Esperando ser Contadas

Era una noche de Abril y alistaba mis cosas para salir por una entrevista. El lugar era el Seguro Social, ubicado en el barrio Los Andes. Días antes en la reunión editorial del diario en el que escribo, El punto, había propuesto el tema de los problemas en los servicios hospitalarios públicos en la ciudad de Barranquilla. La noche estaba fresca y el cielo un poco nublado. Al llegar a una pequeña rendija en la recepción del centro hospitalario un guardia me dijo, “Aquí no vas a encontrar nada del otro mundo, si quieres ver un hospital publico de verdad, ve al Hospital de Barranquilla”. Una Mototaxi me llevo al lugar, eran eso de las 7:30 de la noche.
Cuando entre al hospital, entre el rostro dramatico de las personas y paredes manchadas que gritaban que había una historia esperando ser contada, me encontraba, asombrado ante la situación y moviéndome ligeramente para dar paso a un medico o una camilla. Saque mi cuaderno de apuntes y un bolígrafo Kilométrico de color azul. Las entrevistas comenzaron y la noche paso entre palabras desesperadas, médicos que clamaban por un estado que los ayudara y paredes de un color tenue amarillo.
Ese día me di cuenta que quería hacer esto, que me gustaba contar historias, el periodismo es mi pasión y darle voz a los que no la tienen es la razón de mi existencia. Mi nombre es Alberto Mario Suárez Duran, tengo 21 años y actualmente soy estudiante de Comunicación Social y Periodismo en la Universidad del Norte de Barranquilla.
Hace cerca de un año surgió un proyecto periodístico en la Universidad llamado, El Punto, se trata de un periódico que busca contar la ciudad desde una perspectiva diferente a la que tienen los periódicos locales. Estoy en El Punto desde sus inicios y soy el reportero encargado de una sesión llamada; Punto Agudo, en ella, se tratan problemáticas sociales propias de la ciudad, intentando verlas desde la mirada de los mas afectados.
En agosto del 2005 comencé en El Punto. El requisito para entrar era una autobiografía similar a esta. En aquel entonces escribí un texto llamado; “Lo que Soy”, en el, hablaba de las razones que me llevaron estudiar Periodismo. Mi primer trabajo en El Punto en aquel entonces, era escribir un articulo acerca la Universidad Del Atlantico. En el proceso de selección decidieron que ese tema no podia salir, y prefirieron quedarse con algo de un tipo que escribió sobre un barrio en el que tocaba comprar agua a unos comerciantes todos los días. Mi primer articulo no salió, pero bueno, había que seguir intentando.
A principios del 2006 escribí algo sobre la Fundación Niños del Semáforo, e intente mostrar el punto de vista de los niños y jóvenes que aun trabajan en las calles muy lejos de la fundación. Este fue mi primer articulo publicado. En la edición que vino después a esta, trate el tema del Hospital de Barranquilla. La crudeza que había al interior del Hospital, y todas las historias que escuche esa noche me hicieron dar cuenta de lo mucho que me gusta esto y ese sentido humano de la vida es el que me mueve cada día.
Ahora mismo me encuentro trabajando en algo sobre bebidas alcohólicas falsificadas en la ciudad y la aceptación que tienen entre los habitantes del suroccidente. El articulo tratara sobre el popular; “Cococho”, un trago que se vende con etiquetas que imitan las de una bebida muy conocida en toda el país.
A parte del punto también suelo escribir en un espacio en Internet, se trata de un blog llamado; “La Ventana”, (www.blogs.ya.com/cordones), en el, escribo artículos de opinión, cuentos, vivencias personales y trato de mostrar a Colombia desde una óptica distinta a la que le dan los medios masivos en el extranjero.
Ha sido un camino corto, pero sin duda con mucho significado y grandes enseñanzas. En el camino recorrido hasta hoy, pienso que el Periodista nunca deja de serlo, aun cuando no este en una sala de redacción, haciendo entrevistas o frente a un teclado.
Aquel que se dedique a esto debe seguir siendo lo que es cada vez que salga a la calle, cuando hable con conocidos y extraños. El periodista nunca debe olvidar que en la calle siempre hay una historia que contar, no siempre debe ser de sangre o balas, hay todo un mundo lleno de cosas asombrosas esperando a que llegue alguien con un lápiz y las haga saber. Porque las historias siempre están allí, esperando ser contadas.
--------------------------------------------------------------------------
Esta fue la autobiografia que presente a la Fundacion Nuevo Periodismo Iberoamericano para participar por un cupo en un taller que abrá en mi ciudad el lunes con el Periodista español Miguel Angel Bastenier. Nunca creí que me iban a elegir por mi corta experiencia, pero así fue, y hay vamos.....
Cancion de la Semana
El Baile y El Salon
Nos besamos bailando
en medio del lugar.
La música ya iba llegando al último compás.
Miradas en silencio y quien lo iba pensar.
que después de este primer baile
me iba a enamorar
Yo que era un solitario bailando
me quedé sin hablar
Mientras tú me fuiste demostrando
que el amor es bailar
La vida es un gran baile
y el mundo es un salón
y hay muchas parejas bailando
a nuestro alrededor
Y entre toda esta gente
nos fuimos a encontrar,
pareciamos predestinados para asi bailar.
Yo que era un solitario bailando
me quedé sin hablar
Mientras tú me fuiste demostrando
que el amor es bailar
Y ahora que estamos en la pista tú y yo,
no quiero que dejemos de bailar asi,
pues vienen otros ritmos que te
quieren separar de mi,
y no pueda abrazarte ni sentir tu cuerpo,
y vuelva a bailar solo como antes
de estar junto a ti,
Y asi bailando quiero
que me hagas el amor,
de hombro a hombro
voleuz-vous coucher avec moi?
Yo que era un solitario bailando
me quedé sin hablar
Mientras tú me fuiste demostrando
que el amor es bailar
Yo que era un solitario bailando
me quedé sin hablar
Mientras tú me fuiste demostrando
que el amor es bailar
El Baile y el Salon
Cafe Tacuba.
...

Después del abismo en el que gracias a Dios no caímos, seguimos nuestro camino debajo de las gotas de lluvia y con la montaña delante de nosotros. Todo lo que podía ver era el dibujo de un león con unas letras debajo que decían, “Malta Leona”, era el letrero que tenia en su parte trasera un camión de bebidas al que ahora seguíamos para no perder el camino.
Las gotas empezaron a menguarse un poco y el ambiente era un tanto más tranquilo. Mi hermana preguntó por vez milquinientoscincuenta, -¿cuánto falta papi?, - No mucho mija, ya casi llegamos -, respondió mi padre. Esas palabras me dejaban más tranquilo. Alguno de los dos, mi primo o mi hermano, decidió bajar las ventanas, “Para coger un poco de aire”, mas que aire, se sintió como si mil puñales me hubiesen atravesado el cuerpo, el frío que sentí por primera vez en esa ocasión fue devastador, debido a que ya estabamos a una altura considerable. Bogotá esta a 2600 metros y yo vivo en una ciudad del caribe que se encuentra al nivel del mar, de esas que no aguantan ni medio Tsunami.
Cerré los ojos un momento intentando olvidar el frío y cuando los abrí, hay estaba, “La Nacional de Chocolates”, al costado de una gran avenida, toda la vida me la había pasado comiendo dulces que decían en su envoltura haber sido hechos hay, y ahora la tenia de frente. El ambiente era húmedo y los arboles diferentes, no tenían hojas como las que yo conozco, eran pinos en su mayoría, un guardia de un banco cercano estaba abrigado hasta la nariz y la ciudad era un campo lleno de edificios abrazados por montañas, eran eso de las 10 de la noche, tal vez un poco mas, fueron cerca de 18 horas de viaje.
Después de una llamada, mi familia en la capital llegó en su auto a mostrarnos el camino. En Bogotá estaba mi primo, uno de los mejores amigos que la vida me ha podido dar, Camilo, él tenia como 11 años por aquellos días. Todo lo que vino en esa Semana Santa, era según Camilo, “Lo mas grande de Colombia”, “Mire este parque Mario, es el mas grande de Colombia”, “Este centro Comercial, es el mas grande de Colombia”, y así fueron heladerías, avenidas, casas, entre tantas cosas bellas que conocí en el primer viaje tan largo que hice en carretera, con mi Papá, mis hermanos, y mi primo Edwin.
En el viaje de regreso se dañaron los frenos del auto y toco arregrarlos en un taller escondido en algún lugar de las carreteras de Colombia, duramos viajando algo mas que la primera vez, y de por sí los viajes de regreso no son los mas alegres del mundo. Un año después regresamos mi papa mi hermano y yo, pero nada fue igual, esta vez viajamos en avión, y de regreso veníamos en un auto nuevo que no haría los estragos dignos de contar de aquel Renault motor 2 litros.
Si pudiera elegir entre el mar, el aire, y las líneas amarillas de las carretera Colombianas, con los arboles en los costados abrazándola y dejando pasar los rayos del sol, mientras el rio Magdalena se encuentra escondido entre las montañas del país, esperando salir cuando menos lo esperen. Definitivamente me quedaría con las líneas amarillas en la mitad del pavimento...
Cancion de la Semana
Ojalá que llueva café
Ojalá que llueva café en el campo.
Que caiga un aguacero de yuca y té.
Del cielo una jarina de queso blanco
y al sur una montaña de berro y miel.
Oh oh oh oh oh ojalá que llueva café.
Ojalá que llueva café en el campo.
Peinar una alto cerro e’ trigo y mapuey.
Bajar por la colina de arroz graneado
y continuá el arado con tu querer.
Oh oh oh oh oh
Ojalá el otoño en vez de hojas secas
vista mi cosecha e’ pitisalé.
Sembra’ una llanura de batata y fresas,
ojalá que llueva café.
Pa’ que en el Conoco no se sufra tanto Ojalá que llueva café en el campo
Pa’ que en los montones oigan este canto Ojalá que llueva café en el campo
Ojalá que llueva, ojalá que llueva ay hombre Ojalá que llueva café en el campo
Ojalá que llueva café.
Ojalá que llueva café en el campo.
Sembrar un alto cerro e’ trigo y mapuey.
Bajar por la colina de arroz graneado
y continuá el arado con tu querer.
Oh oh oh oh oh
Ojalá el otoño en vez de hojas secas
vista mi cosecha e’ pitisalé.
Sembra’ una llanura de batata y fresas,
ojalá que llueva café.
Pa’ que en el Conoco no se sufra tanto Ojalá que llueva café en el campo
Pa’ que en los Montones oigan este canto Ojalá que llueva café en el campo
Ojalá que llueva, ojalá que llueva ay hombre Ojalá que llueva café en el campo
Ojalá que llueva café.
Pa’ que to’los niños canten en el campo Ojalá que llueva café en el campo
Pa’ que en las Romanas oigan este canto Ojalá que llueva café en el campo
Ojalá que llueva, ojalá que llueva ay hombre Ojalá que llueva café en el campo
Ojalá que llueva café.
Ojalá que llueva café
Juan Luis Guerra
En Las Montañas
.
Paso medio día y con la caída de la tarde muchos mas pueblos. Después del almuerzo mi primo y mi hermano habían cambiado de asiento dentro del carro, el sol que casi se había consumido toda la piel de mi primo durante la mañana, ahora había cambiado de posición al igual que él, para consumirse el otro lado de su piel durante la tarde. Aun no sé si fue casualidad, o Carlos, (mi hermano), lo hizo a propósito para salvarse de nuestro amigo en el cielo que nos había perseguido tan firmemente toda la mañana.
Cuando la tarde caía llegamos a un pueblo que esta justo unos kilómetros antes de empezar la recta final, Puerto Boyacá o la Dorada; no recuerdo cual de los dos era. El hecho es que aquí lo volví a ver, aquí es mas o menos por donde empieza su camino, era el Magdalena, esta vez se veía más caudaloso y con un diámetro mucho menor. Pero lo suficientemente bello como para recordarlo hasta hoy. Me sorprendía verlo pequeño, pero igual admiraba todo la valentía que tendría para recorrer todo el país y acrecentar sus aguas en el recorrido. En este punto del camino empezaba la recta final, que de recta no tenia nada. Los kilómetros faltantes eran hacia arriba, Bogota se encuentra a 2600 de altura y nosotros aun estábamos al nivel del mar.
Las curvas comenzaron aparecer y el camino empezó a empinarse poco a poco. La noche empezaba a caer y la montaña a crecer con su caída. Esta vez no había estrellas, solo un grupo de nubes con aires fríos que acechaban nuestro sendero poco a poco. – Por donde vamos- pregunto alguien, una mirada al mapa, unas cuantas reflexiones de mi padre, otra mirada al mapa y el veredicto fue uno solo, ecuánime y mas poderoso que la montaña contra la cual se encontraba luchando el motor 2 litros del Renault en el cual habíamos depositado nuestro destino en el camino, - Nos metimos por donde no era, esta es la ruta vieja….-dijo mi padre- un silencio se acrecentó en el vehiculo mientras las primeras gotas de lluvia hacían su aparición en la escena.
Al carro le hacia falta algo, era ese sistema que desempaña los vidrios automáticamente. Entonces mi hermana tenia ahora una nueva labor aparte de ser una simple espectadora del camino. Mientras mi padre maniobraba las curvas en medio de la lluvia y en una ruta que no tenia iluminación ni reflectores en la carretera,(Porque era la vieja), mi hermana limpiaría los vidrios para intentar, “ver el camino”. –Vamos a orillarnos un rato mientras pasa la lluvia- dijo mi padre-un movimiento cuidadoso que fue frenado por un grito de mi primo- Aguante tío, aguante, eso es un abismo, arajo tío casi nos mata- Por poco se termina el viaje hundido en algún lugar de las montañas de Colombia…
Cancion de la Semana...
Las Flores
Ven y dime todas esas cosas
invitame a sentarme junto a ti
escuchare todos tus sueños en mi oido
Y dejame estrechar tus manos
y regalarte unas pocas de ilusiones
ay ven y cuentame una historia que me haga sentir bien
Yo te escuchare
con todo el silencio del planeta
y mirare tus ojos
como si fueran los ultimos de este pais
Ay dejame ver como es que floreces
con cinco petalos te absorbere
cinco sentidos que te roban solo un poco de tu ser
y seis veces para vivirte
debajo de una misma luna
y otras nueve pasaran para sentir que nuevas flores naceran
Y que cada estrella fuese una flor
y asi regalarte
todo un racimo de estrellas
No dejes que amanezca
no dejes que la noche caiga
no dejes que el sol salga
solo dejame estar junto a ti
Las Flores
Cafe Tacuba

Paso medio día y con la caída de la tarde muchos mas pueblos. Después del almuerzo mi primo y mi hermano habían cambiado de asiento dentro del carro, el sol que casi se había consumido toda la piel de mi primo durante la mañana, ahora había cambiado de posición al igual que él, para consumirse el otro lado de su piel durante la tarde. Aun no sé si fue casualidad, o Carlos, (mi hermano), lo hizo a propósito para salvarse de nuestro amigo en el cielo que nos había perseguido tan firmemente toda la mañana.
Cuando la tarde caía llegamos a un pueblo que esta justo unos kilómetros antes de empezar la recta final, Puerto Boyacá o la Dorada; no recuerdo cual de los dos era. El hecho es que aquí lo volví a ver, aquí es mas o menos por donde empieza su camino, era el Magdalena, esta vez se veía más caudaloso y con un diámetro mucho menor. Pero lo suficientemente bello como para recordarlo hasta hoy. Me sorprendía verlo pequeño, pero igual admiraba todo la valentía que tendría para recorrer todo el país y acrecentar sus aguas en el recorrido. En este punto del camino empezaba la recta final, que de recta no tenia nada. Los kilómetros faltantes eran hacia arriba, Bogota se encuentra a 2600 de altura y nosotros aun estábamos al nivel del mar.
Las curvas comenzaron aparecer y el camino empezó a empinarse poco a poco. La noche empezaba a caer y la montaña a crecer con su caída. Esta vez no había estrellas, solo un grupo de nubes con aires fríos que acechaban nuestro sendero poco a poco. – Por donde vamos- pregunto alguien, una mirada al mapa, unas cuantas reflexiones de mi padre, otra mirada al mapa y el veredicto fue uno solo, ecuánime y mas poderoso que la montaña contra la cual se encontraba luchando el motor 2 litros del Renault en el cual habíamos depositado nuestro destino en el camino, - Nos metimos por donde no era, esta es la ruta vieja….-dijo mi padre- un silencio se acrecentó en el vehiculo mientras las primeras gotas de lluvia hacían su aparición en la escena.
Al carro le hacia falta algo, era ese sistema que desempaña los vidrios automáticamente. Entonces mi hermana tenia ahora una nueva labor aparte de ser una simple espectadora del camino. Mientras mi padre maniobraba las curvas en medio de la lluvia y en una ruta que no tenia iluminación ni reflectores en la carretera,(Porque era la vieja), mi hermana limpiaría los vidrios para intentar, “ver el camino”. –Vamos a orillarnos un rato mientras pasa la lluvia- dijo mi padre-un movimiento cuidadoso que fue frenado por un grito de mi primo- Aguante tío, aguante, eso es un abismo, arajo tío casi nos mata- Por poco se termina el viaje hundido en algún lugar de las montañas de Colombia…
Cancion de la Semana...
Las Flores
Ven y dime todas esas cosas
invitame a sentarme junto a ti
escuchare todos tus sueños en mi oido
Y dejame estrechar tus manos
y regalarte unas pocas de ilusiones
ay ven y cuentame una historia que me haga sentir bien
Yo te escuchare
con todo el silencio del planeta
y mirare tus ojos
como si fueran los ultimos de este pais
Ay dejame ver como es que floreces
con cinco petalos te absorbere
cinco sentidos que te roban solo un poco de tu ser
y seis veces para vivirte
debajo de una misma luna
y otras nueve pasaran para sentir que nuevas flores naceran
Y que cada estrella fuese una flor
y asi regalarte
todo un racimo de estrellas
No dejes que amanezca
no dejes que la noche caiga
no dejes que el sol salga
solo dejame estar junto a ti
Las Flores
Cafe Tacuba





