Navidad en la tierra del café
No se como será en otros lugares, pero particularmente en Colombia la Navidad tiene ciertas variaciones que le dan el toque Colombiano, y la alejan del imperialismo cultural americano que todos conocemos.
1.Acá no ha existido nunca jamas el milenario Santa Claus, y de haberlo es mas conocido como Papa noel. Pero el inmortal colombiano que trae los regalos a los niños y que le escriben las cartas, es a un personaje llamado “El niño Dios”. Ultimamente por la difícil situación económica del país el niño dios se ha desaparecido un poco, y muchos niños colombianos no tendrán regalos esta Navidad. Así que señor presidentico Uribe, en vez de estar haciendo muñequitos de usted mismo para la campaña, mire haber si le regala algo algún niño esta Navidad.
2.En Colombia mi tierra querida del alma no hay pavos rellenos, acá hay Hayacas(hayacas, son pequeños pasteles de harina rellenas con pollo), acá hay Chivos y si señores el chivo que todos conocen, acá los comemos en Navidad. También hay sancochos de gallina. Es decir, sopa de gallina pero con una gallina que es brutalmente asesinada unas horas antes de la cena ante los ojos de todo mundo. Ultimamente quieren vender unos pavos embutidos que sabrá dios si realmente son pavos, pero para que la hayaca y el sancocho de gallina sean vencidos queda mucho tiempo señores yankees.
3.En la tierra del café no se cena a las doce, se cena cuando todo este listo y cuando toda la familia haya llegado, y si eso es a las ocho de la noche, entonces que se agarre el chivo a esa hora porque a esa hora se le da “Materile”, ( Materile, dicese de comerse o acabar con algo brutalmente. Sacado del diccionario de la real jerga colombiana)
Ahora con eso del TLC que será firmado el otro año no sé que se traerán los gringos, ni que tanto creerán ellos que nos puedan meter al viejo de la barba blanca, o algún pavo en navidad. Pero mientras todos los colombianos tengamos el sancocho en la mesa, y las hayacas para la cena año tras año, nuestra identidad cultural vivirá por siempre.
Cuervos

En la calle solo se veía el resplandor del sol que caía sobre mi rostro, y la mano me tenia que ayudar algunas veces a no enceguecerme. Al otro lado de la calle la puerta aun no se abre. La ansiedad empieza a tomar partido y un extraño sudor frío que hace mucho no sentía, recorre mis manos y mi frente. Pasan un par de minutos tal vez mas y de nuevo reviso el demonio que se encuentra en la mochila, esta listo tal cual como la ultima vez que lo acaricie.
De repente veo un ligero movimiento en la puerta a la que mis ojos estaban cansados de mirar. Hay estaba él, miro hacia todos lados cuando salió, arreglo su vestido y comenzó a caminar hacia el norte por el mismo anden de ese lado de la calle. Eche una mirada mas a mi acompañante y todo comenzó, caminaba a su ritmo desde el otro lado de la calle, aceleré el paso para cruzarla e introduje la mano en a mochila cuando casi tocaba el anden, saque el demonio que llevaba conmigo y que tanto había esperado por ese momento.
De frente aquel que ahora me miraba atónito. Mis ojos atravesaron su alma, apunte con el personaje de la mochila a su cuerpo y tres cuervos de fuego atravesaron y acabaron con el sudor de su frente y todas sus lagrimas por siempre. Corrí, Corrí como nunca antes lo había hecho, aquel sudor frío ya no estaba en mis manos y mi frente, ahora estaba en mis venas en mi pecho, invadía el aire que respiraba, y aquel odio que sentí hace unos segundos se desvanecía entre el miedo que se apoderaba de mi ser con cada paso de aquella carrera. Por un momento voltee, y cuando lo vi tendido todo mi cuerpo se detuvo.
Aquel sudor frío ya no corría por mi cuerpo y por mis venas, ahora eran como dagas que tomaban camino mas adentro y destruían mi esperanza. Me di cuenta que todos lo vieron a ël tendido en ese piso. Pero en realidad no era el sino mi alma la que había quedado tendida, entre los cuervos y el odio que no pude domar.





