Dias interesantes.
He tenido momentos muy bonitos en estos dias. Me he sentido bien gran parte del tiempo.
En el trabajo han habido bastantes complicaciones, pero creo que todo se va encaminando. Intentando reorganizar de nuevo todo, y con muchas prisas y agobios. Pero creo que bien.
Han comenzado las comidas de navidad. En la primera nos hemos juntado la gente de mi departamento y la de otro departamento con el que tenemos muy buena relación y más estrecha. Fuimos a comer a un sitio estupendo, todo se desarrolló con muy buen ambiente entre nosotros, y como digo, realmente entre amigos.
Llegó la hora de los postres y me pidieron unas palabras. Intenté enhebrar un discurso emotivo, empezando por qué serios me parecían todos cuando llegué a la empresa, y como, con el tiempo, hemos ido formando un grupo de buena gente, que hemos compartido muchas dificultades, etc…Realmente lo sentía, no era para quedar bien.
Pero para finalizar mi alocución, y para recuperar una vieja costumbre mía, solo se me ocurrió terminar más o menos así: “Somos un grupo estupendo de buenos amigos que estamos realizando un trabajo estupendo…, pero hoy nos vamos a divertir, y estamos aquí con bastante semen como para inundar esta ciudad”.
Las niñas, escandalizadas, comenzaron a tirarme las servilletas, el pan, y a decirme que soy un guarro. Menos mal que todos ya me conocen, aunque llevaban tiempo que no me oían decir una de mis burradas….Nos reímos mucho.
Nos fuimos a bailar, me tomé mis copas, dimos paseos de un lugar a otro en la noche. Mi compañero de piso se emperró en comprarle un juguetito a una china que vendía cosas imposibles a colgados en la madrugada como nosotros. Para regatear solo se le ocurrió decirle a la pobre chica que era como Scarlett Johannson pero en china. Hoy cuando volví a casa todavía estaba jugando con el chisme.
Nada de resaca al dia siguiente. Bien.
Mi amigo, que antes trabajó en la empresa, que se fue fuera, que fue mi principal apoyo en estos tiempos tan malos que he pasado, vino el dia siguiente para quedarse en casa y salir conmigo. Me alegró muchísimo verle. Me vió mucho mejor.
Al día siguiente tenía una barbacoa con otro equipo a la que me habían invitado. Me ilusionó el hecho de que gente, con la que solamente compartía algún saludo por los pasillos, y algunas palabras sueltas, me invitara a su fiesta. Era el único invitado que no era de su grupo.
Fue un dia y una tarde estupendos, de muy buena comida y un ambiente muy íntimo en el campo de uno de ellos. El anfitrión fue muy cordial, se pasó el dia recordándome que me sintiera en mi casa, yo estaba un poco cortado durante parte del día.
La comida fue fantástica, cada uno preparó cosas típicas de su tierra.
Mi amigo y yo estuvimos todo el día allí hasta las 11 de la noche, habíamos quedado con otro grupo que hacía su comida de navidad el viernes.
Quedamos directamente en una discoteca a la que me gustaba mucho ir hace meses.
De ellos ya quedaban sólo los irreductibles compañeros de alguna que otra juerga hace tiempo. Con las chicas me llevo muy bien porque comenzamos a trabajar el mismo dia, aunque en distintos departamentos.
Estuvimos muy bien allí, hasta que casi amaneció. Bailamos muchísimo. Me sentí querido.
Alguien me ofreció cocaína, la rechacé sin ningún tipo de malestar. Olé!
Al amanecer, los pocos que ya quedábamos nos fuimos a desayunar. En el taxi de vuelta, dejamos en su casa a una amiga que iba muy borracha.
La mañana del sábado, me desperté bien, aunque había bebido bastante. También me sentía nostálgico, y preocupado por esa extraña sospecha de que algo le ha pasado a Silvia, pero estaba bien. ESTO NO QUIERE DECIR QUE AHORA ME PUEDA DEDICAR A BEBER CADA VEZ QUE ME DE LA GANA, DEBO SEGUIR TENIENDO CUIDADO (lo pongo en mayúsculas para concienciarme cada vez que relea esto)
Dediqué el día a pasear y hacer algunas compras. Por la tarde, me fui a casa de mis padres, donde he pasado el resto del fin de semana.
Esta semana me esperan algunas comidas más, con clientes (más sosas), con la gente de mi antiguo trabajo en Málaga, y la megacomida de la empresa, donde estaremos todos. Esta puede ser muy buena, cuando la gente empiece a desmadrarse.
No puedo decir que no la eché de menos muchas veces, a pesar de todo. Pero lo llevé bien, me divertí mucho, y creo que mis amigos se divirtieron mucho conmigo.
--------------------------------------------------
Alguien me ha escrito un correo muy interesante, lo dejé pegado en el post anterior con el nombre de “R”. Me pidió que no le contestara, y así lo voy a hacer.
Sin embargo, hay un tema sobre el que habla y en el que ya había pensado anteriormente, aunque nunca había hablado expresamente sobre él, aunque sí un poco de pasada.
Ahora no escribo para contestarle.
Las relaciones humanas, especialmente las de pareja, se sabe como empiezan, pero rara vez como van a terminar.
Yo tenía muchas esperanzas en Silvia, en tener una relación hermosa y duradera. Pero estas cosas son imprevisibles. Acabó como tenía que acabar, tal vez.
Aunque las cosas hubieran salido bien…quien sabe cuanto hubiera durado la felicidad?
Obviando mi manera romántica de ver la realidad por una vez, no lo sé, y así deben de ser estas cosas.
A lo mejor, con el tiempo, mis manías o las suyas echarían todo a perder. La única certeza que tengo es que ella fue una persona por la que mereció la pena intentarlo todo. O al menos, ella merecía que yo lo intentara todo. Sinceramente pienso que no la he idealizado. No era perfecta, nada puede serlo. Sólo la quería mucho, de verdad.
Supongo que si Silvia leyera esto ahora se partiría de risa.
Quiero que esta tristeza que siento desaparezca. No sé aún como (bueno, se cómo querría, pero esa alternativa es imposible).
Lo que si sé es que no puedo huir de este sentimiento, sino enfrentarme a él. Encontrarlo, conocerlo, vivirlo, comprenderlo. Superarlo.
Por ejemplo, hay algunas chicas (de las que conozco ahora) que podrían darme un alivio pasajero. Lo de que un clavo se quita con otro clavo…no creo que sea verdad.
Cuando se huye de las cosas, se puede evitar que te alcancen, una, mil veces, pero no puedes evitar tenerlas siempre detrás, persiguiéndote, notando su aliento hambriento que va detrás haciéndote la vida imposible. A veces consigues creer que no están ahí, pero están agazapadas, acechando, esperando la ocasión para volver.
Las cosas no se superan de verdad ignorándolas, intentando hacer como que no existen. Las heridas profundas se curan con cuidado haciendo que cierren bien, con desinfectantes que escuecen, con puntos que duelen. No con tiritas que las tapan. Porque antes o después vuelven a abrirse.
En el trabajo han habido bastantes complicaciones, pero creo que todo se va encaminando. Intentando reorganizar de nuevo todo, y con muchas prisas y agobios. Pero creo que bien.
Han comenzado las comidas de navidad. En la primera nos hemos juntado la gente de mi departamento y la de otro departamento con el que tenemos muy buena relación y más estrecha. Fuimos a comer a un sitio estupendo, todo se desarrolló con muy buen ambiente entre nosotros, y como digo, realmente entre amigos.
Llegó la hora de los postres y me pidieron unas palabras. Intenté enhebrar un discurso emotivo, empezando por qué serios me parecían todos cuando llegué a la empresa, y como, con el tiempo, hemos ido formando un grupo de buena gente, que hemos compartido muchas dificultades, etc…Realmente lo sentía, no era para quedar bien.
Pero para finalizar mi alocución, y para recuperar una vieja costumbre mía, solo se me ocurrió terminar más o menos así: “Somos un grupo estupendo de buenos amigos que estamos realizando un trabajo estupendo…, pero hoy nos vamos a divertir, y estamos aquí con bastante semen como para inundar esta ciudad”.
Las niñas, escandalizadas, comenzaron a tirarme las servilletas, el pan, y a decirme que soy un guarro. Menos mal que todos ya me conocen, aunque llevaban tiempo que no me oían decir una de mis burradas….Nos reímos mucho.
Nos fuimos a bailar, me tomé mis copas, dimos paseos de un lugar a otro en la noche. Mi compañero de piso se emperró en comprarle un juguetito a una china que vendía cosas imposibles a colgados en la madrugada como nosotros. Para regatear solo se le ocurrió decirle a la pobre chica que era como Scarlett Johannson pero en china. Hoy cuando volví a casa todavía estaba jugando con el chisme.
Nada de resaca al dia siguiente. Bien.
Mi amigo, que antes trabajó en la empresa, que se fue fuera, que fue mi principal apoyo en estos tiempos tan malos que he pasado, vino el dia siguiente para quedarse en casa y salir conmigo. Me alegró muchísimo verle. Me vió mucho mejor.
Al día siguiente tenía una barbacoa con otro equipo a la que me habían invitado. Me ilusionó el hecho de que gente, con la que solamente compartía algún saludo por los pasillos, y algunas palabras sueltas, me invitara a su fiesta. Era el único invitado que no era de su grupo.
Fue un dia y una tarde estupendos, de muy buena comida y un ambiente muy íntimo en el campo de uno de ellos. El anfitrión fue muy cordial, se pasó el dia recordándome que me sintiera en mi casa, yo estaba un poco cortado durante parte del día.
La comida fue fantástica, cada uno preparó cosas típicas de su tierra.
Mi amigo y yo estuvimos todo el día allí hasta las 11 de la noche, habíamos quedado con otro grupo que hacía su comida de navidad el viernes.
Quedamos directamente en una discoteca a la que me gustaba mucho ir hace meses.
De ellos ya quedaban sólo los irreductibles compañeros de alguna que otra juerga hace tiempo. Con las chicas me llevo muy bien porque comenzamos a trabajar el mismo dia, aunque en distintos departamentos.
Estuvimos muy bien allí, hasta que casi amaneció. Bailamos muchísimo. Me sentí querido.
Alguien me ofreció cocaína, la rechacé sin ningún tipo de malestar. Olé!
Al amanecer, los pocos que ya quedábamos nos fuimos a desayunar. En el taxi de vuelta, dejamos en su casa a una amiga que iba muy borracha.
La mañana del sábado, me desperté bien, aunque había bebido bastante. También me sentía nostálgico, y preocupado por esa extraña sospecha de que algo le ha pasado a Silvia, pero estaba bien. ESTO NO QUIERE DECIR QUE AHORA ME PUEDA DEDICAR A BEBER CADA VEZ QUE ME DE LA GANA, DEBO SEGUIR TENIENDO CUIDADO (lo pongo en mayúsculas para concienciarme cada vez que relea esto)
Dediqué el día a pasear y hacer algunas compras. Por la tarde, me fui a casa de mis padres, donde he pasado el resto del fin de semana.
Esta semana me esperan algunas comidas más, con clientes (más sosas), con la gente de mi antiguo trabajo en Málaga, y la megacomida de la empresa, donde estaremos todos. Esta puede ser muy buena, cuando la gente empiece a desmadrarse.
No puedo decir que no la eché de menos muchas veces, a pesar de todo. Pero lo llevé bien, me divertí mucho, y creo que mis amigos se divirtieron mucho conmigo.
--------------------------------------------------
Alguien me ha escrito un correo muy interesante, lo dejé pegado en el post anterior con el nombre de “R”. Me pidió que no le contestara, y así lo voy a hacer.
Sin embargo, hay un tema sobre el que habla y en el que ya había pensado anteriormente, aunque nunca había hablado expresamente sobre él, aunque sí un poco de pasada.
Ahora no escribo para contestarle.
Las relaciones humanas, especialmente las de pareja, se sabe como empiezan, pero rara vez como van a terminar.
Yo tenía muchas esperanzas en Silvia, en tener una relación hermosa y duradera. Pero estas cosas son imprevisibles. Acabó como tenía que acabar, tal vez.
Aunque las cosas hubieran salido bien…quien sabe cuanto hubiera durado la felicidad?
Obviando mi manera romántica de ver la realidad por una vez, no lo sé, y así deben de ser estas cosas.
A lo mejor, con el tiempo, mis manías o las suyas echarían todo a perder. La única certeza que tengo es que ella fue una persona por la que mereció la pena intentarlo todo. O al menos, ella merecía que yo lo intentara todo. Sinceramente pienso que no la he idealizado. No era perfecta, nada puede serlo. Sólo la quería mucho, de verdad.
Supongo que si Silvia leyera esto ahora se partiría de risa.
Quiero que esta tristeza que siento desaparezca. No sé aún como (bueno, se cómo querría, pero esa alternativa es imposible).
Lo que si sé es que no puedo huir de este sentimiento, sino enfrentarme a él. Encontrarlo, conocerlo, vivirlo, comprenderlo. Superarlo.
Por ejemplo, hay algunas chicas (de las que conozco ahora) que podrían darme un alivio pasajero. Lo de que un clavo se quita con otro clavo…no creo que sea verdad.
Cuando se huye de las cosas, se puede evitar que te alcancen, una, mil veces, pero no puedes evitar tenerlas siempre detrás, persiguiéndote, notando su aliento hambriento que va detrás haciéndote la vida imposible. A veces consigues creer que no están ahí, pero están agazapadas, acechando, esperando la ocasión para volver.
Las cosas no se superan de verdad ignorándolas, intentando hacer como que no existen. Las heridas profundas se curan con cuidado haciendo que cierren bien, con desinfectantes que escuecen, con puntos que duelen. No con tiritas que las tapan. Porque antes o después vuelven a abrirse.
Comentario:
Buenas, acabo de descubrirte, ufff mucho sufrimiento y desaliento tienes dentro eh? ya verás que bien te sienta escribir el blog, porque así al menos a diario vacías la mochila de los sentimientos y te desahogas...
Yo si opino que es una maravilla como amastes a esa mujer, y desde luego lo único que necesitas es tiempo porque algo sí esta claro, dando tiempo al corazón él solito se reconstruye. un abrazo y feliz navidad
Yo si opino que es una maravilla como amastes a esa mujer, y desde luego lo único que necesitas es tiempo porque algo sí esta claro, dando tiempo al corazón él solito se reconstruye. un abrazo y feliz navidad





