamente.
Pero para entender su música creo que tienes que haber llevado ya cierto tiempo vivido, haber pasado por momentos, circunstancias, experiencias, haber gastado suela caminando en este mundo, haber agotado parte del crédito que nos dan cuando nacemos. Entonces es cuando empiezas a comprenderlo mejor.
El mismo viernes me invitaron a ir a verle cantar.
Grandioso.
Su fragilidad hizo aún más emocionante su actuación, hasta saltarme las lágrimas.
Me hizo entender que para algo sirve la vida.
Después del concierto, quedamos con más gente y fuimos a tomarnos una copa.
Me coge un poco mayor o un poco despistado el que ahora sean las chicas las que te entran por la noche. Hace años eso no me pasaba, o muy poco, y de forma muy indirecta.
Ahora me voy dando cuenta de que las mujeres están perdiendo los complejos, y no esperan a que tu des el primer paso. Pero la verdad es que a esas horas no sé muy bien de qué hablar aunque lo intente, y me parece que las acabo aburriendo. Me temo que no es mi medio.
Estoy muy contento con la igualdad entre hombres y mujeres. No sólo en esto, por supuesto. Aunque a veces pienso que están siguiendo todas las malas costumbres, y adoptando roles masculinos (en lo que tienen de negativos, como la agresividad), en vez de desarrollarse por su propio camino, mucho más fecundo. Creo que necesitamos una sociedad mucho más femenina, no tanto de mujeres que actúan como hombres. A veces creo que deberíamos ser gobernados por mujeres, preferiblemente embarazadas.
Recuerdo una vez, esperando al médico, al lado estaba la consulta de ginecología, y escuchaba las conversaciones entre ellas. Hablaban de cosas importantes, de resolver problemas y de esperanzas en un mundo mejor para sus hijos. Mucho más serio y relevante que lo que oigo con mucha frecuencia en las intervenciones de los políticos (la verdad es que tanto hombres como mujeres), últimamente.





